jueves, 11 de diciembre de 2008

Y EL TIPO SE SENTÓ Y SE CORTÓ LA MANO

El trabajo de "y el tipo se sentó y se cortó la mano" surge de una actividad, en el Taller Literario Kapasulino, de escribir un texto que contenga esa frase.
Algunos de los trabajo que surgieron de este tema son:

Y el tipo se sentó y se cortó la mano. (por NOELIA)

Cada uno tiene una historia para contar.
Las personas desahogan sus recuerdos,
y así, sucesivamente, el mundo no deja de rotar.
Como vos seguís trabajando, el seguía pensando.
Unos siguen soñando, y el seguía sufriendo.
Escribiendo expresaba los pesares.
Relatando, se encontraba de cara con las verdades.
Por mucho que se intente ocultarlas,
ellas derrotan en una inútil batalla. ¿Quién va a dejar de pelear?


Era el contra el papel y la lapicera
Era en realidad el mismo contra su cabeza.
E ver… ¿quién nos quiere ver sufrir? Estamos rodeados de soldados traidores.
Hasta que empezó detalladamente a recordar,
para justificar su accionar.
El corazón encabeza la lista irremediablemente.
El cerebro, los músculos obedientes y serviciales.
…el brazo…
y la mano.
Orgullosos todos ellos de su dolor,
desgraciados agradecidos de la necesidad humana.
Pero no les dio el gusto ni una vez más,
porque el dolor fue insoportable y no lo dejo seguir,
porque era un impulso diario que lo desalentaba a vivir.
Porque apostó a salir adelante…
- El tipo, se sentó, y se cortó la mano.



El estúpido (por LISANDRO)

Adalberto era un hombre gordo, petizo y de bigotes, nunca conoció el contacto físico con una mujer. Era un tipo muy charlatán, le gustaba reírse de los demás (de sana manera). Compartía la mayor parte de su tiempo con su familia y amigos. A pesar de ser tan querido por su gente, era burlado también por el mismo círculo de relación.
Adalberto era tosco, bruto, despistado y hasta inútil para entender y hacer las cosas. Si le explicaban algo se lo tenían que repetir dos, tres y hasta cuatro veces para responder bien a los pedidos que le hacían. Era cortito para entender las cosas. Su manera de ser y de actuar le dieron el apodo de: “el gordo inútil”, “el pelado corto” o “el bigotudo despistado”.
Una vez, cuando tenias dieciséis años, su madre Hersilia lo mandó a comprar tres kilos de naranjas para exprimir. Él fue a la verdulería de Doña Cristina, la cual era una vieja re arpía, re yegua y re sin vergüenza con los clientes, por eso no iba nadie a comprarle. Volviendo a la historia, Adalberto entró al negocio y tomó tres kilos de naranjas, pero las naranjas de ombligo, las más secas. En aquel tiempo el kilo del cítrico costaba un peso con cincuenta centavos, su madre le había dado diez pesos y quería cinco pesos con cincuenta de vuelto. Como Doña Cristina conocía la ingenuidad e inocencia del pobrecito, le dijo que el kilo de naranjas salía dos pesos, pero había una promoción de tres kilos a sólo nueve pesos con noventa y nueve centavos. Claro, la vieja le miró el billete que el chico llevaba consigo mismo, y logró estafarlo. Adalberto al escuchar la palabra “promoción”, sin dudas hizo caso. Entregó el dinero y se quedó esperando el vuelto. Doña Cristina a punto de largar la carcajada, le da el vuelto de cincuenta pesos, pero viejos, de hace cuatro décadas atrás.
El chico contento con las frutas y el billete, llega a su casa, le entrega el pedido más el cambió a su madre, la cual al ver que tenía un billete viejo y que las naranjas eran de ombligo se dirigió con el palo de amasar a la verdulería. Cansada de que se burlen de su hijo se dispuso a romper en defensa de él, las estanterías, la mercadería, la balanza y hasta la cabeza de Doña Cristina; así aprenderá la vieja. Hersilia llegó a su casa enfurecida y también le partió el palo por la cabeza a su hijo estafado, por ser tan idiota.
Otra vez, cuando Adalberto tenía treinta y dos años, su tío Carlos le dio por encargue una silla de ruedas para la abuela Aurora. Adalberto tomó trescientos pesos y encaminó hasta “La casa de los discapacitados”, un negocio que vendía utilería para personas con distintas condiciones. Resultó ser, que no había más sillas de rueda, entonces el hombre recorrió todo el centro comercial hasta que encontró una y la compró. Muy contento estaba él, ya que solo gasto ciento cincuenta pesos y tenía vuelto para devolver a su tío.
Llegó a casa de su abuela, Carlos se había ido, sólo se encontraba la viejita que estaba recostada... Era de fea, toda canosa, llena de verrugas, era tan flaca, y tan chiquita chiquita que pesaba como una pluma. Ah... me olvidaba, también le faltaba un diente. Aurora le pidió a su nieto que la sacara a pasear, el día estaba espectacular y hacía dos semanas que la vieja no salía de su casa porque se le había roto su único medio de transporte o medio de movilidad podría decir. Adalberto levantó a su abuela de la cama, la sentó en la silla y salió rumbo a la plaza, o al parque, no sé dónde, pero salieron de paseo.
Volvió al anochecer a la casa de su abuela. Se encontraba su tío y sus tres primos. Los visitantes miraron enfurecidos a Adalberto. Él hizo una seña con su mano, como queriendo preguntar qué pasaba. Uno de sus primos, el dientón y colorado señaló a su abuela. Adalberto la miró y observó a los presentes. Su tío se acercó y lo tomó por la oreja:
- Grandote inútil, ¿no ves a la abuela?.
- Sí, acá está. (No entendía nada.)
- ¿Qué te mandé a comprar yo?.
- Una silla de rueda tío. (La señaló, y cuando vuelve a mirar a Aurora, notó que la vieja seguía sentada, pero no en la silla de ruedas, sino en un cochecito para bebé de color azul con fucsia.)
- ¿No te diste cuenta inservible?.
- No tío, te juro que no. Pero bueno, la abuela entra bien, ¿viste?. Yo quise traer algo barato y cómodo, y traje esto pensando que era aquello que me pediste. (Mira a la vieja). Abuela, ¿por qué no me lo dijo antes?.
- ¿Qué te diga qué?.
- Lo de la silla... digo el coche que te compré.
- ¿Cuál?... Ah, yo me siento cómoda con esta silla, pero para la próxima compren algo más amplio.
El tío Carlos salió a correr al pobre inútil y le pego de tal manera que quedó internado por cuatro meses.
Fueron tantas cagadas que se mandaba Adalberto durante su vida, la cual la última le llevó a tomar una drástica decisión.
Al finalizar un almuerzo en el campo de su mejor amigo Norberto, este último le propuso recorrer las hectáreas de su propiedad a caballo. Su amigo tenía veintiocho caballos, ochos eran marrones, diez eran negros, nueve eran blancos y uno era gris:
- Bueno Adalberto, elegí uno y vallamos a pasear. Yo voy a preparar a mi preferido “nube negra”. Es el mejor y más dócil de todos. Vos agarra ese blanco que esta al lado del caballo gris, es muy tranquilo y pachorriento.
Como Norberto conocía las dotaciones de Adalberto le advirtió:
- No se te ocurra agarrar el caballo gris, es traicionero, y si no te conoce se pensará que lo vas a atacar. ¿Entendido?.
- Sí Norber, quedate tranquilo.
- Bueno monta el blanco, así practicas y le tomas la mano, yo ya vuelvo.
Norberto se fue, Adalberto se subió al caballo... Pero al caballo gris. Le tiró de las crines y el animal disparó hacía el medio del campo. El tipo no podía frenarlo, el potrillo se paró con las dos patas traseras, lo que logró que su montador termine estropeado en el suelo. Se levantó y fue, como pudo, hasta un molino cercano y abandonado. Le dolía todo el cuerpo. Se sentó sobre el piso, tomo un hacha que estaba tirada al lado de él y la acariciaba, en estado de shock se quedó pensando en el transcurso de toda su vida, en como era de inútil, inservible, como lo maltrataban, se sentía un fracasado. Sus pensamientos desvanecieron porque el dolor de su mano derecha empeoraba y empeoraba. Entonces, para si mismo pensó. “Y si me corto la mano derecha, no sufriré más de este dolor, y no me la haré curar, además me faltará la mano a la cual le doy más utilidad. No me van a pedir más favores, ni exigirme cosas, se apiadarán de mí, y no recibiré maltratos porque no tendré la mano mas útil... La mano derecha. ¡Que ocurrencia la del hombre!.
Contento con su decisión, tomó el hacha, con sumo esfuerzo se deslizo hasta un banco y una mesa de troncos de árboles, entonces el tipo se sentó y se cortó la mano... Pero la mano izquierda.






