martes, 19 de julio de 2011

TERCER AÑOSULINO!!! 21 de Julio 2011

Lisandro, Noelia, Susana, Silvina, Carla e Iván

Con motivo de celebrar estos tres años de el taller en el blog, hemos elegido los textos que mas nos gustaron en estos años para publicarlos nuevamente:

Lisandro Penazzo: DE HUMILDE ARTE
Estas convirtiéndote en inspiración,
si bien tengo un poco de miedo,
desasirte de la tinta no puedo,
comienzo a escribirle a tu corazón.

Hace tiempo quería poetizarte,
hoy la incertidumbre desapareció,

mi perspectiva por ti cambio,
ya eres musa de humilde arte.

En este papel te doy vida mujer,
hermosa muchacha de mis sentidos.
Imagina que te hablo en el oído
invitándote en mi tiempo del querer.

Es que siento y pienso que te quiero,
pero dejo todo en mano del destino,

quizás algún día en mi camino
pueda seguir a la par tu sendero.

Y mi alma ya no está vacía,
con tu luz está cambiada,
ahora duerme, estás cansada...
mañana continuamos la poesía.

Noelia Arizaga: DOS SIGUEN SIENDO DOS:
Si fuera el recuerdo en tus ojos
inmutable permanecería tu lado,
y a cada instante que veas la luz,
al menos verás que una sombra rodea el lugar.

Si fuera un obstáculo en tu camino
contra mi ánimo desaparecería.
Como se oculta el sol al atardecer,
como una noche sin luna, que nada brilla.

Si fuera tu sueño
dormiría disponiendo en que pensar.
Transmitiría lo necesario
y me sentirías hasta respirar.

Si fuera tu refugio
me verías armando un fuerte.
Nos pondremos las armaduras que precises
para que solo nuestras almas se encuentren.

Si fuera tu vida
dejaría que te quedes con todo lo que tengo,
hasta que te lleves por completo aquello que me dejás:
mi alma, mi ilusión y mis sueños.

…Pero sólo sos el amor de mi vida,
y si dejo de lado mi camino
no podría darle el valor que tiene
el tenerte cerca, a cada latido.

…Sólo sos el amor de mi vida,
y si me diera cuenta de que tus pasos obstaculizo,
me alejaría por completo
y sería un destino olvidado, la felicidad a tu lado.

…Sólo sos el amor de mi vida,
y si nos alejamos del resto de aquello que nos rodea
inmersos en una nueva soledad,
moriría. Porque sola me quito el derecho a poderte abrazar.

…Sólo sos el amor de mi vida
y si de algo estoy segura, es de querer estar
para compartir cada noche hasta el final.
Mi vida, no te le voy a dar.

María Susana Ferreira: OJALA TE ENAMORES:
Ojalá te enamores…
De unos ojos sinceros,
De unas manos mansas…
Y que te cierren los ojos
Sus besos y palabras.
Ojalá que te sientas
Flotar en nubes blancas…
Y que te erice la piel, su fragancia,
Y que te doble de amor, su mirada…
Ojalá te enamores tanto…
Que no sientas los días,
Que no veas las noches,
Que no exista el dolor…
Que el amor te haga fuerte
Y te lleve en brazos.
Que el amor te haga grande
E igual no puedas abarcarlo.
Que te haga reír hasta quedar exhausto…
Que te haga soñar eternamente enamorado…
Que la vida desborde de ti.
Que te sientas… humano.
Que no puedas dormir
Porque es un sueño profano.
Que sea tan parte de ti,
Y en ti uno solo…Tu ser amado
Ojala te enamores, hasta que no puedas pararlo.
Que el amor sea todo lo que hubieras deseado!
Y que un día…despiertes transpirando, aterrado.
Porque tu cuerpo presiente que ese amor era falso
Y que te sangren los ojos
Y que te tiemblen las manos
Y que se burlen de ti;
Sus perfumes impregnados,
Los recuerdos incrustados…
Y que te sientas morir
Una y otra vez, como yo lo hago.

Silvina Grimaldi: NOCHES DE VIGILIA:
I
Esa hilatura dispar
de la suma de mis días
hecha de tiento y azar,
(flecha de tinta vulturna)
me ha convertido en quién soy
-parte cruz, parte herejía-
y ha definido que estoy
rendida a tu luz nocturna.

II
Y ya no importa, bien sé,
que la muerte me maldiga,
porque se acorta mi fe
a medida que progresa
este férvido clamor
que a cierta suerte me liga
matándome sin dolor
con una incierta promesa.

III
La promesa de tu amor
que vive sólo en la gracia
de los sueños sin pudor
engendrados en las noches,
aplastados por el sol
con empeño de eutanasia
e infectados de temor,
gestos vanos y reproches.

IV
Esa hilatura dispar
de la suma de mis días
urde una sombra vulgar
que te nombra, me trasunta;
y en cuanto mi corazón
almacena una utopía,
lo sofrena la razón
con un enérgico ¡nunca!


V
¿Libertina ensoñación?
¿Celestial evanescencia?


El viento aviva el fogón
igual que a mi amor
tu ausencia...



Carla Kowalski: LA CASA DE LOS MOLINOS:
De niña, con mis padres, íbamos a la casa de mis abuelos, un pueblo que quedaba a 40Km. de mi ciudad. Siempre me llamaba la atención del recorrido una casa con tres molinos a su alrededor, que se encontraba a 1/2Km de la ruta, en el centro del campo.
Había algo en ella, que me hacía pegar mi cara en la ventanilla del auto, algo mágico y diferente, que me llamaba la atención y no sabía que…
Pasaron los años y fui creciendo, pero mi cara pegada en la ventanilla no cambiaba.
La última vez que fui de mis abuelos, cuando volvíamos del cementerio por el fallecimiento de mi abuela, era de noche y yo tenía 16 años.
Volví a acercarme a la ventanilla, pensando que era la última vez que vería la misteriosa casa de los molinos. Pero ésta vez fue diferente, cerca de la ruta, de frente a la casa, había dos ancianos. Nuestras miradas se cruzaron, pero para mi sorpresa los dos me miraban con odio y uno de ellos me señaló. Despegué mi cara de la ventanilla rápidamente, sentí mi corazón latir con fuerza, estaba asustada, angustiada. Les comente a mis padres si habían visto a los ancianos, pero ellos no habían notado a nadie en el camino.
Pasaron dos años, y yo nunca deje de pensar en esas personas. Soñaba con ellos, tenía pesadillas terribles…
Luego de reflexionar, tome una decisión que me cambiaría la vida. Cansada de mis pesadillas, resolví ir a la casa de los molinos, quizás así terminaría con la obsesión que e rondaba todos los días.
Me levanté temprano y me subí a mi auto. Cuando manejaba sentía escalofríos, no sabía con qué me iba a encontrar. Me tranquilizaba pensar que quizás era solo una fantasía de niña.
Llegué al campo y me adentré en el camino que llevaba a la casa.
Cuando descendí del auto, vi a los dos ancianos sentados en unas reposeras. Al verlos de cerca me di cuenta que sus rostros me eran conocidos, pero no lograba descubrir quienes eran.
Al unísono dijeron: -Te estábamos esperando.
No sabía que decir, estaba terriblemente asustada.
La anciana se levantó y mirándome fijamente dijo:-Por tu culpa estamos atrapados aquí- mientras me señalaba. Yo seguía sin poder emitir palabra.
El hombre se paró y se me acercó dos pasos: -Dentro de unos años tomarás una decisión que hará miserable la vida de mucha gente, destruirás vidas como las nuestras- Agregó.
-¿Qué?, ¿Quiénes son ustedes?- Alcancé a decir.
Ellos no contestaron a mis preguntas, pero me explicaron:-Nuestra misión es avisarte.
La anciana cambió su mirada de odio, por una de dolor: -Por favor… no lo hagas…
Después de pronunciar esas palabras desaparecieron ante mis ojos..
Corrí a mi vehículo desesperada, aceleré con fuerza, quería alejarme de ahí. No entendía. Miles de emociones recorrían mi cuerpo.
¿Sería real lo que había vivido? ¿Yo podría causar algo terrible en el futuro? Como saberlo…
Sólo me quedaba la esperanza, de llegado el momento que ellos mencionaron, tomar la decisión correcta.

