viernes, 30 de enero de 2009

CORTITOS

Lo que van a leer a continuación son pequeños cuentos, frases, poemas o ejercicios literarios que escribi en el año 2.005 cuando, con los ahora Kapasulinos, pertenecíamos al Taller Literario El Gusano Maximo.


1- Amarte tiene algo de tristeza
Porque no se si vas o venís,
Si te quedas o no volvés,
Si me preparas el té o te quedas callado



2- Y no me canso de ir y de volver, y no me canso. Por mas que no me hables, como una acusación sin argumentos, volveré. Porque soy quien encenderé las luces de éste cielo, porque soy quien encenderé las llamas de éste fuego. Y como una ráfaga de viento te envolveré.



3- La lluvia cayendo por tus ojos, fue invierno eterno, olvido en el jardín.



4- Soy el mismo hasta ahora, no he cambiado. Soy el mismo, he crecido y madurado, y no he cambiado. Soy el mismo, entre escombros y heridas, y entre cantos y sonrisas. Soy el mismo, hasta ahora y hasta hoy; porque mañana seré otro. Seré otro en tiempo y en espacio. Seré cenizas y seré fuego, llama, calor intenso.


5- El vidrio se rompió cuando escuche el grito, los peces estaban desesperados por salir. La casa estaba mojada y el piso cubierto de sangre, y los peces caminaban y lloraban sobre los pies de Camila, que mantenía su mirada fija en la puerta.



6- Instancias anteriores a que comience a llover
Antes de llover el cielo se entristece, se pinta de gris, y después lo piensa bien y se enfurece, gruñe con fuerza. Toma en sus manos la brisa y la hace viento. Viento que sopla en los árboles y en las chimeneas de las casas. Y está tan molesto que le arranca los brazos al sol y los deja caer en la tierra como rayos.
Hasta que luego le da lastima y se arrepiente y llora como nunca. Entonces… llueve.



7- En este momento llaman a la puerta
¿Quién es? No responden!
Otra vez lo mismo...
Abro la puerta, miro a los dos lados y lo de siempre
Risas. Solo Risas.
Al principio pensé que me venían a traer algo
¡Que lindo! Pasaron las Risas...
Cuando, con el tiempo, no me reí mas,
Sabía que las Risas se habían equivocado de puerta.

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lunes, 26 de enero de 2009

DORMIR SIN ALAS

Morir…no despertar más
Sin tener o no las ganas…
Desplegarse para adentro…
Consumir el fuego
Sin esfuerzo
Y cercar el alma
¿Matarla?


Morir en calma
Sin aspavientos
Sin alharacas
Sin que se sepa
Sin avisar
Sin un cortejo de dolientes
Ni una pira funeraria
Sin cirios
Ni misas
Ni curas
Ni procesiones de dolor
Sin duelos
Sin nada que dejar,
Y sin llevarse nada
Sin justificar la vida,
Que se irá
Y como parte de la nada,
volver a ser nada
dormir sin alas
Desaparecer hoy que no estás
Para que no te roce la daga…
Y para que no me puedas seguir…
Escurrirme como un ladrón
Abrazando la negra capa.

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martes, 20 de enero de 2009

EL GOLEM

1-Simón, Asier y Carlos.
Siempre creí que para acercarse tangencialmente a la perfección del artista había que probar cosas nuevas, experimentar, no caer en la rutina. Este fue mi credo como artista hasta que escuche la historia de los repetidos días de la vida de Simón, el escultor:

Al igual que Leonardo el iba todas las mañanas a algún lugar de la ciudad donde pudiera observar a las personas, sin que posaran. Les sacaba fotografías mentales, de su anatomía muscular en ciertas posiciones, memorizaba proporciones, dibujaba cada detalle.
Casi al mediodía después de un desayuno-almuerzo habría su taller de escultura. A la una de la tarde llegaban Asier y Carlos, un gitano y un chileno que se dedicaban a hacer las molduras de yeso que colocaban cada mañana. Ellos trabajaban en forma independiente de Simón, aunque le entregaban un quinto de lo que ganaban a cambio de usar un espacio en el taller y sus herramientas.


Durante todo el día Simón parecía estar en otro mundo, acostumbraba no responder las preguntas, la mirada perdida, cara de preocupación, mal humor cuando lo desconcentraban; pero a la noche, pasadas las diez, Simón o Carlos cocinaban, cenaban un día caldo, un día arroz, un día caldo, un día arroz y era ahí cuando el escultor volvía a la realidad, solo ahí parecía una personal normal, pero al otro día, al despertar la rutina era la misma secuencia y así de lunes a lunes, los tres vivían en el taller.

2-La edad de la escultura.

El Escultor hacia treinta y cuatro años que trabajaba en el taller, diecisiete que lo había heredado y casi quince que trabajaba por las noches en una escultura humana.
Hacia seis años que recibió un buen dinero proveniente de una herencia y sumado al “alquiler” de una parte de su taller, lo llevo a decidir no aceptar más ningún encargo y trabajar tranquilamente para su escultura.
Le dedicaba casi toda la jornada laboral, más de lo que cualquier otro colega hubiese podido tolerar. Hace dos años dejo de trabajar en el taller por las mañanas, se dedicaba a observar detalles corporales para la escultura.

3- La primera gota cayó en Junio.

En invierno si no cerraban todo y no prendían el hornito, el taller era bastante frío, complicando la movilidad de los dedos; Pero en el verano de Sevilla, por más que ventilaran y usaran en él un extractor eléctrico de aire, el taller era peor que el Sahara. El agua de la heladera era lo único que tornaba soportable la jornada en el lugar.
Un día a las cinco de la tarde, Simón dejo de trabajar, fue a la heladera, tomó agua, salivó en el piso, tomó otro sorbo y se volvió hacia su trabajo. Antes de poner sus manos sobre la arcilla, su mirada se detuvo en el torso de su escultura, enfocada fijamente sobre el plexo solar.
Estaba salpicada.
Las manos se mojan para trabajar sobre la arcilla, pero el estaba trabajando sobre las pantorrillas, giró para ver a Carlos y estaba hablando con un cliente en la vereda. Asier estaba tallando un molde desde hacia rato a unos quince metros.
-¿Cómo se salpicó mi trabajo?, ¿Alguien me lo mojó?, Imposible. El calor me debe hacer alucinar.-Dijo en voz baja.
Se acerco incrédulo a centímetros de las gotas, toco una, ahora la tenia en el dedo. La acerco lo mas focalmente posible al ojo, la miro como mira dios el Atlántico.
Pasaron unos segundos, la llevo a su boca, era salada como la arcilla del río. Se volvió al pecho y miro las otras, y así como se posan las gotas sobre un vidrio, unas caen, otros esperan. Una cayó zigzagueante, reclutó a otras sobre el paso y cayó finalmente sobre el piso de carpeta.

4- El padre de Simón.

Mientras el padre de Simón vivió, su hijo hablo con él mas de lo que hablaría en toda su vida con otras personas.
Lo cierto es que se rumoreaba, que al morir Cesar (el padre de Simón), este había enloquecido y haría una escultura de él en su honor para poner en el cementerio; Otros decían que había enloquecido y que quería crear una estatua de su padre para hablar con el. Pero Cesar y la escultura no se parecían físicamente en nada, uno recordaba a Hércules el otro un cabrito de corral.
Lo que decían los judíos de ahí era que quería hacer un golem, pero el Rabino explicaba que si bien Cesar era muy conocido y frecuentado por ellos, el era católico, lo mismo para su hijo Simón.
La verdad que quiero creer: es que mientras vivió Cesar este nunca le permitió modelar esta especie de Golem.