UN TIPO DE MORAL (por CARLA)

Esta es la historia de “el tipo”. Le decían así porque nunca nadie supo su nombre, ni de donde venía, ni quien era. Solo que era un buen hombre, de muchos principios, admirado en el pueblo.
Los que lo trataban solo conocían ese momento del tipo, ni más ni menos, ni pasado ni futuro, solo el presente. Un presente intachable.
Entonces, esto es en realidad un fragmento en la vida de él, el fragmento que yo conocí.
Lo que ocurrió, relato que se pasó de generación en generación, como la anécdota de un pueblo perdido en el mapa, sucedió en el bar donde yo era cantinera:
A las 8 de la noche, puntual, entró “el tipo”, el hombre, que aunque parezca raro, era el mas respetado por no tener historia. Se tomo una, dos, tres copas de Gin Tonic y un vaso de vino. Conversaba con los otros clientes cuando enfurecido abrió la puerta Juanete, el enano del circo que hacia dos semanas se encontraba en el pueblo.
- ¡Hombre sinvergüenza, sin escrúpulos! ¡Vine a matarlo! – Le dijo Juanete al tipo.
El tipo se quedó mirándolo asombrado, como la gente del lugar, que no entendía nada.
- Pero que le pasa buen hombre, no ve que solo estoy tomando unas copas, sin molestar a nadie. Y además, ¡Yo no lo conozco! Como se atreve a ofenderme así- Gritó ofuscado el tipo.
Juanete le reclamaba que había arruinado su vida, que la había destrozado. Entre sollozos se arrodillo y aún mas pegado al piso, se llevó una pistola a su sien.
El Tipo le explicó que él era una persona de bien, que jamás le había hecho mal a alguien que no estaba en su naturaleza, que él tenía principios, y una moral intachable.
El enano lo acusó de haberle robado a su mujer, de haber estado con su mujer, que eso era un acto irreprochable, incorregible de un hombre malo (esas fueron sus palabras textuales).
El hombre se levantó de su silla y pareciendo todavía más alto y superior ante Juanete, le dijo: - Jamás estuve con su mujer, jamás. ¡Yo no los conozco, señor! O su mujer esta confundida o es una mentirosa! Nunca estuve con la mujer de otro. En toda mi vida he cometido un error, como le dije antes, tengo una conducta in-ta-cha-ble. Pero además ¡por todos los cielos! Jamás estaría con una enana. Quédese tranquilo, pequeño – en tono burlón- antes de tocar a su mujer, me cortaría las dos manos.
El enano, mirándolo con odio, gritó: ¡María!
Y por la puerta se vio una rubia holandesa, de un metro ochenta, que entró con la cabeza a gachas.
El Tipo abrió los ojos como nunca antes los había abierto, y se quedó mirando a la multitud acusadora que lo acribillaba con sus ojos, después de semejante discurso de moral y buenas costumbres.
Y, en ese momento, se dio cuenta que para no tener que salir con la cola entre las patas, para que no cayera su leyenda del hombre mas respetado del pueblo, del hombre que todos admiraban y querían creer que era el único hombre sin pasado, sin historia, el famoso “Tipo”, el hombre misterioso, para seguir siéndolo, tenia que atenerse a las consecuencias y cumplir su palabra. Entonces dijo, tragando saliva, y poniendo cara de serio: - Quiero aclarar que yo no sabía que estaba casada.
Y el tipo se sentó y se cortó la mano.


Entre dos Oasis. (por IVÁN)

1-La ruta de Kaluk.
Perdido en el medio del desierto árabe, hay un camino entre dos oasis, el de Hilal y el de Amir Adham que a cualquier caravana le llevaría entre: cuatro o cinco días, que nunca es el mismo camino por que a veces las dunas tapan los puntos de referencia, por que las tormentas de arena desvían a los animales del camino, el paisaje parece tan repetitivo que uno nunca sabe si da vueltas en círculos o sigue una línea recta.
En el medio del camino hay un árbol seco, de él, colgó alguna vez el cuerpo sin vida de Kaluk, hoy queda solo la soga, bajo las piedras debe estar la mano de un tipo que quizás se llamaba Amhed.
Kaluk era un conductor de caravanas, que trabajaba con su hijo de doce años y un primo mudo al que le habían cortado la lengua por maldecir frente a una mezquita. Era la única persona que llevaba las mercaderías por ese camino en tres días, el decía que no tenia secretos, que no usaba atajos, solo le rezaba a Allah para que lo condujera por un camino seguro.

