jueves, 28 de enero de 2010

UNA MUJER SOLA por Carla Kowalski

Estaba sentada debajo de un árbol mirando una hoja indecisa, y apostaba en cuantos segundos iba a caer; pero perdía siempre, la hoja jugaba conmigo y no se dejaba caer.
Me aburrí. Me aburrí como siempre de mis juegos tontos de tardes de soledad, de ésta vida sin sentido.
Caminé por el valle, al borde del río, me pregunté si tendría el valor de tirarme de un salto y perderme entre las profundidades y por fin ver la luz, aquella que todos cuentan que ven cuando se van.


Cerré los parpados y tuve una aproximación a esa imagen tan deseada por mí…
Y vi el mueble de mis abuelos, la lana amarilla con la que tejía mi tía. Y sentí el gusto del estofado de mi madre. Pise el pie de mi padre para que me retara como cuando era una niña.
Te vi a vos también, vi las marcas de tu cuerpo avejentado y las miradas de desconfianza de mis tías solteras cuando fuiste por primera vez a casa.
Vi la nube donde descansas ahora, y estiré mi brazo para alcanzarte… pero me asusté con los aullidos de la loba que rondaba por la casa de mis primos aquella noche estrellada; entonces deje de tratar de alcanzar tu nube para tocar al misterioso animal, lo hice con el dedo, y ella lamió mi mano, y pensé que tontos éramos en ese tiempo, acurrucados debajo de las sábanas por el miedo.
Vi a mi hermano, trayendo la cal para hacer nuestra casa y gesticular con vos muecas graciosas… pero ni aún aquí entiendo lo que se decían.
Espié a nuestro hijo durmiendo en su cama, y lloré ante ese recuerdo, pero fue hermoso poder abrazarlo otra vez, poder sentir su aroma de niño pequeño. Siempre le sentí olor a menta, por más extraño que parezca…
Vi la sien de Claudia chocar contra las rocas, y me vi pidiendo al rey de los cielos que nos la devuelva, que ese no pudiera ser su fin. Y te vi llorando solo junto a la alberca, bajo el sol de aquel otoño tan triste, y a tu amigo yendo a consolarte. Lo peor fue ver la cruz de su tumba, como la de tantos otros que me toco ver.
Y volví a sentir esa tristeza que te araña el alma, y entonces regrese a mi niñez, y nade con mis hermanos entre las algas, me vi jugando y riendo, y luego tirando los dados en la casa de Alicia, me vi ganando y a todos enojados.
Vi el cielo que nos cubrió en nuestro primer beso, y yendo a tu casa, cuando ponías tu cara sobre el riel para decirme si venía el tren.
Vi las estalactitas de la cueva donde hicimos el amor, muertos de frio y luego muertos de calor. Nos descubrí en el mirador de Mar Chiquita, planeando nuestra vida. Y sentí nuevamente mi corazón latir de emoción como aquella vez.
Volví a ver al hombre que vivía en la esquina de mi casa, cuando lo alcanzó el rayo, aquel día de tormenta. Vi a su mujer corriendo hacia él y gritar, y me acorde de la sensación que se siente ver, por primera vez, a la muerte.
Sonreí con los muñecos de felpa que me daban en navidad, y ante la garganta seca por tantos recuerdos quise agua para saciar mi sed, y oí a nuestro niño diciendo “mami tengo sed” en aquella tarde espantosa con sus 40º de fiebre. Volví a experimentar como cada extremidad de mi cuerpo se rompía al morir en nuestros brazos, y sentí la insolación que tuvo en las vacaciones de verano, cuando aún corría por la arena, entrando y saliendo del mar, en la preciosa edad que confundía la palabra aparecer con parecer, y me contaba “mira mamita, el mago pareció un conejito”.
Volví a reencontrar a mi hermano diseñando nuestra casa, y tuve la misma impresión que me dio cuando piso el clavo y hubo que llevarlo al hospital.
Me encontré a mi misma en la edad de ocho años, saliendo despavorida cuando observé en penumbras a mis padres en un coito desenfrenado. Me oí rezándole a Dios por tremendo pecado.
Y sentí el temor que una y mil veces me dio, después de perderte y el de perderlos a todos.
Y al final de este trayecto, vi a una mujer que era yo, sentada debajo de un árbol, jugando con una hoja, calculando los segundos para que se cayese, y perdía el juego.
Y entonces ese remolino de recuerdos desapareció, y me quedé mirando el rio, con el corazón lleno de emociones.
Por un segundo los vi a todos, en un segundo vi mi vida… ahora solo veo mi soledad.
Y así fue que volví a ver la nube, y te vi a vos con nuestro hijo, con toda mi familia y la tuya, y me estiraste la mano, y ahora si puedo sonreír al decirte: -¿Por qué tardaste tanto amor?.

Leer más...

domingo, 24 de enero de 2010

A VECES NO ENTIENDO… por Susana

Estamos conectados
yo se que te siento.
Una luz invisible que viaja en mi aliento
sale cada día a tu encuentro.
Tú sabes de mi por el viento,


sabes que te pienso
y envío mil besos desde mi silencio…a tu centro.
Estamos conectados,
no hay más que sentirlo,
en el aire brillan todos mis delirios.
Te busco,
te encuentro,
te pierdo...
te pienso.
A veces no entiendo…
dame una señal o córtame los lazos de nuevo,
por que solo me responde tu silencio,
porque solo yo siento…
y este delirio es mi tormento.
O un juego perverso…


Leer más...

miércoles, 20 de enero de 2010

El verdadero origen de tres mitos antiguos por Iván

Quien sabe el origen de los mitos, y mas si son tan antiguos.
Algo de cierto tienen, algo de mentira también. Me da por creer que son casi pura mentira y la únicas palabras verdaderas son las menos importantes en la fabula.
Notese mi estimado lector que mi version historica delos hechos tiene errores históricos minimos, en comparacion de las fraudelantas versiones milenarias que todavía siguen dejando su marca opiacea en millones de almas.
No me hago responsable si alguna persona se ofende o se siente ofendida, hay muchos paginas literarios para dejar sus opiniones, trate de limitarse a expresar su disconformidad en su blog.
Espero que lo tomen con humor.

Primero
Sentados un padre y su hijo a la sombra de una estéril ladera despues de un intenso dia de caminata entre dunas deserticas.
-Padre tenemos que armar un corral.-
-¿con el fin de?.-
-Querer plantar tomates.-
-Ajá,...¿y eso que tiene que ver con mis corderos?.-
-Si no se los controla, se comerian las plantas.-
-Ignoras que ... no es buena la agricultura.-
-No entiendo por que, me quiero ir a vivir al norte, allá viven bién.-
-¿Sabes por que no es buena la agricultura?.-
-No.- Respondió el purrete sorprendido
-Adan e Hilda, ¿los recuerdas?.-
-Si, y a su hijo, al que le decian Abel.-
-Tenian un hermano.- Acotó el padre.
-¿Como se llamaba?.-
-No recuerdo.-
-¿Se puede llamar Cain?- Preguntó el niño.
-Si, por que no...-

Segundo
Sentados bajo la sombra de una palmera una mujer y su marido descansaban tranquilamente.
Su hijo interrumpé el descanso:
-¡Paaa!, ¡paaaa!, padre ven por favor!
-Que pasa hijo!?-
-Me pica.- Respondió el hermano del niño de la historia anterior.
-¿Que cosa-?
-No seas bruto, ya sabes adonde le pica, en cualquier momento tendre un nieto lanudo.- Interrumpió su mujer.
-O uno con joroba.O tal vez yo tendré un cordero bipedo y parlante.- Riendo.
El padre se va examina al joven púber y regresa:
-Tiene húmedo, como supurado.-
-Me pregunto donde habrá sacado esas mañas, las aprendio del padre.-Acusó la mujer.
-Es dura la soledad del desierto, no es facil.- Se defendió el marido
-Pero podrá ser, todos los hijos iguales, al ultimo no se le va a picar; Ve a buscar la cuchilla que cortamos por lo sano.- Ordenó ella.
Los hijos ven que el padre tomá una cuchilla y se lo siguen pensando que comeran cordero fresco. Al ver que el corte no fue en el cuello de la oveja y si algo del pellejo del atesorado Benjamín se pusieron palidos.
-No se asusten, que es el nuevo mandato de arriba.-
-¿Y tu como sabes?-Respondieron a coro
-Me lo dijo Abraham.-
-¿Y ese?- preguntó el menor de todos
-Es un amigo, hizo un pacto sagrado. Que nos incluye a todos.- Respondió rápidamente el padre con la idea de darle fin a los cuestionamientos.
-¿Y por que pacta nombre de otros?- Quejosos
-Dejen de preguntar tanto y no se hagan drama que no les dolerá.-

Tercero
-Si no podemos construir un cerco ¿podemos construir un mirador?.- Pregunta el niño a su padre
-Construyelo.- Indiferente respuesta
-No puedo, no se hacerlo.-
-Yo tampoco.-
A cada pregunta la indiferencia aumentaba.
-¿Pero el abuelo no te enseño?.-
-No.-
¿Y el padre del abuelo no le enseño?.-
-No.-
-Y a los del norte quien les enseño.-
-No se.-
Hubo una pausa de diez segundo mientras caminaban.
-¿Papa somos todos hermanos?.-
-Quienes son todos.-
-Todos.-Respondió el niño.-
-No, por ejemplo yo soy tu padre, y tu madre es tu madre. Ella no nacio del mismo vientre del que naciste.-
-¿No?.-
-No.- sorprendido por la idiotez del crio.
Pasados cinco segundos volvió el jovencito a responder
-Pero eso dijeron el otro dia.-
-Es una forma de decir, todos tenemos el mismo padre, el mismo creador.-
-Si cada persona habla la lengua de su padre, y todos tenemos el mismo creador. ¿Por que hay gente que habla distinto y sabe cosas distintas?.-
-Por que Dios se enojo y los reto.-
-¿Por que se enojo?.- Preguntó asustado
-Por que armaban un plan malo entre mucho, muchismos... y entonces los hizo hablar distinto para que no siguieran con ello.-
-¿Cual era el plan?.-
-No se sabe, nadie hablaba esa lengua.- Respondió el padre.
-Para mi que querian construir una torre.-
-¿Con que fin?.-
-Para llegar al cielo a preguntar cosas.-
-Puede ser, es una buena hipotesis.- Dijo el padre

Leer más...

viernes, 15 de enero de 2010

Taller Abierto Enero 2010

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visitan Jesus David Valencia y Gustavo Quintana
A continuación encontrarán una pequeña reseña de cada uno, luego, para leer sus textos, cliqueen "leer mas".


