viernes, 28 de enero de 2011

LUNA por Susana


Vieja luna blanca
polvo y tierra yerma
cabellera plata que un Sol te presta.


Alma solitaria.
Dueña de la noche que vives en vela
osamenta nácar, que la luz refleja
vida que no alcanza a encender tu mecha,
solo te delata en tu osamenta…
que desnuda entregas.
Triste calavera.

Pobre luna extinta que de miel no eras,
cerraran tus ojos, órbitas resecas,
el día que apaguen su luz las estrellas.
Y por fin descanses.
Y por fin te duermas…

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lunes, 24 de enero de 2011

SI ESCRIBE, ¿POR QUÉ CREE QUE LO HACE?



Esta pregunta es un ejercicio literario que realizamos en el Taller. Para conocer las respuestas de cada uno de los integrantes cliquea Leer mas…


RESPUESTA DE NOELIA:

Y al escribir,
descansa el alma en cada línea,
respira al instante justo
antes de estallar con el último suspiro.

RESPUESTA DE LISANDRO:

Si me hubiesen preguntado por que escribo hace 6 años atrás, mi respuesta era: “para matar la soledad”
Hoy en día, puedo decir que escribo para divertirme es una justificación y en todo caso una diversión. No me creo un gran escritor, ni pretendo ser un poeta, sólo lo hago para matar el tiempo y buscar la manera de dejarme llevar por las líneas, de esa manera me gusta entrar en un delirium y expandirme, y experimentar ese trance en el cual soy conciente, o no, de lo escrito, pero al tiempo de ver el trabajo terminado hacer el crack, y tener una sonrisa de satisfacción estando conforme o desconforme con lo terminado.


RESPUESTA DE IVÁN:

Escribo porque un día me animé a hacerlo, y el que ha compartido esa experiencia sabe que una palabra trae a otra. Nunca hay una última emoción, en el peor de los casos se esta preso entre un punto y una coma.


RESPUESTA DE CARLA:

Escribo porque un día no se me ocurrió hacer otra cosa, o porque me nació a los 14 años la necesidad de hacerlo.
Escribo porque también me gustaba (y me gusta) leer, y se despertó en mí la curiosidad de las letras.
Escribo porque me gusta, me gusta de verdad, y cuando creo alguna historia lo disfruto muchísimo, más que cualquier otra cosa.
Escribo porque hace unos días descubrí que era mi vocación. Años buscándola, cuando las letras estuvieron siempre delante de mis ojos.
Escribo porque lo siento, escribo porque me hace bien. Escribo porque amo hacerlo.



RESPUESTA DE SILVINA:

Escribo porque puedo y porque quiero:

La altura inalcanzable de los cielos.
La estrella que eligió habitar mi padre.
La anchura que es del mar inabarcable.
La arena y su dorada infinitud.
La luna que podría ser de nácar.
El río que se escurre dulcemente.
Veranos sin principios ni finales.
Coserme un par de alas invisibles.
Decirte que te amo sin escrúpulos.
Librarme de la ropa y de las sombras.
Ser otra vez tu esclava (por un rato…)
Reír hasta llorar sobre el teclado.
Tornar un monitor en mil ventanas.
Hacer con cada lágrima un aljófar.
Lograr que mi tragedia sea un sainete.
Y un banco una zafírea alfombra mágica.
Vivir- después de muerta- en un libro
cuajado de poemas y de sueños

CUMPLIDOS.


RESPUESTA DE SUSANA:

Si, escribo. A veces, creo que es por una necesidad incluso ajena a mi voluntad.
No decido ni el momento, ni el día, no sigo un patrón de conducta pre-determinado.
No se si soy autor o vehículo, si, me doy cuenta, que no es fácil que el lector entienda lo que quise decir....o será que yo misma no lo entiendo al ser vehículo.


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jueves, 20 de enero de 2011

CINCO POEMAS DE BOLSILLO, por SIL

TANKAS
短歌
Y si acaso a alguien les caben en el sayo,
que se los ponga...
そして、もしチャンスが誰かが場所ですコートに収まるように...







En tu anaquel
se han dormido mis libros
con dos alianzas.
Como yo alguna vez,
todo te pertenece.
...............................................

Sus hojas blancas,
aunque no son de otoño,
se les parecen.
No sabrán que tu amor
me ha dictado esos versos.

.................................................

La vida es breve,
momentáneas espumas
nos rozan y se van.
Éso hizo tu boca
con mis blancas arenas.

..............................................


Mueren los pájaros
como mueren las flores,
como nosotros.
El amor verdadero
permanece por siempre.

.................................................

Seis rosas pálidas,
mi nombre sobre el mármol
y un par de fechas.
No escribieron, no quise,
que te amé como a nadie.

....................................................

SIL

......................................................




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lunes, 17 de enero de 2011

La busqueda del Conakry por Ivan

Esta historia tiene su origen en el cuento: “El Conakry” (Clic Aquí) para lograr un entendimiento de la trama


4- Los últimos meses

Es irónico extrañar un ciclo que te consumió la vida. Siempre peso sobre mí: sentirse la persona más intrascendente de la historia humana. Una vida familiar inexistente, solo tuve una madre, quien se vino a vivir de un océano a otro, con solo con una valija y un feto en el vientre, negándose a abrir la boca cuando preguntaban de su pasado. ¿Sería yo tal vez el último vestigio del linaje menos considerado de la historia? .No vale la pena pensar en cosas tan tristes. Mi vida laboral tampoco nunca me ayudo a sentirme importante ni por un segundo. Ni siquiera me sentí necesario cuando venia el Conakry.
Este tipo de angustia que me dejaba estático el pulso, empezó a acecharme cuando entendí que debía jubilarme pronto. ¿Que haría un hombre muy maduro que nada sabia hacer salvo usar una linterna? ¿Adonde iría si no más que una casa de madera en la ladera? ¿Cómo podría recorrer el mundo con una mísera pensión? ¿Cómo evitaría sentirme cada vez más triste?
La última noche de trabajo, fui a “ocupar” mi lugar, no salí a patrullar, nunca nada había pasado en cuarenta y cinco años, si pasaba ese día sería un suceso. En lugar de hablar quince minutos con el portero Yuri, mi único amigo, me pasé hablando toda la noche, sentado en su cabina tomando café al resguardo del crudo invierno.
Le conté lo que venia sintiendo en esos últimos meses. Me miró sorprendido. Estiró su mano sobre mi hombro y me dijo: -Usted debe ser la única persona que ve al fantasma humeante del puerto.-
-Pero nunca supe si es verdad, es muy probable que sea un timo de mi imaginación.-
-Yo le creo. No importa el motivo, pero yo le creo.-


