martes, 12 de abril de 2011

TALLER ABIERTO ABRIL 2011

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visita Hugo Domínguez.
A continuación encontrarán una breve reseña del escritor, luego, para leer su texto, cliqueen "leer mas".

Como reseña puedo decirles, como ya saben, que mi nombre es Hugo Domínguez y nací en la ciudad de Montevideo, Uruguay un 23 de diciembre de 1948 por lo que tengo 62 años.
Hace apenas algo más de dos años que estoy escribiendo, si bien siempre tuve la inquietud y el interés de hacerlo. Me atraen y practico en algún tiempo libre el dibujo y la pintura.
En lo que refiere a la escritura hace aproximadamente tres años un cuento corto fue elegido entre los diez mejores envios, en un total de más de novescientos, en un diario de la capital (La República) y en el mes de octubre se presentó la oportunidad de lanzar el primer libro de relatos cortos con el título de "Un día feliz" entre los que se encuentra "Tres amigos".
Es una tarea dificil para alguien desconocido en el complejo mundo literario poder poner en el mercado un libro de estas características pero gracias a varios que me empujaron a hacerlo, ahí está.
Continúo escribiendo y el tiempo dirá si es posible escribir otro libro.


TRES AMIGOS por Hugo Domínguez

Un viernes, sobre fin de mes al final de la jornada, el Dr. Burgos se enteró que varios de sus empleados se reunirían al escuchar lo que dijo Álvaro en el momento que se retiraba:
- ¿Néstor, Omar, queda firme lo de esta noche?
Los dos confirmaron la propuesta con pulgares hacia arriba.
Después de haber cobrado los sueldos, era costumbre reunirse alternativamente en la casa de cada uno para estar unas horas conversando mientras disfrutaban de un whisky, una picada y un asado a las brasas.
Ese viernes el primero en llegar fue Néstor.
-Que milagro gordo, vos llegando primero- dijo Álvaro.
-Y bueno, esta es la casa del jefe, no puedo andar jodiendo y llegar siempre tarde acá también- dijo Néstor-.
-Dale dale, pasa y servíte un trago. El hielo esta en el freezer y el jarabe arriba de la mesa.
Mientras Néstor se servia su trago Álvaro le gritaba desde el parrillero que le alcanzara su vaso para conversar mientras esperaban a Omar.
-Che, gordo, en poco tiempo vamos a tener uno menos si Omar se casa. Y no creo que al principio al menos, la flaca Sofía lo deje venir. ¿A quién tenés en mente para agregar a la reunión?
-No – contestó Néstor – la verdad que no había pensado en eso. Todavía faltan unos meses y por otro lado no creo que el pelado deje de venir.
Luego continuo:
-Además, ¿a quien vas a agregar? a las mujeres imposible.
-Yo, a más de una, te juro que la invitaría. Seguro que seria más divertido que con ustedes dos…- dijo en tono de burlona.
-Sin darle importancia al comentario Néstor continuó:
-Fernando,”el cabeza” y ”el enano” están casados hace rato y hasta con hijos; no cuentes con ellos. Además, yo que sé, no se si sirven para esto. Jorge es alcahuete del gerente, y los otros tienen sus picadas ya armadas. No se; ahora no se me ocurre ninguno. Todavía con la contra que Aldo, que resultó ser buen tipo y viene casi siempre, es callado y poco participativo.
-Menos mal que no habías pensado en eso – comento Álvaro mientras volvían hacia el living – le hiciste una radiografía a todos y casi me convences que pronto vamos a ser tres y sin remedio. Respecto a Aldo, coincido contigo.
En ese momento sonó el timbre.
-Pasá, esta abierto! – grito Álvaro-
-Se jodió la noche – dijo Néstor – llego el cazador casado.
-No empieces gordo, dejame llegar, además sabés bien que me caso porque quiero.
-Si, claro, como todos. Es solo un poco menos de libertad. Después terminan separados, divorciados y lo que es peor con retención en el sueldo ordenada por un juez.
-La verdad – dijo Álvaro – no te vamos a ocultar que estábamos hablando de vos.
Nos preguntábamos si vas a seguir viniendo a estas tenidas después que te cases y estábamos tratando de encontrar un suplente para el caso que no vuelvas.





