viernes, 29 de mayo de 2009

Lo difícil de hacerse tiempo. Por Noelia

Si digo que no tengo tiempo siento que me miento.

Por eso de ahora en más he adoptado decirme: no me hago tiempo. Para excusarme de algo, para excusarme a mi misma de no hacer lo que me gusta, de no sentirme viva cada día, de no hacer cada una de las cosas que me hacen feliz, con el entusiasmo, las ganas, el tiempo, y las personas que corresponden a cada cosa.

Hoy estoy sola, sola y con todos ustedes, con todos aquellos que física o espiritualmente, en pensamientos o en memorias, viven conmigo, me acompañan, me esperan o simplemente están y a veces los veo… (No voy a decir que cuando tengo tiempo por lo anteriormente dicho), si no por no hacérmelo.

Es muy difícil encontrarse sola. Hoy pensé que al desmoronarse en parte un plan, iba a quedar sola, y sin embargo la vida, la lluvia y un poco de música, me mostraron que si quiero no estoy sola, y también lo bueno de estar sola, que es poder pensar en los demás. Y justo este, es el tiempo que andaba necesitando hacerme.

Hacerme tiempo par amar. Para mirar, para escribir, para tomar mate, para escuchar y para hablar…

Escuchar alguna música para volver a revivir sentimientos olvidados, recordar emociones para reírme de lo que alguna vez sentí, para llorar con mis propias angustias y mis pensamientos crueles, o solo para recordar con tristeza lo que alguna vez fui, sin saber si alguna vez lo volveré a ser.

Dejar de hacer guerra por cosas que hasta a mi misma me cuesta a veces encontrarle sentido, fundamentos que sean irrefutables, y me den por vencedora de una guerra que nunca quise iniciar y que valla a saber quién y porqué, hasta terminé peleándola y defendiéndola con cuerpo, corazón y alma.

Empezar a hacer el amor… volver a sentirte, reconciliarme con lo que alguna vez fui… en ideales, en carne propia, en ensueños.

Quiero amar, amar cada cosa que hago para que cuando algo me salga mal, el objetivo sólo sea encontrar el amor en mí misma, para así poder encontrarlo en los demás. Por que hay tanto amor en los demás… que son parte de un todo.


A mis amigos, compañeros, familia y al amor de mi vida.

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martes, 26 de mayo de 2009

DE HUMILDE ARTE por Lisandro

Estas convirtiéndote en inspiración,
si bien tengo un poco de miedo,
desasirte de la tinta no puedo,
comienzo a escribirle a tu corazón.

Hace tiempo quería poetizarte,
hoy la incertidumbre desapareció,

mi perspectiva por ti cambio,
ya eres musa de humilde arte.

En este papel te doy vida mujer,
hermosa muchacha de mis sentidos.
Imagina que te hablo en el oído
invitándote en mi tiempo del querer.

Es que siento y pienso que te quiero,
pero dejo todo en mano del destino,

quizás algún día en mi camino
pueda seguir a la par tu sendero.

Y mi alma ya no está vacía,
con tu luz está cambiada,
ahora duerme, estás cansada...
mañana continuamos la poesía.
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viernes, 22 de mayo de 2009

VOLVIÓ y DEPENDE DE MÍ por Carla

VOLVIÓ
No quise llorar, o simplemente es que no pude.
Siento que debería, que mi pecho me lo pide,
pero no, mis ojos están secos.
Me quiebro, una y otra vez, me quiebro,
y lo siento aquí dentro…
Y me siento flotar, con la mirada fija en un punto cualquiera,
tratando de entender, de deshacer el nudo en mi garganta.


Quiero desaparecer esa opresión en mi pecho.
Y la tristeza que me abraza,
pero me la quito, como si fuera un vestido.
Y pienso, que soy fuerte,
que si pude antes, puedo ahora.
Pero hoy estoy triste, mañana será otro día,
quizás mañana pueda llorar.



DEPENDE DE MÍ.
No hay nada tan lejos como la luna, ni tan cerca como el olvido.
No hay nada que nos despierte en campos de amapolas.
Ni hay nadie que nos asegure una vida con pétalos de rosas.
Solo estamos nosotros y nuestros pasos.
Depende de mi, seguir caminando.
Depende de mi, mirar de frente al presente.
Depende de mi, no seguir llorando…

“nadie nos prometió un jardín de rosas, hablamos del peligro de estar vivos” Fito Paez


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lunes, 18 de mayo de 2009

EL ALEPH por Susana

Este es un trabajo de taller literario basado en “El Aleph” de Jorge Luis Borges.

Volvía a casa, caminando rápido y mirando al suelo, como siempre, sin mirar a nadie.
Lo urgente de mi paso es porque si, nadie me espera, da igual que corra o me detenga pero así me parece que no se nota. No vi a la mujer que mendigaba, cuando me hablo ya casi la estaba llevando por delante- ¿Qué se te perdió?- Preguntó –seguro que se te perdió algo y hace tiempo- siguió hablándome como si me conociera –yo te puedo ayudar…-agregó. Mi frenada en seco, mi susto al verla, mi escudo, mi tribulación, mi secreto… reparé en sus ojos, si alguien puede reírse solo con los ojos ella lo hacía, se reía de mi?
-Andá hasta el camino de tierra que rodea el colegio de monjas que está al final del pueblo, detrás del basural está el campamento de gitanos. Andá ya, no pierdas más tiempo. Si me lo pongo a pensar fue una emboscada, una trampa mortal, ¿una farsa?
Obedezco. Obedecen mis pies y mis cinco sentidos. Obedece mi instinto.


La gitana me da instrucciones precisas, directas, rotundas. Presto atención y repito haciendo un esfuerzo cada detalle, me mira con severidad, quiere que no me equivoque, luego asiente con un gesto. Saco dinero de mi cartera y se lo doy, me escupe una risotada en la cara-¿Qué pensas? ¿Qué podes pagarme? Ya nos volveremos a ver.- afirma o condena. Guarda el dinero y desaparece.



Quiero salir corriendo, el lugar huele mal, no conozco las calles, los perros me ladran.
Desando el camino y tomo conciencia de que no fui racional, no se que hice, no es natural lo que esta sucediendo.
Repaso en mi mente el momento en que vi a la mujer que andaba mendigando.
Me tomo tan de sorpresa…y a la vez, la estaba esperando.
Yo se que en algún lugar hay una palabra que da respuesta a todo, una magia, una prueba irrevocable, una sentencia inapelable, un amor inimputable.
La gitana me dio el Aleph.



Repito las instrucciones en mi cabeza; que mi gata que esta vieja y me mira con pena se duerma a los pies de mi cama.
Que esa noche tú no estés y que se arme tormenta. Sin despertar a la gata de pie junto a la ventana cuando un rayo caiga y antes de que se oiga el trueno, en el lugar donde tu deberías estar, en el hueco del colchón, si la gata no se mueve y la sábana es blanca, sin respirar, después del tic y antes del tac del reloj se abre un aleph.
Como una burbuja de jabón, de las que hacíamos de chicos con el índice y el pulgar en o, por mi mano izquierda soplo un suspiro que se va expandiendo y de repente estamos adentro, mi gata y yo. Luego del rayo, antes del trueno, luego del tic, antes del tac del reloj. ¿Cuánto será eso en tiempo?



Dentro de la burbuja, tiemblo, dudo…olvidé la copita de coñac que da coraje…sigo sin respirar las instrucciones. No hay marcha atrás. En el hueco del colchón, dónde deberías estar durmiendo, sobre la sábana blanca, tuve ante mi “El Universo”
Dentro de un suspiro de amor, dentro de una burbuja de tiempo.
Tuve ante mí la feria mundial del mundo; a los clowns, los poetas. Vi al amor, las guerras, los príncipes, las tormentas.
Vi las piedritas de colores que no traje de Malvín, y a mi madre y a mi hermano y al anillo que perdí resbalando en un pozo negro. A mi padre joven volviendo del trabajo y a mis tías en procesión al cementerio con hortensias de mi casa y riguroso negro.
Vi a un fama bailando catala y a las esperanzas y cronopios esperas.
Vi las instrucciones de como dar cuerda a un reloj.
Vi al primero de la estirpe amarrado a un árbol y al último siendo comido por las hormigas.
Vi a tu doctor que no me da esperanzas.
Vi a mi madre María que te devuelve la vida o te la presta…hasta que Dios diga, hasta que Dios diga…
Vi la canción desesperada, sola.
Vi mas doctores.
Olí la polvera de la abuela en una feria de cosas viejas, y encontré la radio de mi tía Benicia arrumbada sin vida.
No me vi a mi, pero se que me miraban desde el fondo del vértigo los olvidados.
¿Me esperan? ¿Me llaman?
Vi lo que tu estas viendo ahora, ¿Para que contarte? Ese rostro que tu quieres ver, no es el mío.
Vi tu juventud y tus sueños, yo no estaba, y de nuevo a esos doctores que no me hablan.
Vi lo que no queremos ver y cerré los ojos, no escapé, lo vi más grande, nada es como dice ser, nadie es quien nos cuenta, no es tu nombre quien sos.
Vi a un príncipe rubio cuidar su rosa en un planeta.
Y a la miseria del hombre y a los hombres miserables.
Vi cuando el amor es mal parido y mal cuidado mal herido se transforma en hiel.
Vi un río de hiel.
Vi a las madres pariendo con dolor y a los hombres ordenando guerras, y a las guerras los hijos y a las madres dolor.
Vi en el barrio de Sayago en la escuela que adoré, un corazón en un árbol, una cartita de amor…y el mismo patio.
Vi millones de teléfonos celulares…todos llaman, ninguno es para mi.
Vi en Internet cuerpos en oferta y en los diarios regalados.
Vi las balas en el cuerpo y las manos en las armas.
Vi a mis hijos dormir en mi vientre y ahora mi cuerpo se seca.
Y mis manos que tiemblan, se arrugan, se secan, son polvo, nada en la tierra ni un soplo, ni un rayo de sol.
Vi la noche eterna, la ira de Dios, los tsunamis que acechan, los glaciares, los desiertos, océanos, ríos, mares, trenes, subtes, aviones, voces…llantos…hambre.
Y a todos los ojos que hay en la tierra llorando porque se les negó hablar y las bocas mienten.

