Tengo una mansión 970 metros cuadrados cubiertos, cuatro baños privados más los tres de servicio. Sauna, yakushi, piscina climatizada, tres cocheras, habitaciones de huéspedes, un piano de cola en la sala, cuadros de pintores famosos, algunos diamantes en la caja fuerte, un parque con cancha de tenis mas la piscina de verano con cascada. Un cocinero francés, cinco mucamas, chofer, jardinero y mucha gente de seguridad.
¡Tengo todo lo que quiero!
Sin dudas me atrevo a asegurar que soy la mujer más feliz del mundo.
Si no fuera por esa nenita que apareció hace unos días.
Una nenita sucia, que me mira desde el tapial, le mande los perros, pero los seis Rottweiler no la asustan. Si hasta parecen ovejitas cuando se les acerca.
Puedo ver que esta sin zapatos, los rulitos sucios y el vestidito roto. Me compadecí y le mandé a la mucama con unas latas importadas. Espero que lo sepa apreciar y se vaya.
¡Ay! ¡No puede ser! Otra ves esa nenita allí. Estos pobres son así, no trabajan, salen a pedir.
Sus ojos me miran fijo. ¿Qué querrá? Ya sé, tengo un vestido que me quedó chico, voy a mandar que se lo entreguen. Quizás así de una vez se vaya de ahí, afea el lugar.
¿Dónde están los guardias? ¿Dónde están los perros? ¡Esa criatura sucia sigue sentada en el tapial! ¿Será por que está descalza? ¡Ramona, alcáncele estos zapatos a esa vagabunda! Los traje de París, que los cuide ya le van a quedar bien.
Voy a ordenar que levanten el tapial.
Ahora miro y no esta la nena, el nuevo muro de cinco metros de alto, fue la mejor idea. Pero yo se que del otro lado sus ojitos me están mirando.
Hoy amanecí con un poco de fiebre, tal vez un poco nerviosa, claro que no es fácil mantener todo esto, hay que trabajar duro y no se puede confiar en nadie.
Aun veo los ojos de esa nena y su cara a través del tapial, su pelo sigue sucio y lleva el hermoso vestido que le mandé. Creo que estoy delirando…
No debí tomar tanta champagne en la embajada anoche. Pero los compromisos son inevitables.
Ahora la nena me mira otra vez, esta sentada en la enorme terraza con baldosas venecianas que mande construir para desayunar en los días soleados. Sus ojos van derecho a mi cama. Me mira. Me recuerda a alguien…no se a quien.
¿Dónde están los perros y la guardia de la casa? ¿Cómo es que está tan cerca?
Mi cabeza da vueltas. Le hago una seña y viene arrastrando el vestido y chancleteando los zapatos. Los perros le lamen las manitos y se echan a sus pies.
La tengo ahora tan cerca, son sus ojos transparentes los mismos que atravesaban, el inmenso parque y la terraza…
-¿Cómo te llamas?- pregunté.
Y entonces la nena habló.
=Tu me conoces= La voz de la niña sonaba a vientos, sonaba lejos, a vidrios rotos, a dolor.
=¿Yo te conozco dices?!!= La voz de nuevo me escupió de frente y sonaba a cuento que escuche, a voces de detrás del tapial a ecos muertos, a fantasmas aburridos y secos…La vos de nuevo trajo un recuerdo.
=Si, tu me entregaste.=
=Pero… ¿Qué dices? Niña loca ! ¿Cómo te llamas? Contesta! Tu no sabes quien soy yo! Mira tu ropa yo te la di, ese vestido y ese calzado valen mas que todo lo que hayas usado en tu vida junta!
=Tu me entregaste = Volvió a decir y su manita me apunto.
=A quien te entregue?=
=Tu me vendiste = Y sus deditos estirados atravesaron mi vientre recién lipoaspirado…y temblé.
= ¿ A quien te vendí? =
=A quien pudiera darte una casa grande, vestidos caros, estos zapatos, rejas, joyas, sirvientes, guardias…
Mi cabeza da vueltas, ya la recuerdo. Ella es mi libertad. La que tenia cuando todo era solo un sueño, la que jugaba conmigo de niña…y construíamos castillos de arena. Cuando solo me pertenecían; el mar, el aire, el sol, mi castillo pequeñito, la brisa y todo el tiempo del mundo para reír…
Y ahora mi libertad vino a increparme:
=Por que me abandonaste? =
Y allí mismo salte de la cama a ponerle un parche, para que no hable mas en la boca, y arriba del parche un moño que hiciera juego con el vestido!!!
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domingo, 28 de septiembre de 2008
miércoles, 24 de septiembre de 2008
La niñez perdida
Se despertó de la siesta un poco extraño, somnoliento, con las manos se refregó los ojos, estiró los brazos y bostezo.
Corrió la cortina verde de la ventana para ver el patio, y si la pileta tenía agua. El sol hizo que sus ojos fueran chiquititos.
Tomo su oso de peluche con el que dormía todas las noches y bajó las escaleras. Sonrió cuando vio a su abuela en el sillón, corrió a abrazarla. Ella lo apretó fuerte sobre su pecho, le dio muchos besos. El la miro con esos ojos grandes y negros y le susurró:
- Abu, que bueno que viniste, hace mucho que no venías, ¿y mamita donde está?.
La abuela acarició los cabellos del niño y le dijo que mamá estaba en la cocina, pero que estaba ocupada, que no la molestara. Pero su nieto, con oso en mano, salió corriendo a buscarla. Mamita, mamita, gritaba. Se frenó cuando la vio sentada en la mecedora, con los ojos colorados, la mirada lejos, la cara toda empapada. Dio media vuelta y se fue, de reojo vio las valijas al lado de la escalera, mirando a su abuela preguntó por su papá; ella, mordiéndose el labio, le dijo que tenía que ser valiente, que ya era todo un hombrecito, que papá no iba a volver, que “se lo habían llevado” (eso último no lo entendió), que ahora era el hombre de la casa.
Pablito, de casi seis años, mirando el estudio de su papá todo desordenado, todo lleno de papeles tirados en el piso, dejó caer lentamente su oso de peluche. Tuvo ganas de abrazarlo con todas sus fuerzas, pero no lo hizo, no podía, ahora tenía que ser un hombre.
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Corrió la cortina verde de la ventana para ver el patio, y si la pileta tenía agua. El sol hizo que sus ojos fueran chiquititos.
Tomo su oso de peluche con el que dormía todas las noches y bajó las escaleras. Sonrió cuando vio a su abuela en el sillón, corrió a abrazarla. Ella lo apretó fuerte sobre su pecho, le dio muchos besos. El la miro con esos ojos grandes y negros y le susurró:
- Abu, que bueno que viniste, hace mucho que no venías, ¿y mamita donde está?.
La abuela acarició los cabellos del niño y le dijo que mamá estaba en la cocina, pero que estaba ocupada, que no la molestara. Pero su nieto, con oso en mano, salió corriendo a buscarla. Mamita, mamita, gritaba. Se frenó cuando la vio sentada en la mecedora, con los ojos colorados, la mirada lejos, la cara toda empapada. Dio media vuelta y se fue, de reojo vio las valijas al lado de la escalera, mirando a su abuela preguntó por su papá; ella, mordiéndose el labio, le dijo que tenía que ser valiente, que ya era todo un hombrecito, que papá no iba a volver, que “se lo habían llevado” (eso último no lo entendió), que ahora era el hombre de la casa.
Pablito, de casi seis años, mirando el estudio de su papá todo desordenado, todo lleno de papeles tirados en el piso, dejó caer lentamente su oso de peluche. Tuvo ganas de abrazarlo con todas sus fuerzas, pero no lo hizo, no podía, ahora tenía que ser un hombre.
