domingo, 15 de agosto de 2010

TALLER ABIERTO AGOSTO 2010

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visitan Danilo Martin Gatti y Gustavo Cresta.
A continuación encontrarán una pequeña reseña de cada uno, luego, para leer sus textos, cliqueen "leer mas".

Danilo Martin Gatti: 25 años. Estudiante de Licenciatura en Periodismo y Comunicaciones.
Actualmente colaboro en la revista digital y escrita: Evohé y en la revista SUBURBIA de la comunidad de escritores "Versoliberados".
Además administro y participo en 7 blogs: entre ellos: Poetas Anónimos, La Gaceta de Medianoche, BOHéRASE AUTORES, Poetízame, Notas y Opinión, El tiempo de los autores
Actualmente estoy trabajando en mi primer novela titulada: "El hombre que al amor esperaba" y participando en distintas selecciones de la Editorial Dunken para una publicación.


Gustavo Cresta: Trato a través de lo que escribo satisfacer una casi compulsión a hacerlo. Tengo dos pequñas novelas publicadas "Los Custodios de Sello" (Dunken 2006) y "Las Brumas del Destino" (Dunken 2007). Ahora esta por salir en Abril de 2009 publicado por la Editorial Reloj de Arena "busqueda Insensata" un volumen que reune 20 cuentos y una novela corta. Mi otra gran pasión es la medicina soy cirujano. Espero no requieran mis servicios. Espero compartir con ustedes textos y opiniones.

Naturaleza muerta por Danilo Martin Gatti
No era la primera vez que estaba en su casa, pero estaba seguro que sería la última.
Lo recuerdo hoy y puedo verlo con claridad, aquella claridad que nunca tuve estando a su lado.
No sé porque, pero siempre que la recuerdo, recuerdo humo... recuerdo su figura transparente desvaneciéndose en el.
Todo su hogar parecía estar cubierto de una espesa niebla, todo era gris.
Al estar allí estaba siempre a punto de ahogarme, mi garganta se cerraba al extremo de no poder hablar y mis ojos comenzaban a llorar... vaya metáfora para nuestra relación.

Ese día la distancia ya era insalvable, entre nosotros había un océano que ninguno podía, ni estaba dispuesto a cruzar.
Ella nunca levanto la mirada de la sucia evidencia del mediodía... y mientras fregaba esos platos con frenética virulencia, lo note...

Su pequeña cocina da a un patio, más pequeño aun... Ella adentro y yo afuera, en ese patio donde una hilera de plantas sin vida me escuchaban preguntarme: "¿Porque?".

“Ni siquiera les da el sol” pensé y seguí mirando ese patio pequeño, techado y lleno de plantas artificiales…. "Ya basta de metáforas" me dije a mi mismo...
Fue allí cuando me di cuenta... Tenía que dejarla.

Todavía estaba afuera cuando se lo dije, mejor dicho, cuando se lo notifique, porque fue frío y seco, como un policía leyendo los derechos a un criminal, como un verdugo anunciando tu final.
Su mirada, claro, permaneció en el mismo lugar, el cigarrillo que colgaba de su boca pareció caer pero se mantuvo. Solo se digno a correrse el pelo de su cara, coloco su brillante mechón rubio detrás de su oreja y le dio la pitada más larga del mundo a ese cigarro que encontró su final en la boca que alguna vez tanto deseé.

“Es tan hermosa”, pensé.

Descalza, con el maquillaje corrido por toda su cara, mal dormida, con los ojos a punto de estallar en llanto y enfundada en una vieja remera mía que rezaba “Choose Life”…
Aun así... “Dios… Es tan hermosa”.

Tan solo dos palabras bastaban para definirla: Salvaje, arruinada…

Y quizás, al fin y al cabo, solo eso nos mantenía unidos… Y hoy no éramos nada más que una postal algo que alguna vez fue.
Su cuerpo fotografía de un pasado mejor, su estado consecuencia de una vida anterior...
Y de aquello ya no quedaba nada mas, tan solo una naturaleza que una vez fue salvaje y hoy está encerrada… hoy es artificial como ese patio… "Naturaleza muerta".

“Debo dejarla… Debemos dejarnos” volví a repetirme, valga la débil redundancia.

Agarre mi campera y antes de irme, me beso en la mejilla… “Frío nuevamente”…
Ya ni sabia hace cuanto no nos besábamos, ya ni sabia hace cuanto no me miraba directo a los ojos... Por un momento titubeé, quise volver sobre mis pasos y abrazarla... pero tome una inusual bocanada de coraje... y salí de ella para siempre.


