sábado 4 de julio de 2009

AUTITO A CONTROL REMOTO, PANCHUSS

Todo escritor tiene un punto cero, un momento donde empezo. Gracias a la informatica pude conservar muchos textos, y entre tantos encontre este, mi primer cuento.

AUTITO A CONTROL REMOTO.


Salió al patio. Balde en una mano, taza en la otra, fugases arcoíris formaba mientras regaba ese piso de tierra donde ningún pasto se animaba a crecer.
Típica vivienda de campo. Era una mescla de cañas y hormigón, enamoradas del muro y viguetas, columnas de cemento y piso de tierra. La rodeaba una cerca de palos torcidos, de altura justa para que no se escapen las gallinas. Un montecito de algunos arboles la protegían de los vientos del norte. Un bombeador, 2 chapas a modo de gallinero y un perro marca perro, tan vago que jugaba de 10 a 11 y de 16 a 17, y que ladraba solo cuando algún extraño merodeaba la casa.
Un ancho sendero entre la maleza la conectaba con el único camino que llegaba al pueblo.
-Mamá, toma la cartita para los reyes magos-
Tiró la taza en el balde y se sentó.
-¿Que les pedís este año?, miguelito-.
-Léela-.
En un papel madera y cortado a mano decía, "queridos reyes magos, quiero un autito a control remoto".
-Esta tarde la voy a llevar al correo-.
Ese mediodía comieron un escaso guiso y luego se recostaron. La siesta era una necesidad casi fisiológica.
En la cama la mujer recordaba los días con su marido, lo que ansiaban, los planes que se esfumaron y la tonta manera que la muerte se lo había cargado. Esos casi dos años la habían llevado a reír poco y también a no llorar su presente.
Soñó algo que no recordó y se vistió para salir.
Recomendó en voz alta a su hijo que no saliera de la casa y partió en bicicleta.
El perro la siguió unos metros y luego regreso con su paso cortito.
Vestía un pantalón vaquero ajustado bastante viejo y raido en los bolsillos, unas zapatillas de lona desteñidas y una remera pegada al cuerpo, con el escote descocido, que seguro hubiera dejado visco al más zonzo de los paisanos. Pelo negro-atado-recogido, y una gorra desteñida la protegía de ese sol que enferma, y que se deja ver entre las nubes.
Vio al pueblo desde lejos, distorsionado por el calor y el agua que se forma un poco más abajo y a la que nunca se llega.
La puerta de madera a medio abrir dejaba escapar ese tufo característico de almacén viejo, donde se podían oler naftalinas y maderas húmedas. Al abrirla las clásicas campanitas llamaron al dueño.
-Buenas tardes-, Inés.
-Buenas tardes- Gervasio.
El odiaba ese nombre y creo que parte de lo que él era dependía de eso. Solterón de 35 años, tímido y huraño había nacido por casualidad de un matrimonio religioso y que rozaba los 50 al concebirlo. Por cuidar a su madre hasta la muerte dejó todo a un lado, un todo que todos los días se echo en cara, un todo que para él, era todo. No era feo, pero tenía ese aire que a las mujeres no las hace soñar.
-¿En qué puedo servirla?-
-Se acercan los reyes y estoy buscando un regalo para Miguelito-
-No tengo mucho, pero algo puedo ofrecerle-.
-¿Tendría un autito a control remoto?-
-Espere que me voy a fijar-.
Dio la vuelta y desapareció tras la cortina de tiras de hule.
Ella miraba para todos lados, como buscando algo nuevo en el almacén.
Apareció Gervasio con una caja en la mano, toda cubierta de tierra, le pasó un trapo y la abrió.
Un auto de policía, todo de lata y con los ocupantes pintados en la ventanilla, deslumbraron a Inés.
-Mire que lindo, es especial para su hijo, viene con un control para hacerlo retroceder y avanzar.
-¿Y cuanto sale?-
-Espere que me fijo-.
Reviso la caja y descubrió que el precio estaba en australes y sobre una montaña de etiquetas.
-Ya le digo-
Tipeo algo en la calculadora, y gesticulo con la boca como haciendo una cuenta, para disimular, pero el precio lo puso a ojo.
-18 pesos-.
- ¿Y no tiene uno más barato?-
- No es el único que me queda-
- ¡Bueno!, yo después le digo-
La mujer miro algo sobre el mostrador y después se fue.
Él…, la siguió con la mirada.
En la bicicleta, sacaba cuentas que no cerraban y puteaba a más de un gobernante, ya que con 150 de pensión, no se podían hacer milagros.
-Miguel ya tiene 13 y creo que es hora de que sepa la verdad, espero que no sufra, además de esta manera mato 2 pájaros de un tiro. Mañana le voy a decir-.
Llego a su casa y el perro todavía dormía.
Esa noche comieron lo que quedaba del guiso.
Los truenos de una lluvia los despertaron antes de lo acostumbrado.
Mientras desayunaban pan y mate cocido la madre le preguntó.
-¿Vos crees en los reyes magos?-
-Si mamá-.
-Bueno! mira Miguel, los reyes magos no existen, antes éramos papa y yo, nosotros te hacíamos los regalos.
Miguelito no se sorprendió, ya que algo había escuchado en la escuela, pero a fuerza de no creerles a sus compañeros mantuvo esa ilusión.
-Está bien mama, yo escuche algo, no te hagas problemas, ¿pero me lo vas a regalar igual?-.
-No puedo, sale muy caro y no tengo plata, esa es nuestra realidad-.
Se hizo un silencio que lo corto el ladrido del perro.
Los días pasaron y el 5 de enero llegó.
-Mamá, puedo poner agua y comida para los camellos, mira si vienen-.
-Si hijo, yo te voy a ayudar-.
Y esa noche cerraron la puerta dejando afuera un balde con agua y muchos pastos verdes.
Era una noche calurosa y una luna a punto de reventar. Los dos se acostaron sin despedirse.
A la madrugada Inés se despertó creyendo escuchar un auto.
Había ruidos en la pieza de Miguelito, como si jugara, ella corrió hacia la habitación de su hijo.
Ese trayecto parecía eterno, no podía creer lo que estaba pensando y abrió la puerta de un tirón.
Miguelito estaba sentado en el piso y de espaldas a ella.
-¿Que tenes ahí, hijo?-
-El autito Má…!-
Inés miro bien y vio una tabla con un hilo.
-Los espere toda la noche y no vinieron-.
Ella lo abrazo fuerte y lloro con él.
Creo que por un momento Inés creyó que los reyes magos existían.
El perro ladraba sin cesar. Inés abrió la puerta que daba al patio.
Ahí afuera estaba Gervasio intentando hacer arrancar su auto.
Al verla correr, se desespero, el auto arranco y se perdió en el sendero.
Ella cayó al piso. Recorrió el piso con la mirada para ver el porqué de su tropiezo y vio la caja con el auto a control remoto.
El sol bostezaba mientras ella pensaba:
-¡Que salame!, por lo menos se hubiera quedado a tomar unos mates-