5 – La linterna

Mis primeros días de jubilado siguieron los hábitos de cuatro décadas de trabajo, de a poco fui conociendo las mañanas en las cuales antes dormía, pero nunca sentí que fuera lo mío. Siempre fui una persona solitaria, casi no sabia interactuar en un grupo.
Me volví a las noches, mi vida estaba encausada así, no quería retar al destino, era muy viejo para eso. Patrullé azarosamente las calles por las noches, sin ver más que zorros revolviendo desperdicios.
Un día me topé con la entrada al puerto, allí estaba Yuri. Me le acerqué y nos saludamos con un abrazo; me contó que ya no había sereno, solo estaba Él de noche para cuidar todo.
-Se extrañan las conversaciones contigo. Ya sabes que tienes invitación vitalicia a tomar café- me dijo.
Me sentí feliz, por primera vez en años, volví siempre que el clima y el casi septuagenario ánimo lo permitieron. A veces íbamos con Yuri a hacer un recorrido por los muelles.
Fingía revisar mis palangres cuando en realidad iba a esperar al capitán y su barco que con su luz develaba al fantasma de los muelles. Nunca habría aprovechado la oportunidad, pero pasaban los años, los veranos se enfriaban en otoños y me credibilidad se hacía añicos.
Una vez, mientras caminábamos dije: -Hoy es el equinoccio.-
Yuri me miró y me dijo: - Se va otro verano sin ver el Conakry.-
-Me tiene preocupado.-
-No creo que haya existido. Tal vez es cierto que haya sido tu imaginación.- Dijo cuidando de no ofenderme.
-Yo juro que no sé si el vapor que se hace hombre es humano. Pero el Conakry… Yo mismo he saltado sobre su cubierta, yo mismo le amarré cada vez que vino en los últimos veinte años.-
-Yo nunca lo vi.-
-Podemos ver el registro.- Sugerí


6 – Pagina 8

Luego de limpiarnos los pies, entramos descalzos a la oficina, soportando el frío a toda costa, con la linterna nos guiamos entre los escritorios.
-Cuidémonos de tocar solo lo necesario.- Dijo Yuri.
Asentí con mi cabeza, revisamos con cuidado cada registro en los últimos años, todo ver que nunca había sido escrita la palabra: Conakry, nunca un barco había atracado de noche. Y por mas que insistiera hurgando cuanto papel hubiese archivado allí, jamás ocurrió que un determinado barco viniese exclusivamente en finales de verano, rechazando la posibilidad de que este cambiara de nombre.
Con Yuri aburrido, busqué sin compañía primero en los barcos de origen africano, después en los de poco calado, me arriesgue en buscando en los pesqueros, pues tenia aspecto de serlo.
La situación era extraña, ¿realmente era un fabulador? ¿No tenia otra cosa que hacer en la vida mas que llamar la atención con historias fantásticas a mi único amigo? Estaba desahuciado.
Me senté en el suelo, ya no me importaba el frío.
Yuri me miró y me dijo: -Toma… lee el diario.- y doblado por la mitad me lo arrojó con sutileza.
-Pagina 8.- dijo
Leí la noticia: “El puerto de la ciudad generará diez nuevos puestos de trabajo”.
La noticia hablaba de una inversión del estado en ampliar el puerto, la seguí leyendo como si nada la popularmente aclamada noticia hasta el siguiente segmento: “Dentro de los puestos generados, seis serán estibadores, dos aprendices mecánicos navales, un buzo táctico y un sereno; Estos dos últimos son puestos con los que nunca se contó personal.”
Leí la noticia una vez mas, mi amigo revisaba los archivos de otra oficina, me levanté y le dije a Yuri:-¿Cómo que aquí nunca hubo sereno?
-Tu nombre no aparece en los registros.- Me dijo mirándome con sorpresa.



NdeA: El relato de esta extraña vivencia concluye en el texto "El viaje en el Conakry" Leer más...

miércoles, 12 de enero de 2011

Llueve de angustia. Por Noelia.

Hoy cae la lluvia de la angustia que le dio tu llanto.

En esta noche tormentosa donde las luces se apagaron…

Sonríe como aquel día, respira como aquella tarde, ámame como aquella noche… Donde no hubo ni tiempo ni reloj, y para tal caso, no importó;

...donde la alegría escapaba de tus ojos...

Le pedí al cielo que no desaparezcas, que no te esfumes, que te quedes un poco más… Ahí donde estás, en el profundo baúl de la memoria oculta, que lo entierro bajo llave y lo desentierro cada vez al temer tu escape.

Como las hormigas un día de lluvia, huis de noche a mis espaldas, para que mi sexo no te retenga y no sea mi llanto el que te humedezca la piel.

Le pedí al cielo que perdures para mi… quiero volver a verlo, también a las estrellas, o al día, y que ninguno se aproveche de mi necesidad por tus ojos.

Quedate un poco más, si no te recuerdo, se desvanece el tiempo y yo moriría con el.
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martes, 4 de enero de 2011

Edgar Allan Poe por Lisandro

Edgar Allan Poe (1809-1849), escritor, poeta y crítico estadounidense, más conocido como el primer maestro del relato corto, en especial de terror y misterio.



Nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres, actores de teatro itinerantes, murieron siendo él niño, y fue criado por John Allan, un hombre de negocios rico de Richmond (Virginia), que probablemente fue su padrino. A los seis años viajó con la familia Allan a Inglaterra donde ingresó en un internado privado. Después de regresar a Estados Unidos en 1820 siguió estudiando en centros privados y asistió a la universidad de Virginia durante un año, pero en 1827 su padre adoptivo, disgustado por la afición del joven a la bebida y al juego, se negó a pagar sus deudas y lo obligó a trabajar como empleado.






Contrariando la voluntad de Allan, Poe abandonó su nuevo trabajo, que detestaba, y viajó a Boston donde publicó anónimamente su primer libro, Tamerlán y otros poemas (1827). Poco después, se alistó en el ejército, en el que permaneció dos años. En 1829 apareció su segundo libro de poemas, Al Aaraf, y se reconcilió con Allan, que le consiguió un cargo en la Academia militar, pero a los pocos meses fue despedido por negligencia en el deber; su padre adoptivo le repudió para siempre.



Al año siguiente de publicar su tercer libro, Poemas (1831), se trasladó a Baltimore, donde vivió con su tía y una sobrina de 11 años, Virginia Clemm. En 1832, su cuento 'Manuscrito encontrado en una botella' ganó un concurso patrocinado por el Baltimore Saturday Visitor. De 1835 a 1837 fue redactor de Southern Baltimore Messenger. En 1836 se casó con su joven sobrina y durante la década siguiente, gran parte de la cual fue desgraciada a causa de la larga enfermedad de Virginia, Poe trabajó como redactor para varias revistas en Filadelfia y Nueva York. En 1847 falleció su mujer y él mismo cayó enfermo; su desastrosa adicción al alcohol y su supuesto consumo de drogas, atestiguado por sus contemporáneos, pudo contribuir a su temprana muerte en Baltimore, el 7 de octubre de 1849.