2-El acusado.
Un día de mucho calor como lo son todos en ese desierto, al llegar con su caravana, en la entrada de Amir Adham, alguien gritó su nombre, pero no para saludarlo, ni para llamar su atención,
gritaba avisando a todos que el había llegado, lo gritaba por los pasillos, y por los patios internos de la ciudad.
En un abrir y cerrar de ojos se junta la gente de la ciudad, no para recibir sus mercaderías ni para comprarle cosas, las caras serias de las personas lo miraban con desprecio, Kaluk mucho no entendía, su hijo y su primo se bajaron de sus animales, pero Kaluk no se animaba a bajarse del dromedario. Los minutos de tensión se acabaron cuando llego Azim, este empezó a acusarlo:
-Kaluk, solías ser una persona respetada y amada en el pueblo, depositamos confianza en ti,
pero caíste en manos de la avaricia y te robaste dos caballos y dos dromedarios. El castigo es que se te corte una mano.- dijo esto en tono fuerte y empezaron los abucheos generalizados y las maldiciones.
-Yo no robe nada, no me hace falta mas de lo que tengo y si necesito algo lo pido a Allah.- dijo sin bajarse todavía del inmenso dromedario.
-No uses el nombre de Allah para salvar tu mano.- fue la frase que genero mas abucheos. La gente se le acercaba lentamente. Kaluk quedo pasmado.
-Aparte, a las diez de la noche hace 7 días, tú partiste de la ciudad y fue ahí cuando se descubrió que faltaban esos animales de sus establos.
En primera fila había alguien que era el que mas gritaba y mas maldecía al acusado. Era alguien que lo odiaba en secreto, no se supo bien nunca con certeza quien fue, se cree que fue Amhed.
Al ver en esa cara una saña especial, un particular deseo de ver su empresa derrumbada, y que la razón y la justicia no estarían de su lado dijo:-Me bajare para ser juzgado.- Y al inclinarse hacia abajo toma a su hijo del brazo, no baja, lo sube arriba del animal, y sale corriendo ante la atónita mirada de todos. Ahí huye dejando a su primo a la suerte de Dios.

3-El acusado 2
En dos días y medio llego a Hilal donde también se encontró con una multitud que estaba preparando una especie de patíbulo, todos estaban muy esmerados en esa construcción.- Seguro ejecutaran a alguien, ojala no sea un juicio injusto como seria el mió.-
La gente estaba tan esmerada en hacer esto que nadie noto su presencia.
Alguien grito:-Kaluk cierren las puertas y bajadlo del animal.-
El regente de la aldea se paro en la tarima y dicto un discurso: -Hace 10 días mataron al joven Razim, hijo de Omar, para robarle unas monedas de oro, hace 10 días tú partiste rumbo al otro oasis; Los médicos dicen que fue asesinado a medianoche, justo cuando tú partías.
Serás colgado en el desierto frente a tu hijo, donde Allah lo indique.-
En ese momento golpean las puertas de la aldea un grupo de hombres, Era Azim y 11 hombres más.
-Venimos a buscar a Kaluk, debe ser juzgado en Amir Adham, ha robado y debe ser juzgado con todo el rigor necesario.-
Kaluk dijo: me acusan de haber robado hace 10 días, me acusan de haber matado hace 9 días y medio, me acusan de dos crímenes cometidos con medio día de diferencia, en dos lugares a tres días de distancia. Yo soy inocente, hace 9 o 10 días estaba en el medio del desierto caminado y ganándome mí pan.- Por consiguiente no pude haber cometido uno de los dos crímenes, y diganme que pruebas tienen en ambos casos para acusarme.
A nadie le impresiono la reflexión de Kaluk, lo que se sabe es que Kaluk era un hombre trabajador y solidario, pero cuando la gente pide sangre, se olvidan de todo.
Empezaron a debatir de quien era el prisionero y donde debería ser juzgado.


4-El desconocido que abucheaba
Este tipo (quizás sea un tal Ahmed) estaba al tanto de lo que estaba pasando; Tenia una envidia muy profunda con Kaluk, envidiaba su éxito y su prestigio. Entonces decide partir a caballo junto a su vecino hacia Hilal.
En el desierto se para y le dice al vecino: -Allí (por Hilal) hace dos semanas que se debaten donde debe ser juzgado aquel cerdo, ve y diles que ya atraparon al ladrón de los animales, que soy yo, que busquen bajo estas rocas mi mano. Y que vengan a este lugar a ejecutarlo, que lo ahorquen bajo este árbol.-
A lo que el vecino responde:-Pero… tu has acusado a Kaluk y ahora ¿dices ser tu el culpable?
Responde: -Serás mi socio en el negocio de las caravanas, Ve y diles.-
Entonces al partir su vecino, cavo un hoyo, espero un día, y el tipo se corto la mano.


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martes, 9 de diciembre de 2008

DELIRIUM TREMENS “2”

Necesito, en las noches que no duermo,
Que me asistan mis amigos con cordura
Que me cuenten con paciencia, con cariño,
Tal vez un cuento…no muy extenso
O un poema, de amor o viento.
O un relato, viejo muy viejo.
Necesito que me tengan reclinada la cabeza
Entre dos o tres almohadas


Y si llega a la mañana despejada la cordura,
Que a la noche me esquivaba y me duermo
Que se queden sosteniendo mi delirio,
Que no dejen se interrumpa el sueño mío
Necesito que me digan que los duendes…
También sufren…también sienten…
Si las hadas no los quieren.

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lunes, 1 de diciembre de 2008

CADAVER EXQUISITO 4

Cadaver exquisito por: Susana, Noelia, Roberto, Pancho, y Carla.

Yo tengo un amigo que no cree en Dioses ni Diosas
porque le pintaron de chico que solo hay uno solo.
Y así quedo ciego, para los gnomos y duendes.
Dejo de creer en lo posible y las posibilidades de los sueños.
Dejo de soñar despierto para que solo le quedara el destino al dormir.
Empezo a cerrar los ojos para no sentir culpa, para no sentir.
Los apreto tan fuerte que le dolieron
sintió como el dolor se expandia en su cabeza
se paso los dedos por el pelo y sintio alivio.

Se bajo de la moto y le dijo al oficial
-No vi el semaforo en rojo-
-Documentos ¡por favor!- dijo el policia
y un frio me recorrio la espalda,me los habia olvidado
Aterrorizado y confundido quede sin palabras
y sali corriendo, corri sin parar, sin mirar atrás.
por miles de cuadras, sintiendo los gritos de alto,
riendome, maleficamente.
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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Papel Amarillo

Encontré un papel amarillo donde escribí todo lo que sentía
Hice un bollito y lo tire.
Apareció otro papel amarillo y escribí todo lo que soñaba,
Y como era muy absurdo también lo tire.
En otro, escribí lo que debía ser,
Y esta vez no lo tire.
Lo guarde en mi bolsillo, para no olvidarme de nada,
Para no desviarme de mi camino,
Aunque no quisiera, aunque me doliera,
Debía hacer lo que decía el papelito.
Al pasar un par de años, me di cuenta de mi error,
Saque de mi bolsillo el papel ya todo arrugado,
Hice un bollito y lo tire.


El problema fue que ya era tarde,
Y no recordaba lo que había escrito en los otros papelitos.
Entonces me volví por el camino que había hecho, entre mis pasos
Y los busque desesperadamente, pero no los encontré.
Solo me vi, en todas las edades, en todas las pieles y en todos los colores.
Y no me gusto lo que vi,
Y me perdí buscando los papelitos,
Buscando, buscando, buscando,
Y viéndome tan infeliz.