PANCHUSS 12/12/95


25 comentarios:

Netomancia dijo...

Hermoso Panchuss, desborda ternura y buenos deseos. Y hasta te pone al borde de la lágrima, en el sacrificio de la magia por el de la realidad. Me encantó Gervasio, ese ser ausente pero a la vez presente que todos seguramente hemos visto vestido por ahí de cualquier otra persona.
Excelente.

Carla dijo...

Buenisimo Pancho...
Es precioso, con ternura, con deseos, con una realidad que no se va y con elementos y diálogos muy cotidianos, que hacen sentir que es una historia real.
Me encanto que hayas publicado el primer cuento que escribiste. Y mira que bien empezaste!
Besos!

Violeta dijo...

es precioso y me ha emocionado, yo tengo todo lo escrito perdido por ahí. me pondré a ello y recuperaré lo que pueda, te ha debido dar mucha satisfacción encontrar algo tan hermoso...felicidades navegante..

sedemiuqse dijo...

Senslible, es preicoisisimo
besos y amor
je

Adolfo Payés dijo...

Que gusto inmenso leerte. es precioso sentirlo..

Saludos fraternos con cariño
un abrazo

besos

Adrisol dijo...

muy bueno!!!!!!!!

tierno con sueños por venir, fácil de comprender..
me encantó!!!!!!!

felicitaciones!!!!!!!
besosssss

Andrea dijo...