Iván Gianotti: LA FOGATA EN LA TAPERA:
Me encontró caminando por el verde trigo, mientras tocaba las espigas con mi mano, oí en mi mente su invitación. Tenia que ir a la tapera.
Me acerqué, atravesando el campo; esquivando las caídas ramas secas, recorrí el perímetro hasta encontrar el ingreso. Una vez adentro percibí la imagen de quien con seguridad me había llamado. Tenía mi edad, era un niño casi a ser joven.
Estaba en cuclillas, y con una ramita de sauce jugaba en el polvoriento piso, dando pinceladas que no dejaban rastro.
Su imagen era traslucida, inmaterial. Cuando notó mi presencia, se levantó y de a poco se volvió opaco, se materializó. Si tal vez fue un espectro, dejó de serlo por unos segundos, y en ese escaso tiempo me dijo: - Esta no es la tapera, es la otra.-
Se agachó para marcar en la reseca tierra una flecha, señalando el hueco de lo que alguna vez fue la ventana. Mientras observaba la otra tapera, desapareció, sin dejar más evidencia que lo dibujado en el piso. Me tomó un instante darme cuenta. Un sudor frio, salió de arriba de mi sien.
Salí afuera y seguí el camino indicado; A lo lejos, a casi medio kilometro, estaban las ruinas de la otra casa.
El campo era otro, ya no había trigo, esa parcela estaba arada, y caminar por ahí fue dificultoso.
Cuando empecé a andar, sentí pasos detrás de mí, no quería mirar por miedo, las pisadas se me acercaron de a poco, el temor me paralizó las piernas; El sonido de los pasos me alcanzó y cuando temí lo peor, me pasó. Era solo un tenue ruido, que parecía no tener origen.
Estaba atardeciendo y el viento soplaba desde el sur cada vez con más intensidad, no quería llegar de noche, así que apuré la marcha. Llegué agitado.
Unas higueras y unos naranjos rodeaban los muros que quedaban en pie. Esta tapera parecía más pobre y vieja. Había olor a fuego alimentado con leña. Un resplandor se percibía en las paredes.
Adentro estaba la fogata, próximo a su calor había un chico parado, era el que había visto desaparecer. Estaba observando todo con mucho detalle.
Cuando me vio con la poca claridad que quedaba, propia de las últimas horas del día, se me acercó y me interrogó con curiosidad: -¿Quién eres? ¿Que quieres? ¿Por que me llamaste aquí?-
La agitación hizo que responderle fuera demorado, me tomó unos segundos recomponerme.
Al recuperar el aire, yo también lleno de dudas le pregunté. -¿Cómo que yo te llamé?-
-¿No me dijiste que venga a esta tapera?-Preguntó entre exaltado y confundido.
-No.-Respondí
Quedamos enmudecidos.
Un tercero apareció, en silencio entró por detrás de mí, y yo no fui el primero en verle. No había notado su presencia.
-Son dos, son gemelos.- dijo el chico con el que estaba hablando. -¿Qué quieren de mi?-Agregó con mucho temor, dando pasos hacia atrás, hacia un rincón.-
Y empezó a temblar y a llorar agachado, mientras nos miraba.
-No me hagan nada.- Decía. -No me hagan nada.- Repetía.
-¿Qué? ¿Quienes?- Pregunté, pues no sabia que atrás mío había alguien supuestamente igual a mi.
Un espectro se volvió opaco, un fantasma se volvió niño. Sentí como una pisada rompió una ramita a mis espaladas, me di vuelta y lo vi, estaba a menos de un metro. Había poca luz, pero suficiente para verlo. Su sonrisa era macabra.
Para mi era igual al niño que lloraba en el rincón.
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jueves, 14 de julio de 2011

VERSOS DE CORTÁZAR, por SIL





Mirá, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.

Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.

¿No me prestás tu mano esta noche
de fin de año, de lechuzas roncas?

No podés, por razones técnicas. 
Entonces
la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo el mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, 
el amor de los hombres.

Julio Cortázar 
 
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martes, 14 de junio de 2011

ROMANCE DE UN AMOR CIEGO, por SIL



Voy a escribir una historia
que alguno habrá de leer...
y es la que cuenta del caso
de Don Ignacio Soler,
que a los cuarenta y monedas
no miraba a otra mujer
que a Doña Luisa del Campo,
(diez años menor que él)
tan grácil como los juncos
que el viento suele mover
y hermosa como el chispazo
del sol al amanecer.

- ¨Un trigal de ojos azules¨
solía decir Soler…

Viuda joven y sin hijos
coleccionaba un tropel
de candidatos posibles
para su vida rehacer.
Pero no acertaba el hombre
que la fuera a complacer,
y así, guardaba esperanza,
enamorado, Soler.

Se hizo el vivo, se hizo el pavo,
y todo pa´hacerse ver,
pero Luisa no mordía
la carnada de Soler.
Entonces, no quedó otra
que hacerse el ciego y no ver
(para ver) si despertaba
de la dama el interés.
Agotados los recursos
y con nada por perder,
con bastón y lazarillo
se puso a andar Don Soler.

Fue una mañana de octubre
cuando en medio del vergel
Doña Luisa percatóse
de la desgracia de aquel
vecino ciego tan joven,
-¡Vaya destino más cruel!-
se dijo y muy conmovida
le ofreció ayuda y café.
El lazarillo, sospecho,
que sospechaba de él,
o nunca cayó en la cuenta
o era cómplice (no sé...).

Lo que importa es que una noche
trás tanta charla y café,
Don Ignacio y Doña Luisa
con mala o con buena fe,
empezaron a quererse,
y se casaron (después)
de desnudarse de amores
y de dolores, también.
Don Ignacio, cada día,
se quería deshacer
de aquella mentira grave
que le pesaba a granel.
Pero pensaba temblando
que a Luisa podía perder
si confesaba el pecado
que lo uniera a su mujer.
Entonces, se arrepentía,
y le rogaba a Yahvé,
a Buda, Alá y a Mefisto,
que le dictaran ¡qué hacer!