Yo solo quería verte a ti…y vi los misterios que guardan los gitanos y lo felices que son los gatos maullándole a la luna.
No entendí ningún idioma pero si igual las bocas mienten…
No te encontré y sonó el trueno, sonó el tac del reloj…tarde, para mí ya es tarde…
Vi el aleph, el mío, el de todos, el que ya te contaré, el que no puedo contarte.

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viernes, 15 de mayo de 2009

TALLER ABIERTO MAYO

Como todos ya saben, el taller abierto es un espacio, en el que una vez por mes publicamos el trabajo de las personas que visitan nuestro blog y nos envian un texto de su autoria. Hoy le toca a Mayo.
En este mes hemos elegido los textos de Mª José (conocida como mj) y de Silvia Beatriz Giordano

Maria José, es española, de Murcia. Nos cuenta que escribe desde la adolescencia. Ha sido componente de dos grupos literarios, participó en varias de sus antologías y varias publicaciones en alguna revista cultural. A uno de ellos le debe su primer poemario en solitario. También es miembro de un grupo de pintores “CONTRASTE”, y nos envia su poema "Un Rostro de arena ". Pueden visitar su blog Semillas.

Silvia Beatriz Giordano . Es de Belén de Escobar, Buenos Aires, Argentina. Tiene 57 años y nos dice que "Escribir es una necesidad del espíritu que nunca parece sactifacerse. Escribir es volcar el alma para que se entibie con el sol" Tiene un blog literario muy interesante que invitamos a visitar es: A mi si y si a ti no... ese es tu problema, y nos regala su relato "Según pasa el tiempo".

Para leer los textos has click en "Leer mas"

Un Rostro de arena por Maria Jose
Son las briznas del viento
que a veces depositan la dolencia
en unas caras anónimas,
las desnuda de espíritu
para vestirlas de ausencia,
de derrota y tiempo extinguido
en un ángulo frío del silencio,
bajo el rostro pálido del mundo…
Gorriones de ceniza
Urbanos…
Circulan por las venas
de una ciudad estrecha,
mientras devoran
la triste locura de la nada,
nadie los espera,
ni siquiera la nostalgia,
no fueron elegidos por los dioses.
Son los hijos del desaliento,
de la mordedura
y el hachazo metálico
de la ceguera colectiva…
Jamás verán al sol
derramarse sobre sus auroras.
Son los niños consentidos del olvido…
Las sombras que la miseria perfila
en un relieve de arena…


Según pasa el tiempo por Silvia Beatriz Giordano

Abraza la almohada como a un amante querido y sus cabellos grises resaltan, alborotados por el sueño, sobre la funda estampada con colores gastados. ¡Cuantas veces vi su cabeza a lo largo de los años!... Tan amadas sus facciones como su alma, contemplarla en el descanso hace que mi pecho se dilate de emoción.
Siempre ignorante de mis desvelos – se preocuparía al conocerlos – desgrana sus sueños con suaves ronquidos y murmullos privados y aunque afino mi oído para escucharlos, no puedo captar su significado. Íntimos y ocultos… frente de muchas inseguridades. ¿Sueña con alguien especial, más importante que yo?... ¿Con nuestros hijos, tan lejanos en el mundo, tan próximos en nuestro corazón? ¿Con la vida que se nos va? ¿Con lo que quiso y no pude darle? ¿Con lo que tuvimos y ya no tenemos?...
Casi toda una vida juntos… y verla dormida, el rostro relajado, la boca levemente abierta por donde se evaden sus suspiros, aún ahora me llena de ternura y de ansiedad. El amor sigue aquí, dentro de mí. Un amor que fue cambiando, caminando etapas diferentes cuando diferentes fueron los años, pero fuerte y definitivo. Cuarenta años es tanto… que adivino sus palabras antes de que salgan de su boca… que hasta sus gestos son reflejo de los míos. Ya no somos Inés y Carlos. Somos Inésycarlos. Uno sólo conviviendo en cuerpos diferentes, separados por un mínimo espacio y rodeados de efectos y afectos compartidos.
¿Quién diría, no?, con las arrugas escondiendo la piel lozana y fresca. Con las canas matizando ¿matizando?... no, cubriendo totalmente su cabeza y con tanto poder. Si ella lo supiera…
-¿Qué pasa, viejo?, ¿No podes dormir?-, me pregunta, acomodando la sábana.
Niego con la cabeza, incapaz de emitir una sola palabra.

-Vení. Durmamos abrazados. Como en los viejos tiempos- extiende los brazos y mi cobijo en ellos.


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martes, 12 de mayo de 2009

TRABAJO GRUPAL

En el taller Literario hicimos una actividad, donde la consigna era la siguiente:
Consigna
Principio, medio y final dados. Escribir un texto que incluya las frases siguientes (la primera será la inicial, la tercera será la última y la segunda estará colocada aproximadamente en el medio):

- “Un frío viento llegaba desde la costa”
- "Le dirigió una mirada cómplice”
- "Entonces podemos discutirlo"

Esta actividad la obtuvimos del Taller de Escritura - Textos de Usuarios de la pagina web de Psicofxp.com

Para leer lo que escribimos has clic en "leer mas"

UN FRIO VIENTO por Susana
Un frió viento llegaba desde la costa acompañando el incesante murmullo de las olas… Carla se puso de pie ya se hacía la hora de volver, juntó los juguetes de los niños, la palita de plástico, el rastrillita, el baldecito con los pececitos pintados de colores vivos y los moldecitos para jugar en la arena.
Reunió a los tres diablitos que protestaban por tener que volver, les sacudió la arena, y en fila india los encamino hacia el auto que la esperaba en la rambla.
Acomodó a los niños, guardó los juguetes en el baúl del auto y se dispuso a manejar los diez quilómetros hasta la casa de fin de semana que construyera con su esposo, hacía ya treinta años para venir con sus hijos en las vacaciones.
Cuando llegó los estaban esperando; su hija Noelia, su yerno Lisandro y dos de sus hermanos, Pancho y Susana.
Los niños saltaron del auto ni bien estacionó y enseguida todos la rodearon. Entre besos y abrazos, las preguntas se hacían todas juntas; ¿Cómo están?, ¿Cuándo llegaron?, ¡que bien se los ve!...¿cuanto tiempo se van a quedar?...¿que les gustaría cenar? …
Me imagino que se quedarán unos días, pedía Carla, que presurosa entró a la casa, organizó la cena, dispuso en donde pasaría la noche cada uno, ordenó a los niños y en el momento del café, les dirigió una mirada cómplice a todos los mayores y preguntó…
¿Qué los trae a todos juntos por acá? No es que me molesten, saben que amo que estén aquí conmigo…pero seguramente algo se traen entre manos…
Despertó una risa en el grupo- Sabíamos que no te engañaríamos- dijo Pancho, pero teníamos que hacer el intento. ¿Sabes Iván hoy estuvo en casa? Disparó Susana sin mas preámbulos, Si mama añadió Noelia papá está muy arrepentido, no sabe ya que inventar para que lo ayudemos a volver contigo… Lisandro guardó silencio pero con su sonrisa apoyaba el pedido de su suegro.
Carla meditó un instante, respiró el aroma de su hogar y repasó con la mirada la pared llena de fotos, las caritas de sus nietos y luego dijo…”Bueno vallan a buscarlo, nos hace falta hablar y entonces podremos discutirlo”…



FINAL por Noelia

Un frío viento llegaba desde la costa, era invierno y aquella noche prometía ser la más helada que sus cuerpos habían pasado. Acompañados estaban, en aquella soledad de conversaciones mudas, monólogos del mar, o diálogos entre el viento y algunas aves. Parecía que el tiempo de entendimiento había acabado. Había comenzado uno nuevo, desconocido, y éste, se hacía temer. Pero allí estaban. Porque el viento los arrastró allí, por que cada jueves lo hacían, porque disfrutaban de compartir esos tan especiales momentos junto a la orilla del mar.
Pero ese día no fue un día como todos, había algo extraño que le hacía temblar las manos. Él intentaba ocultar su inquietud, pero solo logró que ella se diera cuenta que algo ocurría. Entonces le dirigió una mirada cómplice, para que confiara en ella como solía hacerlo, para que no temiera en hablar, que rompa esa cortina de silencios que los había separado aquella noche… Aunque ella lo único que quería en verdad, era que no hable, porque una espina la empezaba a pinchar, sus ojos le hacían dudar, sus manos temblorosas no eran a causa del frío ni del fuerte viento y su boca indecisa se apresuraba a lo peor.
Llegó un momento que la oscura noche hizo un claro, el viento se detuvo y sus miradas se fijaron unas a las otras. Ambos sabían lo que sucedía, ambos sabían lo que ocultaban, ambos quisieron retardarla, pero la muerte de lo que fuera, no te olvides que siempre gana.
No hubo discusiones ni reproches, hubo lágrimas calladas y remordimientos en la garganta, no hubo intenciones inmediatas, no hubo desprecio ni caricias aparente… pero en el fondo de una indescriptible certeza de indiferencia, comenzó a llover y tronar. Los árboles perdían vida mientras sus corazones perdían motivos. El mar furioso, fuera de si, los observaba desde la cercanía, y ellos solos se encontraron con un mundo de preguntas y ni un alma que respondiese alguna.
Entonces las miradas se dispersaron y quedaron ellos dos, solos. Como siempre lo habían estado.