5- Un pelo de pie.

Era raro que Simón permitiera que alguien entrara en su área de trabajo, tal vez seria Carlos el que mas confianza tenia y se acercaba hasta unos tres o cuatros metros de la escultura para pedir alguna herramienta.
-Necesito el cincel de mango amarillo.-Pidió Carlos
-Esta ahí, en esa cajuela.-señalando un cajón de un mueble.
Lo que ocurría habitualmente era que Simón alcanzara las cosas, pero ese día despertó un tanto pesado, tanto que le costaba levantarse de su banquito. Por su cuenta Carlos quedo esperando unos segundos y dijo:
-¿Lo busco yo?-
Simón asintió con la cabeza y dio un gesto que daba un poco mas de confianza.
La charla siguió, lo habitual pregunta y respuesta, no mas.
-¿Se siente bien Simón?-
-Me siento duro, pero por suerte puedo seguir trabajando. Vaya tranquilo.-
-Después de los cincuenta uno no es el mismo, sabia decir mi padre.-
Ambos rieron.

Simón sentía las piernas entumecidas, pero su obsesión artística le hacia olvidar el problema, solo cuando se levantaba recordaba que sentía las rodillas y tobillos algo duros.
Estaba modelando las pantorrillas, metía las manos en un balde con agua y modelaba la arcilla. Observaba la escultura y recordaba las personas que había visto cada mañana desde hacia dos años.
El calor de junio era pesado, tenia sed y no se podía levantar a buscar el agua de la heladera. Miro abajo y estaba el balde que usaba para moldear la arcilla, era agua turbia, tan turbia que había sedimento en el fondo. Se ve que tanta era la sed y tanto el dolor que sufría, que con sus manos embarradas tomo agua del balde varias veces.
Al otro día ya estaba Simón con su balde para mojar la arcilla y otro con agua y cubos de hielo, a un costado tenia un jarrón para tomar.
Ese día Simón también se sintió pesado.

Seguía trabajando en la parte inferior del cuerpo hasta que sorprendidamente vio un vello en el empeine, lo soplo, no paso nada, se mojo la mano en el balde y lo acaricio, pero seguía ahí, no se había pegado a su mano.
Soplo mas fuerte, y no voló, teorizaba como pudo haber llegado ese vello ahí, tal vez su mano sucia paso por la arcilla fresca y ésta al secarse lo retuvo, pero la arcilla estaba húmeda todavía.

Se levanto esta vez, hizo el esfuerzo, busco la pinza más pequeña y se volvió a su banquito.
No servia, si sacaba el pelo seguro se le marcaba la escultura, la marcaba mínimamente, pero la marcaba al fin. - - Dejo el pelillo para mañana, veo como lo saco.- Dijo en vos baja.


6- Unos pelos de pie.

Al otro día puso cera a calentar, una vez caliente cargo la espátula y fue a buscar al vello del pie, que no estaba solo, ya había otros vellos. Los contó, recorrió el cuerpo y fue descubriendo minúsculos pelos corporales en toda su superficie.

- O estoy delirando o me están timando una broma.- Dijo solo y a nadie en tono normal de conversación.
Se sintió primero desconcertado, segundo serio, tercero ofendido, después dubitativo. Paso a encerar todo el arcilloso e inerte cuerpo.
Una vez sacada toda la cera del cuerpo, se sentó y siguió trabajando en la zona pélvica.
Pasado el minuto de trabajo vio una gota que caía de vuelta desde el pecho. Pensó que otra vez se salpico, se irguió como pudo y vio que el recorrido de la gota venia de otra parte. No era una gota de agua, no era una gota de sudor, era una lágrima. Esa lágrima era la primera que se escapo de unos ojos mojados.
Fue ahí, al tercer indicio cuando noto que su obsesión echa en arcilla también respondía a estímulos; sudó con el calor, le creció pelo para soportar el frío de la noche, lloró cuando la quemo con cera.
Tal vez lo descubrió en ese momento, o siempre lo supo y ese día lo logro.
Tal vez solo su padre intuyó lo que pasaría.

7- El ultimo toque.

Con esto que paso Simón estaba mas obsesionado todavía, ya casi ni dormía. Llego a trabajar tres semanas seguidas, parando solo para dormir una o dos horas por noche; hasta que su cuerpo de cincuenta y dos años callo desmayado por la fatiga; un envejecimiento anticipado era el resultado de castigar tanto el cuerpo.
Ningún doctor vino a verlo, solía caerse desvanecido por las noches y al otro día retomaba su trabajo.
Mientras trabajaba, mas dañaba su cuerpo, mientras mas trabajaba, mas vida parecía tener esta especie de golem; su cuerpo parecía envejecer, pero no envejecía, se volvía arcilloso. Su tangencial perfección y su amor por lo que hacia, tal vez volvían la carne en arcilla y la arcilla en carne.
Las horas pasaban y su cuerpo se volvía cada vez mas duro, cada movimiento costaba diez veces más.
El golem tenía ya uñas humanas que crecían día a día, tenía cabello. Simón tenia uñas de arcilla y estaba calvo, su corazón latía mas despacio, el del golem podía escucharlo Simón al acercársele.
El golem con el paso de los meses podía mover mínimamente los dedos y parpadear.

Se cree que a esta altura la estatua podía ver, porque Simón ya no distinguía nada a más de cinco metros.
Simón también estaba perdiendo su lucidez, ya casi ni olía, ni degustaba nada, y solamente oía si le gritaban.
Su capacidad de hablar era lo único que no se complicaba. Y hablaba todo el día, le hablaba al Golem, y este le escuchaba, le sonreía, le fruncía el ceño.
Pero Simón estaba en sus últimos movimientos, nadie sabrá nunca cual fue el último.
Solo Dios lo sabe.

Habían quedado los dos a medio vivir, mitad carne, mitad arcilla.

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viernes, 16 de enero de 2009

EL ULTIMO JUEVES

Hoy, el último jueves de agosto, decidí escribirle una carta.
Pensé contarle del frio que hizo, que llovió todo el día y que no deje de pensar en él.
Pensé en contarle de mi vida, preguntar sobre su familia y seguir hablando sobre el clima.
Y aunque tenía muchas cosas que decirle, la hoja quedo medio vacía, entonces le agregué una foto mía. La pegue en el papel para que no pareciera una carta incompleta.

Busque en el cajón un sobre de color, entre el rojo y el verde elegí el verde, porque si le mandaba el otro iba a parecer una carta de amor.
Me puse el abrigo, y fui caminando hacia el correo. Hacia frio y ya estaba anocheciendo.
Hice la cola, me atendió el empleado, le pague, y le puso al sobre verde una estampilla. Lleve la carta al buzón, quede por unos segundos mirando fijamente el buzón. Un hombre me interrumpió, y solté la carta.
Mientras me hablaba la vi deslizarse lentamente, y me di cuenta que no le puse su dirección, pero no hice nada, y me fui.
Quizás otro día le volvía a escribir.