Entre besos, rezo y duda,
por Dios o por Lucifer,
ocurrió que una tormenta
violenta al atardecer
rompió el ventanal gigante
del salón de los Soler.
Y en el rostro de su esposa
fue la explosión a caer,
hundiéndose las esquirlas
como en el mar un bajel.
Se oyeron gritos, la sangre
le tiñó toda la piel
y Don Ignacio, llorando,
la vio desaparecer,
confuso y desesperado
por seguirla no poder,
entre alarmas y enfermeros
que la alejaban de él.

Volvió Luisa a los dos meses
(que equivalieron a cien)
a la casa de su esposo,
a quién vio reaparecer
entre las sombras del patio
con la tristeza en la sien.
- Nada pasó, no te azores,
- le susurró a Don Soler-
mi vida está a salvo ahora
y no hay más por qué temer,
he regresado a tus brazos,
de donde jamás me iré.

-¡Qué suerte!- pensó la dama-
que Ignacio no puede ver
las horribles cicatrices
que quedaron en mi piel,
y así, por siempre recuerde
mi rostro tal como fue.

Al ver la mirada en paz
de su adorada mujer
Don Ignacio supo al fin
lo que tenía que hacer.
Guiñó un ojo al lazarillo
y saboreando el café,
la apretó contra su pecho,
cerró los ojos con fe,
y en el silencio sublime
¡más que claro pudo ver!
como dulce y lentamente
un fulgor de oro y de miel
inundaba la sonrisa
del rostro de su mujer,
tan grácil como los juncos
que el viento suele mover
y hermosa como el chispazo
del sol al amanecer.

- ¡¨Un trigal de ojos azules¨!-
(solía decir Soler…)

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(Del Archivo de Las Últimas Palabras)
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domingo, 5 de junio de 2011

ENCUENTRO DE TALLERES Y BLOGS LITERARIOS - VIDEOS

El sábado 4 de Junio se realizó, en la XXI Feria Regional del libro de Villa Constitución, el Encuentro de talleres literarios y blogs literarios.
Aquí les mostramos los videos que muestran algunos de los momentos más importantes para nosotros.

Comienzo del encuentro. Introducción de Silvana López y Graciela Schmidt

Introducción de la coordinadora Florencia Lo Celso - Aparición de los talleres literarios



Presentación de los disertantes
video

Charla de Iván Gianotti, Lisandro Penazzo y Susana Ferreira


Charla de Silvina Grimaldi Bonin
video

Charla de Iván Gianotti
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sábado, 4 de junio de 2011

ENCUENTRO DE TALLERES Y BLOGS LITERARIOS - FOTOS

El sábado 4 de Junio se realizó, en la XXI Feria Regional del libro de Villa Constitución, el Encuentro de talleres literarios y blogs literarios.
Los representantes en el escenario del taller kapasulino fueron: Iván Gianotti y Lisandro Penazzo.
También estuvieron presentes del taller: Susana Ferreira, Silvina Grimaldi Bonin, Noelia Arizaga y Carla Kowalski.
Asistieron al evento: Norma Ruiz (Rosario) de La Rosa Plateada y Ernesto Parrilla de Netomancia, además de integrantes de talleres literarios de Villa Constitución.
Quien organizó el Encuentro de talleres y blogs literarios fue Silvana López, la encargada del Museo de Villa Constitución e integrante de la Secretaría de Cultura.
La coordinadora del evento fue la profesora y escritora: Florencia Lo Celso.

Aqui les mostramos las fotos. Pronto prometemos los videos.



Lisandro, Noelia, Susy, Sil, Carla e Iván - Kapasulinos

Charla

Disertantes del evento

Disertantes y coordinadora

Entrega de flores a la coordinadora del Evento

Silvana López (organizadora del evento), Susana, Sil y Ernesto de Netomancia

Norma Ruiz de La Rosa Plateada, Susy y Sil

Sil y Ernesto Parrilla

Kapasulinos

Kapasulinos con la coordinadora del encuentro


Kapasulinos y Florencia Lo Celso (coordinadora del encuentro)


Silvana López (organizadora), Susy, Carla, Sil. Netomancia, Iván, Florencia (coordinadora), Lichi y Noe




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martes, 31 de mayo de 2011

XXI Feria Regional del Libro 2011

Los invitamos, este sábado 4 de Junio, a la Feria del Libro de Villa Constitución, donde se llevará a cabo a las 15:00hs. un Encuentro de Talleres Literarios y blogs literarios.
Esta reunión convoca al intercambio de opiniones, experiencias e inquietudes de los distintos talleres literarios de Villa Constitución.
Sobre el escenario se verán a integrantes de cada taller participando de un intercambio de ideas guiados por la Prof. y escritora Florencia Lo Celso.
En nuestro caso, como taller, el tema central seguramente serán los talleres literarios y la influencia de los blogs.


Más información sobre la Feria del libro de Villa Constitución en: Cultura para Todos.
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miércoles, 25 de mayo de 2011

Foto. Por Noelia.

Son las tardes de otoño a las que le sacaría una foto.

Doradas, frescas, intactas y bien quietas; Solo… para no sentir al menos por momentos el viento atravesando los haces de luz. Para no pelearme con el pelo cuando se desordena más de lo acostumbrado, para no sentir que te quema la piel bajo la ropa, ni el frío sin ella porque no son suficientes ni las temperaturas bajas ni las altas.

Que el tiempo me torne más indecisa de lo que por naturaleza soy, no es algo a lo que crea poder llegar a acostumbrarme.

Los bichos ni se quedan ni se van, dan volteretas en el aire, desorientados como la mente confundida, cuando necesita respirar pero no viento ni sol ni bichos, si no, motivos para ser feliz y sentir paz, que van mucho más allá del aire.

Me sacaría una foto acostada en un montón de hojas secas, una noche sin viento, con una sonrisa de esas dignas de enmarcar, ni mucho diente ni tanta cara, con los ojos abiertos pero no tanto y los brazos estirados aunque uno solo estaría bien.

El pelo suelto, sin volver a peinar. Leer más...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Nos deseo Por Lisandro

Que se quemen las cartas viejas.
Que los silencios se dejen de escuchar.
Que paren de cantar
los versos alguna vez citados.
Que paren de llorar
los ojos ya lastimados.
Que deje de sangrar la garganta
porque es en tu himno de misericordia
que se ampollan con las suplicas.
porque es mi conciencia quien canta.
Que la memoria deje de repetir
una y otra vez las viejas historias.
y que las historias contadas
dejen de formar parte de la memoria.
Que el pecado cometido
sea perdonado por un ángel.
Y consagrados como mártires
el futuro sea bendecido.
Que si vivo, vivo en mi camino
conquistando mi destino.
Que si vives por tu lado
te deseo lo mismo.

No era nuestro empleo
compartir la vida juntos…
Lo siento. Te quise mucho.
Mi corazón te lo debo. Leer más...

lunes, 9 de mayo de 2011

LA LEY DEL ÚLTIMO RECURSO, por SIL

¨Si el sueño fuera ( como dicen ) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?¨

J.L.Borges



Acordamos que tenerte no es posible
e imposible que te olvide ha resultado,
(el fracaso al pretenderlo fue tangible
y que nadie ose decir que no he tratado).
Del Maestro usar la mágica teoría
pues entonces, sólo queda de mi parte,
intentando que no existas, alma mía,

si dejo de soñarte.