Jesús David Valencia Ramírez, a.k.a. Chuco, es un caleño (Cali-Colombia) que trabaja tomando fotos, actuando y escribiendo. Es Licenciado en Arte Dramático; tiene 25 años. Vive en la zona rosa de su ciudad natal. Le fascina la comida picante, los paseos al río y a la montaña y el atardecer en su tierra. Hoy nos regala su cuento “La Escultora”


Gustavo Quintana, es de Rosario y tiene 37 años. Hace tiempo que escribe como hobby. Desde hace 2 años concurroe al taller Literario de Patricia Bottale en la librería El Ateneo, de Rosario.
Tiene escrito un libro de aventuras para chicos (pre-adolescentes) pero sin publicar aún. Le apasiona escribir porque le permite vivir otras vidas, en otros tiempos y lugares.
No tiene blog, si facebook. Lo pueden buscar poniendo su mail en el buscador: gfquintana@yahoo.com.ar
Hoy nos trae su relato “No vuelvas a irte”


La Escultora
Por Ch. Valencia

Aristides Granada observaba desde la fría y sucia azotea a la escultura y a la escultora: el cincel componía una forma de hombre en el mármol; la mujer lo sostenía con la misma certeza de antes.
Eran viejos conocidos, ella y Granada.
Él la observaba porque pasados setenta minutos tendría que darle muerte.
Ella esculpía la figura del hombre que le había enseñado: “lo que se hace por amor acontece más allá del bien y del mal”.
Se habían conocido en una hacienda donde el cielo era azul, rojo y negro y la tierra verde hasta el límite.
Alguna vez creyeron, al mismo tiempo, amarse, mientras caminaban por la ribera de un río que ahora era excremento y suciedad.
Había pasado mucho tiempo y muchas cosas desde aquella vez. Ambos habían envejecido; ella mejor que él.
Aristides Granada bajó lentamente por las escaleras de emergencia del edificio. Un frío viento de Enero le rozó el cuello y le trajo viejos recuerdos: igual de fríos estaban los labios de ella cuando se besaron, al caer las horas, en un bosque de guaduas y susurros de insecto.
Ella le dio un último golpe al mármol para terminar de perfilar el mentón. Observó al rostro de la escultura y se sintió satisfecha: el mismo semblante indiferente, los mismos ojos entreabiertos y la misma boca pequeña con una sonrisa de desenfado. Le pareció que estaba demasiado viejo y que cargaba con el aire fatal que no había podido evitar al modelarlo. Acarició ese rostro de mármol y recordó la piel mestiza, tan llena de cicatrices.
Ella suspiró y rió con nostalgia de lo infinita que se sentía sobre su cuerpo.
Aristides Granada cruzó la calle. Un viejo Ford llenó de nueve y mierda la calzada y casi salpica su abrigo.
Ella salió del taller, se desnudó en la rústica habitación, caminó descalza hacia el baño y se sumergió en una tina donde los lotos flotaban.
Bebió algo de vino, caló un cigarrillo rubio y sonrió…
Aristides Granada se detuvo en un café de la planta baja del edificio de la escultora.
Pidió un trago de brandy y, al beberlo, recordó cómo ella sonreía cada vez que él sostenía una copa de brandy en su mentón y luego, sin tocarla, la bebía.
La conspiración de la luz y el licor hicieron que un perfil de mujer se formara en la superficie de la bebida.
Granada bebió con la mirada fija en su reloj de bolsillo: treinta y cuatro minutos para una muerte…
Ella salió de la tina; su piel perfumada, resplandeciente. Se sentó frente al espejo y se recordó inexperta, con radiante sensualidad en el rostro, con las manos de un hombre que sabía matar en sus senos, acariciándolos, haciéndolos estremecer.
Revivió las caricias de ese hombre con sus propias manos y algún doloroso ardor trató de abrirle el pecho.
Suspiró.
Granada terminó su quinta copa de brandy. Pocas veces había bebido antes de un crimen y ahora lo hacía porque nunca uno de los crímenes había sido como el que le esperaba: hacía mucho la había conocido, incluso creyó haberla olvidado.
Cuando un desesperado heredero lo contrató para darle muerte a la mujer, aceptó, porque se creyó más allá del afecto: había matado a hombres, mujeres, ancianos, niñas y niños, y solo tres veces había temblado su brazo.
Repasaba la fotografía de la mujer cuatro días antes, cada noche, y no podía evitar que olores, imágenes y algunos sonidos regresaran.
Cuatro veces repitió el nombre de la mujer, hasta que recordó su voz, luego su forma de acariciarle la espalda…
Y esta cicatriz?
En Perú. Cerca a Arequipa.
Cómo fue?
Un rifle. Pero apenas me rozó.
Y esta?
Viena.
Y esta tan reciente?
Anoche mientras te cocinaba.
Entonces esa herida me pertenece…
Aristides Granada miró el pulgar que sostenía la copa de brandy; la cicatriz tenue.
Ella había besado aquella herida. Había probado su sangre hacía mucho.
Ahora él derramaría la suya. Nueve minutos.
Ella salió del ascensor. Su vestido era de una pieza, de un color indefinido entre el púrpura y el azul. Sus piernas, su talle, los dedos de sus pies, cada pieza conformaba armonía, delicadeza y una sutil crueldad.
Ella salió del edificio.
Tres disparos se escucharon en el invierno de Madrid.
Aristides Granada cayó sobre la nieve. Sangraba.
Ella miraba perpleja al hombre tendido en el piso, y al otro que salía de un viejo Ford con la pistola humeante.
Granada? – murmuró la mujer. Vio en aquel rostro la misma sonrisa de desenfado, la misma fatalidad que no pudo evitar en el rostro de la escultura.
El hombre del viejo Ford se acercó a Granada y le apuntó al entrece El hombre del viejo Ford se acercó a Granada y le apuntó al entrecejo.
Aristides la miró a ella, le sonrió y recibió la bala en la frente que lo liberó del único crimen que jamás deseó cometer.
Se diría que murió feliz.


No vuelvas a irte.

Esa noche un tanto fría y quizás, demasiado calma, había salido a atropellar las sombras con su particular omnipresencia. Esa noche, para algunos, gélida de esperanzas ya guardadas, ofrecía una obstinada resistencia al desarrollo de todo su esplendor. Ella, la misma, la previsible, no irradiaba su magia sobre los objetos esparcidos al antojo de terceros. Ella, la misma, la soñadora ya ni siquiera cobijaba a los enamorados. No brindaba al poeta la tinta, ahora seca, que necesitaba aquél para desgranar sus versos. Esa noche, culpable de inspiraciones claudicadas, puntualmente esa noche, de vueltas de páginas…de punto final, ella, la segura promesa de instantes inolvidables, sentía en su interior el vacío flotante de quien se lanza al abismo.
Esa noche, mientras se miraba sobre la superficie del distraído río y su imagen aparecía reflejada justo encima de la sombra del solitario puente, daba la impresión de querer arrojarse a lo más profundo del cauce. Esa noche, quizás ajena y desconocida, de empedrado resbaladizo y calles eternas sin esquinas; ella, la dueña de los momentos, no se movía. Esperaba y soñaba. Esperaba y sufría. Ella, quizás abatida, había decidido no caminar las veredas, no entregar su luz de plata color emoción, ni admitir sentimientos foráneos. No. Ya no. De haber podido hablar, sus mudos testigos hubieran asegurado que una lágrima, solitaria y amiga del rocío, se le había caído.
En el ocaso de la noche, al filo de sus fuerzas, cuando las luces ganaban la escena y su laberíntico interior oscurecía su alma, tuvo un último arrebato de solitaria enamorada; ella, la vieja y sufrida luna, por fin gritó:
-“¡Insensible y necio sol, aún sigo aquí. No vuelvas a irte ya sin mí!”
Leer más...

lunes, 11 de enero de 2010

Pasajero. Por Noelia.

Algo quedó pendiente aquella vez.
Algo que no se explica con palabras,
ni con besos ni con versos.

Me despierto, y como flashes de un recuerdo,
encuentro aquel momento solitario
en el que mi boca enmudeció por completo
y tu sonrisa se desdibujó y voló junto al viento.


Algo quedó pendiente aquella vez.
Aquellos minutos que se adelantaron al tiempo
fueron pequeños traicioneros.
Desencadenaron una fuga de deseo,
y una posible conversación fue sólo de ensueño.

Ya nadie explica, y lo que explica confunde.
Subió el humo de un cigarrillo,
pasó una canción conocida,
y quedó todo dentro de un pozo,
en un oscuro olvido sin retorno.

Se fue con el ritmo y con el tabaco
la angustia y las carcajadas
sólo me queda la esperanza
de alguna vez encontrar las palabras.