04/11/2008

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Voy a saltar

Este es un ejercicio que se realizo en el taller la última vez que nos reunimos. Se escribe un texto a través de la frase disparadora: "Voy a satar en paracaidas por primera vez"

VOY A SALTAR
Voy a saltar en paracaidas por primera vez
y es una mezcla de miedo y ansiedad,
de mucha emoción por lo nuevo, un comenzar.
Decidi saltar como si fuera la solución a algo,
como si marcara un punto en mi vida,
un antes y un después, una liberación.
El tipo del avión me dijo que tenía que contar hasta diez antes de abrir el paracaidas.
Parada en la puerta abierta del avión, el viento me chocó la cara,
y sonreí, y aspire el aire, y salté.
Como me dijeron conté, y toda mi vida paso entre mis ojos:

1- Abracé a mi papá
2- Mamá se sentó junto a mi cama
3- Mi hermana escribiendo con tiza una puerta para que aprendiera a leer y escribir
4- Un cumpleaños
5- El viaje a Cordoba
6- Mis amigas
7- Los 15
8- MI primer beso
9- Mi primer amor
10- Mi gran desilución.
Y aunque me faltaron mas segundos abri el paracaidas, y senti como un golpe, un freno y empece a caer lentamente, mirando el suelo, mirando el cielo.
Y llore, y reí, y respire.
Y toque el cesped,
y caí sobre el cesped, mojado, embarrado,
deseando empezar de nuevo.
15-11-2008
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domingo, 16 de noviembre de 2008

TALLER ABIERTO NOVIEMBRE

En esta sección publicamos los textos que nos envían nuestros visitantes, en este caso el de Celina que nos envió su poema "La Ausencia".
Celina es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina.
Para disfrutar de su poema cliquea "Leer mas"

La Ausencia

He sido testigo
del vuelo de los pinguinos
en el agua.

He marchado
a la par de los Sufíes
desde mi dimensión
y desde tierras lejanas.

He aspirado hondo,
hasta escuchar los susurros
de mi calma.

He sabido buscarte
en cualquier parte
imaginando tu existencia mundana.

Es hora de partir
y de seguir otras pisadas;
de sostenerme en pié
aunque la memoria,
la imaginación o las palabras.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

LLEGAMOS A 2.000 VISITAS!!

En solo 4 meses llegamos a las 2.000 visitas! Es increible, no me habia imaginado esto. Y creo que mis compañeros Kapasulinos tampoco.
Muchas Gracias a todas las personas que ingresaron en este blog literario, escrito por personas comunes que aman plasmar en una hoja sus emociones, sus ideas, sus locuras.
Gracias a mis compañeros, Noe, Pancho, Lichi y Susi; a quienes conozco desde hace aproximadamente cuatro años, desde el "Gusano Maximo"... por querer armar este blog, para que el taller siga vigente aunque nosotros no nos sigamos reuniendo.
Creo que eso es lo mas importante de este blog, del blog del Taller Literario Kapasulino, que siempre va a ser nuestro refugio, nuestro lugar, donde siempre nos podremos encontrar, y escribir...
Amigos Kapasulinos los quiero!
CarlaK

Mira lo que se perdio Marina!
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sábado, 8 de noviembre de 2008

UN HERMOSO DIA DE LUTO

Hoy es un hermoso día de luto, sí, el último día de luto es perfecto. Puedo al fin sacarme la ropa negra, vestirme de colores llamativos, pintarme de rojo los labios.
Para mi el luto era sagrado, mi madre me había enseñado a respetarlo. Lo llevaba por treinta días, y como dije antes me vestía de negro, no miraba televisión, no escuchaba música y nada de nada de fiestas o bailes.
El último día era maravilloso, me ponía mi vestido rojo y me iba a un bar a tomar un licorcito. Sí, como verán, lo tengo bien estudiado y aprendido. Es que éste era mi tercer luto. Enterré a tres maridos. La primera vez fue muy difícil, llore los treinta días, la segunda me decía: “¡Que mala suerte la mía!”, ya la tercera fue: “Y bue, a buscar el cuarto”.


Y si, es que en mi pueblo está mal visto que una mujer a mi edad esté sola. En realidad eso le digo a los demás, pero a mi me encanta la vida de casada. Siempre fui muy práctica, y el destino era fantástico calculando los tiempos. Además la naturaleza me regalo una belleza incomparable con respecto a mis competidoras de “novios”.
Les cuento: después de seis meses de novia, me casé a los veinte años con mi primer marido. Era el hijo del dueño del supermercado; pero a los nueve años y seis meses me dejó. El funeral estuvo regular, es que era nueva en esos eventos. Pasaron mis 30 días de luto y me fui a tomar algo al bar de la plaza. Ahí conocí a Osvaldo, un hombre maravilloso. Después de cinco meses de novios, el casorio. Fantástica la fiesta y nueve años y seis meses después fantástico el velorio. Es que ya estaba más canchera.
Al mes siguiente, en lugar de ir al bar, tenía que ir a ver al abogado por el tema de la herencia. Y pensé cuarenta años eran muy pocos para ser viuda, y un abogado era un buen partido. Después de otros 5 meses, mi madre estaba tan feliz de verme casada con un señor de las leyes. Pero bueno, como saben hoy es mi último día de luto, así que ya se imaginaran como termino la historia... cincuenta años y viuda por tercera vez ¡Un horror!
Por suerte, siempre fui al gimnasio y tenía un cuerpo bastante agraciado para mi edad. Así que esta vez fui al bingo y me senté junto a un señor di-vi-no. Si, si, el cuarto marido. Pero ésta vez entre a la Iglesia con un trajecito coral, no quedaba bien que a mi edad, me vistiera con el típico traje de novia blanco.
Lo único que no me gusto de éste marido fue el funeral, espantoso, sin palabras. Más allá de todo, respete el mes de luto, después salí, como siempre, aunque esta vez nadie me saco a bailar, ni me invitó un café, ni me pagó un cartón para el bingo.
Este “después de luto” a mis sesenta años, no era lo que yo esperaba. Igual fui al cementerio, al principio miré la tumba de lejos, después fui acercándome de a poco. Ahí estaba, mi cuarto marido... pobrecito... Estaba tan desolado, tan triste. ¡¿Pero podés creer que después de nueve años y seis meses me haya planificado un velorio tan pobretón?! Y bue, por lo menos la lápida está linda, y mi nombre en letras grandes y bien escrito.
Y si, ¿Qué esperaban? ¿Viuda por cuarta vez? Nooo, hay que cuidar las apariencias. ¡¿Qué diría la gente de mí?!
Señoras y señores, como decía mi madre, hay que morir con dignidad.

FIN

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ESTOY TRISTE

Estoy triste.
Triste y de toda tristeza
llena.

No hay palabras que definan,
que midan,
que horaden mas hondo,
mas negra tristeza.

Estoy triste.
Se sonríe con desidia
mi mirada hueca.


Nadie mira hacia mí.
Nadie está alerta.
No hay huellas en la tierra.

¿Estoy muerta?
¿Será que si
y no me doy cuenta?

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jueves, 6 de noviembre de 2008

¡DÓNDE ESTÁ EL AMOR?