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martes, 3 de mayo de 2011

El cigarrillo. Por Noelia

Estábamos sentados en el bar. Todos, los ocho en una mesa para cuatro, charlando del trabajo, de la vida, de los problemas. Conociéndonos.
Algunos encendieron un que otro cigarrillo, la mitad de los presentes fumaban, y después de una larga noche de trabajo, por ser sábado de madrugada, era evidente la necesidad de dispersarse.

Los cigarrillos se fueron consumiendo más rápido de lo normal, y un ansia ajena provocaba la necesidad de encender otro después del cigarrillo recién acabado.

El humo comenzó a ocupar el espacio por completo, como una neblina espesa que llegó a no dejarnos distinguir ni a cincuenta centímetros, muy lentamente... hasta formar algo parecido a una nube, que se encontraba dispuesta sobre nuestras cabezas.
Y de pronto se escuchó un trueno...
comenzó a llover. Leer más...

viernes, 29 de abril de 2011

PIENSAS EN MI...? Por Susana


¿Piensas en mí en esas tardes,
en las que nada te sobra más que el tiempo
y te daña el sol de los recuerdos
y te llega a aturdir tanto silencio?


¿Piensas en mí cuando a la noche
el calor se escapa de tu cuerpo
y la sombra se extiende de la rosa
y tu lecho semeja a un desierto?

¿Piensas en mí a la mañana
cuando ves por delante un día entero,
que colgará sus horas de tus hombros
y que se irá igual que ayer….sin ni un te quiero?

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lunes, 25 de abril de 2011

BREVE DESCRIPCIÓN DEL CAMINO QUE EN TEORÍA LLEVA HACIA TU CASA, por SIL


I
Damos un mal paso, pisamos la mina,
nos arranca un brazo, vuela hacia el espejo
y la propia mano choca en su reflejo,
rompe el mar de vidrio y se auto-elimina;

con la que nos queda en el cuerpo amputado
urdimos un verso de paso mal dado.

II
Seguimos la empresa y pisamos cristales
(no los de Bohemia) otros, ¡más filosos!
que nos atraviesan los pies, peligrosos
como una pandemia feral de puñales;

casi de rodillas nacerá otro verso
impregnado en sangre de yerro diverso.

III
Verso que se escuda en la tipografía
de la tinta oscura manchada de errores,
y nos manifiesta sin voz ni colores
que hay que ser más cauto con la geografía;

y antes de emprender el viaje hacia un destino
sondear el estado de cualquier camino.

IV
Con un solo brazo, las rodillas rotas,
los pies malheridos y el ánimo arado,
habremos sabido que no hemos andado
ni por buen sendero ni con buenas botas;

en el derrotero de las malas heces
sin rumbo certero, luz… ni G.P.S.

V
Quedará el consuelo de cerrar los tajos
ignorando luego en el lomo las marcas,
cuidarnos la espalda como de las Parcas,
esperar que el alma pegue sus andrajos

de dulzura en ríos abrevando miel,
y encontrar la cura rozando otra piel.


La vida se encarga amarga y a destajo
de trabar la rueda con alevosía,
enviciar la greda, negar el atajo.

(mañana será otro día...)
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jueves, 21 de abril de 2011

Verano. (Eterno verano). Por Noelia.

Pasó un mosquito volando. Entusiasmado como beber mi sangre como trago final que lo llevara a la eternidad infinita, desconocida, anhelada.
Merodeó el sitio por unos instantes, como si estuviese buscando el lugar perfecto e indicado donde caer rendido.
Entonces, cuando tuve la oportunidad, ataqué.
Estiré el brazo a gran velocidad y cerré mi puño en el preciso instante que intentó huir de aquella muerte insospechada.
No lo logró.
Sus patas y alas quedaron aplastadas en mis dedos poseedores de una fuerza más allá del motivo.
Creo Sentir el impacto de mis uñas contra mi palma aún.
Lo logré.
Un mosquito menos que de seguro no afectará al ecosistema ni le moverá una piedra a este mundo. Ni felicidad ni victoria. Sin embargo allí estaba el cadáver, rodeado de una aureola ensangrentada que se esparcía por huellas y arrugas de mi palma derecha.
La duda que me persigue es el origen de la sangre, y por más que quiera deducirlo, la borraré tal como se presentó.
Pero aquel mosquito, uno más del montón, portador de una parte de alguien que quizás amó, dejó su marca en mí. Me buscó, me encontró y me dijo algo , que aunque no alcancé a escuchar bien, debió haber sido: No me revientes!!!
Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas Leer más...

martes, 12 de abril de 2011

TALLER ABIERTO ABRIL 2011

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visita Hugo Domínguez.
A continuación encontrarán una breve reseña del escritor, luego, para leer su texto, cliqueen "leer mas".

Como reseña puedo decirles, como ya saben, que mi nombre es Hugo Domínguez y nací en la ciudad de Montevideo, Uruguay un 23 de diciembre de 1948 por lo que tengo 62 años.
Hace apenas algo más de dos años que estoy escribiendo, si bien siempre tuve la inquietud y el interés de hacerlo. Me atraen y practico en algún tiempo libre el dibujo y la pintura.
En lo que refiere a la escritura hace aproximadamente tres años un cuento corto fue elegido entre los diez mejores envios, en un total de más de novescientos, en un diario de la capital (La República) y en el mes de octubre se presentó la oportunidad de lanzar el primer libro de relatos cortos con el título de "Un día feliz" entre los que se encuentra "Tres amigos".
Es una tarea dificil para alguien desconocido en el complejo mundo literario poder poner en el mercado un libro de estas características pero gracias a varios que me empujaron a hacerlo, ahí está.
Continúo escribiendo y el tiempo dirá si es posible escribir otro libro.