POESÍA Y ENSAYOS



Entre la producción poética de Poe, se destacan una docena de poemas por su impecable construcción literaria y por sus ritmos y temas obsesivos. En 'El cuervo' (1845), por ejemplo, el autor se siente abrumado por la melancolía y los augurios de la muerte. Su dominio extraordinario del ritmo y el sonido es particularmente evidente en 'Las campanas' (1849), un poema que evoca el repique de los instrumentos metálicos, y 'El durmiente' (1831), que produce un estado de somnolencia. 'Lenore' (1831) y 'Annabel Lee' (1849) son elegías a la muerte de una hermosa joven. Su obra poética refleja la influencia de poetas ingleses como Milton, Keats, Shelley y Coleridge, y su interés romántico por lo oculto y lo diabólico, al estilo del español Gustavo Adolfo Bécquer.



Su trabajo como redactor consistió en buena parte en reseñar libros, escribiendo un significativo número de críticas. Sus ensayos se hicieron famosos por su sarcasmo, ingenio y exposición de pretensiones literarias; son valoraciones que han resistido el paso del tiempo situándolo entre los mejores críticos literarios estadounidenses. Sus teorías sobre la naturaleza de la ficción y, en particular, sus ensayos sobre el cuento, han tenido una influencia duradera en escritores americanos y europeos.



CUENTOS



Poe quiso ser poeta, pero la necesidad económica le obligó a abordar el relativamente beneficioso género de la prosa. Cierto o no que inventase el cuento, fue quien inició la novela policíaca. Quizá su relato más famoso en este género sea 'El escarabajo de oro' (1843), que trata de la búsqueda de un tesoro enterrado. 'Los crímenes de la calle Morgue' (1841), 'El misterio de Marie Rogêt' (1842-1843) y 'La carta robada' (1844) están considerados como los predecesores de la moderna novela de misterio o policíaca.



Además de su soberbia construcción argumental, la mayoría de sus cuentos sobresalen por la morbidez de su inventiva. Destacan “La caída de la casa User” (1839), en el que tanto el argumento como los personajes acentúan la penetrante melancolía de su atmósfera; “El pozo y el péndulo” (1842) es un escalofriante relato de crueldad y tortura; en “El corazón delator” (1843) un maníaco asesino es empujado por su inconsciente a confesar su culpa, “El barril del amontillado” (1846), es un relato estremecedor de venganza, “Berenice”(1835) y “El entierro prematuro”(1844), son cuentos en los que se aborda la temática de la catalepsia, muy común en el siglo XIX.

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viernes, 31 de diciembre de 2010

REQUIESCAT…IN PACE por Susana



Que descansen en paz las promesas
y las noches cubiertas de estrellas.
Que descansen también los suspiros,
los te quiero, los suaves gemidos,
que ésta noche enterré los latidos
de un corazón que ya no era mío,
en la infausta raíz de una rosa
que era blanca y hoy esta roja.


No murmuren ya más los poetas
sobre historias tan viejas desechas,
no recuerden ya más los latidos
que la rosa mantiene escondidos…
que si escucho llorar a sus hojas
que si veo temblar sus retoños
se me ahueca en el alma la noche
y su manto se cuela en mis venas
-junto con mi pena-
como muerte helada en cavernas negras.



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lunes, 27 de diciembre de 2010

LA CASADA INFIEL, por SIL



¨- Sabed, vecinas,
que mujeres y gallinas
todas ponemos,
unas cuernos y otras huevos.
Viénense a diferenciar
la gallina y la mujer,
en que ellas saben poner,
nosotras, sólo quitar;
y en lo que es cacarear
el mismo tono tenemos.
Todas ponemos:
unas cuernos y otras huevos.¨


Don Francisco de Quevedo y Villegas
(1580-1645)
______________________________






LA CASADA INFIEL
I
Desalentada y cautiva en la prisión del hastío,
ama de nada, aburrida, decidió aprender boxeo
y tomar en tiempo libre las clases del Club del pueblo,
gastar algo de energía y paliar un poco el frío.


II
El dilema comenzó cuando asestó el primer golpe
y enamoró al instructor (sin mala fe ni deseo)
lo juró por la salud de su pre-infartado abuelo,
que no fue por su actitud tal impensado desborde.

III
La persiguió por semanas, le prometió amor eterno;
con diez rosas la esperaba cuando bajaban del ring,
que ella al volver revoleaba con un funámbulo swing
sobre la gris balaustrada dentro de un ruin basurero.

IV
Tanto el cántaro a la fuente, fue que la chispa hizo fuego
y se rompieron torrentes de besos (de ésos que envician)
de volcanes, de titanes y de exceso de caricias
en una lucha encendida cuya hoguera tocó el cielo.

V
Los amantes se despojan de las ropas y las horas,
las bocas arrojan mieles y el tiempo estruja las penas,
los relojes se detienen y sus agujas se queman
dentro de arenas calientes que ex profeso, se demoran.

VI
Pero siempre hay un final y un tope a la sinrazón.
Le dijo que era formal, que su esposo era un gran hombre,
que no podía manchar ni por esbozo su nombre,
y tenía que olvidarla, dando coto al culebrón.

VII
El instructor de boxeo, que era un apuesto gigante,
se opuso y se descompuso con profuso desconsuelo.
-¡Que debía resignarse! –ella insistió con denuedo,
y resuelta a replegarse tiró la toalla y los guantes.

VIII
El barrio estaba dormido bajo un sopor indolente.
(¿Su cónyuge? Abducido: centro al área y otro gol…)
Trozaba el jamón cocido cuando observó con pavor
que el que tocaba la puerta ¡era su audaz pretendiente!

IX
- ¡Vengo a llevarme a la que amo y apuesto en ésto mi alma,
no mediré consecuencias, le ofrezco pelea airosa!
El marido, sin renuencia, dijo - ¿Pretende a mi esposa?
Pase amigo, sientesé, y hablemos de ésto con calma.


X
-¿Gusta tomar un café? ¿ Azúcar o edulcorante? -
habló con voz de homilía y tono cuasi de hielo,
dirigiendo con maestría la oratoria sin desvelo
e imperturbable sosiego al quijotesco galante.

XI
-Mi esposa brilla de noche (como la luna) se enciende.
Si no esboza algún reproche, le aguardarán buenos ratos,
si Usted se esmera y la cansa, no escuchará sus relatos
y si Morfeo se apiada, dormirán cuando ella duerme.

XII
Del alba al primer fulgor comenzarán las arengas;
y si comete un error, jamás se lo haga saber,
pues los ecos del: ¨TE DIIIIIJE¨ lo arrollarán como un tren;
y no deje que maneje ni sus cuentas ni su agenda.

XIII
Y si hoy viene a secuestrarla (por dar glamour a esta historia)
yo no voy a denunciarla ni a impedir el disparate,
no andaré tras de sus huellas y no pagaré el rescate.
Vayan en paz... que la estrella del bien los cubra de gloria.