EL DESCONOCIDO por Carla
Un frío viento llegaba desde la costa, se puso el abrigo para no sentir el frio y Juán se adentró en la ciudad.
Camino lento, marcando sus pasos en el cemento, vacía de autos la calle, vacío de gente el lugar.
Se dirijió a un callejón obscuro, a lo lejos había un hombre vestido con un sobretodo largo y una gorra que parecia ocultarle el rostro. Cuando llegó a él le dirigió una mirada complice y dió media vuelta. Camino hacia la salida del callejon, el hombre misterioso lo siguió.
Ambos ingresaron a una casa que parecia abandonada... se sentaron en la mesa llena de polvo que había ahí. Los dos se miraron fijamente.
- ¿Lo trajiste? - Dice juán
- Sí - contesta el hombre esbosando una sonrisa.
- Muéstramelo - exige Juan
- Primero el dinero - comenta el hombre.
- No lo tengo... soy pobre... por favor te doy lo que tu quieras... haria cualquier cosa... - Explica Juan entre lágrimas.
- ¿Cualquier cosa? - pregunta el desconocido con una mirada astuta.
- Si - habla Juan resignado y desesperado. Le sudan las manos.
El hombre se recuesta lentamente contra la silla y toma su decición: - Entonces, podemos discutirlo.


COMO TERMINA? por Panchuss

-Un frío viento llegaba desde la costa-, dijo Teresa mientras cerraba el libro, mientras sonaba el segundo timbre, el que anunciaba el fin de la jornada.

-¿Cómo termina?, ¿cómo termina?- gritaron la veintena de guardapolvos celestes y rosas.

-Mañana lo sabrán, ahora guarden sus útiles en sus mochilas, sus papás los están esperando afuera-

Los niños hicieron una fila, tomaron distancia y uno a uno comenzaron a salir del salón.

-Hasta mañana señorita- dijo una niña en una voz muy baja.

-Hasta mañana Sandra- dijo Teresa mientras se reclinaba a darle un beso.

Al dia siguiente…

Teresa espero a que todos sus alumnos se sentaran. -Falto Sandra- dijo un niño que se sentaba en la primera fila. Ella le dirigió una mirada cómplice.

-Si, vamos a tener que empezar sin ella- dijo la maestra mientras abría el libro.

“Un frio viento llegada desde la costa, mientras la canoa naranja se deslizaba sobre el hielo blanco. Dos pingüinos vestidos de frac se acercaron y extendiendo sus aletas ayudaron a bajar a la hermosa niña. Unos osos amarillos aplaudían, unas focas violetas hacían piruetas con pescados en sus narices. La bella niña negra apoyo sus pies descalzos sobre el hielo. En sus manos traía una caracola que apenas podía sostener en sus manitas. -Este es el regalo que el mar les trae-“

La maestra miro a la puerta. Esta se habría mientras Sandra entraba de la mano de su mamá.

La niña se sentó en su pupitre.

Teresa tomó el libro, pero a medida que su vista buscaba los últimos párrafos del cuento veía como Sandra habría su mochila.

La maestra dejo el libro sobre su escritorio. Observo a todos los niños y pregunto en voz alta.

-¿Cómo termina este cuento?-

Sus alumnos acompañaron el silencio que reinaba en el aula.

"- Este es el regalo que el mar les trae- dijo la negra niña. Un viejo elefante marino azul preguntó. -No es lo que esperábamos-. Y la niña mientras dejaba caer la caracola al mar, dijo-. -Entonces podemos discutirlo- "



LA POETIZA, LA MUERTE Y EL MAR. Por Lisandro

Un frío viento llegaba desde la costa y entraba por la ventana semiabierta. Las cortinas se mecían suavemente y la brisa despertó a la mujer que se encontraba acostada. Se levantó de su cama… Su camisón formaba parte del matiz de su piel, sus ojos brillaban de manera extraña, y su sonrisa no era de alegría ni de tristeza.
Miró por la ventana y observó al mar silencioso. Su mano delgada apretaba la cruz que colgaba de su cuello pálido.
- Ya es hora- dijo y salio de su departamento.
El agua mojaba sus pies descalzos y los dedos comenzaron a morarse. Suspiro… y lentamente se internó en el mar. Nado hasta las profundidades.
Una ola se acercaba desde lejos, y la mujer notó que arriba de la rompiente un hombre de negro se acercaba también. Ella se asustó al ver una mirada cómplice que este personaje le demostraba. Dio media vuelta y nadó hasta la orilla donde antes sus huellas se pregonaron en la arena.
El hombre corría sobre el agua para alcanzarla, y a su vez la llamaba:
- ¡Alfonsina! ¡No te vayas! Ven ¡Alfonsina! ¡¿No eras a mí a quién querías?!
Para en la costa ella le respondió secamente:
-¡No!
El hombre ya estaba a pocos pasos de la dama. Ya no gritaba.
- Vos me viniste a buscar y te arrepentiste.
- Sí, es verdad, yo te quería encontrar. Pero ahora quiero irme sola, sin que vengas a buscarme. En soledad pero junto al mar. Me perturba tu presencia.
- Pero es mi deber querida poeta, yo salgo a buscar a las almas, pero cuando ella me buscan a mí tengo que dejar mi rutina y acudir inmediatamente a los llamados. Como en tu caso.
- Por lo menos dejame irme sola, y vos me vigilas de lejos. No quiero que oigas mis versos que dejaré flotando en el mar.
- Es algo complicado- La muerte se quedo pensando- pero lo podemos arreglar de alguna forma.
-¿De qué forma?- Preguntó la poeta algo asustada
- Vos seguime- La muerte le tendió la mano, y ella la acepto sonriendo- Entonces podemos discutirlo






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lunes, 4 de mayo de 2009

Las cosas que hace soñar el mar por Iván

Un frío viento llegaba desde la costa, la marea empezaba a mojar poco a poco la arena seca. Hugo se apartó de la inquieta linea del mar, juntó un tronco y una ramas y prendio una fogón para darse calor. La caotica luz de la lumbre fue el único espectaculo de la noche, pasó las horas mirando el horizonte.
El viento no dejó tranquilo al fuego por un instante,refrescó con intensidad su insolada humanidad de un inmovil Hugo.
Habia soñado que su único hermano, volvia luego de un año en el mar un dia domingo; soñó que bajaba del pesquero y la vida volvía a ser como antes.
El domingo siguiente tambien estuvo en la playa esperando, cuando llegó medianoche, fue lunes y tuvo que volver a su casa, vio a la prometida de su hermano llegar a la playa.
Le dirigió una mirada complice, vendria a esperar tambien, en el sueño de ella era lunes cuando su novio arribaba.
Con el tiempo, Hugo ya no pasaba un dia a la semana esperando a su hermano, ahora pasaba uno y medio, le hacia compania a su cuñada en la madrugada del lunes. Con el tiempo fueron haciando una confianza mayor a la que tenian, se conocieron mas, ya que apenas habian hablado en el pasado a no ser por las largas charlas en las noche de playa.

Nunca se habia dormido en su puesto de espera. Habia pasado un año hasta que se durmió por primera vez, soño que: su hermano bajaba del barco y le daba un anillo para que se case con su propia cuñada. El sueño se vio interrumpido por la mujer del recien soñado deseo.
Hugo estuvo un mes sin ir a la playa, hasta que pudo juntar valor y volver; Al verla enmudecio, ella le conto un sueño, uno donde alguien bajaba del barco a desposarla, esa persona era Hugo.
Quiso besarla, pero no pasó, ella no quiso.

Esa medianoche hubo un silencio incomodo, no se escucho ni las chispas del fuego, ni los latidos del corazon, ni el ruido del mar.
Fueron minutos que parecieron meses, solo corto el paso a la eternidad el ruido de un barco, un barco que atracó en la playa, de donde bajo la persona esperada. Hugo le conto su sueño y su mujer le dijo que queria casarse.
Pero poco interes demostró, solo aclaro que su vida era el mar y nada mas,en dos años mas volvia.
Lo esperaron con tanto viento en la cara, vieron partir el barco, cuando la luz de su cubierta se apago en el horizonte.
Hugo se le acercó, quizo abrazarla, pero esta se alejó; Estaria dispuesta a esperar otros dos años
Entonces las miradas se dispersaron y quedaron ellos dos, solos
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jueves, 30 de abril de 2009

Puntualidad. Por Noelia.

Cosas hechas por amor, ¿Amor a qué?. Amor a matar la impaciencia de los minutos que no pasan, y cuando ya es la hora, la esperanza de haber visto mal las agujas tan chiquitas, la idea de una posibilidad que justifique la angustia de un corazón que desojó todas las margaritas y se quedó con el tallo y con el centro de la flor, sin ningún pétalo, pero todavía con mucho tiempo más por delante.

Un corazón abrumado, que intenta buscar desde los lugares más recónditos, las fuerzas para sonreir, y la encuentra, pero detrás de esa fuerza, le queda el ramo sin flores en el pecho, clavado crudamente para el resto de la esperanza dislocada, perdida, desorientada, ofuscada, estacada.