PARA NOELIA


-¿Dónde está el amor?-Preguntó Noelia
-¿Dónde está qué?-Contestó la abuela Guillermina-¿El amor de quién nena- siguió preguntando mientras buscaba en el bolsillo de su batón negro con vivitos rojos y rezongaba bajito –“No lo encuentro.¿Dónde lo habré metido?”-
-¿Qué perdiste abuela, al amor?-
-No nena al celular…acá está –suspiró al fin Guillermina aliviada y volviendo la atención a su nieta…
-¿Qué buscabas hija?-
-Al amor abuela, todas las chicas tienen, todas, menos yo. ¿Dónde consigo?
-Y…yo ya ni me acuerdo… todo es tan distinto ahora. Capaz que venden. Hace mucho en una época te decían: “Este joven es para usted” Si las familias estaban felices, los novios también. Después venía el amor. Así conoció mi mamá a mi papá, y estuvieron casados cincuenta y cinco años… Pero ahora no sé.-Se quedó un momento pensando Guillermina…aunque al momento anunció decidida.
-Alcanzame las zapatillas vamos a ver si conseguimos. No puede ser que las chicas tengan y vos no. ¡De ninguna manera!
-¿Y adónde vamos?- Quiso saber Noelia entusiasmada.


- ¡A la plaza! Ahí conocí yo a tu abuelo, ahora van a los “boliches” pero demasiado ruido, no se puede conocer a nadie así. En la plaza podes hablar y mirarte a los ojos, podes caminar de la mano, tomarte un helado si es verano, ver caer las hojas secas si es invierno, no hay mejor lugar para buscar. ¡Seguro el amor está ahí!
-¿Adónde van?- Preguntó Carla, la madre de Noelia he hija de Guillermina que llegaba agotada de su clase de pilates, curiosa al ver tan entusiasta al dúo.
-Vamos a ver si encontramos el amor, seguro está en la plaza y vamos para allá-Contestaron nieta y abuela al unísono.
-¡Pero no! ¿Cómo se les ocurre?-exclamó Carla- El amor está en el secundario. Ahí conocí al amor, entre compañeros, profesores, lecciones de historia, las tareas a medio hacer y matemáticas a marzo. Las cartitas de amor eterno, las poesías y todo eso…aaaah…Qué época tan dichosa. Y si no que te lo diga tu padre.-He inmediatamente comenzó a los gritos-
-¡Beto, Beto, Betooooo!!!!-
-¿Qué pasa?- preguntó el padre de Noelia que estaba practicando hacer sushy con una revista de Utilísima- ¿Se les perdió algo?-
- No papi, necesito saber dónde está el amor, cuanto antes mejor.-Aclaró Noelia.
-¡¿Qué?! ¿Para qué? Si te compré el compac de Patito Feo hace un mes.¡Vos sos muy chiquita!!!-Protestó el padre con la revista de cocina en una mano y un pescadito crudo en la otra.- ¿No querés otro compac mejor? Papá te lo compra, con todo su amor.-
-No papi, mejor me voy con la abuela a la plaza, si allí no está voy al secundario y si no lo encuentro sigo preguntando.-
Volvieron la abuela y la nieta tarde, ya casi era la noche exhaustas , no encontraron al amor. Noelia con los ojitos tristes. La abrazó su madre y la abrazó el padre aliviado, se acercó el abuelo Pedro también a su nieta y preguntó…
-¿Fueron a la plaza?-
-Si- Contestó Noelia – y luego al secundario, buscamos en Internet, y en una confitería
-¿No encontraron nada?- Preguntó el anciano-
-…no…-suspiraron abuela y nieta juntas.
-¿Y si me preguntaban a mi?...- dijo Pedro.
Todos lo miraron. ¡Claro ¡ ¡El abuelo ¡¿Cómo no le preguntamos? Estaba en su siesta y por no molestarlo…
-Abuelo, ¿dónde está el amor? ¿Tú lo sabes?
-Seguro que sé. Esperá acá que te lo traigo, para que lo veas.
Se fue el abuelo Pedro hasta su habitación a revolver en el primer cajón de la cómoda, y de entre fotos viejas y nuevas, ropa interior de algodón, cartas viejas, cartas nuevas sacó lo que buscaba para llevárselo a Noelia.
-Ven Noe, dime ¿qué ves?
-Me veo a mi abue, es el espejo de la abuela y me veo a mi.
-Pues mírate bien Noelia, porque todo el amor que existe, que puedes tener para dar y regalar. Todo el amor que abre puertas y te muestra el camino. Que vive, que da a luz e ilumina cualquier noche eterna… Todo el amor del mundo está en ti. Eres tu, nuestra querida Noelia.

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NOCHES

Si, ya sabía yo que aquellas noches
borrachas de amor y de promesas
son terribles.

No puede deshacerse tu presencia
tan solo con desear de que amanezca

No pude sostener por la mañana
palabras que a la noche improvisara.

No sé que dije ayer, no lo recuerdo
no insistas en querer amor eterno.


No quise prometer, y fue la noche
fatídica de amor y de promesas
quien dijo al corazón que se entregara.

La luna sin calor,
la luna blanca,
guardó tu corazón
cual cruel mortaja.

No sé que dije ayer, no lo recuerdo
fatídico el amor que no es sincero.

Terrible, la resaca de tus besos…

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jueves, 30 de octubre de 2008

De barro somos

De barro somos hechos
Y no de fina madera.
De barro y agua
Y no de piedra labrada
Por manos de un artesano
Que con amor trabaja.
De barro.
De polvo y tierra de caminos,
O entrañas
De vaya a saber que montaña.

De barro somos
Y no de duros metales
Que nos hagan inmortales
Por qué será que pensamos
Que podemos disiparnos
En absurdas discusiones
En guerras…
Y hasta en amores…?


Si de barro estamos hechos
Y polvo seremos viejos
Cuando la vida se seque.
¿Por qué yo me habré creído
Lo del eterno amor mío…?

¿Dónde estarán tus promesas
Cuando mi vida reseca
No sea más que la tierra
Que barras de tu vereda…?

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sábado, 11 de octubre de 2008

A ella

A cada segundo
sentirte a mi lado.
Paso y paso
que vas dando.
Tratando de guiarme
hacía un camino correcto.
No importa si es
largo o corto,
ancho o estrecho.
Sólo importa tu compañía,
te alegra en mis triunfos,
te entristece en mis fracasos.
No te preocupes,
el tropezón no es caída.
A la vida estoy agradecido,
que hoy en día
estés conmigo,
y hoy en noche
te pido perdón
por soportar los reproches
sin una razón.