XIV
Eso sí … ¡ya se lo advierto! Cuando esta casa abandonen
y mi trazo sea un recuerdo borroneado por la brisa,
y el paso férreo del tiempo les apague las sonrisas,
y hubiera arrepentimientos: No acepto devoluciones.

XV
Lo que se da no se pide, Usted parece un buen pibe,
y le cedo con honores a la dama de sus sueños,
las mujeres no son flores que deban tener un dueño
y no puedo violar yo una ley que lo prohibe.

XVI
El retador se excusó, tomó el café atribulado,
agradeció a su anfitrión los datos que le aportara,
se levantó como un tiro de la silla que ocupaba
y corrió despavorido, tras estrecharle la mano.

XVII
La mujer se acomodó patidifusa y maltrecha,
se acercó hasta su marido, clavándole la mirada,
y recordando las clases que antiguamente tomara,
desestimó hacer las paces y le dio un cross de derecha.
___________*___________

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Conakry por Iván Ignacio

1-El Capitán

Recuerdo que cuando era portuario, hace ya varios años, cuando caían con frecuencia las heladas que hoy escasean y los veranos eran mas amigables.
Trabajé en un puerto perdido en una bahía sin faro, donde se trabajaba de día, y de noche se descansaba.
Ningún barco se adentraba en la bahía por las noches, ni siquiera en noches estrelladas o con luna llena. Ninguno a excepción del "Conakry", entraba a la bahía muy despacio, casi a paso de hombre, iluminaba su camino con un reflector direccional y que destellaba una luz extraña, era una luz un tanto verde.

Me desempeñaba en el turno noche, en ese turno solo trabajábamos dos personas. Yo era el sereno, recorría alumbrando todo con una linterna, caminaba por los muelles y los galpones; La vida se desperdicia en un trabajo solitario y monótono, tal es así que a veces me entretenía con un palangre o pasaba por la portería (Donde trabajaba el otro empleado, mi amigo Yuri, el portero).


2-El Conakry

El Conakry era un barco pequeño, el puerto tenia un calado mínimo; Llegaba de vez en cuando, no venía todos los años, pero sí venía siempre con las calmas aguas de finales de verano. Su capitán era un hombre de mi edad, suponía que era de algún lugar de África Occidental. A pesar de haberlo visto siempre en la cabina, daba la impresión de ser alguien seguro y de sonrisa difícil. Siempre me saludó desde la cabina con respeto y simpleza. Dejaba su bote tan prolijamente cerca de la orilla que no hacia falta que alguien me tirara el amarre, solo me estiraba a tomar de la antigua y gruesa cuerda de yute y amarrarlo yo mismo. Desde detrás del vidrio me agradecía con una saludo y una sonrisa pobre pero real. Una vez asegurado todo, apagaba la luz y la despintada cabina se teñía de oscuridad, y seguro iba a descansar.
Mi turno y el de Yuri se terminaban cuando salia el sol. Cuando volvía a la siguiente noche el barco ya se había ido.


3-La luz

Muchas veces me pareció ver entre la neblina nocturna iluminada por ese reflector verdoso algo que escapaba de lo remotamente de lo normal, en un lugar el vapor se concentraba en un extraño suceso, de la nada y de a poco una imagen un tanto humana aparecía frente a mí, no poseía perfecta definición, tampoco era tan difusa.
Pero entendía con claridad que me tendía la mano, pidiendo algo. Y quedaba ahí, Así como solo aparecía con la extraña luz verde del barco, solo se volvía a la habitual neblina al darle yo la espalda.
Como no todos los principios del otoño traían al Conakry, no todas las veces que venia me hacia ver a ese ente.
Sin nadie nunca a mi lado que me ayude a confirmar si era real lo que se me presentó al menos una docena de veces o era producto del cansancio, la soledad y el aburrimiento.


La anécdota relatada en el Conakry continúa en una segunda parte "La busqueda del Conakry". Clic aquí
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domingo, 19 de diciembre de 2010

Señas de Identidad. Por Noelia.

Ves esa mirada.
… ¿La ves?...
Escuchas esa voz diciendo un montón de palabras que no podés descifrar exactamente qué es lo que te quieren comunicar.
…¿La escuchas?...
Y estás ahí, adivinando ese resto de esperanzas que se te presentan día a día, sintiendo a cada paso crecer dentro tuyo toda la pasión que te llevó al estado en el que hoy te encontrás, y querés pensar que no te estás equivocando.
…¿Ahí estás?...
Vos, que siempre lees todo entre líneas, que te crees dueña de los sentimientos no expresados, pero que de seguro el resto de las personas piensan.
…¿Quién sos?...
Y a pesar de todo… nunca pisas fuerte tus propias convicciones, ni aquellos pensamientos que nacen en tu consiente, se retuercen y quedan vegetativos, latentes, para morir por fin en lo profundo de tu memoria. Y ante el diluvio de aquella mágica ilusión repensada y soñada, caes derrotada en aquellos brazos que todavía no sabés si te sostienen o te dejarán caer.
…¿Realmente caes?... Leer más...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

TALLER ABIERTO DICIEMBRE 2010

Como ya todos saben una vez por mes publicamos el trabajo de nuestras visitas.
En este caso nos visitan Juan y Mercé Cardona.
A continuación encontrarán una pequeña reseña de cada uno, luego, para leer sus textos, cliqueen "leer mas".

Juan (aunque siempre firma como Paz), tiene 26 años, nos cuenta que estudia psicología, y si todo va bien estudiará también artes que es todo lo que le gusta y necesita. Este último año le surgieron muchas ganas de escribir, disfruta mucho de hacerlo. . Su blog es: http://pazskocdopolova.blogspot.com/


Mercedes nos cuenta: Me llamo Mercé Cardona Samso, soy de Barcelona Cataluny, hace 10 años resido en Monzón, vivo con mi hija y dos nietas.
No tengo ningún estudio, solo los primarios, escribo desde siempre, tengo cajones enteros de ellos, lo hago porque me sale del corazón, no se si lo hago bien o mal, los que me leen les gusta
y yo me lo paso bien.
Me gusta leer, porque con ello obtengo más cultura, y ensancho mis horizontes.
Les cuento que soy lo que llaman disminuidad fisica, voy en silla de ruedas eléctrica, ella me ha dado libertad, toda la que me permite la sociedad con las barreras arquitectónicas ,que aun hay muchas, sobre todo en los transportes, por lo que no podemos viajar como cualquier ciudadano.
Tengo muchos años de vuelo, y ahora despues de muchos baches que nos da la vida, hago lo que me gusta, y soy feliz con esto.
Pueden visitar su blog: Mis Pensamientos


NUNCA ESTOY SOLA por Mercé Cardona
¡Que grande es el amor!
Y que difícil de atrapar,
Como una mariposa
Huida del cielo….

No se donde lo leí. Esta mañana al despertar lo tenía en mente, y todo el día lo recitaba dentro de mí. ¿Porque será? Casualidad. Obsesión, Falta de cariño. ¡Pueden ser tantas cosas!