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sábado, 10 de enero de 2009

GALILEO

Galileo no tuvo suerte cuando nació en éste mundo.
Tal vez porque era muy fea su nariz, los ojos pardos algo saltones, la boca pequeña de labios finos no invitaba a besar. Su cuerpo grande no era armónico, más bien deforme, los pies demasiado grandes y una maldición familiar en las manos que las hacía ásperas para acariciar.
Igualmente un día no quiso hacer caso al espejo, ni a las burlas de los chicos en la escuela, ni a los comentarios hirientes de su madre y se llenó de optimismo, tan común en los jóvenes, o por que era primavera, se sintió feliz.


Le gustó su perfil acomodó su cabello negro, se perfumó, y salió porque leyó, “El amor te hace bello” en una revista del corazón.
Pensó en el amor, en lo bello que lo haría, lo feliz que al fin sería y repasó todo lo que tenía para dar.
Tenía en el corazón un libro de poemas escondido, un amor incondicional por las tardes de verano, quería regalar paseos de la mano, caricias en la espalda, buenos días a la mañana, besos en las mejillas y silencios absolutos para mirarse con amor.
Todo…todo lo dio…
Nadie habló con él de recibir.
Nadie lo aconsejó a tiempo.
Porque nadie creyó que hiciera falta decirle nada, para eso estaba el espejo.
Galileo…Galileo…Ahora sabe que en su pecho hundido por el asma, latía un corazón que hoy carga en la joroba de su espalda destrozado por el dolor.
Ahora sabe que no hay que dar hasta que no te quede nada.
Ahora sabe la verdad.

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sábado, 3 de enero de 2009

LA BODA

No todo lo que brilla es oro, dijo Amelie con el anillo de bodas de su hermana entre los dientes.
¿Quién hubiera dicho que el futuro marido, de apellido Millonario, no tenía ni un centavo en el bolsillo?
¡Que estupidez!, se escuchaba entre los invitados, ¿Cómo van a suponer que el hombre tenía plata únicamente por su apellido? ¡Que gente ignorante!
Y ahí estaba la novia, Angélica Maria del Carmen Concepción, pataleando sobre la cama, y gritando histéricamente, mientras que sus parientes la miraban indignados llevándose los regalos. Devastados, se iban de la fiesta, vestidos con todo lo que habían encontrado en el ropero y sin poder disfrutar de la supuesta fortuna del supuesto marido.
¡Un horror! Decía la tía Carlota, consolando a la madre de la novia para que no se arrancara más los cabellos.


El padre de la novia, sin dejar de tomar todas las botellas de vino que encontraba, pensaba en como iba a pagar lo que había gastado a cuenta: el auto, la casita en Mar de Ajó, la cuota del club de golf. Su pensamiento fue interrumpido cuando le arrancaron la botella de las manos, los del servicio de catering, que se llevaron todo rápidamente, hasta los muñequitos de la torta.
Pero lo peor todavía no llegaba, apareció el diseñador del vestido que muy ofuscado e insultando en francés, la tomó de los pelos y a coro de mentirosa y ladrona de sus súbditos maquilladores y peinadores, le sacó el vestido, los zapatos y la ropa interior, y se fue, dejándola desnuda, despintada, despeinada.
De pronto, Angélica María del Carmen Concepción, lanzó un gruñido y una mirada temeraria. Todos dieron un paso hacia atrás, nadie se animaba a decir una palabra.
Salió de la habitación, recorrió todo el patio desnuda, hasta que se encontró frente a frente con su supuesto futuro marido supuestamente millonario. Lo miro, de arriba abajo, con el traje alquilado, con el Fiat Europa modelo ’80, detrás de él.
Todos esperaban el momento en que se le tirara encima como una fiera para matarlo. Pero no. Lo tomó de un brazo y se subieron al auto. Sin mirar atrás, se fue para siempre, para no volver.
Y si alguna vez, se encontrara con alguien conocido, hablaría como si nada hubiera pasado y diría que su marido era gerente de una compañía internacional.
Todo sea, por la maravillosa satisfacción, de aparentar.

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sábado, 27 de diciembre de 2008

HAGAMOS UN VIAJE VIRTUAL. (Porque hace mucho calor y yo se que el mar es un alivio)

Hola Rey hace rato que no te escribo, no creas que te olvidé, no te sientas mal es que no tengo tanto tiempo. Tú sabes, problemas, más problemas, más problemas y el tiempo que no alcanza y los amigos que quedan de lado.
Pero siempre estas conmigo. Hoy pensé; ¿Por qué no te invito? Hagamos un viaje. Un viaje virtual.
Un viaje de retorno a la niñez, a los días felices. Vamos juntos a mi Malvín. ¿Qué es eso?
Es una playa, que está en Montevideo. Hay muchas playas allí y dicen que hasta mejores, pero a nosotros el ómnibus nos dejaba en esa playa así que allá vamos.


Sacate los zapatos y las medias, la arena es blanca y finita y el mar quisiera decirte que es azul, pero no. Es el color de la arena mojada mezclado con verde, quizás con las nubes de alguna tormenta y un poco de rocas y no sé que mas.
Te puedo decir que tiene gusto a sal, que las olas hacen un sonido arrullador casi sedante y cuando rompen en la orilla forman una espumita como una puntillita fina...
Remangate los pantalones quiero que nos mojemos los pies. Vamos a dejar que el mar trate de hundirnos en la orilla.
Mirá hacia el horizonte, derechito frente a nosotros hay una isla se ve pequeñita, llena de gaviotas y algún bote con gente pescando. Siempre pensé en ir hasta allá nadando, pero claro que no me alcanzó nunca el coraje.
Si ves hacia la izquierda hay una entrada natural de rocas y un rompeolas que hicieron para los pescadores. Hay que ponerse las ojotas Rey, porque el lugar está lleno de restos de caracolitos, cangrejos, conchillas y no es fácil caminar descalzo.
Sentémonos acá en una de las enormes rocas y con los pies en el agua podemos ver como el sol se baña en el horizonte deshaciéndose en colores.
Espero disfrutes el viaje Rey, es un buen lugar para desaparecer por lo menos un rato.
Si sentís olor a mar este fin de semana no te preocupes, mirá hacia el horizonte, quizás esta vez me anime y nade hasta la isla.

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domingo, 21 de diciembre de 2008

EL APARADOR

El Aparador marrón de mis abuelos tiene olor a viejo,
y los vidrios transparentes reflejan las paredes manchadas
manchadas con colores que me invitan a jugar
jugando con colores que me manchan al pasar.
Y al lado la heladera, se abre con la Coca Cola de vidrio
que mi abuelo me regala sólo porque es domingo.

Y si es de noche el horno a leña ilumina esta ciudad
Y si es de día la mesa cruje con el palo de amasar
Y si me pierdo en mi niñez, corro al gallinero
Y los veo nuevamente y conservo mis recuerdos.

Dedicado a mis abuelos Herminio, Maria, Natividad y Karol, que ya no estan conmigo.
Abuelos, los extraño y los quiero. Feliz Navidad
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martes, 16 de diciembre de 2008

Novela "PECADO ADQUIRIDO" por Magno.



Finalmente, después de un largo año de intentos, la novela de Ezequiel Quiroga ya esta a la venta.

Es una obra que se inmiscuye en la perversion de la mente humana en parte, y demuestra como la determinación puede librar a las personas de ciertos destinos impuestos.



Un joven escritor decide mudarse a la casa de su máximo ídolo, pensando en obetener un futuro mejor. Pero al permanecer un tiempo allí se verá envuleto en un mundo de bajos placeres y situaciones que lo llevarán al límite de lo que la mente humana puede soportar.