Si no es amor lo que moviliza desde la punta del pelo hasta el estómago ¿Qué es? Yo creo que si... Trae tantas cosas aparejadas, que por momentos siento perder el sentido, los motivos y me quedo boquiabierta viendo volar pajaritos colgada de alguna rama pensando que la vida es vivir, y no vivir pensando en lo que va a llegar, aunque vivo y pienso en llegar a verme vivir a tu lado con mi corazón y su ramo de tallos, clavado en el el centro... Por lo menos traeme una margarita, para que pueda entretener al tiempo!

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sábado, 25 de abril de 2009

En el tiempo del querer por Paula y Lisandro

En el tiempo del querer
Introducción:
De una charla virtual entre colegas escritores, surgió el proyecto de realizar una coproducción poética (por el mero gusto de compartir).
De un tema en común, un sentimiento individual y perspectivas diferentes esto fue lo que salió. Ojala que les guste tanto como a nosotros:
Paula Olivieri http://paulaolivieri.blogspot.com/
Lisandro Penazzo http://literariokapasulino.blogspot.com/


En el tiempo del querer

En el tiempo del querer
la brisa huele a rosas,
es aroma de amantes,
de color sagrado y prosas.
Nos embriaga la alegría,
somos dueños de los días.

En el tiempo del querer
los sueños florecidos
se plantan en los campos
que no seca el olvido.
Las ilusiones alcanzamos
lo deseado es cumplido.

En el tiempo del querer
revolotean mariposas,
se nos meten en el vientre intrépidas
y escapan por los ojos inquietas,
como fuego de miradas…
hechizando hermosas.

En el tiempo del querer
un sol de amanecer
nos invita a imaginar
olvidándonos del ayer…
Y las estrellas al brillar
nos enseñan a crecer.

En el tiempo del querer
cruzan cientos de momentos,
ya se han vuelto pensamientos
realidades y destinos.
Ejercemos largos viajes
sin andar por los caminos.

En el tiempo del querer
se escucha el canto divino,
son canciones picarescas,
inocencias de los niños.
Y así bailan las esperanzas
en una pista de platino.

En el tiempo del querer
nos sentimos vencedores,
adiestramos nuestras almas,
conversando corazones.
Ahondamos en los ánimos
como notas de canciones.

En el tiempo del querer
no existen las elegías
ni frustrados sentimientos
que entristecen a la vida,
existen solo versos
que deleitan las poesías.
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martes, 21 de abril de 2009

EL SECUESTRO DE NADIA por Carla.

Mi nombre es Nadia, y hoy quiero contar la historia de mi secuestro:
Un día como cualquier otro, estaba en la casa de mi novio Mauro, de pronto suena su telefono. Lo atiende, me dice que es de mi casa. Veo su cara transformarse, después ríe nerviosamente. Le oigo decir palabas como: ¿Qué? No puede ser. Esta acá, conmigo. Si, claro. No. Llame a la policía por las dudas.
De a poco me levanto de mi asiento, preocupada. Mauro me dice que quien hablo era mi madre. Le dijo que la llamaron para pedirle plata diciendo que me habían secuestrado.


Me inundó una sensación de inseguridad, de miedo, le pedí que él también llamara a la policía. Me aterraba la idea de que alguien me estuviera observando… que ese llamado se hiciera realidad.
Enseguida llega la policía, sentí alivio, suspiré, sonreí. Pasaron a la casa de Mauro, eran tres. Les explicamos rápidamente lo que había pasado. Mauro también hablaba, nuestras palabras se cruzaban, completábamos nuestras frases. Uno de los policías me pide que lo acompañe a hacer la denuncia, tomo mi bolso y camino hacia adelante. Veo a Mauro realizar tres pasos, pero uno de los oficiales lo detiene, le dice que el no puede venir. Sentí escalofríos, un mal augurio. Miro a mi novio desesperada cuando siento la mano del policía apretándome el brazo. Veo a Mauro caer.
A partir de ese momento solo tengo flashes en mi memoria, pequeños recuerdos, ráfagas: Forcejeo con los supuestos policías, gritos, una capucha cubre mi rostro. Flash. Estoy dentro de un auto. Flash. Me encuentro en una habitación oscura, llorando. Último flash.
Abrí de a poco los ojos. Desperté en una habitación de hospital. Lloré de felicidad. No entendía bien que había pasado, solo recordaba esos malditos flashes. Pero me daba cuenta que lo peor ya había pasado, que estaba segura, que estaba bien.
Vi a una enfermera que me miraba con asombro, abrió los ojos grandes… y llama al médico. A partir de ahí me hacen varios estudios, análisis, yo solo quería ver a mis padres, a mi novio.
Cuando culminan los exámenes me dicen que ya puedo recibir visitas. Se abrió la puerta y vi a una mujer acercándose. En ese momento pensé que era igual a mi madre… pero no podía ser ella… Me saluda, me besa, me abraza, llora…
La miré, la miré bien… y era ella, toque su cara y le pregunté que había pasado, porque sus cabellos eran blancos…
Sentí tanta angustia, no podía creer… pensé que todavía estaba en shock, pero no.
Con los días, y con una psicóloga presente, me fueron explicando que el día que intentaban liberarme de mis secuestradores hubo una persecución, que termino en un choque. Había estado en coma. Había estado veinte años en coma…
Me fui enterando que mi padre había muerto, que mi sobrino se había graduado, y que mi novio se había casado. Me contaron que el estuvo cinco años esperándome, pero perdió las esperanzas y decidió continuar con su vida. No lo culpo…
Hoy, un año después de mi despertar, sigo en shock, sigo paralizada. Lo que siento es que no me secuestraron a mí, a Nadia, secuestraron mi vida. Todos los días me levanto y salgo a buscarla, la busco desesperada sin encontrarla… Por favor, si alguien la ve, que me avise, se los agradeceré.



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sábado, 18 de abril de 2009

LLEGAMOS A LAS 10.000!!!

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jueves, 16 de abril de 2009

TALLER ABIERTO ABRIL

Como todos ya saben, el taller abierto es un espacio, en el que una vez por mes publicamos el trabajo de las personas que visitan nuestro blog y nos envian un texto de su autoria. Hoy le toca a Abril.
En este mes hemos elegido los textos de Norma Ruiz y de Paola (conocida como Duquesa de Katmandu).
Norma Ruiz es de Rosario, Argentina. Asiste a un taller literario en la biblioteca argentina, nos cuenta que le gusta compartir lo que escribe y nos envia su poema "A mi madre".
Paola es una amiga de la casa. Es de Buenos Aires, Argentina. Tiene un blog literario muy interesante que invitamos a visitar es: Katmandu y nos regala su cuento "Doctus cum libro".
Para leer los textos has click en "Leer mas"


A MI MADRE, por Norma Ruiz.
la luna ha envejecido tús cabellos
el negro carbón, se ha desteñido
frágil es el cuerpo
los años pesan...
te debilitas en cada suspiro
las experiencias se guardarón en los surcos de tú frente
rostro pequeño, tallado en el dolor
todavía tienes impreso la cicatriz en el vientre, envuelta en pliegues de piel.
las manos son todavía mi esperanza...
cúantas veces te digo al oído que te quiero
plena, has conseguido el justo equilibrio ABRIL
vida, muerte
sólo se trata de eso
a veces quisiera que fueras como el árbol
para podar sus ramas viejas
luna mezquina, me robaste el alba
dejándome desnuda
y.... la puerta abierta
añoche soñaste con él
te abrazaba
pero, yo le hablé,
dale tiempo.....




DOCTUS CUM LIBRO por Paola(Duquesa de Katmandu)

Oxímedes Cartapesta había sido un niño precoz. Sus primeras palabras pronunciadas claramente y sin titubeos (su nombre y apellido y dirección con código postal), llegaron a los oídos de su madre a la tierna edad de un año.
A los cuatro, mientras la maestra de la Salita Celeste dirigía la batuta al son de “Manuelita la tortuga” (la que vivía en Pehuajó pero un día se marchó), el infante sorprendió a todos sus compañeritos, dejándolos con la mandíbula caída y temblorosa (para siempre, en el caso de Don Pascual, a la sazón, portero del establecimiento educativo, cuya edad avanzada y poca oxigenación cerebral se combinaron de mala manera al observar la escena de alto voltaje cognitivo). Oxímedes levantó la mano y pidió la palabra para recitar el primer soneto (inédito) de su autoría, intitulado “Las tortugas son quelonios”.

Con el tiempo, aquella envidiable facilidad para combinar palabras al ritmo de su palpitante sentir, se fue transformando en una pasión descontrolada por el acopio, acuñamiento y archivo palabreril y lexical (con picos de lectura y producción editorial durante la fase de cuarto creciente).
Era capaz de reproducir al dedillo, con los ojos cerrados y haciendo la vertical, el 99% de las definiciones contenidas en esos libros abultados, de tapa dura (o blanda) que suelen ilustrar con imágenes el qué quiere decir qué.

Al culminar séptimo grado, hallóse sin amigos con quien compartir su afición por las palabras cruzadas, el scrabble, el ahorcado y el tutti-frutti. Les ganaba invariablemente, enrostrándoles su éxito con el “baile de las palabras mudas”, su último invento (un conjunto de movimientos corporales ejecutados con la boca cerrada, en el que utilizando el lenguaje de señas, se burlaba olímpicamente de sus oponentes).