Para despejarme, me puse ropa cómoda, y como estoy enamorada de la gran Naturaleza a ella me dirigí. Cruce por un puente que cruzaba sobre las aguas. Me senté sobre las rocas. La piedra desprendía el calor que había acumulado durante el caluroso día. Mis ojos se pasearon lánguidamente por encima del enigmático mar, azul y violeta, la noche caía, en el cielo apuntaron las primeras estrella, se replegaban sobre las aguas y una no sabia donde estaba el cielo. Todo unido. ¡Que hermoso seria poder estar en concordancia de esa manera todos los seres que poblamos este planeta ¡

Delante de mi divise un camino estrecho, me adentre en el, al fondo un banco de piedra junto al agua, me apoye en el. Se escuchaba el sonido de las olas que chocaban contra unas rocas. El olor a algas enmohecidas impregnaba el aire. La luna se reflejaba en el brillo de la superficie negra.

Me sentí tan acompañada que no necesitaba nada más….¡Porque las olas me hablaban!




CERCOS por Juan
Detrás de la estación del tren una casa vieja y descuidada aguantaba cada temblor con las ventanas abiertas, las pestañas se movían a su paso, pesado, incansable, repleto de gente. Esta casa siempre llamó la atención de quienes no hacíamos mas que caminar por sus alrededores, sin obligaciones y sin la vertiginosidad que propone toda estación, pues, siempre tuve la duda sobre si estaba abandonada o no, o si alguna vez sus habitantes, al salir a disfrutar en el patio de entrada, se encontraron con que les habían construido ya una ciudad, unas torres a unas cuadras, kioscos a los costados y locales de comida al paso. Siempre había pensado que en el caso de no estar abandonada sus habitantes deberían ser ya mayores y sordos, que se habían visto ante la imposibilidad de mudarse. También pensé que sus hijos posiblemente habían ya tratado de convencerlos para abandonar la vivienda, haciendose ellos con el dinero de la empresa ferroviaria y los viejos condenados a un geriátrico de mala muerte. En sí, un geriátrico.

Esta mañana, vi movimiento, había un señor de unos 40 años haciendo trabajos de jardinería y me acerqué de poco, siempre con mi poca actitud y con mi cámara de fotos como escudo. Por muchos segundos no me dirigió la mirada, lo cual me ponía en el aprieto de pensar si dando pasos más fuertes o quizás tosiendo podría lograr que me mire, y luego algo diría. Tenía la piel bronceada como la gente que ha trabajado incansablemente bajo el sol durante años, como si se hubiesen enterado que la sabiduría se encontraba cavando. ¿Y por qué no? De chico había aprendido que si algo hacía la gente para salvar sus posesiones era enterrarlas.

No había pasado mucho tiempo, yo había empezado a tomar algunas fotos mientras el sujeto desde adentro parecía disponerse a descansar, pues encendía un cigarro y se secaba la frente con la toalla que llevaba colgada en su espalda. Le pregunté si era el dueño de la casa y si le molestaba que le saque algunas fotos, me contestó con el cigarro de costado pero no pude entender sus palabras claramente, aunque con su mano me indicaba que espere. Se acercó luego de darle unas pitadas mas, tirar y pisar el cigarrillo.

El reflejo del sol en la cámara daba contra los vidrios de la ventana trasera, luego se desviaba hacia algún punto en su interior, se veía un placard antiguo, de una madera oscura. Mientras me hablaba trataba de seguir los reflejos, de mirar hacia el interior de la casa. Me preguntó si quería pasar a verla, me dijo que solo quedaban algunas pertenencias de los dueños anteriores y que no era el primer interesado en ella.

“Ya has venido tres veces, la conoces, sólo que no lo recuerdas”

Mucho de lo mágico de aquella casa estaba en que al salir a jugar en los pastos cercanos a la estación uno se encontraba con su hermoso patio, sus ventanas siempre abiertas y lucia como recién abandonada, aunque nunca nos animamos a entrar, pero sobre todo era curioso como se diferenciaba de todo su entorno, parecía tener una vida propia y lejana al común del barrio.

Mientras caminaba hacia la puerta que daba al patio, sentí otra vez la mirada, él me miraba fijamente a los ojos, sus cejas y sus labios eran tan fríos, sin voluntad, solamente me miraba como sabiendo que me entregaba, no se molestaba en apartar la mirada si yo volteaba a verlo. Abrí la puerta y él se detuvo, siguió mirándome hasta que entré. Los pisos de madera, un pasillo iluminado por la luz del sol entre las cortinas, el ruido era a soledad, sentía mis pasos retumbar contra todas las paredes, casi podían mover los retratos que adornaban todo el largo del pasillo. Caminé hasta el final y vi un gran comedor vacío, quedaban algunos muebles tapados con sábanas viejas y todo estaba cubierto por polvo. Hacia un lado y hacia otro había algunas puertas, era difícil orientarme, tenía la sensación de encontrarme perdido todo el tiempo. De verdad estaba perdido.

Un ventilador de pie todavía seguía girando, a medida que me acercaba se hacía más fuerte su ruido, un ruido casi áspero, ruido oxidado, las aspas chocaban alguna parte de la protección y esa fricción marcaba los segundos como un cronómetro improvisado. El pobre viento que producía el aparato hacía mover los papeles de la mesa, no era mi intención revisar la casa, buscaba volver a la puerta con algunas fotos para demostrarle al jardinero lo que había hecho y solamente satisfacer algo de la curiosidad que siempre me había producido, pero las hojas comenzaron a volar, cayendo a mi lado. Recogí una pequeña hoja con un breve texto, el papel ya estaba amarillento y parecía fácil de resquebrajar.

"Las cucharas golpeaban las tazas, de estar tan acostumbrados el uno al otro revolvían al unísono, faltaba poco para que todos den sorbos al mismo tiempo también, así fueron todas sus tardes gran parte de sus vidas. Yo desprecio cada segundo en la mesa con ellos, desearía poder gritarles que se han convertido en un montón de nada, pero una nada que logra enfurecerme. Ellos no contestarían más que con llantos y gritos escandalosos, seguramente todos al mismo tiempo, se levantarían de la mesa y se irían a sus cuartos y quizá, con suerte, alguno finalmente abra la puerta del patio, cruce el cerco y se deje arrollar por el tren. Pero no podía hablar, su estupidez era el escudo más efectivo, yo no sabía si deseaba lastimarlos tanto, se veían al mismo tiempo inocentes en su superficialidad, en sus risas exageradas y en sus modales"

Mis ojos se habían quedado fijos en el papel, lo sostenía cada vez más fuerte, cada palabra podía haber sido mía, eran mías, y lo apreté hasta que se fundió en mi piel, en mis manos, y luego solo pude abrazarme, con cada brazo temblando.
Ahora el viento corría de ventana a ventana, caminé y otra anotación vino a mí, desde las ventanas podía ver que el sujeto del patio seguía mi recorrido, podía ver sus manos en la ventana, apoyándose para mirar hacia adentro mientras los papeles volaban por toda la habitación. Estaba asustado, perdido, lleno de emociones encontradas y mis emociones siempre habían tendido a jugarme en contra.