TRES AMIGOS por Hugo Domínguez

Un viernes, sobre fin de mes al final de la jornada, el Dr. Burgos se enteró que varios de sus empleados se reunirían al escuchar lo que dijo Álvaro en el momento que se retiraba:
- ¿Néstor, Omar, queda firme lo de esta noche?
Los dos confirmaron la propuesta con pulgares hacia arriba.
Después de haber cobrado los sueldos, era costumbre reunirse alternativamente en la casa de cada uno para estar unas horas conversando mientras disfrutaban de un whisky, una picada y un asado a las brasas.
Ese viernes el primero en llegar fue Néstor.
-Que milagro gordo, vos llegando primero- dijo Álvaro.
-Y bueno, esta es la casa del jefe, no puedo andar jodiendo y llegar siempre tarde acá también- dijo Néstor-.
-Dale dale, pasa y servíte un trago. El hielo esta en el freezer y el jarabe arriba de la mesa.
Mientras Néstor se servia su trago Álvaro le gritaba desde el parrillero que le alcanzara su vaso para conversar mientras esperaban a Omar.
-Che, gordo, en poco tiempo vamos a tener uno menos si Omar se casa. Y no creo que al principio al menos, la flaca Sofía lo deje venir. ¿A quién tenés en mente para agregar a la reunión?
-No – contestó Néstor – la verdad que no había pensado en eso. Todavía faltan unos meses y por otro lado no creo que el pelado deje de venir.
Luego continuo:
-Además, ¿a quien vas a agregar? a las mujeres imposible.
-Yo, a más de una, te juro que la invitaría. Seguro que seria más divertido que con ustedes dos…- dijo en tono de burlona.
-Sin darle importancia al comentario Néstor continuó:
-Fernando,”el cabeza” y ”el enano” están casados hace rato y hasta con hijos; no cuentes con ellos. Además, yo que sé, no se si sirven para esto. Jorge es alcahuete del gerente, y los otros tienen sus picadas ya armadas. No se; ahora no se me ocurre ninguno. Todavía con la contra que Aldo, que resultó ser buen tipo y viene casi siempre, es callado y poco participativo.
-Menos mal que no habías pensado en eso – comento Álvaro mientras volvían hacia el living – le hiciste una radiografía a todos y casi me convences que pronto vamos a ser tres y sin remedio. Respecto a Aldo, coincido contigo.
En ese momento sonó el timbre.
-Pasá, esta abierto! – grito Álvaro-
-Se jodió la noche – dijo Néstor – llego el cazador casado.
-No empieces gordo, dejame llegar, además sabés bien que me caso porque quiero.
-Si, claro, como todos. Es solo un poco menos de libertad. Después terminan separados, divorciados y lo que es peor con retención en el sueldo ordenada por un juez.
-La verdad – dijo Álvaro – no te vamos a ocultar que estábamos hablando de vos.
Nos preguntábamos si vas a seguir viniendo a estas tenidas después que te cases y estábamos tratando de encontrar un suplente para el caso que no vuelvas.





-No sé – comentó dudando - yo voy a querer seguir viniendo, pero, tienen que entender que no va a ser igual. Para colmo, Sofía no tiene reuniones de este tipo con las amigas de ella porque son todas casadas. Así que lo más probable es que me tenga que reunir con otros matrimonios. Las cosas cambian, ¿que puedo hacer?
Después de todo- dijo con nostalgia- alguna escapada me voy a inventar.
- Álvaro, – comentó Néstor – como dijiste, somos tres y sin remedio.
- ¿Vieron que parece que ascienden a Jorge? - comentó Álvaro con clara intención de cambiar de tema.
¡La puta que lo parió! – dijo Néstor – ese alcahuete.
Jorge era de esos empleados administrativos que no se hacen querer y sabio en usar las habilidades de los demás en provecho propio. De gran memoria, registraba todo lo que veía y leía. Y como decía Néstor era realmente un gran alcahuete.
Que tipo que no sirve para nada – continuo Omar – pura pinta, siempre con pilchas nuevas y relojeando lo que hacen los demás para alcahuetearle a…!!El Doctor Germán Burgos, el gran benefactor!! que siempre beneficia a esa basura de gente y nos tiene en la picota a los que realmente sacamos la oficina para adelante.
-Además,- reflexionó Néstor- no parece ser el momento adecuado de andar dando ascensos cuando sigue desaparecido el expediente de la familia Arrieta. Ese expediente sabemos bien que quema. Y no es joda, si no aparece, alguna cabeza va a rodar.
-Yo lo que se – dijo Álvaro- es que los tiempos para los cambios no los marcamos nosotros. Ni siquiera yo siendo jefe puedo influir en nada de eso. En esas cosas manda Burgos, los directores… y a joderse. En lo del expediente tenés razón gordo, sabés bien que lo hemos buscado por todos lados, y no aparece.
Álvaro agrego:
- Burgos anda con ganas de cortar la cabeza de Teresa por no haber hecho la copia que le correspondía hacer a ella. Me da pena porque es buena piba y buena compañera.

Se hizo un momento de silencio que sin duda correspondía a la reflexión que cada uno estaba haciendo de una situación que los comprometía a todos.

Al otro día, y ya de regreso a la oficina, ninguno podía dejar de lado lo conversado la noche anterior en la casa de Álvaro y todos miraban a la pobre Teresa.
Teresa era menuda y sin curvas, siempre peinada con moño, lentes con gran aumento, falda larga y zapatos sin taco. De labios finos usaba poco maquillaje.
Poco después de las nueve de la mañana, el Dr. Burgos llamó por el interno a Álvaro.
Germán era un hombre que rondaba los cincuenta años, relativamente alto, delgado, con un bigote prolijamente arreglado que servía de adorno a una boca que difícilmente sonreía. Su vestimenta era siempre con un traje prolijo y distinto todos los días de la semana. El detalle era siempre una corbata al tono sobre una camisa blanquísima. Ese día llevaba un traje azul. Sus manos delgadas dejaban ver la ausencia de anillos y un reloj de oro.

Una vez en la oficina Burgos le comunicó que la noche anterior había estado pensando seriamente en el expediente de la familia Arrieta y que tenia la intención de revisar personalmente toda la oficina, incluido estantes y biblioratos por si había sido archivado en forma equivocada y que de ser necesario continuaría con los escritorios y cajones de todos los empleados.
Le solicitó también que comunicara a su personal que no se retirara hasta que esa tarea de búsqueda del expediente estuviera terminada.

Burgos comenzó la revisación en compañía de Álvaro como Jefe de la sección. Los empleados, ya enterados de la situación, permanecían expectantes en sus lugares de trabajo.
Primero le tocó el turno a los estantes que estaban a la vista y el resultado fue negativo.
Luego comenzó una revisación minuciosa de todos los biblioratos, tarea que le insumió casi una hora. Al terminar el silencio era total.
Le búsqueda continuaba ahora en los escritorios de todo el personal.
Primero fue Adriana. Una de las compañeras que Álvaro con gusto hubiese invitado a su casa para compartir un viernes. Era un escritorio prolijo y ordenado lo que facilitó la búsqueda del Dr. Burgos.
Luego fue el turno de Mariana. Recientemente ingresada en el estudio, con excelentes recomendaciones de un amigo de Burgos. La revisación terminó rápidamente y sin resultados.
Continuaron Ana y Luisa y todo igual como al principio. Las dos más antiguas en el estudio y fuera de toda sospecha.
Luego fue el momento de Teresa que para el Dr. estaba pronta para ser despedida por no haber realizado la bendita copia del expediente en cuestión.
Aquí la revisación fue meticulosa; papel por papel y cajón por cajón. Y nada.
Y toco el turno a los escritorios de los hombres.
Primero fue “El loco” Fernando. Reconocido por lo ordenado y prolijo permitió rápidamente continuar con la revisación.
Luego le tocó a Rodrigo, “El cabeza”, que resultó ser el más desordenado de todos. Dentro de los cajones tenía revistas de deportes, el cepillo de dientes y hasta el resto de un yogurt. Pero el resultado fue el mismo. Nada.
Siguió “El enano” Arias, después “El gordo” Néstor, Jorge el odiado “Alcahuete” y Omar que estaba con un pie en el altar. El último escritorio revisado por Burgos fue el de Aldo. Y el expediente no aparecía.
-Discúlpame Álvaro – dijo el Dr. Burgos – pero por respeto a los demás tengo que revisar tu escritorio.
-Si claro – dijo tranquilamente Álvaro.
Ya terminando la búsqueda y en el último cajón del lado derecho del escritorio, Burgos quedó quieto y con la mano derecha suspendida en el aire.
Álvaro se acercó para observar que le había llamado la atención a su jefe.
Debajo de muchos papeles, en ese ultimo cajón del lado derecho, había una carpeta naranja que lucía una leyenda con letras negras:”Familia Arrieta”.
Burgos levantó la carpeta en forma natural, para que todos la vieran, y se la llevó a su escritorio rodeado de cristal.
Atrás iba caminando Álvaro con un color pálido en su rostro.
Néstor, Omar, y los otros, no entendían nada.
Luego de unos minutos Álvaro se retiró de la oficina con sus cosas personales entre los brazos.
Uno de ustedes es un hijo de puta – dijo sin querer la ayuda de nadie. Los miraba a todos con desconfianza.
Aldo intentó buscar un acercamiento pero Néstor se lo impidió tomándolo del brazo.
- Dejálo, no es el momento – dijo- después lo vemos.