Las Murmuradoras por Gustavo Cresta
A Gonza con cariño

Sus cuellos son largos y delgados, siempre andan con sus cabelleras al viento. Escuálidas mujeres que miran sobre los techos. Curiosas y a la vez enigmáticas. Figuras asomadas desde lo alto. Escudriñándolo todo, con insaciable avidez, desde sus balcones etéreos.
Yo mirándolas, silencioso, ahora que lo sé. Sentado aquí, en este banco de madera y escuchándolas murmurar. Al fin y al cabo son viejas y las viejas siempre murmuran. No debería sorprenderme de ello. Pero ahora lo sé. Sé sobre que murmuran éstas viejas que miro callado.
De pronto cierro los ojos y siento su voz en mis oídos y el viento sur suave sobre mi rostro, como una caricia. Como esas caricias frías de las manos enguantadas a la salida de la misa, los domingos a la tardecita. Y esa analogía me conduce hacia los senderos polvorientos de la memoria. En ellos me interné como quien camina distraído por veredas conocidas. Por sitios impregnados de cotidianeidad. Con la naturalidad de los visitantes asiduos. Mis pies transitaron aquellos caminos pisando sobre pasos antiguos, olvidados ahí. Polvos hollados antes. Antes de saber lo que hoy se. Y mis pies de nuevo jóvenes volvieron a cruzar casi corriendo hacia la plaza Libertad, luego de bajar velozmente los escalones del atrio de la basílica. Y entre todas las chicas que caminaban del brazo por los veredones rodeados de césped y flores, entre la constelación de luces, la música de la propaladora, los perfumes incitantes, elevadas sobre todo, estaban ellas, vigilantes. Y yo las ignoraba, con la misma naturalidad con que se ignoran los muebles de la casa, los cuadros descoloridos que cuelgan de las paredes, lo que vemos a diario. Con la misma naturalidad con que ignoramos nuestra mortalidad, por evidente que ella sea, comportándonos como deidades y no como organismos perecederos. Pero a pesar de esta conducta, ellas estaban allí, inmiscuidas en cada pequeño acto de nuestra juventud, ellas, oteándolo todo, recordándolo todo. Especie de registros vivientes, donde han sido anotadas nuestras vidas. Monitores. Libros secretos.
Yo, muy niño, las miraba desde el techo de mi casa, quietas o moviéndose apenas con un cierto balanceo no exento de gracia. Y me refiero a ellas en plural, porque son muchas y viven en distintos puntos de la ciudad. Las hay nogoyaénses del norte, del centro, del sur, del este y del oeste. Del barrio San Blas o de las Ranas, de Lourdes o Santa Teresita. Ellas no son de un solo lugar. No es que sean multitud, apiñadas. Son más vale una tropa dispersa, diseminadas en toda la geografía urbana. Ellas están por todas partes en definitiva. Y yo las miro con mis ojos niños tirado sobre las chapas tibias de la mañana. El sol les ilumina sus melenas lateralmente dándoles el aspecto de seres duales compuestos de luz y de sombras. De densidad y de evanescencia.
Si se me pregunta un momento específico, un instante en que empecé a sospechar de ellas, no podría determinarlo. Lo cierto es que poco a poco me fui internando en el proceso que desemboca en la verdad. Mi grado de sospecha fue cada vez mayor. Desde distintos lugares yo las he observado. Durante distintos momentos. Recuerdo aquella oportunidad desde las ventanas de la sala de cirugía del Hospital San Blas, tendido en mi cama miré hacia fuera, buscando escapar del dolor y el aburrimiento. Y de pronto note su presencia, silenciosa, casi solapada. Giré un poco la cabeza y vi las otras. Esas otras que están ahí, donde todos duermen. Ellas no dejan escapar detalle. Para ellas ninguna precaución es excesiva. Eso, lo aprendí con el tiempo. Por eso permanecen allí, donde su presencia podría considerarse inútil. Y las escucho murmurar, ahora tengo esa capacidad. Puedo escucharlas murmurar y entiendo de que murmuran. Viejas, al fin y al cabo no son otra cosa. Peralta sospechaba que fueran eternas. Viejas eternas.
En realidad, para ser estrictamente sincero, estaba convencido de ello. Él afirmaba que ellas ya habitaban estas tierras antes siquiera que la ciudad se creara en forma espontánea. Esto no es un detalle menor, Nogoyá es una ciudad que se formó de la nada, sin nadie que la fundara. Una ciudad que contradice a Pasteur, ya que reivindica la generación espontánea.
Apareció, como aparecen las estrellas sin causa aparente. Creo estar seguro que es la única ciudad de Entre Ríos y una de las pocas de nuestra América Latina que simplemente se auto creó. ¡Si hasta nos inventamos un fundador y una fecha ficticia de fundación! Como esos niños abandonados que se inventan padres y cumpleaños. ¿Pueblo huérfano o hijo bastardo? Siempre recuerdo esas palabras cuando las miro desde el Este, desde el arroyo, desde ese sitio se puede ver en parte su disposición. Peralta afirma que ellas no fueron ajenas a éste fenómeno, el de la autocreación. Debería decir afirmaba, pero en mi recuerdo lo afirma ahora, en presente.