-No sé – comentó dudando - yo voy a querer seguir viniendo, pero, tienen que entender que no va a ser igual. Para colmo, Sofía no tiene reuniones de este tipo con las amigas de ella porque son todas casadas. Así que lo más probable es que me tenga que reunir con otros matrimonios. Las cosas cambian, ¿que puedo hacer?
Después de todo- dijo con nostalgia- alguna escapada me voy a inventar.
- Álvaro, – comentó Néstor – como dijiste, somos tres y sin remedio.
- ¿Vieron que parece que ascienden a Jorge? - comentó Álvaro con clara intención de cambiar de tema.
¡La puta que lo parió! – dijo Néstor – ese alcahuete.
Jorge era de esos empleados administrativos que no se hacen querer y sabio en usar las habilidades de los demás en provecho propio. De gran memoria, registraba todo lo que veía y leía. Y como decía Néstor era realmente un gran alcahuete.
Que tipo que no sirve para nada – continuo Omar – pura pinta, siempre con pilchas nuevas y relojeando lo que hacen los demás para alcahuetearle a…!!El Doctor Germán Burgos, el gran benefactor!! que siempre beneficia a esa basura de gente y nos tiene en la picota a los que realmente sacamos la oficina para adelante.
-Además,- reflexionó Néstor- no parece ser el momento adecuado de andar dando ascensos cuando sigue desaparecido el expediente de la familia Arrieta. Ese expediente sabemos bien que quema. Y no es joda, si no aparece, alguna cabeza va a rodar.
-Yo lo que se – dijo Álvaro- es que los tiempos para los cambios no los marcamos nosotros. Ni siquiera yo siendo jefe puedo influir en nada de eso. En esas cosas manda Burgos, los directores… y a joderse. En lo del expediente tenés razón gordo, sabés bien que lo hemos buscado por todos lados, y no aparece.
Álvaro agrego:
- Burgos anda con ganas de cortar la cabeza de Teresa por no haber hecho la copia que le correspondía hacer a ella. Me da pena porque es buena piba y buena compañera.

Se hizo un momento de silencio que sin duda correspondía a la reflexión que cada uno estaba haciendo de una situación que los comprometía a todos.

Al otro día, y ya de regreso a la oficina, ninguno podía dejar de lado lo conversado la noche anterior en la casa de Álvaro y todos miraban a la pobre Teresa.
Teresa era menuda y sin curvas, siempre peinada con moño, lentes con gran aumento, falda larga y zapatos sin taco. De labios finos usaba poco maquillaje.
Poco después de las nueve de la mañana, el Dr. Burgos llamó por el interno a Álvaro.
Germán era un hombre que rondaba los cincuenta años, relativamente alto, delgado, con un bigote prolijamente arreglado que servía de adorno a una boca que difícilmente sonreía. Su vestimenta era siempre con un traje prolijo y distinto todos los días de la semana. El detalle era siempre una corbata al tono sobre una camisa blanquísima. Ese día llevaba un traje azul. Sus manos delgadas dejaban ver la ausencia de anillos y un reloj de oro.

Una vez en la oficina Burgos le comunicó que la noche anterior había estado pensando seriamente en el expediente de la familia Arrieta y que tenia la intención de revisar personalmente toda la oficina, incluido estantes y biblioratos por si había sido archivado en forma equivocada y que de ser necesario continuaría con los escritorios y cajones de todos los empleados.
Le solicitó también que comunicara a su personal que no se retirara hasta que esa tarea de búsqueda del expediente estuviera terminada.