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miércoles, 17 de septiembre de 2008
ANGELA
Suena la campana de la escuela y María obediente se forma junto a los niños que la rodean, la empujan y no la miran.
María no tiene amigos, lleva puesto un guardapolvo blanco, una corbata azul en el cuello, una golosina, para el recreo en un bolsillo y un pañuelito en el otro.
Cuando entra al salón se sienta sola. No habla con nadie. El bullicio no la llama a integrarse, pero es bueno estar ahí observando como todos los demás juegan y se ríen.
En el mundo de Maria no hay risas, pero es tan lindo escuchar las carcajadas y verlas flotar en el aire, es fresco el sonido que flota, rueda por los pasillos entre los bancos y la señorita detiene.
-”Niños presten atención, hoy comienza con nosotros una nueva compañera. Su nombre es Ángela y viene de otra escuela”. “Ángela te vas a sentar acá con María, este será tu lugar”-Ordena la maestra -
Ángela es una niña alta para este 2’ grado, tiene el cabello bien cortito y las piernas flacas.
-”Es una nena por que usa pollera” - piensa María - pero el guardapolvo es de varón y la corbata cuelga por un costado, aunque parece que no le importa.”
No se hablan entre ellas. María no habla en clase porque molesta a la maestra y porque no tenía compañera, además nadie habla con ella. Los ojos de Ángela la miran de reojo.
-¿Me prestás los colores? ¡Cuantos colores que tienes Que lindos son! ¿Me prestás el rojo? ¿Me das la goma?
Ángela no tiene nada más que un lápiz, en la cartuchera gastada, uno de los que da la maestra y restos de lapicitos de colores sin punta.
María le presta sus cosas ¿Se enojará su mamá?
Cuando suena la campana para el recreo, la señorita les avisa:
-¡Los que toman la leche hagan fila en la cocina con la taza en la mano y la señora portera les irá sirviendo!”-
Ángela saca una bolsita de su portafolio de cuero marrón y desenvuelve una tacita de plástico. Luego desaparece en el enorme patio del viejo edificio rumbo a la cocina. María la observa hasta que no la ve más. “Es pobre” piensa ¿Por qué será que se ve tan contenta?
María se sienta en la galería que rodea a los salones nuevos anexados al edificio principal, tiene cuidado de no ensuciar su guardapolvo blanco, saca la merienda del bolsillo, como todos los días y mira a su alrededor. La fila de niños que toman la leche, unas nenas que hacen la ronda, un grupo de varones jugando a la bolita, los nenes grandes siempre están todos amontonados en un tronco caído en el fondo del patio, a veces se ríen fuerte y se empujan. Las maestras tomando el té, la señora directora que observa todo con apenas una sonrisa, y Ángela que ya tomó la leche y viene sacudiendo la taza como para secarla después de lavarla.
-¿Vos no tomas la leche? ¿Por qué?= le pregunta a María.
-Porque la tomo en casa- Le contesta.
-¿Y que tiene que ver? ¡Mañana traé una taza y tomás la leche acá! ¿Querés jugar?
Que maravilloso momento se volvió el recreo, la llegada a la escuela y conversar en clase, aunque la maestra amenazo con separarlas.
¡Como no contagiarse de la risa de Ángela! María piensa que es dulce el sabor de tener una amiga que lo único que quiere es que te rías con ella.
El primer día después de las vacaciones de invierno, Ángela faltó.
María la esperó porque pensó que estaría enferma, se le achicó el corazón. ¿No estará enojada?
A los pocos días la maestra dijo que Ángela no vendría mas a la escuela -”Estos niños pobrecitos son así - se lamentó. Eso fue todo.
Y yo no entiendo, si todos los demás niños siguen yendo, si yo voy todos los días…¿Por qué justo Ángela tenÍa que ser quien no fuera mas?
Maria Susana.
Creo que pasaron treinta y ocho años y no entiendo todavía.
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María no tiene amigos, lleva puesto un guardapolvo blanco, una corbata azul en el cuello, una golosina, para el recreo en un bolsillo y un pañuelito en el otro.
Cuando entra al salón se sienta sola. No habla con nadie. El bullicio no la llama a integrarse, pero es bueno estar ahí observando como todos los demás juegan y se ríen.
En el mundo de Maria no hay risas, pero es tan lindo escuchar las carcajadas y verlas flotar en el aire, es fresco el sonido que flota, rueda por los pasillos entre los bancos y la señorita detiene.
-”Niños presten atención, hoy comienza con nosotros una nueva compañera. Su nombre es Ángela y viene de otra escuela”. “Ángela te vas a sentar acá con María, este será tu lugar”-Ordena la maestra -
Ángela es una niña alta para este 2’ grado, tiene el cabello bien cortito y las piernas flacas.
-”Es una nena por que usa pollera” - piensa María - pero el guardapolvo es de varón y la corbata cuelga por un costado, aunque parece que no le importa.”
No se hablan entre ellas. María no habla en clase porque molesta a la maestra y porque no tenía compañera, además nadie habla con ella. Los ojos de Ángela la miran de reojo.
-¿Me prestás los colores? ¡Cuantos colores que tienes Que lindos son! ¿Me prestás el rojo? ¿Me das la goma?
Ángela no tiene nada más que un lápiz, en la cartuchera gastada, uno de los que da la maestra y restos de lapicitos de colores sin punta.
María le presta sus cosas ¿Se enojará su mamá?
Cuando suena la campana para el recreo, la señorita les avisa:
-¡Los que toman la leche hagan fila en la cocina con la taza en la mano y la señora portera les irá sirviendo!”-
Ángela saca una bolsita de su portafolio de cuero marrón y desenvuelve una tacita de plástico. Luego desaparece en el enorme patio del viejo edificio rumbo a la cocina. María la observa hasta que no la ve más. “Es pobre” piensa ¿Por qué será que se ve tan contenta?
María se sienta en la galería que rodea a los salones nuevos anexados al edificio principal, tiene cuidado de no ensuciar su guardapolvo blanco, saca la merienda del bolsillo, como todos los días y mira a su alrededor. La fila de niños que toman la leche, unas nenas que hacen la ronda, un grupo de varones jugando a la bolita, los nenes grandes siempre están todos amontonados en un tronco caído en el fondo del patio, a veces se ríen fuerte y se empujan. Las maestras tomando el té, la señora directora que observa todo con apenas una sonrisa, y Ángela que ya tomó la leche y viene sacudiendo la taza como para secarla después de lavarla.
-¿Vos no tomas la leche? ¿Por qué?= le pregunta a María.
-Porque la tomo en casa- Le contesta.
-¿Y que tiene que ver? ¡Mañana traé una taza y tomás la leche acá! ¿Querés jugar?
Que maravilloso momento se volvió el recreo, la llegada a la escuela y conversar en clase, aunque la maestra amenazo con separarlas.
¡Como no contagiarse de la risa de Ángela! María piensa que es dulce el sabor de tener una amiga que lo único que quiere es que te rías con ella.
El primer día después de las vacaciones de invierno, Ángela faltó.
María la esperó porque pensó que estaría enferma, se le achicó el corazón. ¿No estará enojada?
A los pocos días la maestra dijo que Ángela no vendría mas a la escuela -”Estos niños pobrecitos son así - se lamentó. Eso fue todo.
Y yo no entiendo, si todos los demás niños siguen yendo, si yo voy todos los días…¿Por qué justo Ángela tenÍa que ser quien no fuera mas?
Maria Susana.
Creo que pasaron treinta y ocho años y no entiendo todavía.
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Cuento,
Maria Susana Ferreira
domingo, 14 de septiembre de 2008
Poemas de Susana
POEMA 1:
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Pero ojo yo no mido mi tiempo en oro, por que no lo vale.