Está a la venta en la página de la editorial www.dunken.com.ar o pueden comunicarse con Ezequiel Quiroga al mail: kiro_magno@hotmail.com o a su telefono 03400-15658882.

Cabe aclarar que la novela se publico con su nombre atístico "Magno".

Para recordar:
En la sección "Taller Abierto" publicamos los textos que nos envían nuestros visitantes, es el caso el de Ezequiel Quiroga que nos envió su poesia "La Daga".
Ezequiel es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina. Tiene 20 años, y nos cuenta que escribe desde pequeño y que es bastante versatil a la hora de escribir, pero sus géneros de cabecera son la poesía y los relatos breves.
Para leer "La Daga" deben cliquear la etiqueta Taller Abierto.

Felicidades Magno!
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jueves, 11 de diciembre de 2008

Y EL TIPO SE SENTÓ Y SE CORTÓ LA MANO

El trabajo de "y el tipo se sentó y se cortó la mano" surge de una actividad, en el Taller Literario Kapasulino, de escribir un texto que contenga esa frase.
Algunos de los trabajo que surgieron de este tema son:

Y el tipo se sentó y se cortó la mano. (por NOELIA)

Cada uno tiene una historia para contar.
Las personas desahogan sus recuerdos,
y así, sucesivamente, el mundo no deja de rotar.
Como vos seguís trabajando, el seguía pensando.
Unos siguen soñando, y el seguía sufriendo.
Escribiendo expresaba los pesares.
Relatando, se encontraba de cara con las verdades.
Por mucho que se intente ocultarlas,
ellas derrotan en una inútil batalla. ¿Quién va a dejar de pelear?


Era el contra el papel y la lapicera
Era en realidad el mismo contra su cabeza.
E ver… ¿quién nos quiere ver sufrir? Estamos rodeados de soldados traidores.
Hasta que empezó detalladamente a recordar,
para justificar su accionar.
El corazón encabeza la lista irremediablemente.
El cerebro, los músculos obedientes y serviciales.
…el brazo…
y la mano.
Orgullosos todos ellos de su dolor,
desgraciados agradecidos de la necesidad humana.
Pero no les dio el gusto ni una vez más,
porque el dolor fue insoportable y no lo dejo seguir,
porque era un impulso diario que lo desalentaba a vivir.
Porque apostó a salir adelante…
- El tipo, se sentó, y se cortó la mano.



El estúpido (por LISANDRO)

Adalberto era un hombre gordo, petizo y de bigotes, nunca conoció el contacto físico con una mujer. Era un tipo muy charlatán, le gustaba reírse de los demás (de sana manera). Compartía la mayor parte de su tiempo con su familia y amigos. A pesar de ser tan querido por su gente, era burlado también por el mismo círculo de relación.
Adalberto era tosco, bruto, despistado y hasta inútil para entender y hacer las cosas. Si le explicaban algo se lo tenían que repetir dos, tres y hasta cuatro veces para responder bien a los pedidos que le hacían. Era cortito para entender las cosas. Su manera de ser y de actuar le dieron el apodo de: “el gordo inútil”, “el pelado corto” o “el bigotudo despistado”.
Una vez, cuando tenias dieciséis años, su madre Hersilia lo mandó a comprar tres kilos de naranjas para exprimir. Él fue a la verdulería de Doña Cristina, la cual era una vieja re arpía, re yegua y re sin vergüenza con los clientes, por eso no iba nadie a comprarle. Volviendo a la historia, Adalberto entró al negocio y tomó tres kilos de naranjas, pero las naranjas de ombligo, las más secas. En aquel tiempo el kilo del cítrico costaba un peso con cincuenta centavos, su madre le había dado diez pesos y quería cinco pesos con cincuenta de vuelto. Como Doña Cristina conocía la ingenuidad e inocencia del pobrecito, le dijo que el kilo de naranjas salía dos pesos, pero había una promoción de tres kilos a sólo nueve pesos con noventa y nueve centavos. Claro, la vieja le miró el billete que el chico llevaba consigo mismo, y logró estafarlo. Adalberto al escuchar la palabra “promoción”, sin dudas hizo caso. Entregó el dinero y se quedó esperando el vuelto. Doña Cristina a punto de largar la carcajada, le da el vuelto de cincuenta pesos, pero viejos, de hace cuatro décadas atrás.
El chico contento con las frutas y el billete, llega a su casa, le entrega el pedido más el cambió a su madre, la cual al ver que tenía un billete viejo y que las naranjas eran de ombligo se dirigió con el palo de amasar a la verdulería. Cansada de que se burlen de su hijo se dispuso a romper en defensa de él, las estanterías, la mercadería, la balanza y hasta la cabeza de Doña Cristina; así aprenderá la vieja. Hersilia llegó a su casa enfurecida y también le partió el palo por la cabeza a su hijo estafado, por ser tan idiota.
Otra vez, cuando Adalberto tenía treinta y dos años, su tío Carlos le dio por encargue una silla de ruedas para la abuela Aurora. Adalberto tomó trescientos pesos y encaminó hasta “La casa de los discapacitados”, un negocio que vendía utilería para personas con distintas condiciones. Resultó ser, que no había más sillas de rueda, entonces el hombre recorrió todo el centro comercial hasta que encontró una y la compró. Muy contento estaba él, ya que solo gasto ciento cincuenta pesos y tenía vuelto para devolver a su tío.
Llegó a casa de su abuela, Carlos se había ido, sólo se encontraba la viejita que estaba recostada... Era de fea, toda canosa, llena de verrugas, era tan flaca, y tan chiquita chiquita que pesaba como una pluma. Ah... me olvidaba, también le faltaba un diente. Aurora le pidió a su nieto que la sacara a pasear, el día estaba espectacular y hacía dos semanas que la vieja no salía de su casa porque se le había roto su único medio de transporte o medio de movilidad podría decir. Adalberto levantó a su abuela de la cama, la sentó en la silla y salió rumbo a la plaza, o al parque, no sé dónde, pero salieron de paseo.
Volvió al anochecer a la casa de su abuela. Se encontraba su tío y sus tres primos. Los visitantes miraron enfurecidos a Adalberto. Él hizo una seña con su mano, como queriendo preguntar qué pasaba. Uno de sus primos, el dientón y colorado señaló a su abuela. Adalberto la miró y observó a los presentes. Su tío se acercó y lo tomó por la oreja:
- Grandote inútil, ¿no ves a la abuela?.
- Sí, acá está. (No entendía nada.)
- ¿Qué te mandé a comprar yo?.
- Una silla de rueda tío. (La señaló, y cuando vuelve a mirar a Aurora, notó que la vieja seguía sentada, pero no en la silla de ruedas, sino en un cochecito para bebé de color azul con fucsia.)
- ¿No te diste cuenta inservible?.
- No tío, te juro que no. Pero bueno, la abuela entra bien, ¿viste?. Yo quise traer algo barato y cómodo, y traje esto pensando que era aquello que me pediste. (Mira a la vieja). Abuela, ¿por qué no me lo dijo antes?.
- ¿Qué te diga qué?.
- Lo de la silla... digo el coche que te compré.
- ¿Cuál?... Ah, yo me siento cómoda con esta silla, pero para la próxima compren algo más amplio.
El tío Carlos salió a correr al pobre inútil y le pego de tal manera que quedó internado por cuatro meses.
Fueron tantas cagadas que se mandaba Adalberto durante su vida, la cual la última le llevó a tomar una drástica decisión.
Al finalizar un almuerzo en el campo de su mejor amigo Norberto, este último le propuso recorrer las hectáreas de su propiedad a caballo. Su amigo tenía veintiocho caballos, ochos eran marrones, diez eran negros, nueve eran blancos y uno era gris:
- Bueno Adalberto, elegí uno y vallamos a pasear. Yo voy a preparar a mi preferido “nube negra”. Es el mejor y más dócil de todos. Vos agarra ese blanco que esta al lado del caballo gris, es muy tranquilo y pachorriento.
Como Norberto conocía las dotaciones de Adalberto le advirtió:
- No se te ocurra agarrar el caballo gris, es traicionero, y si no te conoce se pensará que lo vas a atacar. ¿Entendido?.
- Sí Norber, quedate tranquilo.
- Bueno monta el blanco, así practicas y le tomas la mano, yo ya vuelvo.
Norberto se fue, Adalberto se subió al caballo... Pero al caballo gris. Le tiró de las crines y el animal disparó hacía el medio del campo. El tipo no podía frenarlo, el potrillo se paró con las dos patas traseras, lo que logró que su montador termine estropeado en el suelo. Se levantó y fue, como pudo, hasta un molino cercano y abandonado. Le dolía todo el cuerpo. Se sentó sobre el piso, tomo un hacha que estaba tirada al lado de él y la acariciaba, en estado de shock se quedó pensando en el transcurso de toda su vida, en como era de inútil, inservible, como lo maltrataban, se sentía un fracasado. Sus pensamientos desvanecieron porque el dolor de su mano derecha empeoraba y empeoraba. Entonces, para si mismo pensó. “Y si me corto la mano derecha, no sufriré más de este dolor, y no me la haré curar, además me faltará la mano a la cual le doy más utilidad. No me van a pedir más favores, ni exigirme cosas, se apiadarán de mí, y no recibiré maltratos porque no tendré la mano mas útil... La mano derecha. ¡Que ocurrencia la del hombre!.
Contento con su decisión, tomó el hacha, con sumo esfuerzo se deslizo hasta un banco y una mesa de troncos de árboles, entonces el tipo se sentó y se cortó la mano... Pero la mano izquierda.