Leer más...

miércoles, 6 de enero de 2010

José Angel Buesa

Les presentaré a mi poeta preferido:



José Angel Buesa Poeta cubano nacido el 2 de septiembre de 1910
en Cruces, ciudad de la antigua provincia de "Las Villas", actualmente Cienfuegos, Cuba, rodeada de centrales y campos de caña. Es un paisaje donde predominan los tonos verdes y azules, el color de la tierra y el cielo manchado por el humo de los grandes Ingenios, donde se va moliendo la caña. (al pulsar leer mas seguirá la biografia y cuatro poesias)



A los 7 años ya escribe versos. Adolescente, va a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas y, más tarde, a trabajar. Cienfuegos, tan próximo a su pueblo natal, le ofrece horizontes marinos y bellezas que dejarán en su corazón luminosas huellas. Muchos elementos de sus poemas entran entonces a almacenarse en el recuerdo. El paisaje humano y el paisaje geográfico tienen para el poeta, en aquellos años, mucho de magia. Después, muy joven, se traslada a La Habana, donde radica definitivamente. Va a vivir a un barrio que es como una inmensa provincia: Jesús del Monte. Su vida se hace violenta y soñadora, áspera y tumultuosa, lírica y batalladora. Estudia a los clásicos y trabaja en oficinas, rodeado de números y cifras. Viaja a Matanzas y comparte la vida con los grupos literarios matanceros de su generación.
Un día - 1932 - publica un libro: "La fuga de las horas". El poeta tiene solamente 22 años. El poema "El hijo del sueño" se dice en todas partes. El libro es fruto de una dedicación constante de conocer y vivir. "Misas Paganas" vuelve a colocar el nombre del poeta, al año siguiente, en las vitrinas de las librerías. Entonces José Angel Buesa ha dejado ya los números y ha dado un paso definitivo en su vida, que no dejará de tener cierta importancia para su poesía: Se dedica a escritor radial y, en adelante, gana el pan de cada día como trabajador intelectual exclusivamente: Se hace escritor profesional.
El diario contacto con una radio audiencia inmensa y su temperamento sincero, vibrante, comunicativo, lo llevan a vivir intensamente cada uno de sus poemas. Después de "Misas Paganas", donde aparecen los fuertes ecos del modernismo musical y rico de colores, Buesa edita "Babel", su tercer libro que aparece tres años más tarde que el anterior. "Babel" es clave de todos los caminos siguientes de la poesía de José Angel Buesa.
Catalogado por algunos críticos como poeta menos, cursi y fácil, no obstante podemos afirmar que ningún poeta cubano, ha hecho mejor gala del neoromanticismo americano.Su libro "Oasis" 1943 se reedito en más de 26 ocasiones, así como "Nuevo Oasis", sus libros se agotaban tan pronto salían, se dice que de un poema suyo fueron los primeros versos que se oyeron en la televisión cubana en los años 61, abandono Cuba rumbo a España, Islas Canarias y Santo Domingo donde muere en 1982.



Elegia lamentable

Desde este mismo instante seremos dos extraños
por estos pocos días, quien sabe cuantos años...
yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido
uno de esos que nadie confiesa haber leído.
Y asi mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
tu bajaras los ojos y apretaras el paso,
y yo, discretamente, me cambiare de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera...

Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasaran los meses, y tendrás otro amante:
y como eres bonita, sentimental y fiel,
quizás, andando el tiempo, te casaras con el.
Y ya, mas que un esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una fecha.

Acaso, cuando llueva, recordaras un día
en que estuvimos juntos y en que también llovía.
Y quizás nunca mas te pongas aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de encaje.
O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
Y domingo a domingo, cuando vayas a Misa,
de tu casa a la Iglesia, perderás tu sonrisa.

¿Qué mas puedo decirte? Serás la esposa honesta
que abanica al marido cuando ronca la siesta:
tras fregar los platos y tender las camas,
te pasaras las noches sacando crucigramas...
y asi, años y años, hasta que, finalmente,
te morirás un día, como toda la gente.
Y voces que aun no existen sollozaran tu nombre,
y cerraran tus ojos los hijos de otro hombre.



Carta sin fecha

Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre.
No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
que es el único modo de hablar de una mujer.

Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Sólo se que hoy me quiere como ayer te quería,
aunque quizá mañana nos olvide a los dos.

Ya ves: ahora es de noche. yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.

¡Qué importa lo que sueña!. Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.

Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí;
y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
sin saber que los hice por ella y para ti....


Poema de la culpa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fué como un agua callada que corría ...
Su es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tu que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tu hicistes que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Trataré de rechazarla, Señor, inutilmente,
como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dió su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor ... ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me distes los ojos para mirarla a ella.
Si. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Senor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdoname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hicistes el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tu también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!


Poema del renunciamiento

Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

Soñare con el nácar virginal de tu frente;
soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente;
soñare con tus besos ... y jamás lo sabrás.

Quizas pases con otro que te diga al oido
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amare más que nunca ... y jamás lo sabrás.

Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás!
Leer más...

sábado, 2 de enero de 2010

UN DÍA COMÚN Por Susana

“No estoy para esto. Se terminó. SE MUJER.”
Dicho esto dio un portazo y se fue.
-Pero Miguel, no te vallas!!! – gritó Celia desesperada a la vez que tropezaba con la alfombra caía al piso y perdía un lente de contacto azul.
Era el día más tremebundo de su vida y no podía decidir entre buscar el ojito azul bajo los muebles, llorar hasta morir, o salir corriendo tras Miguel.
Decidió (a medias ciega) cubrirse con un abrigo y salir tras su amor.
Al que nunca más encontró.
Al lente tampoco.


Llevaba un nudo en la garganta y un puñal clavado en el pecho, que eran removidos cada vez que encontraba en el cajón de su armario el estuchecito con el lente de contacto.
Tal vez debería tirarlo pero… salió tan caro!!!!!!
Si algún día lograba comprar otros tendría éste de repuesto, pensó.
Tampoco podía desprenderse del conjunto de ropa interior Push Up, con puntilla, cola Less rosa, y encaje negro que pretendía lucir esa noche terminal.
Había estudiado en detalle las fotos del catálogo de ropa femenina, sobre todo a la modelo rubia, con hermosos ojos azules.
Ella quería verse así, tal cual, igualita.

Cuatro meses después todavía estaba pagando la lencería.
El rubio ceniza, el alisado y las extensiones le duraron un par de semanas.
Si Miguel volviera ahora pensaba, soñaba, se encontraría con la Celia común y corriente, la -“zaparrastrosa” (como solían llamarla en la escuela cuando era niña) que limpia baños en un hospital,- se reprochaba a sí misma.
Hasta velas perfumadas tenía preparadas la noche del final, por correr tras Miguel se consumieron solas…que pena.

¿Qué falló? Todos los días algo le ajusta el nudo en su garganta y la obliga a repasarlo…tanta entrega, tanto abrazo, tanto roce, demasiado rouge? Los tacos altos? La ilusión? El desborde? Alcanzar un sueño inalcanzable?
¿Qué habrá fallado?

“No hay remedio”, era su conclusión a diario. Luego, un suspiro bien hondo y consolarse pensando que,…” sin un hada madrina que te banque, no hay cenicienta que aguante el presupuesto”!

Leer más...

martes, 22 de diciembre de 2009

Cada vez un poco más. Por Noelia.

Cada vez más de lado quedan los suspiros repetidos
de reproches sin sentidos
de secretos esfumados
soplados con una pajita junto a las hojas del otoño.

O es una canto pasajero
de una histeria oculta y avergonzada
que intenta escapar a mis sentidos
que con ojos de cuervos y vuelo de rumiante los detecta al instante.

O es el paso del tiempo con aviso
con campanas y parlantes que me recuerdan
que la vida es esto.
Esto mismo que me estoy perdiendo.

Por un reloj agonizante
por una voz estremecedora
por un sueño revuelto
por un despertar lleno de hojas.

La vida se me torna confusa
somos víctimas de las decisiones que nos sorprenden
y soy culpable de no tener poder sobre las manos cuando tiemblan
del cuerpo cuando se derrumba.
de la voz cuando se corta
y de las palabras que se sumergen en una página de Word
la misma que no me pertenece borrar.

Leer más...

viernes, 18 de diciembre de 2009

Hoy

hoy no quiero respetar las reglas ni métricas, que más da, ella no lo leerá jamás en vida.
hoy no quiero, no ya no quiero decirte amor, porque me ilusiono ante esa palabra.
hoy no quiero refugiarme de la tormenta, me acostumbre a vivir de los vientos
hoy no quiero hablarle al silencio y confesarle como siempre cuanto te quiero
hoy no quiero seguir intentando conquistarte porque aprendí, es en vano
hoy no quiero necesitar solo de tus besos, de tu mirada y de tus manos
hoy no quiero que también llore mi corazón a la desesperación
hoy no quiero quererte, no me sirve seguir con la ilusión
hoy no quiero llamarte escondido en la vergüenza
hoy no quiero seguir caminando descalzo
hoy no quiero unir nuevamente los lazos
hoy no quiero tener nada de confianza
hoy no quiero revivir la esperanza
hoy no quiero alzar los brazos
hoy no quiero nombrarte
hoy no quiero llorar
porque hoy…

hoy te llamo sonrisa
hoy guardé tu nombre
hoy te tomé de tu cintura
hoy me has hecho renacer
hoy contigo aprendí a creer
hoy pude pegar nuestros lazos
hoy mis pies se visten de cordura
hoy rompí la barrera de incertidumbre
hoy esa ilusión se convirtió en realidad pura
hoy mi corazón lloro ante ese sentimiento maravilloso
hoy me adueñe de tu alma de tu cuerpo y de tu nombre
hoy te tuve sin inventar metáforas para que puedan conquistar
hoy le grite al silencio hasta que se rompió, y por fin dije amor
hoy baile bajo la lluvia y me eleve a los vientos, solo por tu voz
hoy no te digo amor, te digo vida, me has hecho encarnar esa palabra
hoy rompí las reglas porque solamente la poesía a nacido desde tu mirada.