Son muchos errores
que uno comete,
algunos del pasado,
otros del presente.
Pero ruego a Díos
que en un porvenir
ser mejor hijo
y no hacerte sufrir.
Es que cuesta cambiar
y darme cuenta
de que los años no llegan solo
como las arrugas.
Y te miro mamá,
con ganas de llorar
porque la vida te ha sido dura
y a veces la complico más.
Por si algún día,
una causa natural
uno de nosotros
llegará a faltar,
quiero que sepas
que mi orgullo seguirá
por ser yo tu hijo
y vos mi mamá.
Dejando de pensar
en lo que pueda pasar.
Me instalo en el presente
junto a estas palabras
que te voy a regalar:
Voy a decirte “te quiero”
y a pedirte perdón,
darte un abrazo
calido y con amor.
Pero soy hombre
y seguro me costará,
quedate conforme
porque a mis intensiones
de por sí, las sabrás.
Ya es tarde,
vos estás dormida,
y yo antes de irme
a descansar...
Te dejaré esta hoja
sobre tu almohada
así mañana la leerás.
Voy a darte una caricia
y un gran beso con cariño,
como lo hacías conmigo
cuando yo estaba dormido…
cuando yo era un niño…
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domingo, 28 de septiembre de 2008

AMO MI LIBERTAD

Tengo una mansión 970 metros cuadrados cubiertos, cuatro baños privados más los tres de servicio. Sauna, yakushi, piscina climatizada, tres cocheras, habitaciones de huéspedes, un piano de cola en la sala, cuadros de pintores famosos, algunos diamantes en la caja fuerte, un parque con cancha de tenis mas la piscina de verano con cascada. Un cocinero francés, cinco mucamas, chofer, jardinero y mucha gente de seguridad.
¡Tengo todo lo que quiero!
Sin dudas me atrevo a asegurar que soy la mujer más feliz del mundo.
Si no fuera por esa nenita que apareció hace unos días.
Una nenita sucia, que me mira desde el tapial, le mande los perros, pero los seis Rottweiler no la asustan. Si hasta parecen ovejitas cuando se les acerca.
Puedo ver que esta sin zapatos, los rulitos sucios y el vestidito roto. Me compadecí y le mandé a la mucama con unas latas importadas. Espero que lo sepa apreciar y se vaya.
¡Ay! ¡No puede ser! Otra ves esa nenita allí. Estos pobres son así, no trabajan, salen a pedir.
Sus ojos me miran fijo. ¿Qué querrá? Ya sé, tengo un vestido que me quedó chico, voy a mandar que se lo entreguen. Quizás así de una vez se vaya de ahí, afea el lugar.

¿Dónde están los guardias? ¿Dónde están los perros? ¡Esa criatura sucia sigue sentada en el tapial! ¿Será por que está descalza? ¡Ramona, alcáncele estos zapatos a esa vagabunda! Los traje de París, que los cuide ya le van a quedar bien.
Voy a ordenar que levanten el tapial.
Ahora miro y no esta la nena, el nuevo muro de cinco metros de alto, fue la mejor idea. Pero yo se que del otro lado sus ojitos me están mirando.
Hoy amanecí con un poco de fiebre, tal vez un poco nerviosa, claro que no es fácil mantener todo esto, hay que trabajar duro y no se puede confiar en nadie.
Aun veo los ojos de esa nena y su cara a través del tapial, su pelo sigue sucio y lleva el hermoso vestido que le mandé. Creo que estoy delirando…
No debí tomar tanta champagne en la embajada anoche. Pero los compromisos son inevitables.
Ahora la nena me mira otra vez, esta sentada en la enorme terraza con baldosas venecianas que mande construir para desayunar en los días soleados. Sus ojos van derecho a mi cama. Me mira. Me recuerda a alguien…no se a quien.
¿Dónde están los perros y la guardia de la casa? ¿Cómo es que está tan cerca?
Mi cabeza da vueltas. Le hago una seña y viene arrastrando el vestido y chancleteando los zapatos. Los perros le lamen las manitos y se echan a sus pies.
La tengo ahora tan cerca, son sus ojos transparentes los mismos que atravesaban, el inmenso parque y la terraza…
-¿Cómo te llamas?- pregunté.
Y entonces la nena habló.
=Tu me conoces= La voz de la niña sonaba a vientos, sonaba lejos, a vidrios rotos, a dolor.
=¿Yo te conozco dices?!!= La voz de nuevo me escupió de frente y sonaba a cuento que escuche, a voces de detrás del tapial a ecos muertos, a fantasmas aburridos y secos…La vos de nuevo trajo un recuerdo.
=Si, tu me entregaste.=
=Pero… ¿Qué dices? Niña loca ! ¿Cómo te llamas? Contesta! Tu no sabes quien soy yo! Mira tu ropa yo te la di, ese vestido y ese calzado valen mas que todo lo que hayas usado en tu vida junta!
=Tu me entregaste = Volvió a decir y su manita me apunto.
=A quien te entregue?=
=Tu me vendiste = Y sus deditos estirados atravesaron mi vientre recién lipoaspirado…y temblé.
= ¿ A quien te vendí? =
=A quien pudiera darte una casa grande, vestidos caros, estos zapatos, rejas, joyas, sirvientes, guardias…
Mi cabeza da vueltas, ya la recuerdo. Ella es mi libertad. La que tenia cuando todo era solo un sueño, la que jugaba conmigo de niña…y construíamos castillos de arena. Cuando solo me pertenecían; el mar, el aire, el sol, mi castillo pequeñito, la brisa y todo el tiempo del mundo para reír…
Y ahora mi libertad vino a increparme:
=Por que me abandonaste? =
Y allí mismo salte de la cama a ponerle un parche, para que no hable mas en la boca, y arriba del parche un moño que hiciera juego con el vestido!!!

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

La niñez perdida

Se despertó de la siesta un poco extraño, somnoliento, con las manos se refregó los ojos, estiró los brazos y bostezo.
Corrió la cortina verde de la ventana para ver el patio, y si la pileta tenía agua. El sol hizo que sus ojos fueran chiquititos.
Tomo su oso de peluche con el que dormía todas las noches y bajó las escaleras. Sonrió cuando vio a su abuela en el sillón, corrió a abrazarla. Ella lo apretó fuerte sobre su pecho, le dio muchos besos. El la miro con esos ojos grandes y negros y le susurró:

- Abu, que bueno que viniste, hace mucho que no venías, ¿y mamita donde está?.
La abuela acarició los cabellos del niño y le dijo que mamá estaba en la cocina, pero que estaba ocupada, que no la molestara. Pero su nieto, con oso en mano, salió corriendo a buscarla. Mamita, mamita, gritaba. Se frenó cuando la vio sentada en la mecedora, con los ojos colorados, la mirada lejos, la cara toda empapada. Dio media vuelta y se fue, de reojo vio las valijas al lado de la escalera, mirando a su abuela preguntó por su papá; ella, mordiéndose el labio, le dijo que tenía que ser valiente, que ya era todo un hombrecito, que papá no iba a volver, que “se lo habían llevado” (eso último no lo entendió), que ahora era el hombre de la casa.
Pablito, de casi seis años, mirando el estudio de su papá todo desordenado, todo lleno de papeles tirados en el piso, dejó caer lentamente su oso de peluche. Tuvo ganas de abrazarlo con todas sus fuerzas, pero no lo hizo, no podía, ahora tenía que ser un hombre.

