lunes, 21 de julio de 2008

El Inventor (por Maria Susana Ferreira)

Si, ya se que de este loquero donde al fin me encerraron no salgo mas. Que estas paredes forradas y estas ventanas con barrotes son propiamente mi tumba.
Pero si es el precio que debo pagar en esta vida lo pago y me sobra para varias vidas más, con tal que yo tenga razón, y no me arrepiento. ¡Todos están en un error pero me las aguanto y chau!, acá me quedo. De todas formas si no me desatan ni tirarme un peso puedo. Todo por ese maldito invento, mi invento! Que volvería a inventar y patentar aunque me vuelvan a encerrar, no me importa. ¡Soy un Mártir Anónimo!, pero Dios es testigo de que soy un mártir anónimo.
Yo invente... tu luz, yo y nadie más que yo. Porque hasta que yo te encontré no eras mas que una mancha negra en la pared y yo te di luz.
Yo invente... tu nombre. Si! Porque hasta que yo te nombre no eras nada, no soñabas, no latías, y yo te nombre.
Yo te inventé una voz, y toqué tu corazón, lo pinte de rojo y luego los ojos azules para mi... Las manos suaves para mí porque eras mi invento.
¿Dónde estarías sin mí?. Me divierte pensar que seguirías siendo una mancha negra en la pared. Y ahora nadie me cree. Si con verte es suficiente prueba. Aprovechaste mis dones y te fugaste de mí.
Yo invente a la mujer, no digo que a todas en género y número, yo invente a esa mujer, la que mira complacida como me atan a la cama.
Quise que fuera mejor, y se convirtió en un monstruo.
Cuando fui a la oficina de patentamiento me sacaron a la calle a empujones. Y cuando la corté en pedacitos para ver donde estaba la falla y luego volver a armarla, me encerraron en este lugar.
“El invento loco”, me dicen, y se ríen de mí los enfermeros, hasta los otros pacientes, ¡Soy un mártir! ¡Yo no la mate! ¡¿No la ven?! Se ríe de mí a carcajadas desde cualquier mancha negra en la pared.

1 comentario:

medianoche dijo...

PLA-PLA-PLA...Buenísimo, felicitaciones.

Besos