Leer más...

martes, 15 de diciembre de 2009

TALLER ABIERTO DICIEMBRE

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visitan Maria Emilia Repeto y Ligia Melo Martinez.
A continuación encontrarán una pequeña reseña de cada uno, luego, para leer sus textos, cliqueen "leer mas".

Maria Emilia Repeto (Emi – Sikiss), es de Villa Constitución Argentina pero vive en España, tiene 30 años, y cursó hasta 3º año de Bellas Artes, actualmente hace remeras, pinta, escribe y fotografía. Los invitamos a pasar por su blog: Diario de Sikiss. Hoy nos trae: jet´aime á mourir

Ligia Melo Martinez nos cuenta: Mi vida ha sido y es muy interesante. Vivo en New York City, EE.UU. Me gusta viajar y amo la naturaleza. Desde que tengo uso de razón me han apasionado las letras; sobre todo escribir. Siempre que puedo asisto al teatro, al cine o alguna que otra bohemia; en las que me relaciono con el selecto mundo de escritores que viven o visitan New York. Leer y mantenerme informada es esencial para mí. Cuando estoy en casa mis pasatiempos favoritos son: periódicos, revistas, libros, televisión y el increíble mundo cibernético. Pueden visitar su blog Imagen y pensamientos


jet´aime á mourir por Maria Emilia Repeto
Con el sonido de la música en francés, con las plumas de colores volando por el cuarto... la canción me dice:"construyendo un futuro..."
Como una leyenda se clava en mi pecho. Como una premonición, como una casualidad, como lo que un desconocido te dice cuando menos lo esperas, lo que necesitas escuchar.
Me empuja, me rompe el alma. Llora hasta el guardián de lata que me cuida y cierra las puertas de mis sentimientos.
Llora mi alma. Mientras construyo círculos, formas, de plástico. Mientras la pintura mancha mis manos, y la tinta se impregna para hacer lucir mis huellas digitales.
Mientras dibujo enredada en telas, en mil colores, mientras mi habitación esta tejida de hilos de color agua, afuera es el día más triste...
A pesar de todos los días tristes. Este es el día más triste.
Aquí estoy: como una nena indefensa, a pesar de todos los colores en mi piel.



Eres nostalgia por Ligia Melo Martinez
Desde esa parte de la habitación, frente al ventanal, podía ver el horizonte a través del cristal limpio y transparente. Sin lugar a dudas se podía adivinar que se acercaba una tormenta. El cielo se cubría de enormes nubes grises y el mar se tornaba en un azul marino más oscuro. Parecía como si las crestas de las olas arrastraran un velo de encaje. Los arboles danzaban movidos por el viento. Las hojas, aún verdes y lozanas, se desprendían de los tallos. Algunos papeles, esparcidos por el patio, volaban al antojo de la fuerte brisa.
Miró distraídamente la pantalla de la computadora. Fijó su atención en la carpeta en la que guardaba todo lo que había escrito en los últimos meses. Poemas y relatos que reflejan sus sentimientos de dolor, pena, soledad y tristeza. No quería abrirla. La noche anterior se había prometido que no los leería nunca más y hoy pensaba igual.
Todavía le amaba. La nostalgia era tan intensa que la podía sentir hasta en la piel. El verano pasado, cuando se conocieron, se juntaron dos almas gemelas que siempre habían luchado contra una sociedad cerrada e intransigente que no les aceptaba. Mientras duró su relación estuvieron como envueltos en una nube en la que solo estaban ellos dos. Las horas las pasaban en largas caminatas, patinando o leyendo lo que se escribían el uno para el otro. Entre caricias y besos apasionados, no llegaron a nada más, se decían palabras hermosas pero nunca se juraron amor eterno. Cuando se separaban sus conversaciones continuaban a través del teléfono hasta altas horas de la noche.
Sabían que su relación estaba condenada a ser efímera. Terminadas las vacaciones sus vidas tomarían rumbos distintos. Aún no estaban preparados para enfrentar al mundo. Quizás para el resto de los mortales una relación así no tendría que marcar tanto a una persona pero, en su caso, había una justificación; era su primer verdadero amor.
“Amor que nunca me diste de tu cuerpo nada…” Pensó que ese sería un buen verso para comenzar un poema. Sus recuerdos alcanzaban y sobraban para llenar todas las páginas en blanco que quisiera. Solo tendría que dejarse llevar por los senderos que ellos le marcaran.
Abrió el programa de computadora que utilizaba para escribir. Al comenzar un poema los versos y estrofas surgían de su mente y tomaban vida propia en el fondo blanco del Word.
Escribió…

“Eres nostalgia“
Amor que nunca me diste
De tu cuerpo...nada
Amor que llenaste
De recuerdos mi alma
Amor que a mi llegaste
Cuando menos te esperaba
Amor que por intenso
Amor, eres nostalgia.

Amor que le indicaste
Un nuevo rumbo a mi alma
Amor, eres el latido
Que mantiene mi esperanza
Amor que no has vuelto,
Aún yo te esperaba...
Amor de mi infinito
Amor de mi nostalgia.

Amor que no recibiste
De mi cuerpo…nada
Dejaste tus raíces
Profundas en mi alma
Amor que ya no vuelves
Amor que se me escapa
Desde que te alejaste
Amor,…eres nostalgia.


Las lágrimas no paraban de brotar. Las letras danzaban, se diluían y casi se borraban ante sus ojos. La decisión estaba tomada. Este sería el último poema que le escribiría a aquel amor. Era como un exorcismo.

Leer más...

viernes, 11 de diciembre de 2009

NO TE DETENGAS por Carla Kowalski

No te detengas, pero no camines en vano,
Llora cuanto quieras, pero solo si no tiene remedio,
Ama enloquecidamente, pero cuando valga la pena,
Corre contra el viento, corre por las calles,
siente el viento en tu cara.


Rompe todos los estereotipos,
No te olvides de sacar fotos en tu mente,
de todos aquellos de los que te rodeen,
porque quizás en el último suspiro,
te des cuenta de quien fue
el que valió la pena.
No te detengas,
chócate contra las paredes,
de las equivocaciones también se aprende
Grita, grita cuanto quieras,
pero asegúrate de que te escuche quien deseas.
Y por último vive,
vive cada instante, cada segundo.
No creas en el destino, créalo vos mismo.
Por eso… ¡nunca te detengas!

Leer más...

martes, 8 de diciembre de 2009

EL VIAJE por Susana

Mientras preparo las maletas,
sufriendo porque no entra todo…
mi bebe de dos años se acomoda en una
y chiquitita desde adentro dice;
“Dónde va mamá voy yo…”
me la quedo mirando
es un pequeño cuerpito
y unos ojitos sin dudas
todo lo que necesito
para enfrentarme a las culpas….


Lo demás… o se queda o se va…
o se regala o se pierde…
o se puede archivar en el arcón de los duendes…
por si algún día se vuelve…
por si algún día se vuelve…
“Dónde va mamá voy yo…”


No necesito mas viento para desplegarme al vuelo…
No me remuerde el adiós,
no me lastima el destierro
si sus piecitos pequeños me siguen en este duelo.
Y si se duerme en mis brazos, el universo me llevo.


Poema para Faby.

Leer más...

viernes, 4 de diciembre de 2009

Noble tributo al Gran Roberto Arlt por Ivan

He elegido a este autor por ser unos de mis favoritos, compartiré información sobre ÉL y también algunos fragmentos y obras suyas que subí a la web.
No quiero hacer un juicio de valor ni análisis, no quiero caer en la subjetividad, aquellos que no lo conocen tienen la oportunidad de hacerlo y sacar sus propias conclusiones.


Si ya conocen estas obras y desean otras voy a ver si las puedo conseguir y subir (siempre que sean de R.A.)

Roberto Arlt (Buenos Aires, 02/04/1900 al 26/07/1942) un novelista, dramaturgo, periodista e inventor argentino.

Prosa
 El diario de un morfinómano (1921)
 El juguete rabioso (1926)
 Los siete locos (1929)
 Los lanzallamas (1931)
 El Amor brujo (1932)
 Aguafuertes porteñas (1933)
 El jorobadito (1933)
 Entrada a Bariloche (1934)
 Aguafuertes españolas (1936)
 El criador de gorilas (1941)
 Nuevas aguafuertes españolas (1960)
Drama
 El humillado (1930)
 300 millones (1932)
 Prueba de amor (1932)
 Escenas de un grotesco (1934)
 Saverio el Cruel (1936), la cual fue utilizada como libreto para una ópera en 2 actos y 21 escenas con música de Fernando González Casellas
 El fabricante de fantasmas (1936)
 La isla desierta (1937)
 Separación feroz (1938)
 África (1938)
 La fiesta del hierro (1940)