"El vaso se rompió, sus restos se esparcieron por todo el piso, yo caí de espaldas golpeando contra una mesa. Fue una vergüenza levantarme ante la mirada de todos en la casa, mientras se tapaban la boca con ambas manos en un gesto de asombro, pero había dado el primer paso, mi padre sangraba, tenía el labio partido, pudo haber avanzado sobre mí y terminado todo, pero yo me levanté, ambos nos quedamos quietos mirándonos fijo, maldiciéndonos. Ya no nos unía nada, se dio vuelta y se fue rechazando la ayuda de mi madre que corrió detrás de él. Mis hermanas me miraban sorprendidas, poco hubiesen hecho ellas para liberarse de semejante escoria, pero no, ellas no lo harían, eran lo mismo, eran iguales, todos acá lo eran. Debía marcharme, empacar y salir de la casa en sus narices, ya no me podían prohibir nada."

Oí la puerta, oí pasos pero los oía en todas direcciones, no podía adivinar de donde procedían. Había ingresado el jardinero, su mirada era extrañamente parecida a la de mi padre, su rostro también. Sacó un arma y me la lanzó, me sonrió y bajó la cabeza en un gesto que me llenó de serenidad. Tomé el arma y le disparé en la cabeza.

Otra vez crucé el cerco, esta vez para no regresar




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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Carlos Ruiz Zafón por Lisandro

Carlos Ruiz Zafón


(Barcelona, 1964) Escritor español, autor de La sombra del viento, uno de los best sellers más destacados de la literatura reciente. En junio de 2008 se habían vendido de esta novela más de diez millones de ejemplares en todo el mundo.
Carlos Ruiz Zafón se educó en el colegio de los Jesuitas de Sarrià y, pese a que posteriormente cursó estudios de periodismo, encaminó su trayectoria profesional hacia la publicidad. En 1992 decidió abandonar su trabajo como director creativo de una importante agencia de la Ciudad Condal (“Antes de quedar atrapado en un nivel económico del que no me podría desacostumbrar”, dijo) y dedicarse a escribir.

Su primera incursión en la narrativa de fantasía, terror y aventuras, El príncipe de la niebla (1993), ambientada en un pueblo marítimo del sur de Inglaterra durante la II Guerra Mundial, obtuvo el premio Edebé de literatura juvenil. El flamante novelista decidió entonces invertir los tres millones de pesetas del galardón en hacer realidad un viejo sueño de infancia (“De pequeño tenía fijación por el cine americano clásico y por el mundo del jazz. Decía a mis amigos: Cuando sea mayor viviré en Los Ángeles”) y se estableció en Los Ángeles, California, ciudad donde reside desde 1994 y donde compagina su carrera literaria con la de guionista cinematográfico.
A El príncipe de la niebla le seguirían El palacio de la medianoche (1994), cuya trama se desarrolla en la Calcuta de los años treinta, y Las luces de septiembre(1995), en torno a un misterioso fabricante de juguetes, sendos títulos también dirigidos al público juvenil que, con el anterior, se reunirían posteriormente en el volumen La trilogía de la niebla(2007). En 1999 aparecería Marina, ambientada en una Barcelona brumosa y estilizada que preludiaba la de La sombra de viento.
En 2001 Ruiz Zafón publicó su primera novela para adultos, La sombra del viento, una historia ambientada en la Barcelona de la posguerra al más puro estilo del folletín decimonónico de Charles Dickens o Victor Hugo, con una trágica historia de amor como trasfondo, en la que se amalgamaban, con gran fuerza narrativa, los elementos clásicos del género: novela histórica, costumbrismo, intriga y suspense. La novela había quedado finalista del premio Fernando Lara 2000, que ganaría Ángeles Caso con Un largo silencio, y, aunque las bases del galardón limitaban la publicación a la obra ganadora, Editorial Planeta decidió hacer una excepción ante la calidad de la novela y “el acierto con el que se ha aproximado a temas universales como el amor, el misterio o la pérdida de la inocencia”.
El éxito del libro no fue inmediato. Aquel año la novela pasó totalmente desapercibida por parte de la crítica nacional, aunque pronto se vería que no fue así entre los lectores, que conseguirían, a través del boca-oreja, convertirla en un fenómeno literario, algo parecido a lo que ocurriera con Javier Cercas y su novela Soldados de Salamina (2001). Pronto, la estela de Ruiz Zafón se extendería a otros países. En Alemania, por ejemplo, el canciller Gerhard Schröder recomendó públicamente su lectura y pronto se comparó la repercusión del escritor en ese país con la de Javier Marías.
En 2004 La sombra del viento había sido traducida a cuarenta idiomas. Ese mismo año obtuvo el premio José Manuel Lara Hernández a la obra más vendida en España; la biblioteca central de la ciudad de Nueva York la seleccionó como “libro para recordar”, y fue reconocida en Francia como la mejor novela extranjera del año. El jurado, compuesto por escritores, críticos y editores, destacó que la novela de Zafón era "a la vez accesible al gran público y una obra de erudito". La obra consiguió también un notable éxito de crítica (el diario The New York Times comparó al autor con Borges). Convertido inesperadamente en uno de los fenómenos editoriales más importantes de la literatura reciente, el libro permitió a su autor acabar con lo que él mismo definió como "mi etapa con las novelas juveniles".
Cuatro años después, en junio de 2008, La sombra del viento llevaba 247 semanas en la lista de los diez libros más vendidos en España, y en todo el mundo se habían vendido 10 millones de ejemplares. Aunque Ruiz Zafón había recibido suculentas ofertas para llevar la novela a las pantallas cinematográficas, se resistió a ceder los derechos si no le ofrecían “garantías de que se va a hacer con un cierto decoro; si no, prefiero que no haya película, lo importante es el libro”.
El 17 de abril de 2008, con una campaña mediática sin precedentes y una tirada de un millón de ejemplares, llegaba a las librerías españolas la nueva novela del escritor, El juego del ángel, en la que el autor retomaba el universo del Cementerio de los Libros Olvidados. La presentación del libro tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo barcelonés, engalanado para la ocasión con una puesta en escena espectacular que recreaba una antigua biblioteca. Pocas veces un acto de estas características había generado tanta expectación y tal impacto en los medios de comunicación (150 periodistas y 15 cámaras de televisión cubrieron el evento). Si La sombra del viento había conseguido conquistar a millones de lectores sin apenas promoción, en esta ocasión la nueva entrega venía avalada por una campaña promocional más propia de otro tipo de eventos, como la presentación de una película o de un grupo de rock.
El juego del ángel nacía, desde un principio, para convertirse en best seller, y así fue. Diez días después de la aparición del libro, coincidiendo con la festividad de San Jordi en Cataluña (el 23 de abril), Ruiz Zafón fue la estrella más solicitada del firmamento literario. Ante la carpa habilitada para la firma de libros, ambientada como si se tratara del Cementerio de los Libros Olvidados, las colas superaron todas las expectativas. Cientos de personas esperaron durante horas para hacerse con una dedicatoria del autor. Según las cifras facilitadas a última hora de ese día, sólo en Cataluña se habían vendido 250.000 ejemplares (unos 20.000 cada hora, o lo que es lo mismo, más de 300 cada segundo). En una semana se habían vendido 580.000 ejemplares. Lo mismo ocurrió en junio en la Feria del Libro de Madrid. Un éxito esperado, pero apabullante, al que habría que añadir el que se esperaba en otros países, como Francia, Alemania, Portugal o Inglaterra, con los que la editorial ya había firmado los contratos de distribución.
El novelista tiene previsto completar La sombra del viento y El juego del ángel con otras dos novelas; construir, en definitiva, una tetralogía ambientada en el mismo universo literario: la Barcelona misteriosa y gótica que va desde la era de la revolución industrial hasta los años posteriores a la guerra civil española. Casado y residente en Los Ángeles, California, Carlos Ruiz Zafón no descarta volver a instalarse en España y mantiene su estudio de Barcelona junto a la Sagrada Familia. Aficionado a coleccionar figurillas de dragón, escribe siempre de noche.
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viernes, 3 de diciembre de 2010