UN TIPO DE MORAL (por CARLA)

Esta es la historia de “el tipo”. Le decían así porque nunca nadie supo su nombre, ni de donde venía, ni quien era. Solo que era un buen hombre, de muchos principios, admirado en el pueblo.
Los que lo trataban solo conocían ese momento del tipo, ni más ni menos, ni pasado ni futuro, solo el presente. Un presente intachable.
Entonces, esto es en realidad un fragmento en la vida de él, el fragmento que yo conocí.
Lo que ocurrió, relato que se pasó de generación en generación, como la anécdota de un pueblo perdido en el mapa, sucedió en el bar donde yo era cantinera:
A las 8 de la noche, puntual, entró “el tipo”, el hombre, que aunque parezca raro, era el mas respetado por no tener historia. Se tomo una, dos, tres copas de Gin Tonic y un vaso de vino. Conversaba con los otros clientes cuando enfurecido abrió la puerta Juanete, el enano del circo que hacia dos semanas se encontraba en el pueblo.
- ¡Hombre sinvergüenza, sin escrúpulos! ¡Vine a matarlo! – Le dijo Juanete al tipo.
El tipo se quedó mirándolo asombrado, como la gente del lugar, que no entendía nada.
- Pero que le pasa buen hombre, no ve que solo estoy tomando unas copas, sin molestar a nadie. Y además, ¡Yo no lo conozco! Como se atreve a ofenderme así- Gritó ofuscado el tipo.
Juanete le reclamaba que había arruinado su vida, que la había destrozado. Entre sollozos se arrodillo y aún mas pegado al piso, se llevó una pistola a su sien.
El Tipo le explicó que él era una persona de bien, que jamás le había hecho mal a alguien que no estaba en su naturaleza, que él tenía principios, y una moral intachable.
El enano lo acusó de haberle robado a su mujer, de haber estado con su mujer, que eso era un acto irreprochable, incorregible de un hombre malo (esas fueron sus palabras textuales).
El hombre se levantó de su silla y pareciendo todavía más alto y superior ante Juanete, le dijo: - Jamás estuve con su mujer, jamás. ¡Yo no los conozco, señor! O su mujer esta confundida o es una mentirosa! Nunca estuve con la mujer de otro. En toda mi vida he cometido un error, como le dije antes, tengo una conducta in-ta-cha-ble. Pero además ¡por todos los cielos! Jamás estaría con una enana. Quédese tranquilo, pequeño – en tono burlón- antes de tocar a su mujer, me cortaría las dos manos.
El enano, mirándolo con odio, gritó: ¡María!
Y por la puerta se vio una rubia holandesa, de un metro ochenta, que entró con la cabeza a gachas.
El Tipo abrió los ojos como nunca antes los había abierto, y se quedó mirando a la multitud acusadora que lo acribillaba con sus ojos, después de semejante discurso de moral y buenas costumbres.
Y, en ese momento, se dio cuenta que para no tener que salir con la cola entre las patas, para que no cayera su leyenda del hombre mas respetado del pueblo, del hombre que todos admiraban y querían creer que era el único hombre sin pasado, sin historia, el famoso “Tipo”, el hombre misterioso, para seguir siéndolo, tenia que atenerse a las consecuencias y cumplir su palabra. Entonces dijo, tragando saliva, y poniendo cara de serio: - Quiero aclarar que yo no sabía que estaba casada.
Y el tipo se sentó y se cortó la mano.


Entre dos Oasis. (por IVÁN)

1-La ruta de Kaluk.
Perdido en el medio del desierto árabe, hay un camino entre dos oasis, el de Hilal y el de Amir Adham que a cualquier caravana le llevaría entre: cuatro o cinco días, que nunca es el mismo camino por que a veces las dunas tapan los puntos de referencia, por que las tormentas de arena desvían a los animales del camino, el paisaje parece tan repetitivo que uno nunca sabe si da vueltas en círculos o sigue una línea recta.
En el medio del camino hay un árbol seco, de él, colgó alguna vez el cuerpo sin vida de Kaluk, hoy queda solo la soga, bajo las piedras debe estar la mano de un tipo que quizás se llamaba Amhed.
Kaluk era un conductor de caravanas, que trabajaba con su hijo de doce años y un primo mudo al que le habían cortado la lengua por maldecir frente a una mezquita. Era la única persona que llevaba las mercaderías por ese camino en tres días, el decía que no tenia secretos, que no usaba atajos, solo le rezaba a Allah para que lo condujera por un camino seguro.

