martes, 3 de mayo de 2011

El cigarrillo. Por Noelia

Estábamos sentados en el bar. Todos, los ocho en una mesa para cuatro, charlando del trabajo, de la vida, de los problemas. Conociéndonos.
Algunos encendieron un que otro cigarrillo, la mitad de los presentes fumaban, y después de una larga noche de trabajo, por ser sábado de madrugada, era evidente la necesidad de dispersarse.

Los cigarrillos se fueron consumiendo más rápido de lo normal, y un ansia ajena provocaba la necesidad de encender otro después del cigarrillo recién acabado.

El humo comenzó a ocupar el espacio por completo, como una neblina espesa que llegó a no dejarnos distinguir ni a cincuenta centímetros, muy lentamente... hasta formar algo parecido a una nube, que se encontraba dispuesta sobre nuestras cabezas.
Y de pronto se escuchó un trueno...
comenzó a llover.

6 comentarios:

MariluzGH dijo...

Metafórico y encantador relato, con tantas interpretaciones como personas lo leamos :)

abrazos

Carla Kowalski dijo...

Excelente Noe. Me encantan tus descripciones.

La Rosa Púrpura dijo...

Interesante (:, intrigante tambien. Saludos

SIL dijo...

Sí. Es misterioso.
Las gotas que cayeron se me ocurren grises y amargas como un atardecer de invierno.

Beso, NOE

SIL

Maria Susana dijo...

Genial, Noe.
Me resulta divertido, no se por que, será que fumo, un poco mucho, y con un susto así no prendería mas un pucho....o si, je, no se.
Me encantó.
Un beso amiga.

el oso dijo...

A veces conocerse es comenzar a desconocerse.
Muy bello.
Besos