Su adolescencia transcurrió, pletórica y rebosante de descubrimientos, palpitaciones y sueños húmedos. Se sentía feliz y satisfecho entre las páginas lustrosas del DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, EL PEQUEÑO LAROUSSE ILUSTRADO, PATORUZÚ, LA ENCICLOPEDIA (Diderot y D´Alembert) y la ENCICLOPEDIA BRITÁNICA.

Todo marchaba viento en popa hasta que la desgracia llamó a su puerta. Y Oxímedes respondió.
Un falso vendedor de licuadoras y antiguo compañero de banco de cuarto grado, llamado Kuaing Chan aprovechó la mala memoria fotográfica de Oxímedes e ingresó a su templo del saber con la excusa de mostrarle las últimas maravillas en electrodomésticos.
Kuaing jamás había podido recuperarse del trauma conocido como "burlado por escasez de vocabulario o economía lingüística”.
Mientras Oxímedes leía absorto el manual de uso de la licuadora XXY, Kuaing sintió una necesidad apremiante de aplicarle una soberana paliza justiciera. Y movido con la fuerza de la erupción del Vesubio, le asestó un golpe certero en el peroné de la pierna derecha, con el artefacto que se utiliza para triturar frutas (de última generación). Remató, con baba de satisfacción deslizándose por las comisuras, y los ojos en blanco, con un toque de gracia propinado justo en el contenedor craneano del archivo mental de nuestro protagonista.

Según los dichos del nieto de Don Pascual (acusado de autor intelectual y cómplice de Kuaing), las últimas palabras de Oxímedes fueron “sic” (San Isidro Club).




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lunes, 13 de abril de 2009

VICIOS, ESCLAVO Y AHOGO por Susana

VICIOS

En el vicio de llorar por tu abandono
hundo el día que de gris casi es de plomo.

Por el vicio de lamerme las heridas
si no sangro hoy, ya no sé que haría.

No me acuerdo de tu vos, ni de tu risa,
y éste vicio de añorar en mi agoniza.
Busco urgente un dolor con nueva pena
para el vicio de berrear que me sustenta.


ESCLAVO

No estoy sin ti, sino en tu cuerpo…
Yo no camino, voy tras tus pasos…
No es aire el mío, sino tú aliento…
Y el rumbo fijo es tras tu rastro…

No miro el sol, miro tus ojos…
No se escuchar si no me nombras…
No quema el fuego como tus manos.
No hablo de amor…soy un esclavo.



AHOGO.

Me cuesta respirar
En este mundo.
Me cuesta por el asma,
El cigarrillo…
Y por ésta perdición
Que si no te miro,
Yo simplemente
No respiro.

Me cuesta respirar
Cuando me miras,
Se para el corazón
Que me sostiene.
No tengo mas que amor
Para ofrecerte!...

Me ahogo de pensar…
No es suficiente.



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sábado, 4 de abril de 2009

El Limpiavidrios.

Un poco de cordura no nos hará mal… después de tanta locura solitaria, acompañada y escoltada… no me va a hacer mal…

necesito saber
necesito ser,
necesito sentir,
necesito respirar,
necesito olvidar,
necesito recordar,
necesito detalles,
necesito una pintura en acuarelas,
necesito palabras que suenen fuerte,
necesito susurros al oído,
necesito esperanzas que vengan de a poco,
necesito una ráfaga de viento que me despeine los minutos frente al espejo,
necesito un abrigo para el cuerpo helado,
necesito tu calor para poder seguir sintiéndome viva,
necesito una vida,
necesito leer para acordarme que tengo la mía,
necesito ver lo hermoso,
necesito ojos nuevos por que los que tengo están empañados,
necesito limpiavidrios para ellos, no para la mesa del comedor de casa,
necesito rescatar lo que tengo,
necesito dejar de pensar en aquello que anhelo,
necesito borrar las angustias y las lágrimas, con el limpiavidrios,
necesito él limpiavidrios,
necesito algún otro producto que me sirva,
necesito a alguien que me recomiende un producto para la soledad,
necesito a alguien que ya lo haya usado,
necesito que alguien me ayude,
necesito que me ayuden,
necesito no necesitar ayuda,
pero a la vez no quiero ir a comprarlo sola, no quiero ir yo, no quiero ir y que me digan… ¿Para qué lo quiere? Porque no sabría que contestar sin abrumar.
necesito decir algo para no dejar el alma al desnudo, para borrar la incertidumbre de mi ser, para borrar el mensaje de este poema, para tratar explicarlo otra vez
necesito no decir nada,
y por esta vez, creo no tener que decir nada más.
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lunes, 30 de marzo de 2009

Heridas del recuerdo

Hoy sólo tengo por recordar
aquellos besos iluminados por el sol
esas caricias adueñadas de silencio
pero con palabras minuciosas
demostradas en sentimientos.

Y mañana cuando despierte
me sentiré como haber vivido un sueño
seremos siempre un recuerdo
ilusiones en neblina espesa
serás lejana musa del deseo.

Pero el día no terminó,
se convirtióen el más largo de mi historia.
La ruptura dando un grito de gloria
se me anido en el pecho
se ha colgado en la memoria.

La despedida para vos fue fácil
en mi se enreda las heridas del tiempo
no olvidaré cuando dijiste “Te quiero”
costará cicatrizar el ayer
tu querer no se lo llevó el viento.

Ahora sólo me queda esperar
quizás vuelvas, decidida y arrepentida
y levantándome de esta dolorosa caída
te disculparas por la demora
y te perdonaré por tu partida.

Pero ya basta, basta de imaginar
no quiero ser un poeta de fantasía
que trata da poder llevar la vida
dedicado a escribir una experiencia
endulzándote en la amarga poesía.


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viernes, 27 de marzo de 2009

Taliesin

La leyenda de Taliesin

Conocí este mito cuando estuve estudiando la vida del arquitecto y escritor norteamericano Frank Lloyd Wright. Cabe destacar que sus familiares directos son de origen galeses y se consideraban descendiente de los druidas.
Taliesin es el nombre que el usó en su casa que también desempañaba las funciones de escuela de arte y arquitectura y de estudio personal.
El poema épico es el siguiente:



“Soy el primero de los bardos ante Elphin,
Y mi patria es el país de las estrellas del verano.
En su día me llamaba Merlín
Y hoy me llamo Taliesin.
He estado en el Cielo y en el Infierno
Estuve con Noé, durante la construcción del arca
Conozco los nombres de todas las estrellas
pero yo sigo siendo una maravilla inexplicada.
He tomado todas las formas posibles,
Estuve muerto y a la vez vivo,
Seguiré en la tierra hasta el juicio final,
Nadie sabe si soy pescado o carne
Fui llevado durante nueve meses,
en el vientre de la bruja Cerridwen
Entonces me conocían como el pequeño Gwyon
Pero ahora soy Taliesin.”

Este poema épico es anterior al siglo XIV, y tiene la influencia de la mitología semítica a través del cristianismo europeo de la edad media. Para el momento de origen de dicho poema el mejor momento de la cultura celta ya había terminado hacía rato.
La historia es la siguiente:

“Parece ser que Tegid Voel, El Calvo y Cerridwen la Hechicera tenían tres hijos. El primero, llamado Morvran era muy hermoso, al igual que su hermana Creirwy, quien se decía que era la doncella más hermosa de toda la tierra habitada. Sin embargo, su tercer hijo, Afang Du era el ser más feo que nadie hubiera visto jamás. Tanto era así que su apodo era Castor Negro.

Por ello su madre, la hechicera Cerridwen quiso compensar esa fealdad dándole el don de la sabiduría para que así fuera respetado por sus contemporáneos. Así que preparó un caldero que tenia diversos ingredientes mágicos. Este tenía que hervir durante un año y un día, y solo al final de la cocción, se podría sacar de él las tres gotas del líquido, las cuales serían la virtud y el conocimiento de las cosas.

Los encargados de vigilar el caldero durante ese año y un día eran un hombre ciego llamado Morda y un joven llamado Gwyon Bach. Su misión era básicamente la de mantener la lumbre encendida y revolver su contenido. Así transcurrió todo el periodo establecido, hasta que en el último momento tres gotas quemaron el dedo de Gwyon. Este no pudo evitar chupar el dedo quemado, adquiriendo así toda la sabiduría que la poción mágica proporcionaba.

Gwyon, comprendiendo el significado último de lo que acababa de ocurrir huye lo más pronto posible, y en la huida vuelca el caldero, que rompe en dos. Cuando Cerridwen se entera de lo ocurrido tortura al viejo y después se dispone a perseguir a Gwyon. Comienza una persecución mágica: el joven se transforma en liebre para correr más, mientras que ella se metamorfosea en galgo; él se arroja al río convertido en un pez y ella le responde convirtiéndose en nutria y después Gwyon se convierte en pájaro y Cerridwen en halcón. Por último el intenta esconderse en un granero transformándose en un grano, y ella se transforma en una gallina negra. Lo descubre y se lo come.

Así ella recupera al menos el trabajo de todo un año, pero se queda embarazada mágicamente. Decide que deberá matar al niño cuando este nazca, pues sabe que será una nueva forma de Gwyon. Pero una vez que da a luz, no tiene corazón para matar a la criatura, pues es tierna y hermosa. Así que lo mete en un saco y lo arroja al mar. Pero la criatura no muere, sino que será "pescada" por el joven príncipe Elffin. El saco con el pequeño fue descubierto el 1º de Mayo por el príncipe Elffin quien, al contemplar al hermoso bebé exclamó:
-Mirad! Tiene el rostro radiante!