2-El acusado.
Un día de mucho calor como lo son todos en ese desierto, al llegar con su caravana, en la entrada de Amir Adham, alguien gritó su nombre, pero no para saludarlo, ni para llamar su atención,
gritaba avisando a todos que el había llegado, lo gritaba por los pasillos, y por los patios internos de la ciudad.
En un abrir y cerrar de ojos se junta la gente de la ciudad, no para recibir sus mercaderías ni para comprarle cosas, las caras serias de las personas lo miraban con desprecio, Kaluk mucho no entendía, su hijo y su primo se bajaron de sus animales, pero Kaluk no se animaba a bajarse del dromedario. Los minutos de tensión se acabaron cuando llego Azim, este empezó a acusarlo:
-Kaluk, solías ser una persona respetada y amada en el pueblo, depositamos confianza en ti,
pero caíste en manos de la avaricia y te robaste dos caballos y dos dromedarios. El castigo es que se te corte una mano.- dijo esto en tono fuerte y empezaron los abucheos generalizados y las maldiciones.
-Yo no robe nada, no me hace falta mas de lo que tengo y si necesito algo lo pido a Allah.- dijo sin bajarse todavía del inmenso dromedario.
-No uses el nombre de Allah para salvar tu mano.- fue la frase que genero mas abucheos. La gente se le acercaba lentamente. Kaluk quedo pasmado.
-Aparte, a las diez de la noche hace 7 días, tú partiste de la ciudad y fue ahí cuando se descubrió que faltaban esos animales de sus establos.
En primera fila había alguien que era el que mas gritaba y mas maldecía al acusado. Era alguien que lo odiaba en secreto, no se supo bien nunca con certeza quien fue, se cree que fue Amhed.
Al ver en esa cara una saña especial, un particular deseo de ver su empresa derrumbada, y que la razón y la justicia no estarían de su lado dijo:-Me bajare para ser juzgado.- Y al inclinarse hacia abajo toma a su hijo del brazo, no baja, lo sube arriba del animal, y sale corriendo ante la atónita mirada de todos. Ahí huye dejando a su primo a la suerte de Dios.

3-El acusado 2
En dos días y medio llego a Hilal donde también se encontró con una multitud que estaba preparando una especie de patíbulo, todos estaban muy esmerados en esa construcción.- Seguro ejecutaran a alguien, ojala no sea un juicio injusto como seria el mió.-
La gente estaba tan esmerada en hacer esto que nadie noto su presencia.
Alguien grito:-Kaluk cierren las puertas y bajadlo del animal.-
El regente de la aldea se paro en la tarima y dicto un discurso: -Hace 10 días mataron al joven Razim, hijo de Omar, para robarle unas monedas de oro, hace 10 días tú partiste rumbo al otro oasis; Los médicos dicen que fue asesinado a medianoche, justo cuando tú partías.
Serás colgado en el desierto frente a tu hijo, donde Allah lo indique.-
En ese momento golpean las puertas de la aldea un grupo de hombres, Era Azim y 11 hombres más.
-Venimos a buscar a Kaluk, debe ser juzgado en Amir Adham, ha robado y debe ser juzgado con todo el rigor necesario.-
Kaluk dijo: me acusan de haber robado hace 10 días, me acusan de haber matado hace 9 días y medio, me acusan de dos crímenes cometidos con medio día de diferencia, en dos lugares a tres días de distancia. Yo soy inocente, hace 9 o 10 días estaba en el medio del desierto caminado y ganándome mí pan.- Por consiguiente no pude haber cometido uno de los dos crímenes, y diganme que pruebas tienen en ambos casos para acusarme.
A nadie le impresiono la reflexión de Kaluk, lo que se sabe es que Kaluk era un hombre trabajador y solidario, pero cuando la gente pide sangre, se olvidan de todo.
Empezaron a debatir de quien era el prisionero y donde debería ser juzgado.


4-El desconocido que abucheaba
Este tipo (quizás sea un tal Ahmed) estaba al tanto de lo que estaba pasando; Tenia una envidia muy profunda con Kaluk, envidiaba su éxito y su prestigio. Entonces decide partir a caballo junto a su vecino hacia Hilal.
En el desierto se para y le dice al vecino: -Allí (por Hilal) hace dos semanas que se debaten donde debe ser juzgado aquel cerdo, ve y diles que ya atraparon al ladrón de los animales, que soy yo, que busquen bajo estas rocas mi mano. Y que vengan a este lugar a ejecutarlo, que lo ahorquen bajo este árbol.-
A lo que el vecino responde:-Pero… tu has acusado a Kaluk y ahora ¿dices ser tu el culpable?
Responde: -Serás mi socio en el negocio de las caravanas, Ve y diles.-
Entonces al partir su vecino, cavo un hoyo, espero un día, y el tipo se corto la mano.


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martes, 9 de diciembre de 2008

DELIRIUM TREMENS “2”

Necesito, en las noches que no duermo,
Que me asistan mis amigos con cordura
Que me cuenten con paciencia, con cariño,
Tal vez un cuento…no muy extenso
O un poema, de amor o viento.
O un relato, viejo muy viejo.
Necesito que me tengan reclinada la cabeza
Entre dos o tres almohadas


Y si llega a la mañana despejada la cordura,
Que a la noche me esquivaba y me duermo
Que se queden sosteniendo mi delirio,
Que no dejen se interrumpa el sueño mío
Necesito que me digan que los duendes…
También sufren…también sienten…
Si las hadas no los quieren.

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lunes, 1 de diciembre de 2008

CADAVER EXQUISITO 4

Cadaver exquisito por: Susana, Noelia, Roberto, Pancho, y Carla.

Yo tengo un amigo que no cree en Dioses ni Diosas
porque le pintaron de chico que solo hay uno solo.
Y así quedo ciego, para los gnomos y duendes.
Dejo de creer en lo posible y las posibilidades de los sueños.
Dejo de soñar despierto para que solo le quedara el destino al dormir.
Empezo a cerrar los ojos para no sentir culpa, para no sentir.
Los apreto tan fuerte que le dolieron
sintió como el dolor se expandia en su cabeza
se paso los dedos por el pelo y sintio alivio.

Se bajo de la moto y le dijo al oficial
-No vi el semaforo en rojo-
-Documentos ¡por favor!- dijo el policia
y un frio me recorrio la espalda,me los habia olvidado
Aterrorizado y confundido quede sin palabras
y sali corriendo, corri sin parar, sin mirar atrás.
por miles de cuadras, sintiendo los gritos de alto,
riendome, maleficamente.
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miércoles, 26 de noviembre de 2008

Papel Amarillo

Encontré un papel amarillo donde escribí todo lo que sentía
Hice un bollito y lo tire.
Apareció otro papel amarillo y escribí todo lo que soñaba,
Y como era muy absurdo también lo tire.
En otro, escribí lo que debía ser,
Y esta vez no lo tire.
Lo guarde en mi bolsillo, para no olvidarme de nada,
Para no desviarme de mi camino,
Aunque no quisiera, aunque me doliera,
Debía hacer lo que decía el papelito.
Al pasar un par de años, me di cuenta de mi error,
Saque de mi bolsillo el papel ya todo arrugado,
Hice un bollito y lo tire.


El problema fue que ya era tarde,
Y no recordaba lo que había escrito en los otros papelitos.
Entonces me volví por el camino que había hecho, entre mis pasos
Y los busque desesperadamente, pero no los encontré.
Solo me vi, en todas las edades, en todas las pieles y en todos los colores.
Y no me gusto lo que vi,
Y me perdí buscando los papelitos,
Buscando, buscando, buscando,
Y viéndome tan infeliz.

