jueves, 21 de abril de 2011

Verano. (Eterno verano). Por Noelia.

Pasó un mosquito volando. Entusiasmado como beber mi sangre como trago final que lo llevara a la eternidad infinita, desconocida, anhelada.
Merodeó el sitio por unos instantes, como si estuviese buscando el lugar perfecto e indicado donde caer rendido.
Entonces, cuando tuve la oportunidad, ataqué.
Estiré el brazo a gran velocidad y cerré mi puño en el preciso instante que intentó huir de aquella muerte insospechada.
No lo logró.
Sus patas y alas quedaron aplastadas en mis dedos poseedores de una fuerza más allá del motivo.
Creo Sentir el impacto de mis uñas contra mi palma aún.
Lo logré.
Un mosquito menos que de seguro no afectará al ecosistema ni le moverá una piedra a este mundo. Ni felicidad ni victoria. Sin embargo allí estaba el cadáver, rodeado de una aureola ensangrentada que se esparcía por huellas y arrugas de mi palma derecha.
La duda que me persigue es el origen de la sangre, y por más que quiera deducirlo, la borraré tal como se presentó.
Pero aquel mosquito, uno más del montón, portador de una parte de alguien que quizás amó, dejó su marca en mí. Me buscó, me encontró y me dijo algo , que aunque no alcancé a escuchar bien, debió haber sido: No me revientes!!!
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3 comentarios:

SIL dijo...

Seguramente...
O quizás dijo ¨teneme piedad¨

Hermoso Noe, con una reminiscencia y sabor de lectura a las ¨instrucciones cortazarianas¨

Abrazo inmenso a todos.

SIL

Carla Kowalski dijo...

Me gusto como describiste todo.
Besos Noe!

Maria Susana dijo...

Si hay algo que nos sobra por estos lugares son mosquitos... uno más o uno menos seguro que no afectará a nada pero ahora cada vez que aplaste uno me voy a acordar de tu mosquito!! muy bueno amiga, un abrazote.