Pocos días después Jorge asumía su nueva función de jefe en el mismo escritorio que ocupara Álvaro pocos días atrás.
Teresa, fue nombrada secretaria de Jorge para subsanar el error de concepto que estuviera a punto de dejarla sin trabajo.

Esa noche, en una habitación de hotel, Teresa y Jorge, con una fina copa cada uno en sus manos, festejaban la ocurrencia de haber puesto el expediente de la familia Arrieta en el último cajón de la derecha del escritorio de Álvaro.


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jueves, 7 de abril de 2011

mi ultimo respiro por Lisandro




Silba el viento. Es tarde de otoño.
Las hojas de los árboles
se mecen por la brisa.
Camino sobre el descampado
de la soledad habitada en mí,
y el eco de mi respiración
me acompaña dentro de la conciencia.


Un fuerte trueno retumba desde el cielo.
¿Será Dios dando un golpe de furia sobre su mesa?.



Llantos y quejidos de ancianos
abarcan sobre el campo mismo.
Las plegarias de los demonios condenados
retumban en mi espalda.

Ruidos de cadenas…
el aroma frío del metal oxidado
se impregna en mis venos.
Y una oratoria gregoriana
lastiman mis oídos
sangrándome desde el miedo… hasta la rendición.

Miro al cielo
en el momento preciso que una lágrima rasguña mi mejilla.
El ángel justiciero cae desde el cielo
implorando desde la congoja, su perdón.

Sé la respuesta.
Sé el final de mi destino.
Con voz ronca murmuro una maldición hacia Dios.

Me obligan a detener el paso
siento el frío del crepúsculo
en la desesperanza de mi piel.

Las brazas ya están encendidas
arden mis pies en el caminar.
Me quite las vendas de mis ojos y de mi orgullo.
Frente a mí: un árbol en llamas.

Sudor frío. Agitación permanente.

Plegarias a coro sobre mi espalda.

Gritos desde el cielo reclamando mi alma.

El ángel justiciero sin balanza, sin espada… sin alas.


Llantos de ancianos por todos lados.


Los demonios ríen a carcajadas mientras me lastiman con sus manos.


Desde el campo se impone una voz demencial.
Me tiembla el pulso.
Comienzo a llorar…
Mi último respiro…

Comenzó el ritual.

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viernes, 1 de abril de 2011

EL HIPOGRIFO… (LOCURA 1.) por Susana


Ssssshhh
Revolotea,
no es mariposa ni alondra, y vuela!!!!
Hay luna llena.
Suena el silencio…
puedes oír lo que yo siento?
Rumor a fiestas…mil castañuelas…
Huelo en el aire cirio y verbena.
De mi materia
se escapa entero este delirio hasta tu nido.


Cinco sentidos atropellados van a tus manos,
Ingobernables, ingobernados, hasta tu hallazgo.
Soy una luz que te protege
soy esa ráfaga que te envuelve.
Soy invisible
Imperceptible…
soy el espíritu de un hipogrifo.

Si están tus ojos entrecerrados
loca mi boca busca tus parpados….
Si están tus labios casi sonriendo,
locas mis ansias buscan tu aliento.
Si esta tu piel quieta y espera
no habrá un centímetro que no posea.

Ssssshhhh
respiras suave, dulce es la esencia
embriagas mi alma con tu presencia
que nada cambie tu sueño amante…

Que nadie sabe lo que se siente
cuando tus dedos tocan mi frente.

Ssssshhh…
Tú vos me aleja.
Por que me hieres?
Que no soy yo la que te mira
cuando te rindes cuando suspiras?

No son mis ansias, no es mi frente,
no son tus ojos, no soy coherente?....
Titiriteros, pobres mendigos los sueños míos,
que ayer volaban como saetas y hoy sienten frío.

……………………………………………………….


Ssssshhh
Rey de mi suerte, ya no lo digas.
No, no lo digas.
Riegas espinas que me lastiman cállate, duele.
Guarda silencio!
Ya no soy yo pero es mi sueño y en él se cumplen hoy mis anhelos.

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lunes, 28 de marzo de 2011

PLEGARIAS DE MARZO, por SIL


¨En el otoño de mi vida
la luna no tiene manchas,
y sin embargo...¨
Kobayashi Issa
________________
El otoño pincela las plazas
con sus áureas pátinas de brillo
y en un sueño se vuelve mi casa
misceláneo crisol de amarillos.

Ya las hojas vuelan al olvido
como gemas de valor dudoso
y despojan del verde vestido
a los álamos esplendorosos.

Yo sé bien que desoye mi rezo
de ser brisa suavísima y lenta,
como aquella que atrajo tu beso
a mi boca indecisa y sedienta;

y de vuelta, lo arrastró celosa
a tus labios ¡quién sabe el destino!
despojado de todas las rosas,
con presagios de morir de frío.

El otoño es un pájaro herido
sabedor de cuitas y pecados,
que alimenta su débil latido
con mis lágrimas, empecinado

en quebrar mi coraza de argento,
y volverme una sombra alienada
que te abraza (como abraza al viento)
con su duende de risa apagada.

Y aún así, me entrego a la quimera
(profanando el empellón del frío)
de ser rama desnuda que espera
renacer con el blasón tardío,
al aguardo de tu primavera.

¡Si supieras
cuánto anhela tu lluvia mi tierra,
ganarías todo en esta guerra!
Si leyeras
estos versos (¿los leerás?) ¡quién sabe!
quemarías conmigo tus naves.
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jueves, 24 de marzo de 2011

Libres De Ser.- Por Noelia.

Despertaré sin saber que t espero, como un día normal, hasta saber que....
Shhhh..... (Silencio.)
Que las almas de historias pasadas están desveladas y escuchan desde los rincones,
hablan de noche y no me dejan dormir en paz,
me poseen de a ratos y me permiten retornar a esta vida cuando se quieren reir de mi;
Porque saben que camino sin saber a dónde,
porque conocen hasta los secretos que de tanto guardar olvido,
porque son el reflejo del alma pura,
sin mentiras ni pudores,
sin recaudos,
sin angustias,
sin presiones...