Yo no tengo un tiempo y un tesoro.
Si ni tengo reloj, ni de arena.
Y el centímetro viejo de mi abuela se estira y se estira.
Yo no tengo valor, ni cara y seca.
Y si me pongo a pensar ni salud tengo.
Pero estar contigo no lo vendo,
Y no estar no lo valgo.
A mi tiempo lo mido en penas.
Una pena no estas, ay! Pena grande no verte.
Dos o tres por que te vas, cinco penas esperarte,
Dieciséis penas; te olvidaste de mi.
Si te espero en la plaza no es tanta pena.
Si te espero y llegas se borran las penas.
Y si saco el centímetro estirado de la abuela
Mido bien que si estás el tiempo se vuela.
POEMA 2:
De barro somos hechos
Y no de fina madera.
De barro y agua
Y no de piedra labrada
Por manos de un artesano
Que con amor trabaja.
De barro.
De polvo y tierra de caminos,
O entrañas
De vaya a saber que montaña.
De barro somos
Y no de duros metales
Que nos hagan inmortales
Por qué será que pensamos
Que podemos disiparnos
En absurdas discusiones
En guerras…
Y hasta en amores…?
Si de barro estamos hechos
Y polvo seremos viejos
Cuando la vida se seque.
¿Por qué yo me habré creído
Lo del eterno amor mío…?
¿Dónde estarán tus promesas
Cuando mi vida reseca
No sea más que la tierra
Que barras de tu vereda…?
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Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Pero ojo yo no mido mi tiempo en oro, por que no lo vale.
Yo no tengo un tiempo y un tesoro.
Si ni tengo reloj, ni de arena.
Y el centímetro viejo de mi abuela se estira y se estira.
Yo no tengo valor, ni cara y seca.
Y si me pongo a pensar ni salud tengo.
Pero estar contigo no lo vendo,
Y no estar no lo valgo.
A mi tiempo lo mido en penas.
Una pena no estas, ay! Pena grande no verte.
Dos o tres por que te vas, cinco penas esperarte,
Dieciséis penas; te olvidaste de mi.
Si te espero en la plaza no es tanta pena.
Si te espero y llegas se borran las penas.
Y si saco el centímetro estirado de la abuela
Mido bien que si estás el tiempo se vuela.
POEMA 2:
De barro somos hechos
Y no de fina madera.
De barro y agua
Y no de piedra labrada
Por manos de un artesano
Que con amor trabaja.
De barro.
De polvo y tierra de caminos,
O entrañas
De vaya a saber que montaña.
De barro somos
Y no de duros metales
Que nos hagan inmortales
Por qué será que pensamos
Que podemos disiparnos
En absurdas discusiones
En guerras…
Y hasta en amores…?
Si de barro estamos hechos
Y polvo seremos viejos
Cuando la vida se seque.
¿Por qué yo me habré creído
Lo del eterno amor mío…?
¿Dónde estarán tus promesas
Cuando mi vida reseca
No sea más que la tierra
Que barras de tu vereda…?
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Maria Susana Ferreira,
poemas
viernes, 12 de septiembre de 2008
TALLER ABIERTO SEPTIEMBRE
En esta sección publicamos los textos que nos envían nuestros visitantes, en este caso el de Ezequiel Quiroga que nos envió su poesia "La Daga".
Ezequiel es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina. Tiene 20 años, y nos cuenta que escribe desde pequeño y que es bastante versatil a la hora de escribir, pero sus géneros de cabecera son la poesía y los relatos breves.
Al cliquear "Leer mas" podrán disfrutar de su poesia
La Daga
Mirada crepuscular, dulce anhelo.
Aquel designio divino y aquella filosofía casual
lograron departir, sin conflicto, acerca del destino
de esa daga clavada en tu impasible pecho.
Raudo lapso de aparente lucidéz.
Aquel vestigio de poder y aquella idea incoherente
lograron mutar, sin miramientos, hasta terminar
consolidando la unificación que les diera identidad.
Mística satisfacción, mirada de ocaso.
Aquel día de gloria, cáliz de sangre,
se vio importunado por las ansias de tu pecho,
cuando los firmes latidos de tu corazón
lograron erradicar la oscura daga para
dejarla caer en tu mano, indómita y vengativa...
Si quieres publicar tus textos envía un mail a: literariokapasulino@gmail.com
Leer más...
Ezequiel es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina. Tiene 20 años, y nos cuenta que escribe desde pequeño y que es bastante versatil a la hora de escribir, pero sus géneros de cabecera son la poesía y los relatos breves.
Al cliquear "Leer mas" podrán disfrutar de su poesia
La Daga
Mirada crepuscular, dulce anhelo.
Aquel designio divino y aquella filosofía casual
lograron departir, sin conflicto, acerca del destino
de esa daga clavada en tu impasible pecho.
Raudo lapso de aparente lucidéz.
Aquel vestigio de poder y aquella idea incoherente
lograron mutar, sin miramientos, hasta terminar
consolidando la unificación que les diera identidad.
Mística satisfacción, mirada de ocaso.
Aquel día de gloria, cáliz de sangre,
se vio importunado por las ansias de tu pecho,
cuando los firmes latidos de tu corazón
lograron erradicar la oscura daga para
dejarla caer en tu mano, indómita y vengativa...
Si quieres publicar tus textos envía un mail a: literariokapasulino@gmail.com
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Taller Abierto
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Amarte.
Me tomo todo el tiempo.
El tiempo que me sobra
y el tiempo que me faltó.
El que no me quisieron dar,
el que me mezquinaron
y el que no me sirvió.
El tiempo que perdí,
el tiempo que olvidé,
el que dejé esperando
y con el tiempo lloré.
Aquel que me acorraló
todavía lo miro a los ojos.
Aquel que me juró
que pasaría pronto.
Aquel que me mintió
y terminé corriendo,
Aquel que me tranquilizó
y lo empecé amando.
El tiempo fue aquel que me vió
jugando sin vergüenza
a ver en cuántas horas
encontrabas la sonrisa aquella.
El tiempo te reveló de a poco y con paciencia
que era yo quien volvía el reloj,
para encontrarnos de vuelta.
Con el tiempo aprendí a ver hacia adelante
a imaginar el tiempo juntos,
de los minutos que todavía no contaste.
Porque el tiempo me contó el secreto
de lo que tu espera me mostraba.
Los minutos no se acaban
el tiempo me espera,
el tiempo me alcanza,
para amar, el tiempo que sea,
para disfrutar, el tiempo que quiera,
porque puedo soportar el tiempo que venga.
El tiempo camina al paso de tu cabeza
Si estoy a tu lado, el tiempo no me pesa.
Si estoy con vos, el tiempo no me cuesta.
No necesito del reloj para saber que es tiempo de querer,
como no necesito luz, para poderte ver.
Porque el tiempo me enseñó a sentir.
Sentirte al tiempo que te amo
amarte al tiempo que siento
y que el tiempo no pasa,
si de amarte se trata.
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El tiempo que me sobra
y el tiempo que me faltó.
El que no me quisieron dar,
el que me mezquinaron
y el que no me sirvió.
El tiempo que perdí,
el tiempo que olvidé,
el que dejé esperando
y con el tiempo lloré.
Aquel que me acorraló
todavía lo miro a los ojos.
Aquel que me juró
que pasaría pronto.
Aquel que me mintió
y terminé corriendo,
Aquel que me tranquilizó
y lo empecé amando.
El tiempo fue aquel que me vió
jugando sin vergüenza
a ver en cuántas horas
encontrabas la sonrisa aquella.
El tiempo te reveló de a poco y con paciencia
que era yo quien volvía el reloj,
para encontrarnos de vuelta.