Peralta es cierto tenía algo de loco. Pero ese algo fue posterior a su descubrimiento.
Al descubrimiento casi intuitivo, ¿o quizás habrá sido una revelación? Los elegidos, muchas veces son seres extraños, inesperados. Impensados receptores de algunas verdades. Los elegidos muchas veces caminan por los márgenes de la multitud.
En los años cuarenta cuando él afirma haber tomado cabal conciencia de todo esto, no era fácil contarlo, comunicarlo. Se corría riesgo de ser internado en un hospicio para dementes o a ser excomulgado. No se cual de las dos alternativas era la peor. Así me lo contó él.
Hablar de Darwin era pecado mortal, ni imaginar revelar el secreto de ellas, las murmuradoras.
Además vigilaban. Él sabía que vigilaban, muchas veces truncó por la mitad una frase confidente, al ver un largo cuello o una melena ondulante. Peralta había sido prácticamente condenado a la soledad. Por eso ese rasgo de desequilibrio que de alguna forma caracterizaba su personalidad.
Volviendo al tema central él afirmaba que ellas ya estaban acá antes de que las primeras casas se comenzaran a agrupar en lo que hoy es el límite entre el barrio de las ranas y el de san roque. De alguna forma atrajeron a los primeros habitantes, como quizás antes habrán atraído a los pueblos aborígenes. ¡Quien sabe! Las mujeres tienen esa capacidad de atraernos. Como las Sirenas a los arrecifes.
Ellas además están en una cierta formación. Me refiero a una disposición que no es casual, no es aleatoria. Cada una de ellas está en un punto justo. Ni más acá ni más allá de donde debe estar de acuerdo a un orden que me es desconocido. Por eso le llamo formación, como la de una escuadrilla. Y esto lo descubrí yo. No me lo alcanzó a contar Peralta, si es que él tenía alguna idea al respecto. Sospecho que sí pero nunca me lo comunicó. ¿si ellas estaban antes que el embrión de ciudad empezara a desarrollarse? ¿Quién les indicó ese orden? ¿a qué responde el mismo? ¿Qué patrones han seguido a lo largo del tiempo y como se han mantenido constantes? Si la teoría de Peralta es cierta, nadie más que ellos le pueden haber indicado el orden. En realidad ellas son algo muy distinto a lo que su inocente apariencia nos indica. Ahora lo se. Y debo confesar que temo que ellas se enteren. Y aquí sentado mirándolas y escuchándolas silencioso, tengo un poco de miedo. Ellas son por así decirlo bivalentes. Tienen capacidad de recepción y de transmisión. Inspiran y expiran. Son como ojos orientados hacia el espacio, o como bocas o como oídos. Nos ven, nos degustan, nos oyen. Quizás hasta nos huelen o nos tocan. Como hicieron antes con otros, con los pueblos originarios, con los españoles, con los patriotas, con los federales, con los unitarios, con el ejército grande, con las milicias de López Jordán, con las fuerzas represoras de Sarmiento, con los radicales de Irigoyen, con los peronistas de Evita y el general. Con todos en fin y ahora con nosotros. Ahora mismo me estoy dando cuenta que su disposición espacial es por así decirlo, un figura. Un signo. Quizás un código. Un código que ellos utilizarán para volver.
Una criptoescritura cuyas letras son ellas, antenas vivientes. Sirenas. Obeliscos vivos. Volver, si es que realmente se han ido, sino están escondidos tras la luna o en el cono de sombras de Marte esperando. Como esperan los científicos el proceso de sus experimentos. Pacientes. Esperando y recibiendo la información que ellas les envían. ¡Que continuamente les han estado enviando a lo largo de siglos!
Sabemos que hay una especie de logia que las protege. Nunca ninguna de ellas cayó por mano del hombre. Logia integrada por iniciados, por depositarios concientes o inconscientes de la responsabilidad de protegerlas. Si, como lo descubrió Peralta y como yo lo se ahora. Él incluso investigó los sucesivos propietarios de los predios donde ellas habitan. Descubrió muchas cosas. Cuando lo mató la policía caminaba con un hacha por la calle San Martín y en su casa encontraron varias docenas de ellas. Quizás actuó la Logia. Quizás actuaron ellos directamente.
Vuelvo a cerrar los ojos, y las escucho murmurar. Una tras otras, como una cadena de marineros.
Ahora murmuran, las palmeras de Nogoyá. Esas viejas maléficas que nos vigilan e informan todo sobre nuestras vidas, como si llevaran un libro de registro. Un libro diario. Esas malditas espías que me miran desde lo alto de sus largos cuellos, mujeres escuálidas, que comprendo, por fin me han descubierto. Pienso en correr. Pero desisto. ¿Donde podría ir si ellas todo lo ven? En este banco de madera me quedo quieto esperando.
Pronto ellos lo sabrán y adoptarán un correctivo.