Y es así que el niño recibió el nombre de Taliesín, que en galés significa "rostro radiante".
Taliesín, a pesar de tener tan tierna edad, era capaz de improvisar unos versos perfectos por virtud de Awen, por lo que se le designó poeta privado de Elffin. Más tarde logrará la fama como jefe de los bardos de Gran Bretaña.
Al alcanzar la Awen, Gwyon, ya convertido en Taliesín, rememoró su verdadera existencia y habló de su estancia en el Castillo de Arianhrod y de las diferentes vidas que ha ido teniendo, en unos poemas recogidos en el "Libro de Taliesin".

IVÁN
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martes, 24 de marzo de 2009

CORAZÓN DE NIÑO

Este es un ejercicio propuesto en el Taller Literario “Mi Rincón” que se encuentra en el sitio En Plenitud (http://www.enplenitud.com/cursos/mirincon.asp#1) y dice así: Escribir un texto (relato, poesía, recuerdo, pensamiento...) inspirado en la obra “Corazón de Niño” del poeta visual Antonio Gómez.
Este fue mi texto:


Corazón de niño.
Antonio dibujo un niño con corazón de madera. Quedo mirando su pintura por largo tiempo. No supo porque lo hizo.
Sus amigos no entendían su obra, ¿Por qué un niño con corazón de madera? El respondía encogiéndose de hombros.
El rumor se corrió por la ciudad y todos venían a ver el dibujo, todos buscaban una explicación a tan extraño lienzo.
Es abstracto, es surrealista, decían. Hay quienes opinaban que el niño reflejaba al mundo, otros filósofos que hablaba sobre la guerra.
Y Antonio seguía encogiéndose de hombros.
Hubo publicaciones en revistas especializadas en arte, libros sobre el tema.
El dibujo del niño de corazón de madera recorrió varias galerías de todo el mundo, y las reflexiones mas disparatadas surgían de este tema.
Un día, Antonio fue invitado a un programa de televisión que iba a ser traducido a varios idiomas. Y la pregunta no se hizo esperar: - Antonio ¿Qué refleja la obra? ¿La niñez perdida, la hambruna, la soledad, el trabajo infantil, los derechos del niño? - pregunto el periodista con doctorado en Harvard.
Pero esta vez, Antonio no se encogió de hombros, abrió los ojos grandes y esbozo una sonrisa.
Todos los presentes se adelantaron de sus asientos, todos los televidentes se acercaron al televisor y quedaron en silencio aguardando la respuesta tan esperada por todo el mundo.
Y Antonio hablo: - No les va a gustar… pero creo que es Pinocho.

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jueves, 19 de marzo de 2009

OJALA TE ENAMORES

Ojalá te enamores…
De unos ojos sinceros,
De unas manos mansas…
Y que te cierren los ojos
Sus besos y palabras.
Ojalá que te sientas
Flotar en nubes blancas…
Y que te erice la piel, su fragancia,
Y que te doble de amor, su mirada…


Ojalá te enamores tanto…
Que no sientas los días,
Que no veas las noches,
Que no exista el dolor…
Que el amor te haga fuerte
Y te lleve en brazos.
Que el amor te haga grande
E igual no puedas abarcarlo.
Que te haga reír hasta quedar exhausto…
Que te haga soñar eternamente enamorado…
Que la vida desborde de ti.
Que te sientas… humano.
Que no puedas dormir
Porque es un sueño profano.
Que sea tan parte de ti,
Y en ti uno solo…Tu ser amado
Ojala te enamores, hasta que no puedas pararlo.
Que el amor sea todo lo que hubieras deseado!
Y que un día…despiertes transpirando, aterrado.
Porque tu cuerpo presiente que ese amor era falso
Y que te sangren los ojos
Y que te tiemblen las manos
Y que se burlen de ti;
Sus perfumes impregnados,
Los recuerdos incrustados…
Y que te sientas morir
Una y otra vez, como yo lo hago.

SUSANA

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domingo, 15 de marzo de 2009

TALLER ABIERTO MARZO

Como todos ya saben, el taller abierto es un espacio, en el que una vez por mes publicamos el trabajo de las personas que visitan nuestro blog y nos envian un texto de su autoria.
En este mes hemos elegido los textos de Francisco Rivera y Tito Carlos.
Franciso Rivera es de Villa Constitución, nuestra ciudad, y nos envia su poema "Para la posterioridad inmediata".
Tito Carlos es natural de Madrid y ha vivido en Alcorcón, Bilbao, Las Palmas, Ceuta, Guadalajara, Collado Villalba y ahora en Valladolid, y nos regala su texto "Proyecto de Poesia".
Para leer los textos has clic en "Leer mas"



PARA LA POSTERIORIDAD INMEDIATA de Francisco Rivera
5:44 am
me muerdo las uñas
una escarcha que baila
¿qué más?

lombriz solitaria
¿donde?
nuestro intestino

como la costumbre
un virus, una bacteria
te acompleja
terrible el demonio de la incertidumbre

ni todos los libros
ni todos los discos
ni todas las peliculas
ni todas las terapias
ni todos los vicios
ni todos los circos

ahora nada, absolutamente nada
puede a vos
salvarte
de tu autobiografia inmaculada
hombre que pisa pero no siembra
sentado o parado, da lo mismo
albanil que construye sobre
lo putrido
y la lluvia lo riega
lo cotidiano
el absurdo de pintar caras
y pintar casas
y pintar
canas.




PROYECTO DE POESIA de Tito Carlos
“Un soneto me manda hacer Violante,
en mi vida me he visto en tal aprieto…”



Bueno, mi caso es bastante parecido por lo que comprendo perfectamente el tal aprieto.

Con expresión ilusionada, una persona en concreto (la única a la que se lo consentiría) me pide una poesía, algo a lo que no me dedico desde mi apasionada juventud; sin embargo acepto. Puede que sea un reto: una poesía de encargo.

Parece como si se encargara una casa a un arquitecto y no se le dijera nada más, pero en mi caso es peor, pues el arquitecto empezaría a preguntar al cliente detalles para hacerse una idea de sus preferencias y a mí no se me ha dado esa oportunidad. No tuve opción; nos miramos a los ojos y percibí la respuesta: “Tú verás”

Es decir, mi conocimiento sobre esa persona debiera ser lo suficientemente amplio como para no fallar y satisfacerla plenamente; pero no es así. La perturbación mental que me provoca es tremenda, pues aun siendo ambas personas abiertas, más bien entiendo que es la peticionaria quien cree conocerme a la perfección y por eso me hace este encargo. Temo no estar a la altura de la situación.

La poesía, si es romántica como creo que debe ser esta, utiliza ingeniosos símiles, crea símbolos, que agradan al creador, pero nunca se sabe si gustarán al destinatario; el creador trata de reflejar sensaciones que solo él tiene y pueden agradar o no a la persona a quien se dirige, lo que nos lleva al éxito o al fracaso estrepitoso. Eso lo veremos en su expresión cuando lo haya leído, o en sus reacciones hacia el creador. Puede que no vuelvan a mirarse a la cara en lo que les queda de vida....

Pero he aceptado el reto y pongo toda mi energía creadora a disposición de este proyecto.

Estructuremos el trabajo: busquemos soporte y montemos sobre él el cuerpo del delito para dirigir nuestra misiva hacia ese ente idealizado que corroe nuestras entrañas.

(He notado que hablo como si fuéramos mas de uno; en realidad somos dos: yo y mi otro yo, el que se cree dominarlo todo y el que me sorprende a menudo y me hace reconocer que no me conozco. Entre los dos pasamos buenos y malos ratos)

Algo muy utilizado para esto son la naturaleza y sus elementos, ya que todos los conocemos; pueden ser maravillosos, intrigantes, duros, suaves, violentos, tiernos…, así que mejor buscamos, para empezar, algo cotidiano.




Ejemplo: el mar.

Siempre es el mismo mar, pero a veces en paisajes amplios que parecen infinitos y otras veces son entradas en pequeñas y recogidas calas.

Puede verse verde, azul, gris o mezclado de colores reflejando el variable estado del cielo en cada momento, con el que se confunde en la lejana línea del horizonte.

Puede verse levemente agitado por suaves fuerzas interiores que parecen ajenas a él, o violentamente furioso mostrando una fortaleza que solo el mar domina azotando con soberana fuerza sus límites.

O en calma, tranquilo, pacífico.

A veces engulle y a veces expulsa, y cuando expulsa puede hacerlo mostrando desprecio o salvación.

Su movimiento, su sonido, su calma o su silencio deja al observador hechizado con la sensación de que aunque esté mirando al mar, es el mar quien lo está observando a él.


¡Ya está! Sus ojos, su mirada.


Elijo ojos verdemar, he visto el mar de ese color, como el de sus ojos, y concuerdan perfectamente con ellos muchas de sus combinaciones:

Ojos que miro y dejan ser penetrados porque son amplios como la panorámica del mar desde un faro salvador en un día brillante, tratando de reconocer cada pequeña ola en la siguiente como si ellas fueran las que trasladan los pensamientos y los arrastran a la orilla y los expulsan suavemente.

Y allí estoy yo para recogerlos, al final de su mirada.

A veces se entrecierran y hay que escudriñarlos, ir por recovecos rocosos, punzantes y dolorosos, y el agua se introduce entre ellos, como buscando en sus ranuras las penas, y vuelve a salir de ellas arrastrándolas hacia una pequeña playa que la marea la hace rebosar y resbala una lágrima por la curvada duna de su mejilla.