Con el tiempo aprendí a ver hacia adelante
a imaginar el tiempo juntos,
de los minutos que todavía no contaste.
Porque el tiempo me contó el secreto
de lo que tu espera me mostraba.
Los minutos no se acaban
el tiempo me espera,
el tiempo me alcanza,
para amar, el tiempo que sea,
para disfrutar, el tiempo que quiera,
porque puedo soportar el tiempo que venga.
El tiempo camina al paso de tu cabeza
Si estoy a tu lado, el tiempo no me pesa.
Si estoy con vos, el tiempo no me cuesta.
No necesito del reloj para saber que es tiempo de querer,
como no necesito luz, para poderte ver.
Porque el tiempo me enseñó a sentir.
Sentirte al tiempo que te amo
amarte al tiempo que siento
y que el tiempo no pasa,
si de amarte se trata.
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Noelia Arizaga,
poemas
Hay.
Del amor una poesía
de los rumores internos una fantasía
un murmullo se escucha cercano
son ángeles que vienen volando
son sueños que están besando.
Besos que acarician sueños
momentos que se vuelven dueños
pesares que son cadenas
esclavos que todavía sueñan
poetas que deliran
soñadores que recitan
locos que escriben
para que alguien más sueñe con ser libre.
Hay abuelos que todavía cuentan cuentos
hay niños que escuchan maravillados
hay repetidos y parecidos
hay inolvidables cumplidos
e infinidades de sueños deseados.
Almas enteras esperando
calladas historias que prometen ocultando
amores que no se permiten desilusiones
deseos que piden motivos
y sonrisas no correspondidas que no encuentran destino.
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de los rumores internos una fantasía
un murmullo se escucha cercano
son ángeles que vienen volando
son sueños que están besando.
Besos que acarician sueños
momentos que se vuelven dueños
pesares que son cadenas
esclavos que todavía sueñan
poetas que deliran
soñadores que recitan
locos que escriben
para que alguien más sueñe con ser libre.
Hay abuelos que todavía cuentan cuentos
hay niños que escuchan maravillados
hay repetidos y parecidos
hay inolvidables cumplidos
e infinidades de sueños deseados.
Almas enteras esperando
calladas historias que prometen ocultando
amores que no se permiten desilusiones
deseos que piden motivos
y sonrisas no correspondidas que no encuentran destino.
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Noelia Arizaga,
Poesía
Un regalo para el alma.
Estoy buscando mi lugar
el pedazo de tierra que me corresponde
con la cantidad justa de aire que necesito para vivir.
Quiero al menos una planta
y como sea, también un animal
un poco de luz cada mañana
y poder la luna y las estrellas observar.
Un minuto, dos minutos nada más.
Quiero que el tiempo ahogue y refresque
sentir calor un día de frío
y del frío no sentir el cuerpo después del calorcito.
Necesito que la fuerza del viento
ahuyente esta angustia húmeda y sofocante
que me paraliza al instante
sin poder pronosticar lo cotidiano
teniendo nada al alcance de las manos.
Quiero una sonrisa recuadrada
en un marco de madera
que me recuerde al mirarlo
que quizás todavía vale la pena.
Sonreír una vez más
y tener cada mañana, una caricia asegurada.
...Porque no hay como una sonrisa que bese el abrazo que forman las palabras que guardan el secreto de aquello que decís...
Cosas simples y claras
ojos observadores, inquietantes
y el corazón saliéndoseme del cuerpo.
y yo, viéndolo salir
pensando que ya no hay quien lo pare.
Leer más...
el pedazo de tierra que me corresponde
con la cantidad justa de aire que necesito para vivir.
Quiero al menos una planta
y como sea, también un animal
un poco de luz cada mañana
y poder la luna y las estrellas observar.
Un minuto, dos minutos nada más.
Quiero que el tiempo ahogue y refresque
sentir calor un día de frío
y del frío no sentir el cuerpo después del calorcito.
Necesito que la fuerza del viento
ahuyente esta angustia húmeda y sofocante
que me paraliza al instante
sin poder pronosticar lo cotidiano
teniendo nada al alcance de las manos.
Quiero una sonrisa recuadrada
en un marco de madera
que me recuerde al mirarlo
que quizás todavía vale la pena.
Sonreír una vez más
y tener cada mañana, una caricia asegurada.
...Porque no hay como una sonrisa que bese el abrazo que forman las palabras que guardan el secreto de aquello que decís...
Cosas simples y claras
ojos observadores, inquietantes
y el corazón saliéndoseme del cuerpo.
y yo, viéndolo salir
pensando que ya no hay quien lo pare.
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Noelia Arizaga,
poemas
sábado, 6 de septiembre de 2008
Cuentos de Ultratumba. (Solo porque hace frío)
“El Cagón”
_No me gustan más los cementerios…_Ahora me dan miedo ¿Qué cosa rara no? Cuándo era chico, me parecía el paseo mas lindo para un domingo de sol. Ir con papá y las tías a ver a la abuela a ese lugar tan enorme lleno de estatuas de ángeles hermosos, pasillos con flores y las señoras que llegaban abrazadas a ramos enormes envueltos en papel de diario. Si parecía una ciudad de chicos con casitas de una sola habitación, puertas grandes, fotitos en las puertas y cruces bonitas. Íbamos de visita, la tía Benicia tenía la llave de la puerta tan pesada y al entrar enseguida cambiaba las flores secas por frescas en un montón de floreros, besaba la foto de la abuela…entonces ¿Dónde está la abuela?_Acá-decía papá y con el pie hacía suavecito en el piso .Todos mirábamos su zapato.¿Acá? ¿Dónde? Enseguida papá salía a sacarse esa basurita que le molestaba, y yo pegaba la oreja al piso donde señaló papá. Con un solo ojo trataba de encontrar una fisurita que me dejara ver hacia abajo.
¿Pero vio? Uno se pone mayor y a ese lugar ya no quiere ir, cuanto más lejos mejor. Si parece que de grande te haces más cagón, como don Esteban el Cagón, así le quedó el mote después de lo que le tocó vivir o morir, según como lo mire….
Voy a tratar de contarle. Por que esto fue hace mucho, tanto como mi recuerdo de flores silvestres envueltas en papel de diario.
Resulta que este hombre estaba casado (o juntado no se) con la Esculápia (no tuvo suerte ni con el nombre la mujer) Ya hacía más de veinte años que estaban juntos cuando él se enfermó, muy grave estuvo. El doctor le dijo que se despidiera a la Esculapia porque el hombre se iba y no más así.
La pobre mujer se volvió una sombra, rezaba y pedía a todos que rezaran por él ya que era lo único que se podía hacer, nadie se negaba y se ofrecían cadenas de oración .Se lo nombraba en las misas, no importaba si era de católicos, evangelistas, o lo que quisiera ser. La Esculapia agradecía a todos y lloraba a escondidas, despacito y a veces a los gritos pelados, los vecinos la escuchaban y también rezaban por ella.
Dicen que una noche estaban los dos solos, don Esteban agonizaba, la Esculapia lo miraba, lo besaba, lo abrazaba y rogaba a Dios en todos los colores. En un momento el hombre dijo:-Escu me vienen a buscar, me quieren llevar, hasta vino mi abuelo de España que nunca conocí… No quiero ir Escu, no quiero tengo miedo!!! –
Ahí fue cuando a Esculapia en un rapto de desesperación, se le ocurrió decirle que lo iba a tomar fuerte de la mano y que si se lo llevaban, como ella no lo iba a soltar “nunca” lo iban a tener que devolver.
Y así fue. Esculapia tomó la mano que tanto amaba entre las suyas…y no la soltó más.