El jorobadito

–¡Qué buen mozo es usted! Seguramente que no deben faltarle novias.
La lisonja halaga siempre aunque salga de la boca de un jorobado, y
muy amablemente le contesté que sí, que tenía una muy hermosa novia, aunque
no estaba muy seguro de ser querido por ella, a lo cual el desconocido, a
quien bauticé en mi fuero interno con el nombre de Rigoletto, me contestó
después de escuchar con sentenciosa atención mis palabras:
–No sé por qué se me ocurre que usted es de la estofa con que se fabrican
excelentes cornudos.–


http://www.mediafire.com/file/y2goyn1bru4/el-jorobadito.pdf


Aguas fuertes porteñas

La Señora del medico

Teléfono. -Grinnn... grinnn... grin...
Notero. -¡Al diablo con el teléfono!
Teléfono. -Grinnn... grinn... grin...
Notero. -¡Hola!... Sí: con Arlt... Hable no más...
Desconocido. -Señor Arlt, perdone que lo moleste. Entre romperle la cabeza de un palo a mi mujer o contarle lo que me pasa, he optado por esto último... Deseo que le haga una nota a mi mujer...
Notero. -¿A su señora?...
Desconocido. -Sí; a mi legítima esposa. Permítame que me presente. Soy médico.
Notero. -Tanto gusto.
Médico. -Soy médico... y no se ría, señor Arlt; acaba de ocurrirme con mi mujer, el suceso más estrafalario que pueda presentársele a un profesional. Tan estrafalario, que ya le he dicho: entre romperle la cabeza
a mi esposa de un palo, o confiarme a usted, opto por lo último. Asegúrese al aparato, no se vaya a caer de espaldas.
Notero. -Ya estoy hecho a noticias bombas, de manera que no me sorprenderá. Hable.
Médico. -Bueno; en estos momentos, mi señora está terminando de vestirse para ir a consultar a un curandero.

http://www.mediafire.com/?yavmnuyndzm


Los lanzallamas

“Es inmensa. Hombres con escafandras de buzo, con trajes impermeables empapados de aceite, se mueven en neblinas de gases verdosos. Grandes compresores entuban gas venenoso en cilindros de acero laminado. Manómetros como platos blancos marcan presión en atmósferas. Los elevadores van y vienen. Cuando se ha disipado la nube verde, la usina amarillea: cortinas de gas amarillo, a través de las cuales los monstruos escalafandrados se mueven como grises peces viscosos. “

http://www.mediafire.com/?ndyfghmckot


Otros links de sus cuentos

Saverio el cruel
http://www.mediafire.com/?jjnenh3mixz

La ola de perfume verde
http://www.mediafire.com/?m1khntja2gy

Espero que lo disfruten

Leer más...

martes, 1 de diciembre de 2009

Cadaver Exquisto 6

Cadáver exquisito es un ejercicio literario que se realiza en grupo. Un integrante escribe tres oraciones, tapa las dos primeras y pasa la hoja al siguiente compañero. Este solo ve el final y a partir de eso escribe tres oraciones. Como el compañero anterior pasa la hoja tapando sus dos primeras oraciones, y así sucesivamente hasta llegar al ultimo compañero.

Para leer el cadáver exquisito realizado por: Carla, Noelia, Susana, Iván y Lisandro Cliquea en Leer más....



Cansado de los sin sabores de la soledad
porque no hay peor soledad que estar sin ella
entonces al estar sin ella es estar en nada…
Y la nada no existe, solo es una palabra
una palabra vacía con cuatro letras.
Todo existe y nada escapa. Ni siquiera la nada se escapa.
Cómo voy a estar solo, si estoy siempre acompañándome.
Cómo estar triste, si se que después seré feliz y viceversa.
Cansado de mi propia compañía no sé que hacer, estoy desesperado.
La desesperación me llevo a las calles, caminé sin cesar buscando algo que aliviara ese dolor de estar sin ella.
Cometí muchos errores, prostituí mi alma y mi cuerpo. Y lo único que lograba era que el vacío en mi pecho se hiciera mas grande.
¡Cometí tantos errores ! ¿Cómo remediarlos?
¿Cómo volver a los momentos felices? ¿Cómo pedir perdón?
Una y otra vez me siento culpable, y esta soledad que no me deja, que no me quiere dejar. Camina a mi lado por las calles y no me aparece ningún alivio…
O tal vez, tal vez la solución sea la alocada autopista…
Pero está en reparación… la están reconstruyendo…
Sólo me queda tirarme del puente… Y ahí voy… Me dirijo con los hombros cansados de soportar la cruz en esta espalda… Y ahí voy… Siento el aire en mi cara y la muerte en mi alma…
Estoy a punto de tirarme y sonrió y lloro. Adiós soledad… Adiós vida.

Leer más...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Ilusión. Por Noelia.

Al final de la espera,
fresco y lúcido,
sonríe el reflejo apagado
de una soledad fracasada.

Se hace visible en el brillo de los ojos,
en el rojo de los labios,
y en una carcajada fugaz.

En sueños es posible creer
en aquella ilusión que se precipita a nuestra felicidad,
y luego nos deja caer
esperando que encontremos un paracaídas aburrido
paseando por nuestro derrotado camino.

Entonces el frío recorre la verdad dolorosa
de que las elecciones nos toman por sorpresa.
Somos creadores sin razón
y alucinamos con el olvido y con el perdón.

Del resto se encarga el destino.
Por que todo depende de aquello que queramos creer.

Así podremos salir planeando
en busca del silencio que nos anuncie una salida
una salida que nos deje en libertad
hacia una locura sin medidas.
Leer más...

domingo, 22 de noviembre de 2009

LA VERDADERA TRAGEDIA DE SHAKESPEARE por Lisandro y Sil


Romeo Montesco y Julieta Capuleto se aman desesperadamente.
Sus respectivas familias pretenden impedir que esa unión se haga realidad.
Entonces, cumpliendo su SUEÑO EN UNA NOCHE DE VERANO , los amantes planean la huída y en secreto, escapan de Verona.
A la mañana siguiente, al descubrir que los jóvenes han marchado, el autor de la famosa obra literaria, WILLIAM SHAKESPEARE (SIL), y el padre de la novia, DON CAPULETO (LICHI), mantienen un doloroso diálogo, reflejado en los versos que siguen…

LA VERDADERA TRAGEDIA DE SHAKESPEARE



Shakespeare said:

Me dices : ¿ Siguen con vida ?
¿ Que no los besó la muerte ?
¿ Que no yacen sus cadáveres
abrazados por el hielo ?
¿ Que tu pequeña ha escapado
en brazos de su Romeo,
burlando mi libro entero,
que los describe ya inertes…?

¡ Que se quiebren tierra y cielo !






Don Capuleto ha detto:

Perdone entonces, mi amigo, pero digo lo que pienso,
es Usted un despistado, sí que tiene algo de culpa,
aunque yo , por descuidado, este ruego le profeso.
Porque si existe un culpable que merece catapulta,
el santurrón deleznable que se llama Fray Lorenzo.






Shakespeare said:

La esperanza en mí guardada,
se desgaja con la brisa .
Los destellos de mi fama,
se apagan en las glorietas.
¡ Mi bestseller se disuelve
por caprichos de Julieta !
Y se destejen con hieles,
entresijos hechos triza.

¡ Que el averno abra sus grietas!





Don Capuleto ha detto:

Y pues aquí nos hallamos, odio que come la gloria,
todos fuimos engañados, ni se salvó la criada,
porque hubiese preferido llorar de mi hija, memoria,
contarla muerta, y no dar a luz que “están de parranda”.
Romperíamos taquilla, sería un éxito esta historia.
No es el momento adecuado, y disculpe intromisión,
pero verá como estoy, sobre la calle, en la lona,
estos ingratos secaron mi caja y mi corazón ,
y si le sobra un papel en alguna de sus obras…
quizás logre subsistir, hasta encontrar solución.





Shakespeare said:


¡ No !

¡ Seamos hombres de honor !

Acabemos la miseria de nuestras vidas. ¡ Con prisa !
En simultáneo suicidio , ahoguemos con sangre, penas.
Y en un profundo delirio , recortémosnos las venas
con la foto de JULIETA haciendo TOPPLES en IBIZA…




¡ Que se quiebren tierra y cielo !





¡ Que el averno abra sus grietas!





¡ Che... está buena la petisa !


Dar espacio a esta poesia nuevamente en un blog, es todo un orgullo y lo hago con mas y mas alegria... Sil, gracias de corazón primero por aceptar mi invitaciony segundo por ser la generadora de esta idea original!!!!
Les dejo el link de su blog para que la visiten, es muy pero muy bueno: http://postbysil.blogspot.com/


Leer más...

miércoles, 18 de noviembre de 2009

BIZARRO por Carla Kowalski

(Ejercicio realizado a través de la frase “la noche tira un salto mortal” de una canción de Patricio Rey)

Salgo a caminar, y de pronto veo algo extraño, la noche tira un salto mortal. Siento un terremoto en mis pies. Cambio de lugar estoy en una disco de música electrónica. Todos me miran, me señalan, se ríen a carcajadas.

Si, ya sé, la ropa no combina, en realidad estoy en pijamas.
De nuevo el temblor, cambio, esta vez con saco y corbata, pero en calzoncillos, y me ciegan los flashes, me doy cuenta que estoy en un evento de alfombra roja de Hollywood.
Vuelve el temblor, vuelvo a mi casa.
Me miro al espejo y veo que me sangra la nariz. Me doy vuelta, en la mesa quedan un par de líneas.
No se que hacer… ¿imito a la noche?

Leer más...

domingo, 15 de noviembre de 2009

TALLER ABIERTO NOVIEMBRE

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visitan Maria Susana Malaisi y Darío Ariel Levin.
A continuación encontrarán una pequeña reseña de cada uno, luego, para leer sus textos, cliqueen "leer mas".