Y allí estoy yo para recogerla y dulcificarla.

A veces casi se cierran dejando ver por una delgada línea un mar abierto y bravío bajo un cielo gris premonitorio de tormenta, como preparándose para desatar su ira y maquinando la forma de realizarlo, pero no muestra el futuro inmediato.

De repente sobreviene el ruido y surgen las palabras, se abren los ojos y esa ventana del alma permite escapar la electricidad acumulada que se dirige a mí, y gustosamente la recibo y asumo para ayudarla a descargar.

Y tras la tormenta una calma gris, triste, esperando un rayo de luz que se abra paso de nuevo entre las nubes.


Ojos de mar verdemar
Brillo de mar que el día ilumina
Que seduce
Que hechiza
Mar que lágrimas derrama
Sal de sabor dulce
Mar que me electriza
Al coincidir nuestras miradas





Ejemplo: el aire.


Invisible, pero notamos su presencia y precisamos de el.

Forma parte fundamental de la vida y a la vez la acompaña, nos rodea.

En movimiento lo captamos con facilidad, con amplio abanico de matices desde la suave brisa al más violento vendaval.

Pero quieto o no, siempre transmite algo:

fragancias que advierten de la cercanía de lavanda, tomillo o romero, que anuncia tormenta
o nos traiciona al advertir de nuestra presencia,
o es usado como soporte para transportar sonidos,
sonidos que se producen al mover las hojas de los árboles,
al soplar sobre los filos de montes y rocas,
o los que anuncian vida al formar parte de un suspiro...


Lo tengo fácil: su aire.


Porque es suyo el aire que respira y convierte con delicioso arte en palabras que parecen suaves susurros.

En suspiros que desatan sorprendentes reacciones químicas en mi interior.

En suave brisa cuando su aliento roza una sola molécula de mi piel.

O en vendaval de emociones si son más de una.

En cautivadora música sus risas...

Y es suyo el aire que la rodea porque es distinto al resto.

Porque lo ha modificado de forma que se nota su proximidad, y su presencia condiciona el ambiente del lugar en que se encuentre.

Porque su solo movimiento transmite su alegría, sus penas, sus preocupaciones.

No se ve su interior, pero lo transmite al fondo de mi ser para que luego atravesando cada una de mis partículas lo expulse por todos y cada uno de los poros de mi cuerpo.


Aire que te rodea
Aire que respiras
Viento que se enreda
En tu ropa, en tu pelo
En tus brazos, en tu cuerpo
Aire transformado
En susurro, en suspiro
El aliento de palabras
Pronunciadas
En mi oído




Ejemplo: Superficie de la tierra.


Podemos desplazarnos sobre ella con placer y viajar lejos.

Disfrutar de su visión y contacto.

Curvas perfectas en las móviles dunas que nos incitan a clavar en ellas nuestras manos.

Verdes praderas que nos invitan a sentir su contacto directo

Suaves laderas que forman hermosos valles que deben ser recorridos.

Cráteres naturales que incitan su exploración.

Pequeñas cuevas, unas húmedas y profundas, otras cortas y secas...


De nuevo lo tengo: el cuerpo, la piel.


Recostarme en una ladera, aplicar el oído, escuchar tu corazón, notar sus latidos en mi mejilla.

Viajar por montes y laderas, promontorios y valles hasta conservar en mi memoria la orografía de tu cuerpo.

Reconocerlo al tacto, con las manos, con cada uno de mis dedos, con la boca, registrando cada cráter, cada cueva y calmando mi sed en los ríos que recorren tus valles.


Cuerpo vivo
Terreno vivo
Con dunas vivas
Curvas suaves
Y suaves picos por escalar
Con mis manos
Con mis dedos
Saborear cráteres
Y el suave césped
Acariciar
Y sin pudor
Calmar mi sed
En los ríos
De tu sudor





Ejemplo: los árboles


Algunos acarician el cielo, otros acarician al paseante que cae en la tentación de tocar sus ramas, sus hojas, y robar la savia que los recorre, o saborear sus frutos.

Arrancar una flor de vida efímera y disfrutar de sus últimos latidos.

Trepar por las ramas y sentirse seguro rodeado por todo él.

Sentirse abrazado y protegido.

O por el contrario abrazar un pequeño arbusto de ramas recogidas y protegerlo de las inclemencias que lo perturban.

Recorrer la fibrosa rama desde el tronco al otro extremo enredando sus ramas secundarias entre mis dedos...


Solo puede ser una cosa: tus brazos, tus manos.


Un árbol me recibe agitando sus ramas y me sumerjo entre tus brazos.

Otros encogen las ramas y siento que debo abrazarte, que me pides protección.

A veces un mágico viento enreda una rama en mi brazo o roza mi rostro y noto la suavidad de tu piel.

Y cojo un puñado de ramitas y me las llevo a la boca y doy un sentido beso a tus dedos.

Arbol que me abrazas
Trepo por tus ramas
Y saboreo tu savia
Desde la curva de tu hombro
A las yemas de tus dedos
Ramas como brazos
Que me abrazan
O rechazan
Y en su extremo tus manos
Que me acarician la cara


Ahora que estás lejos y trato de observarte veo que he creado en ti todo un universo.

Y te veo en el mar, al contemplar un valle, al escuchar el viento, al agitarse un árbol.

Y siento la necesidad de abrazar ese mundo o introducirme en él y notar todos los latidos internos, provocar terremotos y erupciones de placer.

Me pregunto si la poesía es todo rima o si la rima es parte fundamental, o si no es necesario rima alguna, pues ¿no es todo esto poesía?

Si miro al mar y veo tus ojos, si miro a tus ojos y veo el mar,
si el viento me trae tu aura y tu voz o bien hablas y siento una ráfaga de frescor,
si en las suaves laderas imagino tu cuerpo o si miro tu cuerpo y veo montes, valles, praderas, cráteres en erupción,
si se mueve un árbol y te veo con los brazos abiertos o si se agita un pequeño arbusto y quiero abrazarte,
¿no es esto poesía?

Tantas páginas, tantas frases, y faltan las dos o tres palabras que lo resumirían todo, palabras que se me antojó prohibirlas pero no son necesarias: se percibe el mensaje.

Un mensaje es lo que la he mandado con la conclusión que saco de todo esto: “Toda tú eres un poema” y me ha respondido: “¡Gracias!”

¿Tendrá bastante con eso?





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miércoles, 11 de marzo de 2009

Mía, una de mis locuras...

Amor…

Hace tiempo que quería escribirte una carta, para contarte de cómo son las noches desde que te fuiste. Quería contarte del viento que me susurra por la ventana entre abierta, como mis ojos y mi conciencia, y me hace acordar de las madrugadas en desvelo, de las horas hablando sin apuros, sin relojes, sin tiempos.

El viento me refresca la cara, me trae aromas que creía olvidados en alguna ropa vieja, o tal vez en algún minuto de un reloj que se quedó sin pilas con sus agujas intactas… me trae a la memoria el perfume de tu piel, de tus manos, de cada noche, de tus besos impregnándolo en mi cuerpo, cuando entonces, pasaba a ser mi aroma…

Si, te lo robé, en algún momento, no te diste cuenta y te lo robé…
Te robé algo más que tu perfume…
Me llevé algo más que tu piel rosando la mía…
Me robé algo más que aquel reloj con sus agujas detenidas…
Me robé algo más que la hora exacta en la que comenzaste a amarme…
No sólo me robé el desvelo y la capacidad de soñar despierta cada noche al no poder dormir con que cada momento se vuelva a repetir.
Te robé algo más que las frases que siguen llenándome, las frases de amor, las frases que nunca olvido…
En algún momento creí haberte robado el amor… al mismísimo amor… pero no. Fue algo más que lo inimaginable, fue algo más que lo más intangible, fue de lo más indescriptible…


Me robé el viento.


Me robé aquello que me permitió volver a sentirte cada noche. Acordé con aquel extraño mensajero una dichosa condena… la misma me prometió que te traería cada día, a la noche, el día que ya no estés… que te traería de vuelta.
No uso ventilador ni aire acondicionado… me basta con entre abrir la ventana de noche, cada larga noche para sentir que estoy viva que aún respiro ese aire… el mismo que hace tiempo atrás… por que el aire es el mismo, los recuerdos son los mismos, las locuras son las mismas, y vos seguís ahí, presente como tu pulso, como la mirada fija en la nada hundida en el recuerdo, en la memoria, en tu presente.
Hace tiempo que quería escribirte una carta, que quería contarte que aún te recuerdo… cada noche te recuerdo.



Úrsula…


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viernes, 6 de marzo de 2009

Dueños de este Vals

Cierro mis ojos
me tomas de la mano
juntos vamos a bailar.
Nos miran con recelo
porque la pista es nuestra,
dueños de este vals.


De un lado a otro,
adelante, vuelta, y atrás
siempre te dejas llevar
siendo tu bailarín
sin ningún código
tus labios haré danzar.

Bailando nos besamos
como locos, pensaran,
somos lunáticos enamorados
capacitados para amar.
Y dispuestos a soñar
comenzamos a viajar.

Nos entregamos en la melodía
de la desconocida sinfonía
nos impide frenar.
Y el sol nos pone a brillar,
cruzando las montañas
y cruzando el mar.

Suavemente recorremos
los puntos cardinales
y hasta el sistema solar.
Adueñándonos de las estaciones
de la lluvia y la humedad.
No queremos terminar.

Pero finaliza la melodía,
beso tu blanca mano
te regalo una reverencia
y antes de terminar
nuevamente otro tema…
¿Señorita, quiere bailar?