A la mañana siguiente la encontró el enfermero aferrada a la mano de Don Esteban, que ya se había ido. Cuando la quiso apartar no pudo así que llamó a los médicos. Vinieron hasta los de seguridad del hospital, pero ella no soltaba.
Todo el velorio con ella obstinada en su promesa.
Lo complicado fue cerrar el cajón. Los encargados del sepelio compadecidos decidieron hacerle un agujero al féretro, para que la pobre le sostuviera la mano.
-¿Cómo dice?- No, hasta ahí usted tiene razón todavía Don Esteban no era “El Cagón”.Ahora va a ver.
- Pasaron como seis días y era invierno…mire, para peor esa noche ya nadie la acompañaba, la Esculapia estaba sola con el finado y parece ser que el hombre despertó.
Se asomó y al ver el cementerio (que de noche no se lo recomiendo a nadie) salió corriendo dejando sola a su mujer…
Al otro día cuando vio que no llegaba mandó a buscarla porque “Ni loco”-dijo –volvía a pisar un cementerio.
Los que fueron la encontraron congelada, arrodillada, helada y entre las manos nada.
Ahora está en el lugar que era de él.
Al infeliz, dicen, que nadie nunca volvió a darle la mano…
Por las dudas, ¿vio? La gente es muuuuy supersticiosa…
Yo tampoco se la daría.
-No, ni yo-
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_No me gustan más los cementerios…_Ahora me dan miedo ¿Qué cosa rara no? Cuándo era chico, me parecía el paseo mas lindo para un domingo de sol. Ir con papá y las tías a ver a la abuela a ese lugar tan enorme lleno de estatuas de ángeles hermosos, pasillos con flores y las señoras que llegaban abrazadas a ramos enormes envueltos en papel de diario. Si parecía una ciudad de chicos con casitas de una sola habitación, puertas grandes, fotitos en las puertas y cruces bonitas. Íbamos de visita, la tía Benicia tenía la llave de la puerta tan pesada y al entrar enseguida cambiaba las flores secas por frescas en un montón de floreros, besaba la foto de la abuela…entonces ¿Dónde está la abuela?_Acá-decía papá y con el pie hacía suavecito en el piso .Todos mirábamos su zapato.¿Acá? ¿Dónde? Enseguida papá salía a sacarse esa basurita que le molestaba, y yo pegaba la oreja al piso donde señaló papá. Con un solo ojo trataba de encontrar una fisurita que me dejara ver hacia abajo.
¿Pero vio? Uno se pone mayor y a ese lugar ya no quiere ir, cuanto más lejos mejor. Si parece que de grande te haces más cagón, como don Esteban el Cagón, así le quedó el mote después de lo que le tocó vivir o morir, según como lo mire….
Voy a tratar de contarle. Por que esto fue hace mucho, tanto como mi recuerdo de flores silvestres envueltas en papel de diario.
Resulta que este hombre estaba casado (o juntado no se) con la Esculápia (no tuvo suerte ni con el nombre la mujer) Ya hacía más de veinte años que estaban juntos cuando él se enfermó, muy grave estuvo. El doctor le dijo que se despidiera a la Esculapia porque el hombre se iba y no más así.
La pobre mujer se volvió una sombra, rezaba y pedía a todos que rezaran por él ya que era lo único que se podía hacer, nadie se negaba y se ofrecían cadenas de oración .Se lo nombraba en las misas, no importaba si era de católicos, evangelistas, o lo que quisiera ser. La Esculapia agradecía a todos y lloraba a escondidas, despacito y a veces a los gritos pelados, los vecinos la escuchaban y también rezaban por ella.
Dicen que una noche estaban los dos solos, don Esteban agonizaba, la Esculapia lo miraba, lo besaba, lo abrazaba y rogaba a Dios en todos los colores. En un momento el hombre dijo:-Escu me vienen a buscar, me quieren llevar, hasta vino mi abuelo de España que nunca conocí… No quiero ir Escu, no quiero tengo miedo!!! –
Ahí fue cuando a Esculapia en un rapto de desesperación, se le ocurrió decirle que lo iba a tomar fuerte de la mano y que si se lo llevaban, como ella no lo iba a soltar “nunca” lo iban a tener que devolver.
Y así fue. Esculapia tomó la mano que tanto amaba entre las suyas…y no la soltó más.
A la mañana siguiente la encontró el enfermero aferrada a la mano de Don Esteban, que ya se había ido. Cuando la quiso apartar no pudo así que llamó a los médicos. Vinieron hasta los de seguridad del hospital, pero ella no soltaba.
Todo el velorio con ella obstinada en su promesa.
Lo complicado fue cerrar el cajón. Los encargados del sepelio compadecidos decidieron hacerle un agujero al féretro, para que la pobre le sostuviera la mano.
-¿Cómo dice?- No, hasta ahí usted tiene razón todavía Don Esteban no era “El Cagón”.Ahora va a ver.
- Pasaron como seis días y era invierno…mire, para peor esa noche ya nadie la acompañaba, la Esculapia estaba sola con el finado y parece ser que el hombre despertó.
Se asomó y al ver el cementerio (que de noche no se lo recomiendo a nadie) salió corriendo dejando sola a su mujer…
Al otro día cuando vio que no llegaba mandó a buscarla porque “Ni loco”-dijo –volvía a pisar un cementerio.
Los que fueron la encontraron congelada, arrodillada, helada y entre las manos nada.
Ahora está en el lugar que era de él.
Al infeliz, dicen, que nadie nunca volvió a darle la mano…
Por las dudas, ¿vio? La gente es muuuuy supersticiosa…
Yo tampoco se la daría.
-No, ni yo-
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Cuento,
Maria Susana Ferreira
domingo, 31 de agosto de 2008
MONÓLOGO VESPERTINO
Escucho un fuerte alarido casi después del disparo. Me ha despertado y siento frío. La veo arrodillarse frente al cuerpo, murmura palabras pero no le entiendo… está llorando. No puedo ver quién es, quiero tocarla… tampoco puedo. Me pregunto si soy un espectador de una obra de teatro a oscuras, ubicado en un rincón oscuro del escenario. El tiempo es otro, todo transcurre muy lentamente, las escenas son pausadas. Comienzo a sentir un dolor muy agudo, desesperación, angustia, creo que mi cuerpo es su cuerpo. No, todo es confuso… quizás sólo siento dolor. Necesito ver su rostro pero está de espaldas a mí y no puedo moverme, me desespero y éste miedo ahora es mío.
¿Quién es el que me obliga presenciar ésta escena? Cruel situación en la que sólo puedo observar sin ser visto; intento cerrar los ojos pero una fuerza mayor a mi resistencia no me lo permite, quiero volverme pero los esfuerzos son en vano, parece que estoy condenado a no perderme detalle de lo que ocurre frente a mí. Me doy cuenta que desde que desperté estoy mojado. Noto que debajo del cuerpo fluye sangre; siento escalofríos al pensar que me ha salpicado… otra vez ese dolor, ¿será quizás que mi piel se desgarra? No, es ella que grita nuevamente. Pero ahora una idea ilumina mis pensamientos… soy parte de un sueño, de una terrible pesadilla, sólo puede ser eso, y mañana no recordaré nada o tan sólo me reiré de esto… de creer que estaba despierto ante terrible infamia. ¿Cómo no se me ha ocurrido antes? Es la única explicación lógica ante ésta situación increíble, pero a pesar de esto nuevamente me siento extraño porque algo dentro de mí me dice que no es un sueño, pues ya he despertado ante el sonido del disparo.
Ante tal incertidumbre observo detalladamente la escena, ella se levanta y camina hacia un costado, éste nuevo movimiento me permite ver la identidad del cuerpo.