María Susana Malaisi, alias “Picu”, es amiga de nuestra compañera Carla, tiene 30 años y es profesora de Gimnasia. Tiene un local de ropa deportiva “Total Training” en Villa constitución, Santa Fe, Argentina. No tiene blog pero la pueden encontrar en Facebook. Hace unos años comenzó a escribir una novela sobre un grupo de amigas, en cada capítulo habla de la historia de cada una de ellas. Hoy nos envía el capítulo “Historias Verdaderas”

Darío Ariel Levin, nació en el año 1980 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Un día comenzó a escribir cuentos para chicos. Presentó sus cuentos en varias editoriales, y sus relatos comenzaron a publicarse. En esta ocasión, nos regala su cuento “Y la música siguió sonando”,
Pueden visitar su blog en: Cuando Contamos Cuentos



Historias verdaderas por María Susana Malaisi
Luz era una joven muy bella de unos 18 años, cabello castaño, ojos casi negros, trez trigueña, con voluptuosa delantera y curvas perfectas. Vivía con su familia en un pueblo no muy pequeño de gente humilde y trabajadora.
Al terminar el nivel medio viajo a una ciudad de mayor población a unos 150km, para seguir la carrera de medicina.
Con el paso de los años sus amistades fueron creciendo de a poco. Amistades que aun perduran y otras que, por diferentes razones, fueron desvaneciéndose, aunque dejaron marcas que el corazón jamás relega.

A esas razones me remito.

Luz había conocido a Pablo, en el 3º año de su carrera, un chico de su misma edad, alto, morocho, de cuerpo atlético y muy simpático. Todo empezó como una amistad que, con el paso del tiempo, se fue disipando. En cada encuentro, casual o inimaginablemente esperado, se creaba un clima de complicidad ambigua, donde cada uno jugaba a ser indiferente pero que a la vez sabían que una mirada, de esas que no se olvidan, bastaba para decirse, en silencio, palabras de su propio lenguaje, un idioma que no conocían mas que ellos. Cuanto mas tiempo pasaban juntos mas se daba cuenta que los sentimientos se correspondían.

Eso era lo que Luz creía. Por que había algo muy pero muy dentro suyo que le decía que no todo lo que brilla es oro y que no todo oro brilla.

Pablo era uno de esos chicos, que creo que todas hemos conocido alguna vez. Todo un seductor y un charlatán arrogante. Sin embargo tenia una gran virtud: decir las cosas de tal manera que, sea cual fuese el comentario, lo creías sin dudar…

Luz le creyó.

Los días, las horas y los minutos juntos fueron siendo cada vez mas y mas intensos, aun sin estar físicamente presentes, los silencios fueron transformándose en palabras dulcemente creíbles y a la vez imperturbables. Los encuentros fueron haciéndose inimaginablemente mágicos y las miradas encontraban un espacio de sinceridad. Así, eso que parecía solamente una amistad, fue llegando a lo que, Luz, ansiosamente anhelaba…escuchar de la boca de Pablo la frase que toda mujer habría querido escuchar ese mismo momento…

- Hay algo que tengo que decirte… (silencio típico)…me gustas mucho…. Me gusta estar con vos y compartir cosas. Me siento seguro con vos. Cómodo.

El corazón de Luz comenzó a latir como nunca antes lo había hecho, intento mantenerse firme como si nada hubiera escuchado aunque todo se desmoronó cuando, Pablo, poso sobre su boca, un dulce e interminable beso, el cual ella, después de varios segundos, acompaño apasionadamente. En ese instante no existía nadie mas; alrededor, la nada, era como si el entorno se hubiese oscurecido con las luces mas hermosas y ellos estaban ahí inmersos en ese mágico momento pleno de amor y ternura

Pablo, con el tiempo y utilizando su arma mas fuerte, las palabras imperturbablemente creíbles, le fue creando a Luz un mundo mágico, en donde los besos, cubiertos de carisias, hacían que todo momento sea eternamente dulces y la atmósfera, entonces, se convirtiera en algo forzosamente inexplicable.

Ella creyó que ese mundo era de los dos y, sobre todo, que ese mundo era real.

El tiempo fue pasando y de a poco Luz empezó a sentir que su amor era realmente verdadero, que el hombre que estaba frente suyo era con el que ella había soñado morir y estaba dispuesta a todo con tal de que se quedara a su lado.

Es importante rescatar que Luz sabía que Pablo hacia 6 años que tenia novia. Ella, entendida de esta situación siguió adelante, si bien sabia que en este juego podía perder, si las cartas estaban a su favor, ganaba y mucho

Pablo, por su parte, comenzó lentamente a distanciarse cada vez mas, poniendo como excusa, (típico de un hombre que no enfrenta sus sentimientos) la frase más común y a la vez la mas indignante de todas:

- Luz…perdoname… pero estoy confundido (maldita palabra), la verdad es que con vos me siento bien y la paso bárbaro, pero, como sabes, hace 6 años que salgo con mi novia y si bien no estamos en nuestro mejor momento quiero ver que es lo que me pasa con ella….

Luz destrozada por dentro pero con su orgullo y su postura de madre-psicóloga (cosa que hacemos todas las mujeres intentando salvarles la vida) le dice:

- Mira Pablo… la verdad es que me estas hiriendo demasiado con lo que me decis, por que si bien yo sabia tu situación pensé que te ibas a jugar por lo nuestro, pensé que ese mundo mágico podía ser real y ahora me doy cuenta que me desperté de la peor manera. Siento mucha bronca y eso me hace ver las cosas desde otro punto, me doy cuenta que me equivoque al involucrarme con una historia así, pero vos, por tu parte, hablaste demasiado, no me digas que no, creaste ese mundo mágico donde todo era maravilloso.
- No… Luz no es tan así…(¿por que mienten tanto?)
- ¡QUE INGENUA QUE FUI! ¡Como no voy a darme cuenta de que todo era mentira! Pero sabes que es lo peor, que todo lo que me dijiste me lo creí y lo mas lamentable es que nunca existió, que solo fue producto de mi imaginación.
- No, no… Luz no creas que te mentí, me pasaron cosas re importantes con vos, pero…
- Mira Pablo lo único que te voy a decir es que, para mi, ya elegiste y a pesar de que me toca perder y que no nos vamos a volver a ver, siento que estas intentando encontrar lo que queres y así poder ser feliz (maldita frase) Se que hace mucho que estas de novio y que no queres derrochar todos esos años que estuvieron juntos. Quiero que sepas que si alguna vez necesitas algo podes contar conmigo. Pablo… realmente quiero que seas feliz.
- Gracias Luz, sabes que te quiero mucho, vos siempre comprender mi situación. Se que sos una buena mina y te mereces lo mejor.

El silencio recorre la habitación, todo lo que brillaba dejo de hacerlo en segundos y entonces es cuando Pablo besa a Luz con el beso de despedida mas dulce y tierno que jamás hayan dado.

Él regresa a su vida corriente.
Ella llora en silencio su partida.


Y LA MÚSICA SIGUIÓ SONANDO por Dario Ariel Levín

El concierto estaba a punto de comenzar. Los músicos subieron al escenario, y el público aplaudió. Luego apareció el director de la orquesta, y el público volvió a aplaudir. Todo el teatro estaba en silencio, esperando escuchar las más hermosas melodías. Y cuando el director dio la orden con su batuta, los músicos comenzaron a tocar sus instrumentos. ¡Para qué! Ningún sonido se oía. Los músicos tocaron con más fuerza, pero no pasó nada. El público comenzó a levantarse, enojado. El director estaba muy nervioso, no sabía qué hacer.
De pronto, de tanto soplar y soplar, la trompeta comenzó a sonar. Pero no una canción. No, nada de eso. Comenzó a hablar. Sí, palabras de verdad. Toda la gente que se estaba yendo, se dio vuelta para ver qué pasaba. Al director de la orquesta, del susto, se le cayó la peluca que usaba. Y la trompeta dijo:
“Si, así es. No queremos sonar más. ¿Por qué siempre aplauden a los músicos, al director, pero nunca nos aplauden a nosotros?”
Entonces el piano, con sus teclas que parecen dientes gigantes dijo:
“La trompeta tiene razón. Estamos cansados de tanto trabajar y que nadie nos felicite. Nosotros también somos importantes en la orquesta”.
El tambor, que comenzó a rodar por todo el escenario dijo:
“Por eso hoy decidimos no sonar más. A menos que hagan algo al respecto”.
Todo el público se asombró. Era muy raro escuchar a los instrumentos hablar. Pero alguien del público gritó:
“¿Y si hoy se convierte en el día de la música, para felicitar a todos los instrumentos que hacen las canciones más lindas?”
Entonces la guitarra, moviendo sus finas cuerdas, dijo:
“Excelente idea. A partir de hoy, todos los 22 de noviembre serán el día de la música”.
Y desde hace muchos años se festeja el Día de la música. Si los instrumentos no hubieran pedido lo que creían que se merecían, nunca hubieran tenido su día. Te lo cuento, por si no lo sabías.

Leer más...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

MI GATA LA TIENE CLARA. Por Susana


Oda a mi gata, que me ama.
Maullando cada mañana
me dice que está conmigo,
no importa si hizo frío…
y pasó fuera la noche
no siento, ningún reproche
mi gata me da su abrigo.


Mi gata no se resiste
dulce felino a los mimos
suaves ronroneos pachorros
tibios maullidos sonoros.
Mi gata de ojos vivos
se instala al lado mío,
no pide más, que cariño.
Mi gata de tres colores
no tiene grandes amores,
no siente dolor ni penas,
no tiene quien la molesta…
me tiene a mí, como dueña,
le sirvo tibia su leche,
la dejo elija el sillón…
mi gata creo que sabe
en casa la dueña, no soy. ..
Me mira tan complaciente,
dirá;- “Dejala que piense
que la mascota soy yo”-
Mi gata se va de noche
la Luna que es fiel la llama
a cantar su serenata
la viste de estrellas
y nadie sabe de por que pasa
el rito lleno de magia…
Secretos de su corona…
es Reina de los Enigmas…
Mi gata contempla al cielo
y escucha todos los rezos,
descubre todos los velos,
resuelve los mil misterios…
reserva las mil respuestas
que están seguras con ella.
Mi gata la tiene clara…
no gasta el tiempo en palabras,
no gruñe por si alguien viene
no tiene amores fieles.
Elije a gusto el sillón…
y duerme…
No la molesten,
pues tuvo toda la noche
de estrellas rezos pasiones…
de Reina Soberana…
y vuelve a mi lado,
para que su sueño vele.