04/11/2008

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Voy a saltar

Este es un ejercicio que se realizo en el taller la última vez que nos reunimos. Se escribe un texto a través de la frase disparadora: "Voy a satar en paracaidas por primera vez"

VOY A SALTAR
Voy a saltar en paracaidas por primera vez
y es una mezcla de miedo y ansiedad,
de mucha emoción por lo nuevo, un comenzar.
Decidi saltar como si fuera la solución a algo,
como si marcara un punto en mi vida,
un antes y un después, una liberación.
El tipo del avión me dijo que tenía que contar hasta diez antes de abrir el paracaidas.
Parada en la puerta abierta del avión, el viento me chocó la cara,
y sonreí, y aspire el aire, y salté.
Como me dijeron conté, y toda mi vida paso entre mis ojos:

1- Abracé a mi papá
2- Mamá se sentó junto a mi cama
3- Mi hermana escribiendo con tiza una puerta para que aprendiera a leer y escribir
4- Un cumpleaños
5- El viaje a Cordoba
6- Mis amigas
7- Los 15
8- MI primer beso
9- Mi primer amor
10- Mi gran desilución.
Y aunque me faltaron mas segundos abri el paracaidas, y senti como un golpe, un freno y empece a caer lentamente, mirando el suelo, mirando el cielo.
Y llore, y reí, y respire.
Y toque el cesped,
y caí sobre el cesped, mojado, embarrado,
deseando empezar de nuevo.
15-11-2008
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domingo, 16 de noviembre de 2008

TALLER ABIERTO NOVIEMBRE

En esta sección publicamos los textos que nos envían nuestros visitantes, en este caso el de Celina que nos envió su poema "La Ausencia".
Celina es de Villa Constitución, Santa Fe, Argentina.
Para disfrutar de su poema cliquea "Leer mas"

La Ausencia

He sido testigo
del vuelo de los pinguinos
en el agua.

He marchado
a la par de los Sufíes
desde mi dimensión
y desde tierras lejanas.

He aspirado hondo,
hasta escuchar los susurros
de mi calma.

He sabido buscarte
en cualquier parte
imaginando tu existencia mundana.

Es hora de partir
y de seguir otras pisadas;
de sostenerme en pié
aunque la memoria,
la imaginación o las palabras.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

LLEGAMOS A 2.000 VISITAS!!

En solo 4 meses llegamos a las 2.000 visitas! Es increible, no me habia imaginado esto. Y creo que mis compañeros Kapasulinos tampoco.
Muchas Gracias a todas las personas que ingresaron en este blog literario, escrito por personas comunes que aman plasmar en una hoja sus emociones, sus ideas, sus locuras.
Gracias a mis compañeros, Noe, Pancho, Lichi y Susi; a quienes conozco desde hace aproximadamente cuatro años, desde el "Gusano Maximo"... por querer armar este blog, para que el taller siga vigente aunque nosotros no nos sigamos reuniendo.
Creo que eso es lo mas importante de este blog, del blog del Taller Literario Kapasulino, que siempre va a ser nuestro refugio, nuestro lugar, donde siempre nos podremos encontrar, y escribir...
Amigos Kapasulinos los quiero!
CarlaK

Mira lo que se perdio Marina!
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sábado, 8 de noviembre de 2008

UN HERMOSO DIA DE LUTO

Hoy es un hermoso día de luto, sí, el último día de luto es perfecto. Puedo al fin sacarme la ropa negra, vestirme de colores llamativos, pintarme de rojo los labios.
Para mi el luto era sagrado, mi madre me había enseñado a respetarlo. Lo llevaba por treinta días, y como dije antes me vestía de negro, no miraba televisión, no escuchaba música y nada de nada de fiestas o bailes.
El último día era maravilloso, me ponía mi vestido rojo y me iba a un bar a tomar un licorcito. Sí, como verán, lo tengo bien estudiado y aprendido. Es que éste era mi tercer luto. Enterré a tres maridos. La primera vez fue muy difícil, llore los treinta días, la segunda me decía: “¡Que mala suerte la mía!”, ya la tercera fue: “Y bue, a buscar el cuarto”.


Y si, es que en mi pueblo está mal visto que una mujer a mi edad esté sola. En realidad eso le digo a los demás, pero a mi me encanta la vida de casada. Siempre fui muy práctica, y el destino era fantástico calculando los tiempos. Además la naturaleza me regalo una belleza incomparable con respecto a mis competidoras de “novios”.
Les cuento: después de seis meses de novia, me casé a los veinte años con mi primer marido. Era el hijo del dueño del supermercado; pero a los nueve años y seis meses me dejó. El funeral estuvo regular, es que era nueva en esos eventos. Pasaron mis 30 días de luto y me fui a tomar algo al bar de la plaza. Ahí conocí a Osvaldo, un hombre maravilloso. Después de cinco meses de novios, el casorio. Fantástica la fiesta y nueve años y seis meses después fantástico el velorio. Es que ya estaba más canchera.
Al mes siguiente, en lugar de ir al bar, tenía que ir a ver al abogado por el tema de la herencia. Y pensé cuarenta años eran muy pocos para ser viuda, y un abogado era un buen partido. Después de otros 5 meses, mi madre estaba tan feliz de verme casada con un señor de las leyes. Pero bueno, como saben hoy es mi último día de luto, así que ya se imaginaran como termino la historia... cincuenta años y viuda por tercera vez ¡Un horror!
Por suerte, siempre fui al gimnasio y tenía un cuerpo bastante agraciado para mi edad. Así que esta vez fui al bingo y me senté junto a un señor di-vi-no. Si, si, el cuarto marido. Pero ésta vez entre a la Iglesia con un trajecito coral, no quedaba bien que a mi edad, me vistiera con el típico traje de novia blanco.
Lo único que no me gusto de éste marido fue el funeral, espantoso, sin palabras. Más allá de todo, respete el mes de luto, después salí, como siempre, aunque esta vez nadie me saco a bailar, ni me invitó un café, ni me pagó un cartón para el bingo.
Este “después de luto” a mis sesenta años, no era lo que yo esperaba. Igual fui al cementerio, al principio miré la tumba de lejos, después fui acercándome de a poco. Ahí estaba, mi cuarto marido... pobrecito... Estaba tan desolado, tan triste. ¡¿Pero podés creer que después de nueve años y seis meses me haya planificado un velorio tan pobretón?! Y bue, por lo menos la lápida está linda, y mi nombre en letras grandes y bien escrito.
Y si, ¿Qué esperaban? ¿Viuda por cuarta vez? Nooo, hay que cuidar las apariencias. ¡¿Qué diría la gente de mí?!
Señoras y señores, como decía mi madre, hay que morir con dignidad.

FIN

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ESTOY TRISTE

Estoy triste.
Triste y de toda tristeza
llena.

No hay palabras que definan,
que midan,
que horaden mas hondo,
mas negra tristeza.

Estoy triste.
Se sonríe con desidia
mi mirada hueca.


Nadie mira hacia mí.
Nadie está alerta.
No hay huellas en la tierra.

¿Estoy muerta?
¿Será que si
y no me doy cuenta?

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jueves, 6 de noviembre de 2008

¡DÓNDE ESTÁ EL AMOR?