Una terrible revelación me hiela la sangre, las lágrimas brotan de mis ojos. Es mi rostro, es mi cuerpo e inmediatamente comienzo a recordar todo… mis pensamientos y mi sufrimiento por no poder volver a tocar y hablar con Adela… el revolver en mi sien, el disparo, todo. Pero algo peor se avecina, me doy cuenta que la mujer de la habitación es Adela, aunque no pueda ver su rostro ahora se que es ella, la veo arrodillarse frente a mi cuerpo, acariciar mis cabellos, mi cara… toma el revolver, prepararlo… mis gritos y mis peticiones no sirven de nada y entonces, dispara, cayendo sobre mi cuerpo. No puedo soportar éste dolor, es mas terrible que el de saberla lejos… pero mis ojos me devuelven la felicidad, su imagen está frente a mí. Que hermoso saber que vamos a estar siempre juntos. La miro con amor, pero sus rasgos se transforman en un gesto de espanto al ver los dos cuerpos. Pobrecita, no debe querer presenciar ésta imagen, es muy doloroso. Susurro su nombre… lo grito, pero ella no hace más que llorar. No puedo acercarme, lo intento, pero es imposible. Me siento desvanecer al darme cuenta de esta situación desdichada, de ésta tortura, no puede ser tan cruel, no puede haber jugada mas irónica… destino fatal en el que tendré que soportar el dolor inmenso de la situación por la que me he matado, y ella estará, encerrada en éste cuarto como yo, sabiéndome y viéndome muerto hasta que la eternidad no exista.
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¿Quién es el que me obliga presenciar ésta escena? Cruel situación en la que sólo puedo observar sin ser visto; intento cerrar los ojos pero una fuerza mayor a mi resistencia no me lo permite, quiero volverme pero los esfuerzos son en vano, parece que estoy condenado a no perderme detalle de lo que ocurre frente a mí. Me doy cuenta que desde que desperté estoy mojado. Noto que debajo del cuerpo fluye sangre; siento escalofríos al pensar que me ha salpicado… otra vez ese dolor, ¿será quizás que mi piel se desgarra? No, es ella que grita nuevamente. Pero ahora una idea ilumina mis pensamientos… soy parte de un sueño, de una terrible pesadilla, sólo puede ser eso, y mañana no recordaré nada o tan sólo me reiré de esto… de creer que estaba despierto ante terrible infamia. ¿Cómo no se me ha ocurrido antes? Es la única explicación lógica ante ésta situación increíble, pero a pesar de esto nuevamente me siento extraño porque algo dentro de mí me dice que no es un sueño, pues ya he despertado ante el sonido del disparo.
Ante tal incertidumbre observo detalladamente la escena, ella se levanta y camina hacia un costado, éste nuevo movimiento me permite ver la identidad del cuerpo.
Una terrible revelación me hiela la sangre, las lágrimas brotan de mis ojos. Es mi rostro, es mi cuerpo e inmediatamente comienzo a recordar todo… mis pensamientos y mi sufrimiento por no poder volver a tocar y hablar con Adela… el revolver en mi sien, el disparo, todo. Pero algo peor se avecina, me doy cuenta que la mujer de la habitación es Adela, aunque no pueda ver su rostro ahora se que es ella, la veo arrodillarse frente a mi cuerpo, acariciar mis cabellos, mi cara… toma el revolver, prepararlo… mis gritos y mis peticiones no sirven de nada y entonces, dispara, cayendo sobre mi cuerpo. No puedo soportar éste dolor, es mas terrible que el de saberla lejos… pero mis ojos me devuelven la felicidad, su imagen está frente a mí. Que hermoso saber que vamos a estar siempre juntos. La miro con amor, pero sus rasgos se transforman en un gesto de espanto al ver los dos cuerpos. Pobrecita, no debe querer presenciar ésta imagen, es muy doloroso. Susurro su nombre… lo grito, pero ella no hace más que llorar. No puedo acercarme, lo intento, pero es imposible. Me siento desvanecer al darme cuenta de esta situación desdichada, de ésta tortura, no puede ser tan cruel, no puede haber jugada mas irónica… destino fatal en el que tendré que soportar el dolor inmenso de la situación por la que me he matado, y ella estará, encerrada en éste cuarto como yo, sabiéndome y viéndome muerto hasta que la eternidad no exista.
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lunes, 18 de agosto de 2008
CADAVER EXQUISITO 3
La niebla no se disipaba. Esperaba a mis compañeros en el muelle hacia ya una hora que esperaba. Sono mi celular, era un SMS, habia cancelado el compromiso, me enoje y arroje el celular al riachuelo.
Pero me arrepentí, ¿y si me volvia a llamar?
y si quería explicarme, o decirme, o solo escuchar mi voz por última vez la última llamada, por última vez.
Y así se tomó la decisión, así actuo.
No se si de la mejor manera, o la peor...
Lo que sí se que esa desición cambió el rumbo
un giro en si mismo,
una revolución de las ideas
Y salir caminando para otro lado, sin volver la vista atrás.
Sin llorar, sin esperar un llamado.
Sin poder entender lo que había pasado
tratando de que el horizonte me mostrara la luz
Este camino parece interminable
detrás de esto la niebla que se acerca
Espero encontrar la salida.
Por Iván, Carla, Lichi, Noelia, Susana y Panchuss Leer más...
Pero me arrepentí, ¿y si me volvia a llamar?
y si quería explicarme, o decirme, o solo escuchar mi voz por última vez la última llamada, por última vez.
Y así se tomó la decisión, así actuo.
No se si de la mejor manera, o la peor...
Lo que sí se que esa desición cambió el rumbo
un giro en si mismo,
una revolución de las ideas
Y salir caminando para otro lado, sin volver la vista atrás.
Sin llorar, sin esperar un llamado.
Sin poder entender lo que había pasado
tratando de que el horizonte me mostrara la luz
Este camino parece interminable
detrás de esto la niebla que se acerca
Espero encontrar la salida.
Por Iván, Carla, Lichi, Noelia, Susana y Panchuss Leer más...
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Cadaver exquisito,
Trabajos Grupales
viernes, 15 de agosto de 2008
Soledad
Siento tu presencia, el vacío que dejas
y tus lágrimas que lastiman mi corazón,
la angustia de quedar sobre la nada
y la marca que deja la aversión.
Así eres maldito sentimiento
colmado de pesares, nostalgia y rencor...
así hieres a cada ser humano
y dejas las huellas del dolor.
Llenas de frío en cada fracaso,
y a su vez vacías al presentarte,
incógnito sentimiento que no comprendo
en el momento que has de rebelarte.
Así te siento como la ilusión
que un día comenzó a desvanecer.
Y te comparo con ella,
por el vacío que dejas...
y por tu nombre de mujer... Leer más...
y tus lágrimas que lastiman mi corazón,
la angustia de quedar sobre la nada
y la marca que deja la aversión.
Así eres maldito sentimiento
colmado de pesares, nostalgia y rencor...
así hieres a cada ser humano
y dejas las huellas del dolor.
Llenas de frío en cada fracaso,
y a su vez vacías al presentarte,
incógnito sentimiento que no comprendo
en el momento que has de rebelarte.
Así te siento como la ilusión
que un día comenzó a desvanecer.
Y te comparo con ella,
por el vacío que dejas...
y por tu nombre de mujer... Leer más...
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Lisandro E. Penazzo,
Poesía
Será
Será que no quedan palabras por cruzar,
que ya, ni amistad nos podemos brindar.
Será que nos resignamos a perder
por no ganar sentimientos al crecer...
Será que la vida da experiencia
que nos dejan marcados en la adolescencia.
Será que nuestro cariño no ha de merecernos
y que nos castiga con lágrimas al querernos...
Será que nuestras bocas se desean
que mi mente, en todo momento sueña.