Burgos comenzó la revisación en compañía de Álvaro como Jefe de la sección. Los empleados, ya enterados de la situación, permanecían expectantes en sus lugares de trabajo.
Primero le tocó el turno a los estantes que estaban a la vista y el resultado fue negativo.
Luego comenzó una revisación minuciosa de todos los biblioratos, tarea que le insumió casi una hora. Al terminar el silencio era total.
Le búsqueda continuaba ahora en los escritorios de todo el personal.
Primero fue Adriana. Una de las compañeras que Álvaro con gusto hubiese invitado a su casa para compartir un viernes. Era un escritorio prolijo y ordenado lo que facilitó la búsqueda del Dr. Burgos.
Luego fue el turno de Mariana. Recientemente ingresada en el estudio, con excelentes recomendaciones de un amigo de Burgos. La revisación terminó rápidamente y sin resultados.
Continuaron Ana y Luisa y todo igual como al principio. Las dos más antiguas en el estudio y fuera de toda sospecha.
Luego fue el momento de Teresa que para el Dr. estaba pronta para ser despedida por no haber realizado la bendita copia del expediente en cuestión.
Aquí la revisación fue meticulosa; papel por papel y cajón por cajón. Y nada.
Y toco el turno a los escritorios de los hombres.
Primero fue “El loco” Fernando. Reconocido por lo ordenado y prolijo permitió rápidamente continuar con la revisación.
Luego le tocó a Rodrigo, “El cabeza”, que resultó ser el más desordenado de todos. Dentro de los cajones tenía revistas de deportes, el cepillo de dientes y hasta el resto de un yogurt. Pero el resultado fue el mismo. Nada.
Siguió “El enano” Arias, después “El gordo” Néstor, Jorge el odiado “Alcahuete” y Omar que estaba con un pie en el altar. El último escritorio revisado por Burgos fue el de Aldo. Y el expediente no aparecía.
-Discúlpame Álvaro – dijo el Dr. Burgos – pero por respeto a los demás tengo que revisar tu escritorio.
-Si claro – dijo tranquilamente Álvaro.
Ya terminando la búsqueda y en el último cajón del lado derecho del escritorio, Burgos quedó quieto y con la mano derecha suspendida en el aire.
Álvaro se acercó para observar que le había llamado la atención a su jefe.
Debajo de muchos papeles, en ese ultimo cajón del lado derecho, había una carpeta naranja que lucía una leyenda con letras negras:”Familia Arrieta”.
Burgos levantó la carpeta en forma natural, para que todos la vieran, y se la llevó a su escritorio rodeado de cristal.
Atrás iba caminando Álvaro con un color pálido en su rostro.
Néstor, Omar, y los otros, no entendían nada.
Luego de unos minutos Álvaro se retiró de la oficina con sus cosas personales entre los brazos.
Uno de ustedes es un hijo de puta – dijo sin querer la ayuda de nadie. Los miraba a todos con desconfianza.
Aldo intentó buscar un acercamiento pero Néstor se lo impidió tomándolo del brazo.
- Dejálo, no es el momento – dijo- después lo vemos.





Pocos días después Jorge asumía su nueva función de jefe en el mismo escritorio que ocupara Álvaro pocos días atrás.
Teresa, fue nombrada secretaria de Jorge para subsanar el error de concepto que estuviera a punto de dejarla sin trabajo.

Esa noche, en una habitación de hotel, Teresa y Jorge, con una fina copa cada uno en sus manos, festejaban la ocurrencia de haber puesto el expediente de la familia Arrieta en el último cajón de la derecha del escritorio de Álvaro.


5 comentarios:

Carla Kowalski dijo...

Que increible este relato! Es muy original. Y son como dos historias en una, el principio habla de un grupo de amigos que intenta conservar sus reuniones, y después una traición.
Me gustó muchísimo.
Muy buenos todos los detalles.

HUMO dijo...

Muy bueno, gracias a ti y al taller por compartir este trabajo.

Mil besos a todos!

=) HUMO

SIL dijo...

La traición muchas veces, tiene cara de compañero de trabajo.
Los grupos humamnos son más difíciles de sopesar que las manadas.
Cosas de involución que ha tenido el hombre, con respecto al resto de los seres vivos: la traición enquistada en la misma especie.

Un gran saludo al autor.

SIL

taio dijo...

bun blog

Hugo dijo...

Gracias a todos por los comentarios.
Es bueno poder estar con ustedes.
Saludos.