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miércoles, 17 de septiembre de 2008

ANGELA

Suena la campana de la escuela y María obediente se forma junto a los niños que la rodean, la empujan y no la miran.
María no tiene amigos, lleva puesto un guardapolvo blanco, una corbata azul en el cuello, una golosina, para el recreo en un bolsillo y un pañuelito en el otro.
Cuando entra al salón se sienta sola. No habla con nadie. El bullicio no la llama a integrarse, pero es bueno estar ahí observando como todos los demás juegan y se ríen.
En el mundo de Maria no hay risas, pero es tan lindo escuchar las carcajadas y verlas flotar en el aire, es fresco el sonido que flota, rueda por los pasillos entre los bancos y la señorita detiene.
-”Niños presten atención, hoy comienza con nosotros una nueva compañera. Su nombre es Ángela y viene de otra escuela”. “Ángela te vas a sentar acá con María, este será tu lugar”-Ordena la maestra -

Ángela es una niña alta para este 2’ grado, tiene el cabello bien cortito y las piernas flacas.
-”Es una nena por que usa pollera” - piensa María - pero el guardapolvo es de varón y la corbata cuelga por un costado, aunque parece que no le importa.”
No se hablan entre ellas. María no habla en clase porque molesta a la maestra y porque no tenía compañera, además nadie habla con ella. Los ojos de Ángela la miran de reojo.
-¿Me prestás los colores? ¡Cuantos colores que tienes Que lindos son! ¿Me prestás el rojo? ¿Me das la goma?
Ángela no tiene nada más que un lápiz, en la cartuchera gastada, uno de los que da la maestra y restos de lapicitos de colores sin punta.
María le presta sus cosas ¿Se enojará su mamá?
Cuando suena la campana para el recreo, la señorita les avisa:
-¡Los que toman la leche hagan fila en la cocina con la taza en la mano y la señora portera les irá sirviendo!”-
Ángela saca una bolsita de su portafolio de cuero marrón y desenvuelve una tacita de plástico. Luego desaparece en el enorme patio del viejo edificio rumbo a la cocina. María la observa hasta que no la ve más. “Es pobre” piensa ¿Por qué será que se ve tan contenta?
María se sienta en la galería que rodea a los salones nuevos anexados al edificio principal, tiene cuidado de no ensuciar su guardapolvo blanco, saca la merienda del bolsillo, como todos los días y mira a su alrededor. La fila de niños que toman la leche, unas nenas que hacen la ronda, un grupo de varones jugando a la bolita, los nenes grandes siempre están todos amontonados en un tronco caído en el fondo del patio, a veces se ríen fuerte y se empujan. Las maestras tomando el té, la señora directora que observa todo con apenas una sonrisa, y Ángela que ya tomó la leche y viene sacudiendo la taza como para secarla después de lavarla.
-¿Vos no tomas la leche? ¿Por qué?= le pregunta a María.
-Porque la tomo en casa- Le contesta.
-¿Y que tiene que ver? ¡Mañana traé una taza y tomás la leche acá! ¿Querés jugar?
Que maravilloso momento se volvió el recreo, la llegada a la escuela y conversar en clase, aunque la maestra amenazo con separarlas.
¡Como no contagiarse de la risa de Ángela! María piensa que es dulce el sabor de tener una amiga que lo único que quiere es que te rías con ella.
El primer día después de las vacaciones de invierno, Ángela faltó.
María la esperó porque pensó que estaría enferma, se le achicó el corazón. ¿No estará enojada?
A los pocos días la maestra dijo que Ángela no vendría mas a la escuela -”Estos niños pobrecitos son así - se lamentó. Eso fue todo.
Y yo no entiendo, si todos los demás niños siguen yendo, si yo voy todos los días…¿Por qué justo Ángela tenÍa que ser quien no fuera mas?


Maria Susana.

Creo que pasaron treinta y ocho años y no entiendo todavía.

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domingo, 14 de septiembre de 2008

Poemas de Susana

POEMA 1:
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Pero ojo yo no mido mi tiempo en oro, por que no lo vale.
Yo no tengo un tiempo y un tesoro.
Si ni tengo reloj, ni de arena.
Y el centímetro viejo de mi abuela se estira y se estira.
Yo no tengo valor, ni cara y seca.
Y si me pongo a pensar ni salud tengo.
Pero estar contigo no lo vendo,
Y no estar no lo valgo.
A mi tiempo lo mido en penas.
Una pena no estas, ay! Pena grande no verte.
Dos o tres por que te vas, cinco penas esperarte,
Dieciséis penas; te olvidaste de mi.
Si te espero en la plaza no es tanta pena.
Si te espero y llegas se borran las penas.
Y si saco el centímetro estirado de la abuela
Mido bien que si estás el tiempo se vuela.


POEMA 2:
De barro somos hechos
Y no de fina madera.
De barro y agua
Y no de piedra labrada
Por manos de un artesano
Que con amor trabaja.
De barro.
De polvo y tierra de caminos,
O entrañas
De vaya a saber que montaña.

De barro somos
Y no de duros metales
Que nos hagan inmortales
Por qué será que pensamos
Que podemos disiparnos
En absurdas discusiones
En guerras…
Y hasta en amores…?

Si de barro estamos hechos
Y polvo seremos viejos
Cuando la vida se seque.
¿Por qué yo me habré creído
Lo del eterno amor mío…?

¿Dónde estarán tus promesas
Cuando mi vida reseca
No sea más que la tierra
Que barras de tu vereda…?

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viernes, 12 de septiembre de 2008

TALLER ABIERTO SEPTIEMBRE

En esta sección publicamos los textos que nos envían nuestros visitantes, en este caso el de Ezequiel Quiroga que nos envió su poesia "La Daga".
Ezequiel es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina. Tiene 20 años, y nos cuenta que escribe desde pequeño y que es bastante versatil a la hora de escribir, pero sus géneros de cabecera son la poesía y los relatos breves.
Al cliquear "Leer mas" podrán disfrutar de su poesia

La Daga
Mirada crepuscular, dulce anhelo.
Aquel designio divino y aquella filosofía casual
lograron departir, sin conflicto, acerca del destino
de esa daga clavada en tu impasible pecho.

Raudo lapso de aparente lucidéz.
Aquel vestigio de poder y aquella idea incoherente
lograron mutar, sin miramientos, hasta terminar
consolidando la unificación que les diera identidad.

Mística satisfacción, mirada de ocaso.
Aquel día de gloria, cáliz de sangre,
se vio importunado por las ansias de tu pecho,
cuando los firmes latidos de tu corazón
lograron erradicar la oscura daga para
dejarla caer en tu mano, indómita y vengativa...


Si quieres publicar tus textos envía un mail a: literariokapasulino@gmail.com
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Amarte.

Me tomo todo el tiempo.
El tiempo que me sobra
y el tiempo que me faltó.
El que no me quisieron dar,
el que me mezquinaron
y el que no me sirvió.

El tiempo que perdí,
el tiempo que olvidé,
el que dejé esperando
y con el tiempo lloré.

Aquel que me acorraló
todavía lo miro a los ojos.
Aquel que me juró
que pasaría pronto.

Aquel que me mintió
y terminé corriendo,
Aquel que me tranquilizó
y lo empecé amando.

El tiempo fue aquel que me vió
jugando sin vergüenza
a ver en cuántas horas
encontrabas la sonrisa aquella.

El tiempo te reveló de a poco y con paciencia
que era yo quien volvía el reloj,
para encontrarnos de vuelta.