16 comentarios:

Kapasulinos dijo...

Gracias Gustavo y Danilo por participar en el Taller Abierto!!!!

Carla dijo...

Danilo: Waw! Circunstancias de la vida, esos momentos tan tensos, en los que hay que tomar una desicion, en lo que todo parece muerto...
ME parecieron excelentes las metáforas y los recursos visuales!
Felicitaciones por este texto!

Gustavo: Otro Waw! Para vos... Que decirte. Tu cuento es intenso, muy original, las descripciones muy buenas y bien logradas. Excelente metáfora de éstas murmuradoras...

SIL dijo...

Hay NATURALEZAS MUERTAS que nos atrapan, que son bellas, que nos atrapan, que nos hipnotizan.
Pero, a veces tarde a veces a tiempo, entendemos que la única posibilidad de vida está alejandónos de ellas.
El título de la obra es PERFECTO.
El título es la verdadera metáfora.
Impecable.
Beso a Danilo.

________________

En Las Murmuradoras hay suspenso, hay surrealismo, LO HAY TODO...
el protagonista contagia el clima del misterio, lo lleva a la ficción, lo trae a la realidad, juega con el lector con un talento envidiable.
Nada puedo aventurar, quizás le quepa la esperanza de escapar de esas extrañas criaturas, como la que logró que Ulises de deshiciera del hechizo del canto de las sirenas para regresar a su Itaca.

O tal vez ya es tarde.

EXCELENTE RELATO.

Beso para Gustavo.



SIL

SIL dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SIL dijo...

Fe de erratas:

Hay un ¨nos atrapan¨que sobra en mi comentario...
y un ¨alejándonos¨ cuya tilde se mudó a la o debiendo reposar sobre la a.

Gracias,
éso pasa por teclear a dos mil por hora.

:)

ALA_STRANGE dijo...

que bueno que le den la posibilidad de publicar a otros escritores

besos

ALA_STRANGE dijo...

que bueno que le den la posibilidad de publicar a otros escritores

besos

medianoche dijo...

Me gustaron ambos, cada uno tiene lo suyo, el primero es como la vida misma, cosas que nos pasa a muchos en la vida, esta bellamente escrito, pleno de hermosas metáforas, felicitaciones.

En cuanto al segundo es ingenioso, murmuradoras… es increíble, un cuento que sorprende por lo interesante de su contenido, nos mantiene en vilo todo el tiempo, puro hechizo, me encanto, felicitaciones.

Saludos

Cecilia dijo...

Felicitaciones para ambos escritores, muy buenos!

elisa...lichazul dijo...

que bien , que sean muchos los que se sumen a este proyecto
Felicitaciones

besitos de luz

mimbre dijo...

Hola taller...
Que buenos trabajos¡ Se dan cuenta que un poco de inventiva se logran cosas lindisimas...Felicitaciones a los dos¡¡
Gracias Carla, AMIGA MIA, por tus conceptos¡¡
Un abrazo enorme para la banda kapasulina¡¡
Osvaldo

Tony Amesty dijo...

Una magnífica idea.

Os mando un fuerte abrazo a todos.

Poetiza dijo...

A sido un placer leerles. Les dejo un beso, cuidense. Carla amiga, abrazos a la distancia.

Mª Teresa Alejandra Francesca dijo...

Da gusto pasar por aquí.

un abrazo

Maite

Dáliva dijo...

Más que genial la idea de este blog. El texto es genial.
Seguire leyendo. Seguro abra más de uno que me encante..

Saludos

Danilo Gatti dijo...

Muchisimas gracias a todos por sus comentarios!