Libres de ser. Leer más...

sábado, 19 de marzo de 2011

LA VECINA por Carla

Lo único que quería era ser su amiga, ayudarla a tener una vida mejor, pero ella no quería, me miraba indiferente.
En las reuniones de la escuela, siempre me acercaba a hablarle, le recomendaba un corte de cabello más moderno, así como el mío, rubio platinado. Y sólo me miraba, ni una palabra.
Vivíamos enfrente, en la mañana, cuando la veía salir a hacer los mandados, me cruzaba y le mostraba mis jeans nuevos y mis zapatos de Ricky Sarkany. Ella se lo tomaba a mal, no entendía que lo hacía por su bien, era peor que le dijera que ésta era la ropa que tenía que usar y no esas camisas del año ’80.


A la siesta, ella barría la vereda y yo aprovechaba para ir al gym. Le decía: -Animáte, Margarita, busquemos un personal trainer, así bajas esos quilitos de mas.
Ella se enojaba, y eso que yo hacia de todo para incentivarla. Cada tarde me ponía un top que marcara mi cintura y unas calzas bien ajustadas.
Lo hacia todo por ella, así al ver mi cuerpo esbelto y trabajado se animaba a ejercitarse.
Hasta que un día me canse, me trató súper mal.
Yo la veía a ella, pobrecita, sin ni siquiera poder lucir unas lolas sexys como las mías. Entonces decidí, como prueba de mi cariño, entregarle mi secreto mas preciado, el numero de teléfono de mi cirujano plástico, para que hiciera como yo, se operara las lolas y se aseguraba el matrimonio.
La tarde en que me acerque, espere a que estuviera charlando con las otras chusmas de barrio mientras baldeaba la vereda. Buscaba un efecto shock, algo que la hiciera despertar de esa vida espantosa que tenía, y entonces le dije: -Margarita, no sabes lo que dicen en el barrio, que tu marido te engaña, con una chica re pechugona. ¿Viste Margarita?, eso por ser tan dejada, pero yo te lo soluciono chiquita- Y justo cuando le decía que confiara en mi, Margarita levanto un balde lleno de agua y me empapó de la cabeza a los pies.
¡No lo podía creer! Con todo lo que intente hacer por ella, pero me dije ¡Basta! Era una salvaje, no merecía mis consejos.
Ahora ocupo las tardes en mi, me tomo un tecito en el jardín de invierno, le compro ropa nueva a mi caniche toy, me ejercito…
Pero hay días que me acerco a la ventana, y la veo con las otras vecinas riéndose a carcajadas.
Y me pregunto ¿de que se ríen?, ¿por que parecen tan felices? ¿Por qué nunca quiso ser mi amiga?


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martes, 15 de marzo de 2011

TALLER ABIERTO MARZO 2011

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visita Javier Andrés Daza.
A continuación encontrarán una pequeña reseña del escritor, luego, para leer su texto, cliqueen "leer mas".

Javier Andrés Daza es de Bogotá. Aunque estudia ramas afines a la ciencia y la tecnología, le gusta mucho el arte y la literatura. Descubrió su gusto por la escritura, haciendo una tarea en el colegio. Entonces comenzó a gustarle mucho la lectura y la escritura. Desde entonces ha participado tres veces en el Concurso Nacional de Cuento, quedando una vez como finalista. Le gusta escribir porque siente que su mente se puede ir a lugares que normalemnte no alcanzaría y es como dice una frase suya: "hay millones de historias, yo soy una y mil más".
Pueden visitar su blog en Veré que puedo hacer