Será que mis labios buscan lo prohibido
de cruzar tu corazón y llenarte los sentidos...
Será el dolor inmenso por no estar contigo
que tendré que habituarme a este castigo,
que la agonía la ocultamos severamente.
Será que secamos las lágrimas paulatinamente...
Será que este capitulo he de cerrarlo
que los escritos tendré que borrarlos.
Será que seguirás con él todos tus días.
Será que yo te seguiré llorando en mis poesías... Leer más...
que ya, ni amistad nos podemos brindar.
Será que nos resignamos a perder
por no ganar sentimientos al crecer...
Será que la vida da experiencia
que nos dejan marcados en la adolescencia.
Será que nuestro cariño no ha de merecernos
y que nos castiga con lágrimas al querernos...
Será que nuestras bocas se desean
que mi mente, en todo momento sueña.
Será que mis labios buscan lo prohibido
de cruzar tu corazón y llenarte los sentidos...
Será el dolor inmenso por no estar contigo
que tendré que habituarme a este castigo,
que la agonía la ocultamos severamente.
Será que secamos las lágrimas paulatinamente...
Será que este capitulo he de cerrarlo
que los escritos tendré que borrarlos.
Será que seguirás con él todos tus días.
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Lisandro E. Penazzo,
Poesía
Aislamiento
Encerrado en mi habitación
me aislé de la realidad
la cual no quise enfrentar,
no encontré una razón...
y me instalé en la depresión
sin nada esperar,
porque se que la versad
hace sangrar el corazón.
Necesito de la soledad,
ella si sabe respetar,
cualquier tipo de decisión
que llena mi vaciedad.
Pero no le doy utilidad,
me lo impide esta prisión,
ya no puedo escapar...
Soy rehén de la oscuridad.
Y sin esperanza de soñar,
y sin buscar una solución
no encontraré la claridad
por mis pocas ganas de cambiar.
No tengo fuerza para luchar
me prohibieron la libertad.
Seguiré encerrado en mi habitación...
Dejaré el tiempo pasar. Leer más...
me aislé de la realidad
la cual no quise enfrentar,
no encontré una razón...
y me instalé en la depresión
sin nada esperar,
porque se que la versad
hace sangrar el corazón.
Necesito de la soledad,
ella si sabe respetar,
cualquier tipo de decisión
que llena mi vaciedad.
Pero no le doy utilidad,
me lo impide esta prisión,
ya no puedo escapar...
Soy rehén de la oscuridad.
Y sin esperanza de soñar,
y sin buscar una solución
no encontraré la claridad
por mis pocas ganas de cambiar.
No tengo fuerza para luchar
me prohibieron la libertad.
Seguiré encerrado en mi habitación...
Dejaré el tiempo pasar. Leer más...
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Lisandro E. Penazzo,
Poesía
CADAVER EXQUISITO 2
No tenía tiempo en el reloj
ni en la cartera
ni guardado en la heladera
ni en el patio. No lo encontré
Sali a la calle a buscarlo
en tinieblas camine despacio
las piernas no me respondían,
el corazon se quería escapar por mi garganta.
Sorpresivamente se abrió una puerta
de ahí salio una luz tenue
que me opaco las ideas,
la mente me quedo nula,
y las torbellinas palabras se calmaron.
Se calmaron como pasa la tormenta
como pasa la bronca después de un desahogo
como pasa la vida después de todos nosotros.
Por Susana, Carla, Iván, Lichi y Noelia. Leer más...
ni en la cartera
ni guardado en la heladera
ni en el patio. No lo encontré
Sali a la calle a buscarlo
en tinieblas camine despacio
las piernas no me respondían,
el corazon se quería escapar por mi garganta.
Sorpresivamente se abrió una puerta
de ahí salio una luz tenue
que me opaco las ideas,
la mente me quedo nula,
y las torbellinas palabras se calmaron.
Se calmaron como pasa la tormenta
como pasa la bronca después de un desahogo
como pasa la vida después de todos nosotros.
Por Susana, Carla, Iván, Lichi y Noelia. Leer más...
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Trabajos Grupales
viernes, 8 de agosto de 2008
Eres tu en el sueño de los ojos.
Eres tú en el sueño de los ojos
en la mirada eterna, callada
hasta que se desvanece en el pensamiento perdido.
Pero no es tiempo de volver
Ni es la hora ni el viento.
Mi cuerpo me pesa
Inmóvil mi fuerza.
Y no te veo,
Y no estás,
Y jamás sabrás que te esperé
Y es el simple placer
Y el pobre misterio de no ser visto,
que inunda mis lágrimas
que aferrándose a los ojos suavemente
van cayendo desgarradas, sin fuerzas.
En mi rostro
en el borde de los labios
una frase que se desarma
un pensamiento que abrigué
un sueño que dibujé
cayendo en la profunda grieta de la soledad
-¡sé silencioso en esa soledad!
Que no es tristeza de aislamiento,
Obliga al corazón que desobedece los caminos
a la sombra callada
que ataque al dolor con sangre agotada
aunque los cuchillos sean signos
y las balas lágrimas.
en la mirada eterna, callada
hasta que se desvanece en el pensamiento perdido.
Pero no es tiempo de volver
Ni es la hora ni el viento.
Mi cuerpo me pesa
Inmóvil mi fuerza.
Y no te veo,
Y no estás,
Y jamás sabrás que te esperé
Y es el simple placer
Y el pobre misterio de no ser visto,
que inunda mis lágrimas
que aferrándose a los ojos suavemente
van cayendo desgarradas, sin fuerzas.
En mi rostro
en el borde de los labios
una frase que se desarma
un pensamiento que abrigué
un sueño que dibujé
cayendo en la profunda grieta de la soledad
-¡sé silencioso en esa soledad!
Que no es tristeza de aislamiento,
Obliga al corazón que desobedece los caminos
a la sombra callada
que ataque al dolor con sangre agotada
aunque los cuchillos sean signos
y las balas lágrimas.
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Misceláneas,
Noelia Arizaga
El inmaduro
Dicen que de los errores se aprende,
que de los hechos que uno comete
sirven de experiencia para triunfar.
Hoy de mis errores no aprendí
y de los hechos que cometí
me sirven aún más para fracasar.
Me invento una sonrisa
para mis penas olvidar.
Me invento una frase
para hacer reír sin parar.
Me creo una coraza
para no recordar.
Sé que no hago mucho por ti
y cuando lo intento todo se cae,
necesito de tu ayuda para madurar.
Y si con los recuerdos negativos
me traban para mejorar,
consuélame para no llorar. Leer más...
que de los hechos que uno comete
sirven de experiencia para triunfar.
Hoy de mis errores no aprendí
y de los hechos que cometí
me sirven aún más para fracasar.
Me invento una sonrisa
para mis penas olvidar.
Me invento una frase
para hacer reír sin parar.
Me creo una coraza
para no recordar.
Sé que no hago mucho por ti
y cuando lo intento todo se cae,
necesito de tu ayuda para madurar.
Y si con los recuerdos negativos
me traban para mejorar,
consuélame para no llorar. Leer más...
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Lisandro E. Penazzo,
Poesía
Cuando
Cuando no quedan mas ganas de soñar.
Cuando la angustia se torna infinita.
Cuando las lágrimas no paran de caer
y la congoja está por explotar.
Cuando se siente dolor en el corazón.
Cuando se busca llenar el alma.
Cuando la fe se desvanece
y la vida perdura sin una razón.
Cuando la alegría se convierte en amarga.
Cuando la soledad es la única compañía.
Cuando el abrazo está en falta
y la puta rutina termina siendo carga.
Cuando los ojos se hacen gris.
Cuando el árbol se deshoja.
Cuando el sol pierde su brillo
y la gente se vuelve infeliz.