Me ha mantenido enganchada hasta el final, es triste y esperanzador a la vez. Llega. Me gustaría saber que edad tenías al escribirlo. Yo empecé tarde a escribir, no sabía que podía hacerlo, cuando me vi escribiendo cuentos infantiles (12 cuentos cortos, que salieron solos casi) no podía creerlo, a partir de ahí ya no pude parar, un beso y enhorabuena!

Beth dijo...

que lindo !! q tierno !! que triste !! O_o ..me enganchó

* bueno a mi la compu me sirve para guardar mi mil fotos

saludotes para todos =)

HUMO dijo...

Realmente, me cautivó!

=) HUMO

Rafa dijo...

Es muy interesante este espacio, sigan así, saludos

Ivan Ignacio dijo...

muy bueno panchus.
me encanto, los puntos fuertes
*las descripciones ,
* el cambio de alegria a tristezas tan brusco (injusto para el lector,jeje),
*el hecho de que la madre creyera por un ratos en los RsMs
*El final mezclando que es casi tragico se vuelve algo comico

Panchuss dijo...

gracias a todos por sus buenos comentarios.
andrea: tenia 28 años cuando lo escribi.

Anouna dijo...

Panchuss, hermoso escrito, ya se perfilaba el buen escritor que eres, desde tus inicios. Tremendo!!!!
Tu relato hoy me gustó mucho. Una mirada cargada de emociones, pensamientos de justicia, de revelaciones de lo real que es la vida, derribando mitos que se nos hacen agobiantes. Intenso, hasta el final
Mis saludos, te sigo leyendo.
Que tengas linda semana.

without dijo...

El principio y el fin sólo distan el tamaño de una cuerda, el largo de ésta depende de la vida llevada.

Un abrazo

Norma Ruiz dijo...

panchuss:
el relato es muy tierno. igual que el autor. te dá la sensación de tristeza, y a la vez es real. ha cuantas familias en la actualidad le pasará.
besos amigo
y seguí buscando joyas escondidas en el pasado.

ONUBIUS dijo...

Ese punto cero es realmente tierno, de cuando la ternura se escribe con palabras, de cuando el sentimiento es sencillamente a flor de piel...


Abrazzzusss

Addax dijo...

¡Cuanta verdad en el primer comentario!

Muy enternecedor, con esta parte en especial me emocioné, yo sé por qué:
"...-Mamá, puedo poner agua y comida para los camellos, mira si vienen-..."

Esperanza, una cosa que he dejado de tener hace mucho tiempo.

Gracias che, me re gustó el cuento, un saludo!!!!!!!!

Poetiza dijo...

Bonito cuento, ternura en letras. Te dejo un beso, cuidate.

Robërto Loigar dijo...

Muy bueno!
Me sentí un niño grande.
Caminé por esas mismas calles.

Abrazos,

susana dijo...

Un gusto Panchuss!...que hermoso relato, podía "verlo" como si fuera una película, ver a inés, el perro, la casa, el camino, hasta la carita de Miguel...me remonté al lugar y la situación, pensé en mis hijos, en tantas noches de reyes.
Me gustó muchisimo, un placer. Un abrazo!

el oso dijo...

Me emocionaste, loco.
Gracias.

Eterna aprendiz dijo...

Entrañable, ya prometías cantidad como escritor con este primer cuento, muy bueno!
Abrazos

Nine dijo...

Es precioso Panchuss, me ha emocionado por lo entrañable que son los personajes y por lo convencida que estoy que nosotros debemos llegar dónde los Reyes Magos no pueden...

Un abrazo y gracias por publicarlo.

Walter Portilla dijo...

Hermoso cuento Panchuss, a veces no nos damos cuenta de lo que tenemos guardado sino cuando alguien nos sorprende abriendo los ojos de sorpresa, de sorpresa y ensoñación. Bonita forma de contarlo, además. Mi abrazo.

delfin en libertad dijo...

Me encantó éste relato, lo minucioso de la creación de imágenes, llenos de ternura, lucha, esperanza. Ojalá hayan muchos Gervacios en el mundo...se necesitan. Un abrazo.