SUSANA
Loca por los gatos…dedicado a Mimitos Mishi Ferreira
(la dueña de casa)


Leer más...

domingo, 8 de noviembre de 2009

VISITA DE SIL

Este domingo 8 de Noviembre,recibimos la grata visita de Sil de "Las últimas palabras", en nuestro querido Taller Kapasulino, también nos acompañó Néstor de "Los Apuntes del Oso"

En la foto estamos:
Iván, el Oso, Noe, SIL, Susana , Lisandro y Carla.
Nos dimos el gusto de conocer personalmente a alguien que ya queríamos virtualmente, y encontramos en ella a una gran amiga y persona.
GRACIAS POR TU VISITA SIL!!!
Junto con el mate, los sándwiches, y la torta, no faltaron los ejercicios literarios.
Para leerlos has clic en "Leer mas"


El primer trabajo consistió en una especie de cadáver exquisito,en que una persona comenzara una historia de pocos renglones, luego le pasaba la hoja al compañero hasta completar la ronda.
El final de la historia fue escrito por quien la empezó.
Los participantes fueron: Sil, Lisandro, Noelia, Susana, Carla, Iván.

DESESPERANZA
Recorrí las calles solitarias tratando de verte en cada sombra. En cada mirada, me choque con extraños y errantes. Me sumí en un silencio profundo, a pesar de los ruidos que explotaban en mi alma. Te busque bajo el sol que era el único testigo de mi irrazonable búsqueda. (Sil)
Te busque en aquella plaza donde los árboles eran testigos de nuestros susurros, les pregunté por ti y no respondían. Con la mirada sobre el piso y el alma en pena, colgada sobre mi espalda seguí caminando sin saber donde iba a terminar. Sólo quería encontrarte. (Lichi)
Buscaba revivir el silencio de las noches agotadas, o un corazón agitado de sobresaltos encantados que me lleve a recuerdos sepultados por el tiempo. Entre sueños perdía mis sentidos, entre nubes se ocultaban mis motivos, hasta desmayar en el olvido. (Noe)
Recorrí las calles que fueron nuestras, testigos del amor que ya no está. Recorrí los años de nuestra vida en que solo tu nombre era mi alimento. Recorrí la felicidad vivida.
Por última vez (Susana)
Y aún así no te encontré. Pero reviví cada momento, se llenó mi alma de recuerdos y por fin pude darme cuenta que siempre estuviste conmigo. (Carla)
Entonces me di cuenta que buscaba equivocadamente, no había valorado muchas cosas; no vi tantas cosas… Y ahí, te tuve… por suerte… (Iván)
Te tuve, aún sin tenerte. Resigné toparme con tu rostro. Entendí que el viaje terminaba. Mis cinco sentidos se sintieron satisfechos porque vi la verja que te protegía y rocé con mis yemas toda la tibieza de las paredes de tu casa, y aspiré el aroma exquisito del dulzor de tus jardines y escuché el gorjeo de los gorriones en tu siesta.
Y bebí la amargura de aceptar que no me amas. (Sil)


El segundo trabajo fue un cadáver exquisito (Cadáver exquisito es un ejercicio literario que se realiza en grupo. Un integrante escribe tres oraciones, tapa las dos primeras y pasa la hoja al siguiente compañero. Este solo ve el final y a partir de eso escribe tres oraciones. Como el compañero anterior pasa la hoja tapando sus dos primeras oraciones, y así sucesivamente hasta llegar al ultimo compañero)
Los participantes fueron: Iván, Carla, Susana, Lichi, Sil y El Oso.

CADÁVER EXQUISITO
Lloviznaba desde hacia horas, la sudestada se metía de costado en mis ojos; cada vez que un vehículo pasaba me asomaba a ver si ese era el auto, la llovizna solo dejaba ver las luces. (Iván)
Pero no era, seguí esperando impaciente, y no llegaba, la noche se volvía mas oscura. Se desató la tormenta, y yo seguía sufriendo, mirando la ventana. (Carla)
Los rayos surcaban el cielo y se estrellaban en el campo. ¿Donde estás?. Los teléfonos no funcionan. Mi angustia crece con los truenos. Regresa, por Dios, regresa a salvo. (Susana)
Regresa que tengo frío, que se congela mi sangre. Regresa en ésta noche que las estrellas piden iluminar tu imagen y que la lluvia me ha prometido que dejará de inundar mi corazón, si te quedas a mi lado. (Lichi)
Pero, traicionera, su promesa no ha cumplido. Se evaporaron las gotas con el sol letal de la mañana, y en lo único que me he ahogado es en tu olvido. (Sil)
Por eso sigo aquí, sentado en este patio, sin camino por recorrer, ni horizonte, ni utopía. Pero te busco, aunque sea en mis sueños. (El Oso).

Leer más...

jueves, 5 de noviembre de 2009

Relato fantastico en una villa sin fin ni principio por Iván

El Galpón

Amaneció un día y ya estaba ahí, no se sabe quien lo trajo, o quien lo armó. Al principio no le dieron importancia, la gente de la barriada le fue indiferente, los únicos asombrados fueron los vecinos más próximos.

-En ese lote estaba la casa de los Peñalba.-
-También ocupa algo de mi terreno.- se quejó más de uno
Que se levante un galpón en un día, no es misterio para nadie que no viva en la proximidad. Pero que de la noche a la mañana levanten un galpón, que ocupe parte de tu terreno y no hayan hecho el mínimo ruido, eso sí es un misterio.

Desde mi casa (una de las pocas de dos plantas en ese asentamiento) se lo podía ver bien, ya que está desde mi ventana cruzando la calle.
El galpón ocupaba un área de diez por veinte, fue difícil medirlo, por que cortaba paredes y pasillos de la villa. Tenía una altura calculada de diez y un techo a dos agua con mínima pendiente. Estaba cubierto por chapas de zinc sin pintar y extrañamente no tenía puertas, ni ventanas ni aberturas. Otro misterio, el segundo.

¿Qué paso con los Peñalba? ¿Están adentro? ¿Cómo van a salir?
Un día mientras todos estaban debatiendo en la vereda, alguien dijo: -Al fondo del pasillo no vivía un viejito-. Nadie respondió, todos pensaron un rato. -El que trabajaba en el puerto y se jubiló, ese que caminaba con el bastón.- agregó
Ahí lo recordaron, y era cierto... la casa del viejito también habría quedado debajo del galpón. Más misterios, de esos que asombran mucho y preocupan otro tanto.

Algunas noches se podía ver salir de entre sus duros chapones, vapor de agua, como si adentro alguna actividad estuviese ocurriendo.
Todos los días desde que había aparecido, semejante mole metálica, los vecinos se juntaban a partir de las seis a debatir y hablar sobre el tema. Cada vez era mayor el número de disertantes y curiosos. Fue una tarde que Ángel Cejas propuso hacer un relevamiento:
-Tengo un limonero, y antiyer estaba a metro, metro y medio, y ahora ta ahí nomas. Al ladito. Casi que me lo arranca, me dobló todas las ramas. No puede ser esto.-
Entre todos fuimos a su patio, cada vez más reducido en lo que respecta a superficie.
Era cierto lo que había dicho Angelito. El piso era de tierra seca, sin césped. Donde la chapa termina y se apoya, había una acumulación de tierra removida, como si se hubiese arrastrado. ¿Misterioso no?

La noticia se corrió por todos lados, y al otro día las personas ocupaban ambas veredas y la calle .El patrullero rondaba con frecuencia. Sospechaban de los vecinos. Las órdenes de allanamiento ya habían sido pedidas al juez.
Entre tanto tumulto apareció la barra de: "El Martuco", tenían un fama de "pesados". Atropellaron prepotentemente para abrirse paso y con una escalera se metieron por el pasillo y sin dar explicaciones la apoyaron sobre una de sus paredes. Venían a desarmar todo y a vender las chapas. Nadie dijo nada, no hubo quejas ni reclamos, porque tal vez era la única vez que una actitud mafiosa hacía algo bueno por el pueblo. Un tal "Negro" se subió primero al techo, era muy delgado casi esquelético. Después subió otro, a ese lo conocía, era Kike Flores, cuando un tercero estaba en ascenso, la escalera se cayó, pareció estar bien apoyada, quien estaba en ella solo sufrió un golpe cuasi mortal. Kike se asomó a ver, e inexplicablemente fue a parar al suelo, nadie lo empujó, solo sufrió un traumatismo.
-A mí como que... me empujo el piso. No sé cómo explicarlo,- dijo Kike.
Arriba se escuchó ruido de chapas y el típico ruido de cuando algo golpea el piso de tierra.
Nadie sabe que le pasó al "Negro", desapareció ahí arriba, nunca más se lo vio.
-Se lo habrán tragao las chapas.- dijo uno.
Caras de susto y angustias solo se vieron en ese momento por el pasadizo.

Después que la ambulancia se llevo al malherido, y sin preocuparse mucho por el desaparecido. Decidieron no volver a subir y empezar a desarmar desde abajo. No había remaches ni pernos visibles, ni siquiera cumbreras.
Palanquearon entre dos una chapa con una barra, les dio bastante esfuerzo, la doblaron, cuando la elasticidad fue vencida, uno de los fulanos se agachó y se asomó. Se movió horrorizado, estaba agitado y no pudo hablar bien de corrido. Cuando se recompuso dijo:-Esta...la cabeza...de...Javier ("El Negro")-.
"Martuco" se asomó, y en un acto sobrenatural la chapa se dobló, a su posición natural, arañando y despellejando violentamente parte de la cara de éste.
Fue este hecho lo que provocó que desenfundaran sus pistolas de 9mm y comenzaran a vaciar los cargadores contra la susodicha estructura.
Cada impacto dejaba un orificio que tardaba no más de cinco segundos en ser remendado desde el interior con otra chapa.
Tomaron sus cosas y así como vinieron se marcharon.
¿Como y porque fue que pasó esto? Misterio. Misterio. Diría Roberto Arlt.