Con el tiempo aprendí a ver hacia adelante
a imaginar el tiempo juntos,
de los minutos que todavía no contaste.

Porque el tiempo me contó el secreto
de lo que tu espera me mostraba.
Los minutos no se acaban
el tiempo me espera,
el tiempo me alcanza,
para amar, el tiempo que sea,
para disfrutar, el tiempo que quiera,
porque puedo soportar el tiempo que venga.

El tiempo camina al paso de tu cabeza
Si estoy a tu lado, el tiempo no me pesa.
Si estoy con vos, el tiempo no me cuesta.

No necesito del reloj para saber que es tiempo de querer,
como no necesito luz, para poderte ver.

Porque el tiempo me enseñó a sentir.
Sentirte al tiempo que te amo
amarte al tiempo que siento
y que el tiempo no pasa,
si de amarte se trata.
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Hay.

Del amor una poesía
de los rumores internos una fantasía
un murmullo se escucha cercano
son ángeles que vienen volando
son sueños que están besando.

Besos que acarician sueños
momentos que se vuelven dueños
pesares que son cadenas
esclavos que todavía sueñan
poetas que deliran
soñadores que recitan
locos que escriben
para que alguien más sueñe con ser libre.

Hay abuelos que todavía cuentan cuentos
hay niños que escuchan maravillados
hay repetidos y parecidos
hay inolvidables cumplidos
e infinidades de sueños deseados.

Almas enteras esperando
calladas historias que prometen ocultando
amores que no se permiten desilusiones
deseos que piden motivos
y sonrisas no correspondidas que no encuentran destino.
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Un regalo para el alma.

Estoy buscando mi lugar
el pedazo de tierra que me corresponde
con la cantidad justa de aire que necesito para vivir.

Quiero al menos una planta
y como sea, también un animal
un poco de luz cada mañana
y poder la luna y las estrellas observar.
Un minuto, dos minutos nada más.

Quiero que el tiempo ahogue y refresque
sentir calor un día de frío
y del frío no sentir el cuerpo después del calorcito.

Necesito que la fuerza del viento
ahuyente esta angustia húmeda y sofocante
que me paraliza al instante
sin poder pronosticar lo cotidiano
teniendo nada al alcance de las manos.

Quiero una sonrisa recuadrada
en un marco de madera
que me recuerde al mirarlo
que quizás todavía vale la pena.

Sonreír una vez más
y tener cada mañana, una caricia asegurada.

...Porque no hay como una sonrisa que bese el abrazo que forman las palabras que guardan el secreto de aquello que decís...

Cosas simples y claras
ojos observadores, inquietantes
y el corazón saliéndoseme del cuerpo.
y yo, viéndolo salir
pensando que ya no hay quien lo pare.

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Cuentos de Ultratumba. (Solo porque hace frío)

“El Cagón”

_No me gustan más los cementerios…_Ahora me dan miedo ¿Qué cosa rara no? Cuándo era chico, me parecía el paseo mas lindo para un domingo de sol. Ir con papá y las tías a ver a la abuela a ese lugar tan enorme lleno de estatuas de ángeles hermosos, pasillos con flores y las señoras que llegaban abrazadas a ramos enormes envueltos en papel de diario. Si parecía una ciudad de chicos con casitas de una sola habitación, puertas grandes, fotitos en las puertas y cruces bonitas. Íbamos de visita, la tía Benicia tenía la llave de la puerta tan pesada y al entrar enseguida cambiaba las flores secas por frescas en un montón de floreros, besaba la foto de la abuela…entonces ¿Dónde está la abuela?_Acá-decía papá y con el pie hacía suavecito en el piso .Todos mirábamos su zapato.¿Acá? ¿Dónde? Enseguida papá salía a sacarse esa basurita que le molestaba, y yo pegaba la oreja al piso donde señaló papá. Con un solo ojo trataba de encontrar una fisurita que me dejara ver hacia abajo.
¿Pero vio? Uno se pone mayor y a ese lugar ya no quiere ir, cuanto más lejos mejor. Si parece que de grande te haces más cagón, como don Esteban el Cagón, así le quedó el mote después de lo que le tocó vivir o morir, según como lo mire….
Voy a tratar de contarle. Por que esto fue hace mucho, tanto como mi recuerdo de flores silvestres envueltas en papel de diario.
Resulta que este hombre estaba casado (o juntado no se) con la Esculápia (no tuvo suerte ni con el nombre la mujer) Ya hacía más de veinte años que estaban juntos cuando él se enfermó, muy grave estuvo. El doctor le dijo que se despidiera a la Esculapia porque el hombre se iba y no más así.
La pobre mujer se volvió una sombra, rezaba y pedía a todos que rezaran por él ya que era lo único que se podía hacer, nadie se negaba y se ofrecían cadenas de oración .Se lo nombraba en las misas, no importaba si era de católicos, evangelistas, o lo que quisiera ser. La Esculapia agradecía a todos y lloraba a escondidas, despacito y a veces a los gritos pelados, los vecinos la escuchaban y también rezaban por ella.
Dicen que una noche estaban los dos solos, don Esteban agonizaba, la Esculapia lo miraba, lo besaba, lo abrazaba y rogaba a Dios en todos los colores. En un momento el hombre dijo:-Escu me vienen a buscar, me quieren llevar, hasta vino mi abuelo de España que nunca conocí… No quiero ir Escu, no quiero tengo miedo!!! –
Ahí fue cuando a Esculapia en un rapto de desesperación, se le ocurrió decirle que lo iba a tomar fuerte de la mano y que si se lo llevaban, como ella no lo iba a soltar “nunca” lo iban a tener que devolver.
Y así fue. Esculapia tomó la mano que tanto amaba entre las suyas…y no la soltó más.
A la mañana siguiente la encontró el enfermero aferrada a la mano de Don Esteban, que ya se había ido. Cuando la quiso apartar no pudo así que llamó a los médicos. Vinieron hasta los de seguridad del hospital, pero ella no soltaba.
Todo el velorio con ella obstinada en su promesa.
Lo complicado fue cerrar el cajón. Los encargados del sepelio compadecidos decidieron hacerle un agujero al féretro, para que la pobre le sostuviera la mano.
-¿Cómo dice?- No, hasta ahí usted tiene razón todavía Don Esteban no era “El Cagón”.Ahora va a ver.
- Pasaron como seis días y era invierno…mire, para peor esa noche ya nadie la acompañaba, la Esculapia estaba sola con el finado y parece ser que el hombre despertó.
Se asomó y al ver el cementerio (que de noche no se lo recomiendo a nadie) salió corriendo dejando sola a su mujer…
Al otro día cuando vio que no llegaba mandó a buscarla porque “Ni loco”-dijo –volvía a pisar un cementerio.
Los que fueron la encontraron congelada, arrodillada, helada y entre las manos nada.
Ahora está en el lugar que era de él.
Al infeliz, dicen, que nadie nunca volvió a darle la mano…
Por las dudas, ¿vio? La gente es muuuuy supersticiosa…
Yo tampoco se la daría.
-No, ni yo-


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