HISTORIA DE UN ASESINO por Javier Andrés Daza
Esta es la historia de un asesino cuya personalidad tenía más defectos que valores. Su nombre era Enrique y en sus prioridades no estaba el comprender acerca de este tema. Él simplemente era un hombre a quien le gustaba la soledad y tanta gente le repugnaba así que prefería no mirarlos. Sin embargo, para llevar una vida normal es imposible vivir aislado de los hombres; si así fuese, iría en contra de la normalidad natural de la vida. Enrique mataba siempre a quien encontraba su mirada.
Cuando era niño, no tenía amigos y en cambio golpeaba a compañeros, vecinos y desconocidos (una que otra niña sufrió por sus agresiones tormentosas). Su padre entonces lo castigaba muy fuerte.
-Muérete –le gritaba entonces a su padre luego de cada golpiza-. ¡Tú mataste a mi mamá!
-Hijo: no digas tonterías, yo no la maté –decía su padre con sinceridad y tristeza que salían de lo más profundo de su corazón lagrimeado.
Su historia comenzó al mismo tiempo que su adolescencia. Una tarde salió a caminar por las calles del pueblo y vio una joven campesina con su cabello negro trenzado, su falda larga y colorida que sobresaltaba, a pesar de su frondosidad, sus caderas anchas que sostenían una cintura que asomaba un ombligo provocativo y sensual; sus hombros rosados por el sol pronunciaban la decencia y delicadeza de la señorita, y su rostro, a pesar de la sombra de su sombrero, dejaba ver la silueta tierna y bella de sus facciones. Ella también lo vio, pero la mirada que le dirigió a Enrique –la única que penetraría sus profundas pupilas-, totalmente contrario a él, llevo consigo otro sentimiento: repugnancia. Así, Enrique, comprobó una vez más que su odio hacia el resto de los hombres era inevitable.
A partir de ese cruel instante, su visión acerca de la humanidad cambió y decidió no tenerla cerca. Se acercó lentamente a la joven mientras admiraba más su hermosura. Le agarró el cuello y alcanzó a levantarla varios centímetros del suelo. Para ser tan delgado, Enrique era muy fuerte. Sosteniéndola en el aire, brevemente la lanzó hacia el suelo con muchísima energía y le dio tantos golpes a lo largo de todo su cuerpo que su muerte, según se sabría después, se debió a estancamiento en las vías circulatorias. Su piel blanca quedo hinchada y oscura y su perfecto cuerpo fue deformado con tumores y huecos. Huyó en menos de un minuto y varias horas más tarde, ya de noche encontraron el cadáver aunque nadie sabía quién ni por qué habían matado la hija del juez.
Pasaron algunos años y asimismo el número de asesinatos. Habían incrementado en un trescientos por ciento y cada muerte era diferente a la anterior, desde armas de fuego, cuchillos (grandes, pequeños, anchos, delgados, encorvados, rectos, con filo en la punta, doble filo, etc.), golpes, asfixias, hasta quemados y tritura de cuerpos. ¿Quién era el autor? Por supuesto, Enrique. Pero nadie, en la investigación logro señalarlo.
Sucedía que siempre Enrique caminaba por las calles y no miraba a nadie… Pero rara vez levantaba su vista y si se daba cuenta que alguien lo estaba viendo a los ojos (¡qué destino tan trágico y sangriento el que desafortunadamente le espera!), entonces él lo mataba con una de sus innumerables técnicas que parecían ser infinitas. Tal vez si mientras caminaba no hubiera escondido sus ojos, hubiera visto a todos los que caminaban también y se hubiera percatado que lo miraban más de lo que creía, las muertes serían diez o más veces numerosas y sus formas de muerte, quizás, ya no parecerían infinitas. Enrique fue el mayor asesino que conoció el pueblo en su historia. En sólo tres años la Muerte recibió quince mil nuevas víctimas.
Las investigaciones profundizaron en las víctimas, quiénes eran los muertos, cómo habían muerto, qué hacían justo en el momento de su muerte, dónde habían caído. Por encargo del juez hicieron lo mismo con cada una de los fallecidos y relacionaron todo acerca de ellos, las escenas del crimen, las semejanzas en los diferentes aspectos analizados, las familias, todo. Una investigación excelente, sin lugar a dudas. Pero aún así descubrir el asesino era muy difícil.
Cuando pudieron descubrir a Enrique, prepararon la mejor estrategia que pudieron crear para capturarlo. Una noche, lo encerraron en un callejón más de diez oficiales y soldados. Se echó en el suelo como resignado, de rodillas en un charco y el mentón en el pecho mientras todos le apuntaban y el jefe le ordenaba que se diera por arrestado y le enunciaba sus derechos como criminal. Enrique no levantaba su mirada y justo cuando el grupo pensó que se daría por vencido, los miró a los ojos y dejo rodar un disco explosivo que devastó a los hombres en segundos. Corrió y salvó su vida algún tiempo, no más.
Pero su final estaba muy cerca y, de hecho, fue rápido. El juez había cambiado las órdenes:
-¡Mátenlo!
Quería tener el cuerpo de Enrique para encargarse él, personalmente, de la venganza por su hija y del castigo por sus sangrientos actos. Pero, ahora, comprendida la angustia de los habitantes, optó por la eficacia.
El cuerpo del ejército, leal como ningún otro, servicial y entregado al honor y al pueblo igual que a sus familias, luchadores hasta la muerte, defensores de las leyes y la paz, capacitados para cualquier tarea, como un ejército casi perfecto de humanos que estaban por encima de las dimensiones normales de cualquier hombre, preparó una emboscada sin posibilidad alguna de error.
Con la luna en el cenit, en casa de Enrique, con la ayuda de su padre (al que le habían mentido afirmando que sólo lo arrestarían, para lo cual, requerían, por facilidad, el sueño de Enrique), que había conseguido que durmiera toda la noche, un pelotón desalojó el lugar sacando al padre del hogar y obligándolo a dejar a su hijo dormido y encerrado a merced de los soldados. A unas varias decenas de metros, los soldados empezaron el fuego. Mientras brotaban de los ojos del padre lágrimas que hundirían el pueblo si no se secaran al deslizarse, las armas rugían desgarrando bombas y cañones sobre los muros incandescentes que habrían de caer sobre el cuerpo de Enrique quemándolo y aplastándolo.
En esos últimos instantes, Enrique recordaba, o más bien recitaba aquél cuento, del mismo autor que esta historia, que, en su época bohemia, leyó y le causó gran admiración porque pensaba que esa era la mejor forma en que debería finalizar su existencia:
El reloj, segundo a segundo que me arranca de la vida para dar cuerda a sus engranajes que dictan una hora que no existe, un invento más del hombre, con su cruel tuc cada sesentava parte de minuto, me obliga a pensar en sincronía con él:
-Mal-di-to-re-loj-me-es-tás-ma-tan-do-con-ca-da-se-gun-do-que-pa-sas... Es-to-nun-ca-a-ca-ba-rá-¿ver-dad?
Y en mis últimos instantes de agonía, el reloj despiadado que no se detendrá nunca, con sus agujas como espinas envenenadas con cicuta, que en cada segundo desgarran de mi ser la vida misma, me dice al ritmo de su tuc bien medido, como sin sentimientos, con la misma frialdad del invierno y con la superioridad que le regala la eternidad que podría matar su cuerpo pero jamás el tiempo que lo gobierna, las últimas sílabas que escucharé en este mundo:
-Es-el-fin... No-soy-tu-yo-;e-res-mío.
La descarga duró menos de un minuto, pero los escombros parecían de una guerra mundial. En la mañana, la noticia fue confirmada: Enrique había muerto. Sus restos fueron dados a disposición de su padre quien, desconcertado, triste, lleno de odio y dolor, deprimido, rencoroso y arrepentido, lo regaló a la plaza central para que todos vieran en lo que habían transformado a su hijo.
Tal vez, merecía morir. Aunque no debo juzgar ¿Pero merecía hacerlo de esa forma?...Recuerdo el final de su obituario: “(…) el fuego en su cuerpo fueron las agujas del reloj que lo mató”.
Esta es la historia del hijo de Enrique. Él mismo me pidió el favor de contarla. Enrique, y por tanto su hijo, era un sobreviviente de la guerra cruel e injusta. Su esposa había sido fusilada con el rifle en su cabeza mientras él se escondía con Enriquito para protegerlo y éste enceguecía al ver la muerte entrarle por los ojos. Cuando creció, no pudo ser indiferente a su pasado y jamás comprendió que el mundo está lleno de diferentes actitudes.

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viernes, 11 de marzo de 2011

Puntos suspensivos por Lisandro




Se estremece la tinta sobre el papel
una lagrima cae y corre como la hiel.
Es que no estás, y esto no da para más.
Intolerable, arduo silencio… no estás.

Y sé lo que quiero de esta poesía,
convertir en idilio, a la amarga elegía.
Pero al ser horrible, me es imposible
embellecer con letras… lo horrible.

Maldiciones al suspiro del viento
me quita las ganas con su lamento.
Y con la mirada no encuentro nada.
Arde sobre las ilusiones… la mirada.

Porque son mis ansias de encontrar
para poder, con rigor, mis ideas calmar
Y clamarle al viento por recordarle
los recuerdos ingratos…y clamarle.

Este camino se me hace pesado
mas toda la culpa es del pasado.
Porque mentí una vez por aquello que sentí
y perdí dos veces el sentir… porque mentí.


Hoy imploro con velas al destino
tropezar con lo perdido sobre el camino.
Continúo con valor, pero sigo con dolor
sobre el camino de piedras… con valor.

Interrumpo mis plegarias ante los versos
y les doy rienda suelta a los secretos.
Aquello que busco, como un loco brusco
esta frente a mí… aquello que busco.

Aquello que buscaba, lo tengo en mis manos
pero no les diré nada, mis queridos hermanos.
No habrá puntos suspensivos, ni quiero ser ofensivo.
No daré fin a la poesía… puntos suspensivos...
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lunes, 7 de marzo de 2011

LA MEMORIA por Susana

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Jorge Luis Borges


Soy yo y mi memoria.
¿Que puede ser más persistente,
mas astuta mas vehemente
si esta alojada en los escondrijos rebuscados de mi mente?

Soy yo y mi memoria.
¿Quien puede echarla de mi lado
trasladarla a algún prado,
con engaños, matarla
y en un pedazo de lienzo enterrarla?

No se oculta, no se rinde,
no se escapa no se muere
no se mata no se cansa de mi casa,
ni de recuerdos inertes, no se cambia.

Se declara intransigente,
se regodea tenaz y se yergue primordial
hasta que me lleve la muerte.
Memoria que ni en la muerte, mueres….
Que terca eres….que terca eres…

Somos yo, y mi memoria
que se pasea preñada de tu infamia vertida.
Esperando por un parto que no llegará jamás.
Casi que debería por ella, sentir piedad…

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