DEL MUNDO Y YO... (en pie de guerra) por Susana



Del mundo en que me encuentro,
no me gusta,
ser la única en el frente de batalla.
La que ataca, la que defiende la que grita,
la que mata, la que muere, la que escapa.

Del mundo en que me encuentro,
me gustaba,
cuando mi padre en sus hombros me paseaba,
y llegada la noche descansaba,
tranquila vencedora de batallas.

Al mundo que me enfrento lo traiciono,
cuando miento que a sus brazos me abandono.
Junto fuerzas, calmo dolor y ya retomo,
la batalla en soledad que no perdono.

Al mundo que me envuelve lo maldigo,
cuando transforma la salida en laberinto.
Cuando se ríe de mi ejército de sola,
cuando me dice que mi guerra es sin corona.

El mundo en que subsisto era más fácil,
con tu mano infundiéndome coraje,
con tu vos presagiaba la victoria,
con tus ojos el amor era mi gloria.

El mundo en que respiro no da pausa...
Es una trampa cuasi mortal es una farsa
la gran comedia donde somos la farándula
donde vivir es la parábola inventada.
.
Al mundo que me mira,
hoy dejo en calma,
(Tal vez él crea me venció, que no cometa ese error,
es una tregua…hasta mañana)
porque hoy tengo a tu traición como escarmiento,
para arrasar a este mundo que no entiendo.


20 /11/2010 SUSANA

Muy enemistados……..
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sábado, 27 de noviembre de 2010

Esencias. Por Noelia

Dos poemas, una misma esencia.

Y siento.

Amarga soledad

que ensordece mis sentidos.

Dolorosa espina

que irrumpe en mis deseos.

Apaga hasta el último lugar, quebrando el todo

y una ausencia eterna, se presenta

ya sin miedos

con ojos cerrados descanso.

A él me enfrento.

Sombras.

…Miedos que ensordecen…

Ausencia dolorosa sin sentidos.

A mi lugar enfrento

quebrando ya,

el último descanso

eterno.

El que:

Apaga deseos cerrados en mis ojos.

Irrumpe con él, todo.

Hasta se amarga ¡Una espina!

Y me presenta:

Soledad.

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martes, 23 de noviembre de 2010

ACTO DE FE por SIL


¨Es necesario esperar,
aunque la esperanza haya de verse muchas veces frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.¨

Samuel Johnson








He nacido en este mundo ensangrentado,
no se curan con azúcar las heridas,
no depuran con discursos las mentiras,
no hay olvido que redima lo pasado.

He crecido con amor, pero no alcanza,
no me dieron una flor en primavera,
me dijeron que el valor mata las penas
y han querido destrozarme la esperanza.

Ha ocurrido algo muy raro esta mañana…
La persona que me cría me ha mirado.
- ¿ Por qué llora mi mamá ? -me he preguntado.
No he podido comprender lo que pasaba.

Pero vi que fue al jardín, sólo eso sé…
y plantó un pequeño Árbol de la Vida,
susurrando:- ¨Si venciste en Hiroshima,
quizás logres enseñarme a tener FE.¨
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jueves, 18 de noviembre de 2010

TALLER ABIERTO NOVIEMBRE 2010

Como ya todos saben una vez por mes elegimos un texto de nuestras visitas para ser publicado en el blog. Si querés que un texto tuyo este en Taller Literario Kapasulino solo debes enviarnos un mail con tu trabajo a: literariokapasulino@gmail.com.
En éste mes, Noviembre, nos visita Marisa (Xanela Literaria) del blog: Xanela
Hoy nos regala un soneto a la memoria de Miguel Hernández.
Para leer su trabajo cliquea leer mas


A la memoria de Miguel Hernández

Sopla fuerte el viento hoy
entre cumbres de la sierra
es la voz del gran Miguel
el poeta de Orihuela

libre ha llegado a nosotros
el valor de tu inocencia
haciendo muy maleable
el barro de la condena

conviertes en corazón
los barrotes de la celda
con ese amor y dulzura
das la vida como ofrenda

el acero de la muerte
no ha podido poner rejas
porque es el pueblo quien grita
entre tus versos y letras.

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sábado, 13 de noviembre de 2010

Tu fantasma

Tu fantasma

Tu espíritu me persigue
y tu figura se presenta
y ahora, siendo discreta
no quieres que te olvide.

Me hace sangrar tus manos,
no acaricies más mi espalda,
(abrazado a la almohada
te lo suplico en el llanto)



No insistas, ya no quiero
pierdo al ser tu dueño,
desaparece de este sueño,
dejame tranquilo en el tiempo.

Basta de frases insípidas
me hacen mal, me lastiman,
no vuelvas con tu rutina,
que te escuche no me pidas.

Sumisa murmullas en mi oído,
insisto, no quiero escucharte.
Ya me enloquece tu arte
ya no molestes, te lo pido.

Llama a tu fantasma,
ven a buscarlo, me da miedo.
No quiero que en sueños
me haga transpirar el alma.

Despierto de la penumbra
y la cama está vacía
se ha borrado tu poesía,
pesadilla que no alumbra.

Sin negarla, ni olvidarla,
ni repetirla en una lágrima,
sólo suspiro en tres palabras
¡Cómo puedo amarla!
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martes, 9 de noviembre de 2010

ALGO DISTINTO por Carla

Hoy no hay un cuento ni una poesía… hoy quiero escribir sobre algo distinto, sobre una experiencia personal.