"La Vieja del kiosco" tenía en un rancho pegado a la casa de los Peñalba, pero con ingreso por la otra calle, la perpendicular. Vivía sola en una casa de ladrillos huecos y techo de madera.
Fue una madrugada que un ruido alboroto a la gente. Y ese alboroto me despertó, desde mi ventana pude ver todo. Entendí el porqué de esa reacción, pero me quedó la sensación de que había más cosas inentendibles.
El galpón se estaba desplazando con movimientos lentos y flexibles, como una oruga metálica sin anillos. Lo hacía sobre la casa de "La Vieja", derrumbando sus muros y techos, aplastando las pocas cosas que tenia, incluso a ella misma, que desde el interior gritaba.
En la vereda todos estupefactos, nadie hacia nada.
¿Qué le pasó a la pobre vieja? ¿Como carajo se puede semejante cosa? ¿Que corno pasó acá?

Me dormí intranquilo, estaba muriendo gente conocida. Eran las 2.A.M, en 3 horas me levantaba y entraba a trabajar.
Cuando amanecí, ni pensé en lo ocurrido, tomé mi habitual mate con criollitas y bajé. Ya en la calle encontré gente que se acercaba de todos lugares. Estaba Angelito, me le acerqué.
-¿Qué pasó?-Pregunté a Ángel
-Se jué, desapareció.-
-¡¿El galpón?!-
Asintió feliz, tenía una sonrisa larga, se lo notaba relajado.
Once días estuvo, como vino se fue, se llevo varias personas. Dicen que reapareció por la Villa Banana en Rosario, por Campana, En La Plata en tres lugares distintos y en muchos lugares más, ¿donde está? si puedo lo voy a ver.
Me gustaría entrar, quiero ver que mierda hay adentro.

Leer más...

lunes, 2 de noviembre de 2009

LAS CINCO HISTORIAS por Carla, Iván, Lisandro, Noelia y Susana

Este es un trabajo grupal, una especie de cadáver exquisito, que consistió en que cada uno comenzara una historia de pocos renglones, luego se le pasaba la hoja al compañero hasta completar la ronda.
El final de cada historia fue escrito por quien la empezó.
Los participantes fueron: Carla, Iván, Lisandro, Noelia y Susana.
Para leer las historias hagan clic en Leer más.


Historia comenzada por Noelia
Despertó a la madrugada transpirado, agitado, confundido, desorientado.
Aquella pesadilla lo había dejado pensando más de lo normal, lo había hecho dudar entre la realidad y el misterio de los sueños, el mágico misterio de los sueños. Mágico y aterrador. (Noelia).
Trató de recordar detalles de su sueño pesadilla. Tres esqueletos negros corrían por el interminable pasillo de la mansión a medio derruir de sus abuelos maternos muertos hace ya diez años.
Tres rostros desfigurados y a la vez familiares pero no lograba recordar de donde…
Volvió a sentir el frío recorriendo su espalda… Igual a cuando era niño y lo obligaban a pasar sus vacaciones con los viejos. (Susana).
Comenzó a caer una gota fría de sudor, quedó quieto en el ante baño. No sabía si moverse, correr, gritar o llorar. Mirando esos rostros frente del espejo, con un hilo de voz, les preguntó si querían algo, qué buscaban… Pero sus abuelos no le respondían, solo le sonreían con malicia. (Lichi).
Dio media vuelta y desaparecieron, fue a la cocina asustado, y vio a sus abuelos tomando unos mates. Quería correr pero estaba paralizado del miedo.
Los fantasmas, con gestos, lo invitaban a sentarse a matear con ellos. Un impulso lo levó a acercarse. (Carla)
De a poco fue caminando hacia aquellos extraños huéspedes, creyendo que en cualquier momento desaparecerían, se esfumarían tal y cual como llegaron. Pero no, siguieron allí, la pesadilla no era más que los minutos del tiempo real, y lo peor fue que lo esperaban, lo hablaban y solo les interesaba que entendiera que no había que tener miedo, que ellos era lo que seguía al final, y que tenían un solo objetivo y era quedarse a esperar a los que vendrían después, como había llegado él. (Noelia)

Historia comenzada por Iván
Castellanos y Tucumán no es la esquina más linda de Rosario, tampoco la más limpia. Poco transito un miércoles a las 2 PM, me incline sobre la pared y mire el cielo, un rayo surcó los aires. El trueno se oyó a los 5 segundos. (Iván)
Apenas sucedió el impacto quedé atónito, quieto en mi lugar, escuchando gritos desesperados, oyendo bocinas de los autos; y el humo, y la gente aturdida corriendo. Llantos de niños. Sucedió una catástrofe, pero la humareda no me dejaba ver. (Lisandro)
El rayo cayó sobre la estación de servicio, impactando una centella sobre el surtidor de Nafta que estaba justo llenando el tanque de un camión. (Susana)
Lo que vi, no solo fue desesperación, sino gente quemándose viva, autos en llamas, casas… Pero la gente… ¡la gente no! No podía hacer nada, me tumbe en el piso a llorar, viendo como el fuego se me acercaba. (Carla)
Me escondí en la entrada de un edificio, el fuego me rodeó, el calor ampollaba mi piel. Arrinconado cada vez por las llamas, la pintura se derretía de las paredes, las llamas estaban a medio metro… Cuando cayó un diluvio. Pero yo estaba en un hall, y los halles son techados. (Iván)


Historia comenzada por Lisandro
Fue la verdulera quien incendio mi casa. Lo sé, me dijeron. Todo porque se enojo por no haberle pagado la cuenta, todo por deberle veinticinco pesos. (Lichi)
Yo pensaba pagarle ni bien cobrara, pero esa loca salió a la calle con varios bidones de nafta, un encendedor y la lista de deudores. En total incendió treinta y cinco casa por un total de ciento trece pesos, que no lo justificaba ni lo que gasto en fósforos. (Susana).
Pero ella era así, descontrolada. Todos los vecinos sabíamos pero nunca pensamos que iba a llegar a tanto. Cuando llegó la policía amenazo con que si la tocaban se quemaba viva. (Carla).
Estaba arriba de un árbol, con varios bidones de nafta. Los bomberos, la policía y el barrio estaban esperando que baje. Se negó, se roció con nafta y dijo que le diéramos el dinero de los seguros. (Iván).
Al convencerla, se bajó del árbol despacio, llorando y riendo a la vez. Lograron calmarla, el olor a nafta inundó toda la cuadra, cuando creímos que ya estaba todo calmado y solucionado, accidentalmente el viejo Gutiérrez prendió un cigarrillo con un fósforo y lo tiro semi-prendido sobre el pie de la verdulera.
Aun nos preguntamos ¿Habrá sido sin querer? (Lichi)


Historia comenzada por Susana
Sonó el celular era de madrugada Alberto Santos Costa no estaba acostumbrado a recibir llamadas a las 2y17 minutos de la madrugada, menos de su madre que antes de que existieran los celulares ya había fallecido. (Susana)
Era muy puntillosa, así que dejo de lado el susto y le contesto correctamente-“Buenas noches madre. ¿Necesita algo?-
Su madre le contestó- Si y tiene que ser ahora.- (Carla)
Pensó que era una broma de mal gusto.
Colgó.
Sonó de nuevo, apagó y llego a su casa un tanto nervioso. Prendió la luz y lo primero que vio fue el monedero de su madre sobre la mesa. (Iván)
Paralizado lo tomó y lo revisó, detrás de la puerta corrediza sintió un -“Chhist…Chhist…”-
Se asomó despacio esperando no ver a su madre….pero ahí estaba ella, con la mirada fría y la boca torcida….
Nunca supo si le sonreía. (Lichi)
Como pudo se sobrepuso y la saludó amablemente (no quería enfurecerla) aún recordaba su mal carácter -¿Qué tal madre? ¿Qué la trae por aquí?- le preguntó, a lo que la señora inmediatamente contestó. –“Mira Albertito, como ya sabes éste domingo es el día de la madre”
-Si madre ya encargué la docena de claveles rojos que tanto le gustaban-
-No Alberto este año quiero otra cosa, éste año quiero un celular!!!- (Susana)

Historia comenzada por Carla
El sonido se oyó hasta el fondo de mi casa. Salí corriendo a la vereda; fue tanta la impresión cuando lo vi, que vomité. (Carla)
Arrodillada en la calle con las manos en la tierra, no pude contener lo que serían punzadas de asco en el estómago. Nunca había visto un cuerpo decapitado, nunca vi tanta sangre esparcida, que fea imagen… (Iván)
El cuerpo yacía sobre el cordón de mi casa, y la cabeza en la calle. Mi perro Sultán lamía la parte del corte, y yo lo intentaba alejar, aún le daba órdenes con el hilo de voz por el susto. (Lichi)
Sin querer vi la cara que me miraba apartada del cuerpo desde la calle, ya sabía quien era… mi vecino. Estudiante avanzado de química, era un genio, quería inventar algo que le salvara para el resto de su vida.
Ya varias veces hubo que asistirlo por quemaduras y golpes de electricidad…. pero esta vez se le fue la mano. (Susana)
Los vecinos que me vieron en la vereda y alarmados por el ruido se fueron acercando. Nadie nunca pudo borrar esa imagen. Lo único que nos quedo fue mudarnos. Esa cuadra quedó vacía para siempre. (Carla)

Leer más...