PARA NOELIA


-¿Dónde está el amor?-Preguntó Noelia
-¿Dónde está qué?-Contestó la abuela Guillermina-¿El amor de quién nena- siguió preguntando mientras buscaba en el bolsillo de su batón negro con vivitos rojos y rezongaba bajito –“No lo encuentro.¿Dónde lo habré metido?”-
-¿Qué perdiste abuela, al amor?-
-No nena al celular…acá está –suspiró al fin Guillermina aliviada y volviendo la atención a su nieta…
-¿Qué buscabas hija?-
-Al amor abuela, todas las chicas tienen, todas, menos yo. ¿Dónde consigo?
-Y…yo ya ni me acuerdo… todo es tan distinto ahora. Capaz que venden. Hace mucho en una época te decían: “Este joven es para usted” Si las familias estaban felices, los novios también. Después venía el amor. Así conoció mi mamá a mi papá, y estuvieron casados cincuenta y cinco años… Pero ahora no sé.-Se quedó un momento pensando Guillermina…aunque al momento anunció decidida.
-Alcanzame las zapatillas vamos a ver si conseguimos. No puede ser que las chicas tengan y vos no. ¡De ninguna manera!
-¿Y adónde vamos?- Quiso saber Noelia entusiasmada.


- ¡A la plaza! Ahí conocí yo a tu abuelo, ahora van a los “boliches” pero demasiado ruido, no se puede conocer a nadie así. En la plaza podes hablar y mirarte a los ojos, podes caminar de la mano, tomarte un helado si es verano, ver caer las hojas secas si es invierno, no hay mejor lugar para buscar. ¡Seguro el amor está ahí!
-¿Adónde van?- Preguntó Carla, la madre de Noelia he hija de Guillermina que llegaba agotada de su clase de pilates, curiosa al ver tan entusiasta al dúo.
-Vamos a ver si encontramos el amor, seguro está en la plaza y vamos para allá-Contestaron nieta y abuela al unísono.
-¡Pero no! ¿Cómo se les ocurre?-exclamó Carla- El amor está en el secundario. Ahí conocí al amor, entre compañeros, profesores, lecciones de historia, las tareas a medio hacer y matemáticas a marzo. Las cartitas de amor eterno, las poesías y todo eso…aaaah…Qué época tan dichosa. Y si no que te lo diga tu padre.-He inmediatamente comenzó a los gritos-
-¡Beto, Beto, Betooooo!!!!-
-¿Qué pasa?- preguntó el padre de Noelia que estaba practicando hacer sushy con una revista de Utilísima- ¿Se les perdió algo?-
- No papi, necesito saber dónde está el amor, cuanto antes mejor.-Aclaró Noelia.
-¡¿Qué?! ¿Para qué? Si te compré el compac de Patito Feo hace un mes.¡Vos sos muy chiquita!!!-Protestó el padre con la revista de cocina en una mano y un pescadito crudo en la otra.- ¿No querés otro compac mejor? Papá te lo compra, con todo su amor.-
-No papi, mejor me voy con la abuela a la plaza, si allí no está voy al secundario y si no lo encuentro sigo preguntando.-
Volvieron la abuela y la nieta tarde, ya casi era la noche exhaustas , no encontraron al amor. Noelia con los ojitos tristes. La abrazó su madre y la abrazó el padre aliviado, se acercó el abuelo Pedro también a su nieta y preguntó…
-¿Fueron a la plaza?-
-Si- Contestó Noelia – y luego al secundario, buscamos en Internet, y en una confitería
-¿No encontraron nada?- Preguntó el anciano-
-…no…-suspiraron abuela y nieta juntas.
-¿Y si me preguntaban a mi?...- dijo Pedro.
Todos lo miraron. ¡Claro ¡ ¡El abuelo ¡¿Cómo no le preguntamos? Estaba en su siesta y por no molestarlo…
-Abuelo, ¿dónde está el amor? ¿Tú lo sabes?
-Seguro que sé. Esperá acá que te lo traigo, para que lo veas.
Se fue el abuelo Pedro hasta su habitación a revolver en el primer cajón de la cómoda, y de entre fotos viejas y nuevas, ropa interior de algodón, cartas viejas, cartas nuevas sacó lo que buscaba para llevárselo a Noelia.
-Ven Noe, dime ¿qué ves?
-Me veo a mi abue, es el espejo de la abuela y me veo a mi.
-Pues mírate bien Noelia, porque todo el amor que existe, que puedes tener para dar y regalar. Todo el amor que abre puertas y te muestra el camino. Que vive, que da a luz e ilumina cualquier noche eterna… Todo el amor del mundo está en ti. Eres tu, nuestra querida Noelia.

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NOCHES

Si, ya sabía yo que aquellas noches
borrachas de amor y de promesas
son terribles.

No puede deshacerse tu presencia
tan solo con desear de que amanezca

No pude sostener por la mañana
palabras que a la noche improvisara.

No sé que dije ayer, no lo recuerdo
no insistas en querer amor eterno.


No quise prometer, y fue la noche
fatídica de amor y de promesas
quien dijo al corazón que se entregara.

La luna sin calor,
la luna blanca,
guardó tu corazón
cual cruel mortaja.

No sé que dije ayer, no lo recuerdo
fatídico el amor que no es sincero.

Terrible, la resaca de tus besos…

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jueves, 30 de octubre de 2008

De barro somos

De barro somos hechos
Y no de fina madera.
De barro y agua
Y no de piedra labrada
Por manos de un artesano
Que con amor trabaja.
De barro.
De polvo y tierra de caminos,
O entrañas
De vaya a saber que montaña.

De barro somos
Y no de duros metales
Que nos hagan inmortales
Por qué será que pensamos
Que podemos disiparnos
En absurdas discusiones
En guerras…
Y hasta en amores…?


Si de barro estamos hechos
Y polvo seremos viejos
Cuando la vida se seque.
¿Por qué yo me habré creído
Lo del eterno amor mío…?

¿Dónde estarán tus promesas
Cuando mi vida reseca
No sea más que la tierra
Que barras de tu vereda…?

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sábado, 11 de octubre de 2008

A ella

A cada segundo
sentirte a mi lado.
Paso y paso
que vas dando.
Tratando de guiarme
hacía un camino correcto.
No importa si es
largo o corto,
ancho o estrecho.
Sólo importa tu compañía,
te alegra en mis triunfos,
te entristece en mis fracasos.
No te preocupes,
el tropezón no es caída.
A la vida estoy agradecido,
que hoy en día
estés conmigo,
y hoy en noche
te pido perdón
por soportar los reproches
sin una razón.

Son muchos errores
que uno comete,
algunos del pasado,
otros del presente.
Pero ruego a Díos
que en un porvenir
ser mejor hijo
y no hacerte sufrir.
Es que cuesta cambiar
y darme cuenta
de que los años no llegan solo
como las arrugas.
Y te miro mamá,
con ganas de llorar
porque la vida te ha sido dura
y a veces la complico más.
Por si algún día,
una causa natural
uno de nosotros
llegará a faltar,
quiero que sepas
que mi orgullo seguirá
por ser yo tu hijo
y vos mi mamá.
Dejando de pensar
en lo que pueda pasar.
Me instalo en el presente
junto a estas palabras
que te voy a regalar:
Voy a decirte “te quiero”
y a pedirte perdón,
darte un abrazo
calido y con amor.
Pero soy hombre
y seguro me costará,
quedate conforme
porque a mis intensiones
de por sí, las sabrás.
Ya es tarde,
vos estás dormida,
y yo antes de irme
a descansar...
Te dejaré esta hoja
sobre tu almohada
así mañana la leerás.
Voy a darte una caricia
y un gran beso con cariño,
como lo hacías conmigo
cuando yo estaba dormido…
cuando yo era un niño…
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