Quiero saber que piensan ustedes sobre la espiritualidad, en general, no importa de qué religión sean.
Este post tiene que ver con una de las experiencias más memorables e importantes que tuve en mi vida, y realmente siento, que aunque a algunos les parezca exagerado, solo la va a superar pasar por un embarazo o un parto.
El Jueves pasado, fui a Rosario (para los que no son de Argentina es una ciudad de aproximadamente 1.000.000 de habitantes, en la provincia de Santa Fe), en realidad fui a ver, a conocer a una persona, a un sacerdote, el Padre Ignacio.
Cuando llegué a la Iglesia estaba llena de jóvenes (ese día era la misa de los Jóvenes, también hay una para las mujeres, otra para los hombres, las embarazadas, y los domingos para todo el mundo). Era impresionante la gente que había, la gente que había convocado.
Debo confesar que nunca creí, ni me simpatizó el Padre Ignacio, pero como tengo un problemita de salud, y por insistencia de mis amigas decidí ir.
Creo que se trataba de un último intento para poder sentirme bien.
La cuestión, es que durante las imposiciones de manos, empecé a sentirme emocionada, comencé a pensar en mi problema de salud y sollozaba a cada instante. Pero cuando estaba a dos pasos de encontrarme con el Padre Ignacio, todas las emociones comenzaron a salir, y no pude contener mis lágrimas y el llanto se hizo grande. Hasta que estuve en frente de él… y me miro, y me hablo y me abrazó. Y sentí que el mundo me abrazaba, que una paz infinita inundaba mi cuerpo, que el amor total entraba en mi alma. Nose como explicar la sensación que viví, solo puedo decir que fue una experiencia espiritual que nunca había vivido.
Y yo se que esto es un Taller Literario, y que no tiene mucho que ver lo que estoy escribiendo, pero la mayoría de ustedes ya son mis compañeros, mis amigos literarios, y realmente quería contarles lo que había sentido.
Quería preguntarles, o que me contaran, si alguna vez habían sentido algo parecido con respecto a la Espiritualidad. No tiene que ser con un sacerdote, no se, algo que los haya hecho sentir vivos, grandes, llenos de amor.
Me gustaría que me contaran que experiencia los marco en la vida.
Gracias por leerme, por escucharme, hoy tenía la necesidad de hablar más que de escribir.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

DE OROS ILUSORIOS Y OTRAS NOSTALGIAS por SIL



Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.

Matsuo Basho




I
No recuerdo haber visto esfumar un tesoro
ni entre sueños (insisto) desbordante de oro
como veo licuarse esta tarde en mis poros
con tu luz alejarse; y anhelante, te imploro

II
que emulando a esa lava que el verano eterniza
o imitando el candil que los faros irisan
con un lampo me bordes la falda (sin prisa)
dibujando tu nombre en mi espalda sumisa.

III
Y si no fuera así… guardaré en mi parnaso
la quimera sutil que robé de tus brazos,
rescatando feliz un destello a tu paso
y acuñando en un tris tu resello en mi ocaso.

SIL


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lunes, 1 de noviembre de 2010

NUNCA por Susana

Supe de promesas a las hadas blancas
hechas por los duendes que dicen que aman.
Y de los secretos en las madrugadas
envuelto en rocío y en lunas plateadas.
Supe de misterios y busque en la magia
todas las respuestas a mis esperanzas
y a mi pregunta, llena de confianza que,
-“ si llegarías a besar mis ansias?-“
Salio de la noche de lunas plateadas
de duendes que aman y de haditas blancas…
solo una palabra,
nunca.
No quise escucharla.

Supe pues un día, de intensas plegarias, de reyes arcanos,
de luces que bailan danzas milenarias
de esbeltas y gráciles ánimas que cantan
y a la desdicha de las desvalidas vidas solitarias, dan una esperanza…
y volví a creer llena de confianza de que a mi pregunta
- si tu llegarías por fin a mi alma…?-
darían respuesta tan asegurada.
Pero otra vez…solo una palabra,
nunca.
No quise escucharla.

Supe al fin de ti, Rey de mis nostalgias
y salí a tu encuentro y roce tu cara
y ofrecí a tu reino un millón de versos,
y puse a tus pies mil y una noches de amor y de cuentos,
más fábulas, prosas, y secretas cábalas
algunas quimeras y el mayor tesoro de mi fantasía
junto a las leyendas de los laberintos historias de amantes….
de amor…y de vida….
Pero esta vez, no hubo respuesta.
No llegué a tu piel, no arañé tu meta
y sin penetrar en tu espacio inmenso
escuché en el viento frío del destierro…
salir de mi boca, cómo letanía...
solo una palabra…que se repetía…
nunca, nunca, nunca…
Nunca fue tan mía.

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Alma. Por Noelia.

Fría queda el alma
Cuando en soledad descansa.
Lejos del refugio de sus penas,
del tesoro que resguarda el secreto del amor.

En aquella noche entera
apegada al mismísimo dolor,
compuso algunos versos
para perpetuar su pasión,
al hombre que le había quitado el sueño
a fin de devolvérselo en cada encuentro.
Cuando a los roces perfectos los opaca la luz
en armoniosa sinfonía de excitación.
Cuando los besos se encienden con el primer rayo de sol
y la brisa de madrugada calma las llamas de la luna anterior.

¿Qué importa que nos quede el recuerdo viviente de un amor trascendente,
que rompió límites y se permitió vivir,
ante la negación absoluta de los que creían poseer su vida,
y así mismo se animaron a enfrentar la fuerza descomunal
que alcanza el mar cuando se desborda
o que alcanza alguien cuando se enamora?

¿Qué importa que algunos todavía crean que reinó el poder?
Mientras exista alguno que bien sospeche que cada noche, él la vuelve a ver.
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sábado, 23 de octubre de 2010

Una verdad por Lisandro



Existen los miedos,
existe esa incertidumbre latente
que muchas veces
te aprieta el corazón.
Puedo perder la razón,


contar hasta diez,
volver a pensar,
y vuelvo a respirar.
Algo me hace callar.
Enmudezco ante esa mirada
no encuentro qué decir…
qué decirle.
Ser reiterativo a veces cansa,
pero me gusta quererla,
me gusta que lo sepa,
me gusta mirarla,
y se lo digo en silencio
en cada minuto
que está conmigo,
que la presiento.
Es lo que hoy siento.
Sigue presente el miedo,
a veces lo descuido,
a veces lo enveneno,
lo mato, y lo olvido
pero como fantasma
que aparece en la noche
le vuelco algún reproche
el por qué quererla así.
No me duele
no me molesta
no me pesa.
La quiero.
Hoy me importa demasiado,
hoy la nombro,
me intranquilizo
me calmo.
Llena los espacios vacíos
que deja la cotidiana soledad,
esa es la verdad.
¿Su verdad?
me interesa
me impacienta.
Pero a veces prefiero
que no la diga,
por miedo a perder
en esta ilusión
recién nacida.

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