Cuando las letras no tienen valor.
Cuando la poesía no llama la atención.
Cuando las ideas no quieren vivir.
Cuando la tristeza me quiera ver morir.
Cuando no halla razón por sentir...
Solo me quedará tu amor. Leer más...
Cuando la angustia se torna infinita.
Cuando las lágrimas no paran de caer
y la congoja está por explotar.
Cuando se siente dolor en el corazón.
Cuando se busca llenar el alma.
Cuando la fe se desvanece
y la vida perdura sin una razón.
Cuando la alegría se convierte en amarga.
Cuando la soledad es la única compañía.
Cuando el abrazo está en falta
y la puta rutina termina siendo carga.
Cuando los ojos se hacen gris.
Cuando el árbol se deshoja.
Cuando el sol pierde su brillo
y la gente se vuelve infeliz.
Cuando las letras no tienen valor.
Cuando la poesía no llama la atención.
Cuando las ideas no quieren vivir.
Cuando la tristeza me quiera ver morir.
Cuando no halla razón por sentir...
Solo me quedará tu amor. Leer más...
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Lisandro E. Penazzo,
Poesía
miércoles, 6 de agosto de 2008
Poema para Faby
Sentada en el jardín
Jugando con sus manos
Mi niña de marfil
Hace muñecos de barro.
Sentada en el jardín
Con vestidito rosado
Mi niña es un jazmín
Que inventa genios y magos.
Sentada en el jardín, la vi
Yo puedo contarlo
Mi niña dulce carmín
De vestidito rosado
Quédate por siempre así
Con tus manitos jugando.
PARA FABY Leer más...
Jugando con sus manos
Mi niña de marfil
Hace muñecos de barro.
Sentada en el jardín
Con vestidito rosado
Mi niña es un jazmín
Que inventa genios y magos.
Sentada en el jardín, la vi
Yo puedo contarlo
Mi niña dulce carmín
De vestidito rosado
Quédate por siempre así
Con tus manitos jugando.
PARA FABY Leer más...
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Maria Susana Ferreira,
poemas
Delirium Tremen
Sssshhh…
No digas nada…
Todo se dijo de madrugada.
Todo se supo, todo se sabe.
Hay una quieta calma en el aire.
El Rey conoce la realidad.
El Rey se entrega de madrugada.
(Cantan las hadas)
La luna espía entre las sábanas.
Sssshhh…
Dame éste día, será la vida.
Que se avergüencen los que no entienden.
(Los que no creen)
Los que no escuchan duendes y ángeles.
(Los que no ven)
Los que no cantan cantos juglares.
(Los que no son)
Los que se quedan en la cornisa,
Tú sigue al duende muerto de risa.
Sssshhh
Sea el silencio y tu sonrisa.
Tus ojos verdes, hablan del alma.
Tus manos mías.
(Mías y nadie)
Que el Rey se entregue.
Que el cielo estalle, la luna es bella.
Descansa el Rey, cantan las hadas…
Callan las aves. Leer más...
No digas nada…
Todo se dijo de madrugada.
Todo se supo, todo se sabe.
Hay una quieta calma en el aire.
El Rey conoce la realidad.
El Rey se entrega de madrugada.
(Cantan las hadas)
La luna espía entre las sábanas.
Sssshhh…
Dame éste día, será la vida.
Que se avergüencen los que no entienden.
(Los que no creen)
Los que no escuchan duendes y ángeles.
(Los que no ven)
Los que no cantan cantos juglares.
(Los que no son)
Los que se quedan en la cornisa,
Tú sigue al duende muerto de risa.
Sssshhh
Sea el silencio y tu sonrisa.
Tus ojos verdes, hablan del alma.
Tus manos mías.
(Mías y nadie)
Que el Rey se entregue.
Que el cielo estalle, la luna es bella.
Descansa el Rey, cantan las hadas…
Callan las aves. Leer más...
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Maria Susana Ferreira,
poemas
sábado, 2 de agosto de 2008
TE ENCONTRÉ
Te encontré,
y estabas ahí, mirándome
parado frente a mi, extendiendo tu mano.
Yo estaba,
pero perdida en el tiempo,
atrapada.
Dibujaste una puerta en mi casa,
mientras yo miraba por la ventana,
pretendiendo dibujar con los dedos, en el aire.
Rezando bajito, sentada.
Y te quedaste,
del otro lado de la puerta
viéndome bailar,
y te reíste
y me reí
Pero no salí,
seguí mirándote por la ventana,
esperando que te canses.
Y no te fuiste,
no te importo el viento ni la noche,
no te fuiste.
Te seguí con la mirada
durante días y noches
tan apenada de verte mojado por la lluvia.
Tan avergonzada…
Entonces abrí la puerta,
aquella que dibujaste para mí
pero no pasaste, salí yo.
Y el sol me ilumino la cara
y me tomaste de la mano
y caminamos… por tantos lados
por todo el mundo.
Por Roma, por Venecia, por París.
Y que importaba a donde fuimos,
y que importaba a donde estuvimos,
solo importaba estar juntos.
Mirarnos por una eternidad. Leer más...
y estabas ahí, mirándome
parado frente a mi, extendiendo tu mano.
Yo estaba,
pero perdida en el tiempo,
atrapada.
Dibujaste una puerta en mi casa,
mientras yo miraba por la ventana,
pretendiendo dibujar con los dedos, en el aire.
Rezando bajito, sentada.
Y te quedaste,
del otro lado de la puerta
viéndome bailar,
y te reíste
y me reí
Pero no salí,
seguí mirándote por la ventana,
esperando que te canses.
Y no te fuiste,
no te importo el viento ni la noche,
no te fuiste.
Te seguí con la mirada
durante días y noches
tan apenada de verte mojado por la lluvia.
Tan avergonzada…
Entonces abrí la puerta,
aquella que dibujaste para mí
pero no pasaste, salí yo.
Y el sol me ilumino la cara
y me tomaste de la mano
y caminamos… por tantos lados
por todo el mundo.
Por Roma, por Venecia, por París.
Y que importaba a donde fuimos,
y que importaba a donde estuvimos,
solo importaba estar juntos.
Mirarnos por una eternidad. Leer más...
Indecisa
Cansada, subió la escalera, para encontrarse con ella misma
Escalón por escalón, arrastro sus pies pesados, cansados.
Sabía, sabía muy bien, que tenia que abrir la puerta
No quiso, no quiso saber, y se dio la vuelta.
Aliviada, bajo la escalera, para esconderse de ella misma
Escalón por escalón, apuro sus pies livianos.
La puerta, la puerta entreabierta, la esperaba abajo
Sabía, sabía muy bien, que tenia que cruzar.
Miraba, con fuerte concentración el temible picaporte
Miraba, con fuerte convicción, que no iba a ser tan fácil
No pudo, no pudo aunque quería, cruzar esa puerta
Con la mirada perdida, se dio vuelta y se sintió cansada.
Cansada, subió la escalera, para encontrarse con ella misma. Leer más...
Escalón por escalón, arrastro sus pies pesados, cansados.
Sabía, sabía muy bien, que tenia que abrir la puerta
No quiso, no quiso saber, y se dio la vuelta.
Aliviada, bajo la escalera, para esconderse de ella misma
Escalón por escalón, apuro sus pies livianos.
La puerta, la puerta entreabierta, la esperaba abajo
Sabía, sabía muy bien, que tenia que cruzar.
Miraba, con fuerte concentración el temible picaporte
Miraba, con fuerte convicción, que no iba a ser tan fácil
No pudo, no pudo aunque quería, cruzar esa puerta
Con la mirada perdida, se dio vuelta y se sintió cansada.
Cansada, subió la escalera, para encontrarse con ella misma. Leer más...
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