Y comienza otro vals.
Cierras los ojos
con una mano tomo tu cintura
y con la otra mano
te dejaras llevar…
Volviendo a volar…
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martes, 3 de marzo de 2009

Un final para Héctor S.

Primer lunes de enero recién empezada la noche.

Al pesado aire de enero se le agregaban los mosquitos zumbando en la oscuridad, el ruido del tráfico de la avenida, y a Héctor, en particular, todo esto le potenciaba la resaca. Una depresiva resaca que le partía el cráneo en dos.
Se había cortado la luz y el aire no corría, como en cada apagón el teléfono seguía funcionando. Levantó el tubo y marco un número, llamada local. Atendieron:
-Hola?-
-Hola Roxana, Feliz año nuevo.-
- Gracias, igualmente…. ¿Quién habla?-
-Héctor.-
-Aahhhh.- Silencio
-En año nuevo no me llamo nadie; Ni me vinieron a saludar, ni un mail.-


-¿Por que será?-
-La gente es así, rencorosa, incomprensiva. Que se yo. Habría que preguntar.-
-¿Sera por que cagaste a cada persona que pudiste cagar?-
-Mira… no te llame para que me sermonees, ni para que me hagas sentir mal; Dame el número de ese tal Arnedo.-
-¿En que andas?, a mi no me metas en ninguna de las tuyas… Porque si me haces quedar pegada en algo raro, te juro que la vas a pasar mal.-
-No… nada de eso. Es personal, es para mí.-
-Esta en Córdoba, esta con el nombre falso de Juan Gómez, buscálo en la guía. Vive en una calle con nombre de ciudad. Más no te digo.-

El mismo día, a la medianoche

En la casa de Héctor suena el teléfono, se levanta para atender, pero en cambio se sirve un gin con tónica. El teléfono sigue sonando. Cuando deja de sonar desenchufa el cable.
Al rato suena el celular, es Roxana.
-¿Para que dijiste que querías hablar con Arnedo? -Entre curiosa y prepotente.
-No le digas a nadie, pero quiero que me pegue un tiro. Me faltan huevos para matarme, ganas sobran.
-¿Estas bien? bah... Que pregunta…. (se traba) Me refiero a que, que si ahora dejaste de cagar gente para ser un muy cagón suicida depresivo. Suelta una risita.
-No te rías, antes de navidad fui a una villa y busque dos cacos, y les dije: Tomen este reloj de oro, este celular, estos billetes para el pegamento. Mañana es Nochebuena va a estar mi tío solo en casa, yo dejo la alarma apagada. Matan al viejo que va a estar durmiendo, se roban todo, yo cobro el seguro y nadie sabe nada.
-¿Qué tío? Héctor… ¿estas en pedo?-
-Ningún tío, El que iba a estar en la cama era yo. Quería que me mataran a mí. Que pareciera un robo.-
-No me sorprende que lo del tío fuera verdad. Viniendo de vos….- (Sarcástica.)
-Ya no soy así, ya no hago esas cosas.-
-Y que paso?-
-Me asuste, casi me muero del susto. Cuando entraron, prendí la alarma. Se fueron a la mierda, todavía no me animo a salir a la calle.-



Primer martes de enero al mediodía

Héctor se levantó tarde, en la mesita de luz había media botella de whisky de la noche anterior. Se quedó dormido por borracho. En la cama un vaso volcado, se le cayó encima al dormirse, realmente apestaba a ebrio. Tambien había olor a cigarrillos. Agarró la guía, recordó la conversación de la noche anterior y llamo:
-Arnedo? Tengo un trabajo.
-Como dice? Ningún Arnedo. (Voz seria)
-Dale, que te haces el misterioso,… todos saben que te rajaste a otra provincia. ¿Le tenes miedo a la federal o la bonaerense? Venite mañana o pasado a mi casa. Soy Héctor, el amigo de Roxana y de Luis.
-¿De quien hablamos y de cuanto hablamos?
-Es lo de menos, hasta un principiante lo hace bien, es muy sencillo para alguien con tanta experiencia en esto como vos…

El domingo de esa semana a la tarde

Arnedo llega, toca el timbre. Héctor abre, se da media vuelta:
-Pasá…-
Caminan unos pasos.
-Era el jueves a mas tardar…-
-Vengo cuando puedo, acá me conocen todos. Los domingos no trabaja la cana, firman el horario y se van a pasear.-
Siguen caminado, Héctor va hacia el living, el invitado lo sigue, se sientan en las sillas de la sala.
El profesional mira al suicida y le hace un gesto como para que empiece a hablar.
-En este ultimo año, me refiero al año pasado, me quise matar más de una vez. Me he querido pegar un tiro, pero en ese momento no tenia ni fuerzas para apretar el gatillo. Tampoco para saltar del edifico en construcción que esta acá enfrente. En Noviembre, llame a un tipo y le di dos mil dólares para que me pasara al otro mundo, je... era un porcentaje de una entrega que hice, un viejo que había cobrado algo importante. En fin cuando me estaba por fulminar, me arrodille y le dije: quedate la guita, te doy el doble, el triple si no me matas.-
-Todo esto es poco creíble. ¿Adonde quiere ir con todo esto?-
-Créeme que me da vergüenza contarlo.-Se le cae una lagrima.-Mas vergüenza me da reconocer todo las cosas que hice por dinero. Ahora le lagrimean ambos ojos. Quiero que me mates. Me desprecio tanto que quiero morir.
Tengo diez mil dólares y otros cinco mil en euros, más algunas joyas.
-Dame la mitad ahora, a la noche la otra mitad, ahora no voy a hacer nada, me vieron entrar los vecinos. Aparte no ando con armas para todos lados, no soy un tarado.

El mismo día por la noche

Hacia cinco horas que Héctor era una bola de nervios, las manos le temblaban y seguía tomando whisky.
Tomaba del pico de la botella y temblaba tanto que era más lo que se volcaba encima que lo que entraba en su boca.
Apagaba y prendía la luz, estaba cada vez más nervioso, empezó a jugar con el interruptor, hasta que la lámpara se quemo. No estaba seguro de lo que iba suceder, en un momento se arrepintió totalmente y fue a la puerta de la calle. Cuando estaba a punto de poner la traba, alguien abrió la puerta, era Arnedo. La puerta estuvo a veinte centímetros de haberse cerrado.
-¿Qué pasa compadre?-dijo el profesional.
-Estuve pensando. Empezó a transpirar
-Suele suceder.- Interrumpió.-Lo que estuvo meditando por un año, no lo va dejar de hacer por lo que pensó en unas horas.
-Estem… me vuelvo atrás. No quiero saber nada.-
-Me vine de Córdoba, a hacer un trabajo.-
-Te pago lo que arreglamos. Empezó a transpirar de una manera asquerosa
-No es eso.
-Tengo diez mil pesos guardados, también algunos dólares mas, los tengo por las dudas que me arrepienta cada vez que me quiero hacer matar.-
-Tráigalos.-
Héctor subió las escaleras y bajó muy rápido, entregó el dinero y respiró aliviado. Dejó de transpirar, Arnedo lo miró, no lo contó, lo olio, hizo un gesto de olor feo. Sonrió.
Para Héctor era una sonrisa que no le invitaba a sonreír.
-Veras yo no soy como vos. Tengo palabra, si dije que iba hacer algo, lo hago.-
-Dijiste que no me ibas a matar.-
-Escucha esto.- En ese momento saca un grabador de sonidos MP3 con el cual reproduce la conversación.
-¿Cuando dije que no te iba a matar?-
En ese momento suena el teléfono, que estaba a medio metro de ellos, Héctor atiende rápidamente. Era Roxana.
Al instante siente el frio acero del silenciador de una pistola en su frente.
-Pone el altavoz.-Susurrando y sacando el seguro del arma.
-Héctor….Héctor…. estuve pensando, no llames a Arnedo, mejor te llevo yo a una clínica psiquiátrica, te va hacer bien, empezas de cero; Ahí vas a estar seguro. En uno o dos años salís como nuevo.
En ese momento Arnedo saca otra pistola del otro bolsillo y apunta ahora las dos armas a la mojada frente.
-Yo… estoy bien, a Arnedo no lo llame.-
-Bien... Bien…ahora cortá.-Susurro amenazante el Asesino a sueldo.
-Mañana a la tarde te llamo.-
Y no corto,..Se quedo mirando con ojos llorosos a Arnedo. Del otro lado Roxana le seguía hablando.-
De una patada desconecto el cable del teléfono de su ficha.
-Arrodíllate, implora por tu vida, cagón.-
-No me mates, por favor, no soy trigo limpio, pero puedo cambiar. No me mates.- Arrodillado en el piso llorando lo abraza. Las armas están ahora apuntando sobre la cúspide de su cráneo.
-Soltame, no me quiero manchar la ropa con sangre.-
-No me mates, Por favor, ya te pague, no tengo más nada, no me mates.-
Siguió llorando unos segundos mas, rogando por su vida. Esta vez si quería vivir, esta vez nunca mas llamaría a nadie, no intentaría jamás una tontería de esas.
-Ya esta, tengo todo el audio grabado, je je… ¿No entendes que hago esto por que me gusta y no por dinero?
Héctor sigue llorando, Arnedo mira hacia arriba, cierra los ojos y sus pulgares aprietan sin dudar los gatillos.
El seco zumbido salpico de sangre al homicida. El cadáver cae. Éste lo mira inmóvil por cinco segundos.
-La mejor grabación que hice por lejos.-

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